Para empezar
quiero hablar del sello oficial de Córdoba, con fecha 4 de marzo de 1241, el
rey Fernando III mandó que Córdoba como ciudad tuviera sello propio, está
documentado y según menciona don José Valverde Madrid, existen documentos con
fecha 18 de septiembre de 1246, que lo acreditan. En tiempos de Sancho IV, éste
escudo "tenía por un lado una vista de la ciudad con su río y el puente y
por la otra un solitario león.
Ya en tiempos de Pedro I, el sello tiene por el
anverso, la ciudad con su río, una noria, con un fondo de torre y palmeras del
Patio de los Naranjos, y por el reverso el solitario león. Este sello se
conserva en el archivo de los Duques de Medinaceli.
En el siglo XIV apareció un sello de Córdoba en un
convento franciscano de Martos en la provincia de Jaén, muestra por su anverso
la vista de la ciudad, el puente, el río, noria y torre de la mezquita como
estaba antes de la remodelación por Hernán Ruiz III en 1589. Al sello de
Córdoba por el reverso se le puso el León con la leyenda "Corduva domus militae inclita fonsque sophie" que en
castellano de lectura fácil es: Córdoba ciudad de guerrera gente y de
sabiduría clara fuente".
Definitivamente desde el siglo XVI hasta el siglo XIX,
Córdoba usó como sello de tinta uno con un león rampante, unas veces coronado y
otras sin coronar pero que atendiendo a su origen real debía de estarlo.
También presenta detalles de las armas de Castilla y las de León.
Luego en los centros oficiales se han utilizado sellos
que siempre muestran el león coronado o no, y detalle de las armas de los reyes
de Castilla y de León, y por su anverso se muestra una vista de la ciudad, con
el río, la noria, puente, y como fondo las palmeras y la torre del Patio de los
Naranjos antes de remodelas por Hernán Ruiz III.
CORDOBA EN LOS
SELLOS DE CORREOS
A la hora de hablar de Córdoba no sabemos si escoger
la Córdoba que cantaron los poetas, la Córdoba de sus Cruces y sus Patios, la Córdoba a la que llamaron el
Califato del toreo, o simplemente la Córdoba que nos describa la Historia.
Nosotros nos quedamos con la Córdoba, que vivimos, que palpamos en el día a
día, llena de sufrimientos y alegrías. No hay mayor satisfacción que el amor
reñido, el amor imposible, porque donde hay amor siempre habrá esperanza.
El sello de correos, es el resumen corto de la
historia, a veces alargado por él título, pero Córdoba, es tan grande que es
imposible representarla en un sello. El sello es como el aldabonazo de algo que
nos quieren enseñar, pero Córdoba, es lo que está dentro. Córdoba, no es la
Andalucía disfrazada de rociera o de gitana ni mucho menos, es algo más grande
e importante.
Recuerdo aquella Córdoba, en la que el Patio era foro
y ágora, asamblea reducida y pública, consejo de vecinos llenos de
humanidad y participantes en la historia de nuestro
pueblo, que se aunaban en la lucha del día a día, y que sabían descansar en la
siesta, soñando con su Historia. Muchas veces el despertador en aquella siesta
era el olor a "patata cocida", que enterrada en aquella cocina de
carbón, tú madre que estaba pendiente de todo te la preparaba con todo el
cariño del mundo.
Pero para ir bien acompañado en este del Patio, nos
cogeremos de la mano de Pablo García Baena, y diremos: "Toda Córdoba
patio, Toda Córdoba atrio de Roma, edén árabe, huerto judío y si alguien pueda
llamar suyas estas rosas, será esta Córdoba de los mayos felices, de las noches
largas como miradas en la fiesta. Esta si será la ciudad que soñamos los
cordobeses".
EL PRIMER SELLO ESPAÑOL
En
España por un Real Decreto de 24 de octubre de 1849, se ordena la implantación
del sello adhesivo como tasa de previo franqueo para la correspondencia en
España. Dos meses más tarde en enero de 1850, aparece la primera serie de
sellos españoles, compuesta de cinco valores, todos ellos con la efigie de la
Reina Isabel II. Estos sellos en un
principio iban sin dentar y fueron grabados por Bartolomé Coromina, y fueron
impresos en litografía, en la fábrica Nacional del Sello.
El
31 de Octubre de 1850, se inauguró el edificio que alberga las actuales Cortes
de los Diputados, antaño se utilizó como Palacio de las Cortes, el Convento del
Espíritu Santo, de la Orden de Clérigos Menores. Este edificio sufrió un gran
incendio 1823, y las reuniones políticas pasaron a celebrarse en la Iglesia del
Convento. Mientras duraron las obras del actual Congreso de los diputados, las
reuniones políticas se celebraron en el Salón de Baile del Teatro Real de
Madrid, alguien diría que ningún escenario mejor para las disputas políticas
que un salón de baile. El proyecto de las nuevas Cortes en la Carrera de San
Jerónimo fue ejecutado por el arquitecto valenciano Narciso Pascual Colomer y
la decoración interior estuvo a cargo de Carlos Ruiz de Ribera.
España en relación
a Europa tenía un retraso importante en sus estructuras productivas y de
impuestos, con lo que al gobierno le faltaban continuamente ingresos para poder
"pagar los bonos de deuda", y la deuda y los intereses galopaban de
forma escandalosa con el peligro evidente de que se cerraran las fuentes de
financiación. Por eso cada vez que llegaba un liberal al poder lo intentaba
arreglar con la desamortización.
