(1978-1995)
Para llegar a Valle, ubicado detrás de las naves que hay en
A pesar de eso, su dueño Rafael Jurado Díaz, el hombre que se averiguaba una financiera debajo del agua, desde el año 1978, el año en que perdió el Atlético de Madrid,
En la margen de éste arroyo con el citado polígono, se vaciaba todo lo que sobraba de las naves colindantes. Se tiraban sacos de caracoles gordos y chicos muertos, se arrojaban los restos de las losas que se rompían, y se tiraba todo lo que sobraba del resto de naves. Por ello de noche, esta margen del arroyo, era un sucesión de ruidos, grandes y pequeños, en donde las ratas, los lagartos y otros bichos similares, estaban a su aire.
Pero el Valle de los Buitres para mi, es el recuerdo de veinte años día a día que los he vivido con intensidad dentro de
Ahora que se oyen declaraciones del Sr. Díaz Ferran, de los ministros y de los políticos que gobiernan este país, yo quiero contar aquellas experiencias vividas en el Valle de los Buitres, con todas las sinceridades.
Vaya por delante el decir que si pongo como ejemplo a la “Unión Cerrajera Cordobesa”, es porque fue una empresa que la conocí durante bastante tiempo. Y traté de forma muy directa a todos los componentes de esta Cooperativa. Colaboré bastantes años con ellos en el tema de presupuestos y facturación. Eso no quita que por experiencias vividas, pueda decir que hay muchas empresas que han sufrido “El Calvario de los Buitres”.
Nada más entrar te encontrabas el taller de “Llanitos” dedicado a la piedra artificial, un auténtico artista, cansado de andar por toda
“EL TABIQUES”
Este era un cuñado de un tal Bernier que empezó a fabricar unos módulos para levantar separaciones y tabiques, pero que su explotación comercial no era compatible, con pagar impuestos ni cotizaciones y por eso se refugio en el “Valle”. A pesar de que trabajaba a media puerta cerrada, también tuvo problemas de cobros que le llevaron a cerrar definitivamente el “chiringuito”. No obstante quedaron sus restos diseminados por la orilla del arroyo.
Al hablar de Unión Cerrajera Cordobesa, hay que decir que fue la idea de un grupo de profesionales de la cerrajería, que teniendo todos prácticamente los mismos orígenes en el Taller del “Pichaca” (Diego Castilla Cortes), quisieron encarar su vida profesional con nuevo rumbo en una especie de Cooperativa.
Para clarificar este proyecto hay que identificar a las personas que lo constituyeron, por lo que los vamos a “definir” de mayor a menor. Todas estos trabajadores, esforzados al maximo y que llenaron Córdoba de hierros, ventanas y rejas, posiblemente les ha quedado una pensión de estas de MIL EUROS, tan habituales en Córdoba.Posiblemente uno de los profesionales más completos en todos los sentidos, de los que yo me he cruzado en mi vida. Muchas veces daba soluciones profesionales, que las hacía como si tal, pero que tenían el sabor añejo propio de los genios. Muy buena persona, poco egoísta. Su único punto débil era la fragilidad de su salud, lo que le acarreaba algún absentismo.
Francisco Losada Wic (66 años)
El “Madriles” como le conocían en los mentideros profesionales. Era buena gente. Gran profesional de taller, honrado e incapaz de hacer daño a nadie. No obstante no estaba dotado para la labor de empresario (gerente) que le encomendaron desarrollar. En la toma de decisiones era su autoridad la que valía. Era muy hábil mentalmente, pero le faltaron los fundamentos básicos para ser empresario de una empresa de 30 profesionales. El asunto de las relaciones laborales las llevó aceptablemente. Terminó su vida profesional en un Bar.
Como todos buena persona y buen trabajador. Posiblemente el menos dotado en imaginación para el trabajo, pero que lo compensaba con su gran capacidad de observación. Era portador de un sentido muy bonito de la lealtad, como prueba de amistad. Hacía mejor que nadie los números mentalmente.
Trabajador de una casta irrepetible. Se atrevía con todo, y siempre era el primero en asumir cualquier riesgo. Era noble y sencillo como un niño. Era de las personas, que aunque hoy pudiera tener problemas de espaldas, dolores, o lo que sea, se entregó al trabajo en cuerpo y alma. Su trabajo bien realizado, formaba parte de su conciencia.
El “Gordo” como se le llamaba cariñosamente, es una persona sorprendente, pues si bien era analfabeto en lectura. También era un prodigio en inteligencia deductiva para realizar los más complicados trabajos. En cualquier cosa que se ponía a hacer era un fuera de serie. Su capacidad de rendimiento, era el doble al normal de cualquier persona. En cambio, su desconfianza en el medio que le rodeaba, le hacía un tanto receloso. Aquello que no entendía, para él suponía algo que estába en contra de él. Es el más vivo del grupo.
Manolo Murillo “El caracoles”, su taller era el que estaba a continuación y además era el más veterano en el “Valle”. El “caracoles” fue un trabajador, allá por los años sesenta de Almacenes San Antonio, de Materiales de Construcción. (Que patrocinaba el espacio de MINUTOS DEPORTIVOS, de Radio Córdoba). Tuvo suerte y le tocó la lotería nacional y se metió a empresario sin formación para ello, empleando todo lo que le había tocado. No obstante montó un taller con maquinaria nueva y dio empleo estable a 12 personas.
El taller no tenía ni oficinista ni nada, solamente su “compadre” iba un día a la semana para llevarle según él las cuentas. (¿)
El “caracoles” era un hombre espléndido y todas las navidades regalaba “el cordero” para guisarlo al estilo de “Robin de los Bosques”. en el "Valle". Precisamente por esas fechas del año 1986, al hacerle una factura para Noriega, hubo una persona que le abrió los ojos y le dijo: MANOLO AL PRECIO QUE TU FACTURAS EL METRO DE LOSA PARA NORIEGA, tu taller pierde todos los días 25.000 pesetas. Nada más darse cuenta de este dato, tardó dos días en cerrar el taller. Tuvo que devolver hasta el piso que había comprado a Nicolás Aparicio, en la Avenida de Barcelona, y que estaba pagando.
TALLERES EMILIOEste hombre tenía otro taller de cerrajería, pero más fundamentalmente dedicado a las rejas, cancelas y tema de estructura. (llenó las casitas de Cañero, de rejas de Medio Punto). Para ello compró un camión auto-grúa e incluso instaló en medio del llano una alta grúa de obra para poder mover la enorme cantidad de formas que tenía que mover. Quizás más joven que los cerrajeros. Era más vivo en el trapicheo del trabajo, pero evidentemente, tenía menos preparación. No obstante aportaba una novedad que los otros no tenían, cual era que se dejaba barba y solía beber güisqui. Pero poco más, todo el día tenía la ropa de trabajo puesta y no conocía otro mundo. No cogió grandes obras y quizás por ello no fue tan maltratado por las grandes constructoras. Al día de hoy puede decir que con todos los kilos de hierro que ha gestionado, todas las cancelas de medio punto que ha hecho y toda la cerrajería que ha salido de su taller, ni ha vivido, ni tiene más comodidad económica que un funcionario.
Esta empresa empezó allí a ocupar una nave de estas que preparaba Rafael Jurado, y que la mayoría de los días apenas tenían actividad alguna. Allí solamente llegaba una furgoneta de forma regular que soltaba, despojos de carne y huesos, y que con el tiempo acumularon tantos, que por hedor, putrefacción y hasta incluso grandes gusanos, les obligaron a quitar de allí aquel “siniestro almacén”. Los profesionales que hacían este trabajo, portaban unos monos azules, y en el peto izquierdo llevaban en blanco el emblema de la empresa. Se hizo un escrito de portesta dirigido a Sanidad y a raiz de aquello, retiraron el Kiosco. Al parecer utilizaban aquellos despojos para dar "grasa" al aceite.
Este muchacho simpático y afable, llegó con toda la ilusión del mundo para montar su taller de Chapistería y Pintura. Al fondo de la nave instaló una decente cabina de pintura e incluso hizo su foso para las reparaciones. Estuvo unos seis o siete años a plena actividad pero con una clientela, que según él, no le pagaba, porque la mayoría eran compañeros, amigos o socios de su coto de caza. La verdad es que este hombre tuvo que salir huyendo del “Valle”, pues hasta una barca de remos que tenía en el río, se la embargaron. (López Garcia)
EL “SERIO” DE LOS GARBANZOS
A parte de un tornero que había escondido debajo de un árbol, el último negocio que se montó allí, era el de un hombre que todo el día estaba “cerniendo” garbanzos, lentejas y habichuelas. Este hombre si se veía que funcionara pues mezclaba garbanzos de todas leches, lentejas de todas las cosechas y habichuelas de todos los paladares y las envasaba. Alguna veces entre montón y montó se perdía alguna rata que decía por donde había entrado pero no indicaba por donde había salido.
No podemos hablar con absoluto conocimiento de las causas del chapista "El Gordo” , ni las del "Serio" de las legumbres, o mucho menos de la nave de “Aceites el Carmen”, etc. etc. pero si queremos hablar de estos profesionales, los cerrajeros, que sus productos eran consumidos por las grandes constructoras.
La mala gestión propia de las empresas, y la descarada y abusiva presión egoísta de las Constructoras, determinó que en Córdoba, hayan quedado “MUCHOS CADAVERES POR EL CAMINO”, de fontaneros, electricistas, herreros, soladores, carpinteros, alicatadotes, etc. Estos criterios abusivos los intento describir de forma muy sucinta en el capitulo siguiente.
Eso fue un capitulo determinante para la quiebra de muchas empresas. Los Bancos cobraban por aquellos tiempos, entre el 22 y el 24% de gastos de negociación para el papel a noventa días. El papel devuelto lo cargaban con intereses del 28%. Cobraban comisiones hasta por toser.
Por si todo esto fuera poco, había empresas como Fomento de Obras y Construcciones, que aunque por contrato te decía que negociaba a 180 días, con achaques administrativos, tales como: “la factura tiene un fallo numérico, hay una partida errónea, etc” Con lo que dilataban la conformidad de la factura. En la practica se aumentaba la financiación a 210 días, por lo menos.
Otros, empresas como Godino Ruiz Hnos, que aunque le presentaras la factura totalmente liquidaba, ellos te daban siempre “Cantidades a cuenta”: Nunca te liquidaban a su momento. Con lo que cualquier obra en vez de pagártela a los noventa días que era lo pactado. Te la pagaban realmente a 6 meses o cosa así. Luego venia el banco para arreglarlo todo.
De todas estas situaciones de estar “lampando” por liquidez, el BBVA, y supongo que igual otros bancos, se aprovecharon de todas estas circunstancias, haciendo la financiación poco menos que imposible. Yo, llegue a ver llorar a Paco Losada, “El Madriles”, al salir del BBVA, de Ronda de Los Tejares, por la negativa de Miguel “El director” a abonarle una determinada letra.
Había empresas que si no te lo decían a la entrada te lo decían a la salida. Y se aprovechaban para ello, cuando sabiendo que estabas “loco por coger la letra”, (Pues te estaban esperando alguien para cobrar), Entonces te decían por la cara: “Me tienes que quitar el tráfico de empresas”. Y el pobre empresario, loco por coger la letra para negociarla y pagar los sueldos, y lo que debía, no tenía más remedio que decir que si.
La obra del Gran Teatro, por ejemplo, supuso una factura de cerrajería por lo menos de 22 millones de pesetas de los que el 3.3% de tráfico de empresas no lo pagó
CARAS DURAS Y QUIEBRAS
Supongo que en la mayoría de los proveedores, les pasó estas experiencias más de una vez, ya que era moneda casi obligada. Yo me voy a limitar, a relatar a algunas de las experiencias de Unión Cerrajera, que se encontró de la noche a la mañana, con un número de quiebras casi seguidas. En primer lugar hay que traer aquí al “cara” de Construcciones Sabariego. A esta empresa se le equiparon 242 casitas adosadas en la provincia de Madrid, (Robledo de Chavela), Estas Casitas iban equipadas de carpintería y cerrajería de aluminio. Este empresario, cuando se le acabó el dinero, empezó a devolver letras, como el que devuelve cartas de amor. A los cerrajeros, les dejó una buena púa. Fuimos a las oficinas para ver que se podía hacer y nos dijeron, que incluso el gato y el canario, estaban embargados.
Después vino otra negativa a pagar por parte de un tal Porritas, al que se le había hecho una nave junto a la gasolinera de Cañero, exactamente en el sitio que Rafalete, empezó su negocio de “pinchitos”.
Después de esta empresa, llegó una suspensión de Coinde, S.A. (Obra Calle del Avellano), allí no pudimos recuperar tampoco nada.
Finalmente una empresa subcontratada que trabajaba para Dragados, y que le realizó unos bloques en la provincia, (Villa del Río), dejó de pagar al llegar la segunda letra. Tampoco se recuperó nada.
Todas estas suspensiones hicieron que el taller perdiera su “liquidez” y no tuvo más remedio que trabajar, no ya para ganar, sino para pagar a los proveedores que ya se les debía y los sueldos.
En muchas obras era normal que “los arquitectos”, pidieran hacer modificaciones que afectaban al trabajo normal contratado. Las empresas constructoras, de esas modificaciones que implicaba tiempo, materiales y dedicación, o lo que es igual, más gastos, pasaban olímpicamente de pagarlos.
Todas las empresas quieren obtener el máximo de beneficio, es lógico y razonable y todo ello se podía comprobar cuando tenías que concurrir a subcontratar una obra. Ya que todas solían “apretar” lo suyo.
Pero como en todas las cosas de la vida, hay formas, maneras e incluso “trucos” para intentar alguna cosa.
La empresa Noriega, siempre elaboraba un CUADRANTE, en el que siempre con la habilidad de sus encargados de obra, iban los precios DE UN LOCO, que hablando en plata “no sabía ni en donde estaba”, y que incluso ellos,
Te llamaban muy correctamente de la empresa y te decían: “VENGASE USTED POR AQUÍ QUE SE VA A ADJUDICAR
Las necesidades de liquidez, las deudas y la obligación de pagos inmediatos, hacía que este hombre aceptara prácticamente “cambiar el dinero”, aceptando el trabajo que le proponían. Una vez más se bajaban los pantalones.
No todas las empresas tenían esos procedimientos de “adjudicar”, aunque no renunciaran nunca a su lógico beneficio. Pero al menos comprendían que los subcontratados tenían derecho a “su parte” del beneficio.
Y para finalizar tenemos que decir que lo mismo que ha habido ayudas millonarias para los Bancos, Cajas de Ahorros y Empresas importantes que han estado en crisis. Recordemos las ayudas que recibieron en su día Cademesa, General Eléctrica y la misma Cenemesa, donde les condonaron deudas a
No sabemos si lo del “VALLE DE LOS BUITRES”, era por las alimañas que pudiera haber en el arroyo, o más bien por que casi todos los negocios que había allí, eran pasto de los Buitres, que de alguna forma representaron para ellos algunas empresas constructoras.