La primera la
tenemos en el gobierno de Manuel Godoy en 1798, la segunda la tenemos cuando en
España estaban los franceses 1813, la tercera se produce con Canga Arguelles
1814, luego viene la de Álvarez de Mendizábal en 1837, luego la de Baldomero
Espartero en 1841 y finalmente una de las más importantes la de Pascual Madoz
en 1855.
Era una forma de
intentar conseguir efectivo para poder pagar BONOS DE DEUDA, pues el gobierno
estaba endeudado hasta el cuello. Así de esta forma se trataba agilizar el
valor de inmuebles que estaban "EN MANOS MUERTAS" y no producían
prácticamente nada.
La desamortización
que se llevaba a cabo consistió básicamente en la expropiación de los bienes desamortizados y su nacionalización y
posterior venta en pública subasta al mejor postor. El sujeto objeto de la
desamortización era la Iglesia y las órdenes religiosas, así como algunos
Ayuntamientos e instituciones del Estado.
Tantas
desamortizaciones en tampoco periodo de tiempo ponía a las claras que el
problema del estado, era más bien estructural que coyuntural, por lo que se
imponía una modernización de la estructuras productivas y una política
impositiva que facilitara ingresos para atender las necesidades de los
ministerios.
Quedó demostrado
que aquello tampoco resultó, pues hubo bienes inmuebles subastados, a los que
nadie acudió. Y eso que en muchos casos ocurrió lo mismo que pasó con Galerías
Preciados, que una vez expropiados dichos almacenes por el gobierno de 1983, se
les vendió a un venezolano llamado Gustavo Cisneros, que pagó un importe
irrisorio de 1.500 millones de pesetas, todo un precio acordado en un Consejo
de Ministros. Este Gustavo Cisneros, al parecer amigo del presidente del
gobierno, vendió Galerías Preciados el 15 de enero de 1988, por la cantidad de
30.600 millones de pesetas.
Por tanto la deuda
española contraída en aquellos años de 1850-1900, hizo que hubiera que acudir a
la banca Rothschild, familia de origen judío asentada en Alemania y como aval o
contrapartida se les entregó la explotación de las famosas Minas de Almadén,
que para su obtención mundial de plata el mercurio les era fundamental.
Estas famosas Minas
de Almadén siguieron en su poder o controladas por la banca Rothschild hasta el
año 1921.
A modo de resumen y
para que los que quieran datos históricos, el Estado gobernado por los
Liberales, llevó a cabo aquella desamortización de los bienes de la Iglesia
porque estaban "MUERTOS Y PARADOS"
y por ello no generaban riqueza.
Si hablamos de
Córdoba tenemos el ejemplo del Monasterio de San Jerónimo, del que tenemos que
decir que los empleados de Amortización
en 1835, realizaron un inventario de todo lo existente en el Monasterio:
Archivo, sacristía, sala capitular, iglesia, biblioteca, celda prioral, cocina,
refectorio, despensa, bodega, torre, huerta, etc. etc. hasta terminar con un
recuento del ganado y animales, Este inventario fue publicado en mayo de 1837
en el boletín de la provincia de Córdoba, pp. 56-59. Como se ve nada escapó a
la diligencia de los funcionarios. En 1840, se hace un informe del edificio y
se llega a la conclusión de que su estado es LAMENTABLE.
Esto hace que el
Ministerio de Hacienda y por cuarta vez, lo saque a subasta pública y es
entonces cuando la viuda del Marqués de Guadalcázar, lo compra por el importe
de 72.0701 pesetas, y lo une a la compra de la Huerta que su marido había
comprado en una subasta anterior.
Después de estas
barbaridades en las ventas de buena parte del patrimonio de la Iglesia, el
gobierno de su majestad, para compensar estas expropiaciones, que según los
expertos, el único efecto positivo que pudo hacer, es darle satisfacción a los que
no simpatizaban con la Iglesia y comprobaron cómo se le expropiaban sus
propiedades, todas ellas en su mayoría producto de donaciones y partidas que
aparecían en los testamentos de aquellas gentes para los que la salvación
estaba ligada directamente con ayudar a la Iglesia.
No ya por su
fracaso en la desamortización, sino para compensar en parte el gran perjuicio
que se había realizado a los conventos y a la Iglesia en general, el gobierno
decide en 1851, FIRMAR UN CONCORDATO, con la Iglesia de Roma, en donde entre
otras cosas, y para compensar las propiedades AMORTIZADAS, les concede un
acuerdo de que ella la Administración se compromete a sufragar los gastos de
los curas en su servicio a las Iglesias.
Esa es la razón de
la famosa cruz en la casilla de la liquidación de la renta que últimamente se
le ha querido dar un sentido de voluntariedad.
En la antigüedad
eran muchos los nobles y gente de bien que antes de morir testaban algunas
partidas para la Iglesia, y también en bastantes casos al no existir hijos en
descendencia, muchos bienes iban a parar a la iglesia. En los muchos
testamentos de la Edad Media que hemos consultado he podido apreciar partidas
"curiosas" y muy reiterativas, como por ejemplo: "Para mantener
encendida la lámpara de la Capilla, 6 arrobas de aceite al año" También se
observan partidas para las "Emparedadas" mujeres que al quedar viudas
o solas y de forma voluntaria, optaban por encerrarse en una Iglesia sin salir
de ella, dejando lo mucho o lo poco que tuvieran al servicio de la Iglesia.
SELLO EN LA REPÚBLICA
Desde 1931 a esta fecha de hoy en el año 2016, aparece
Córdoba en 69 emisiones de sellos y 13 de ellas están dedicadas a la
Mezquita-Catedral. Con lo que podemos observar que la Mezquita-Catedral, es uno
de los monumentos más importantes de España.
Coincidiendo con este primer sello de la
Mezquita-Catedral en época de la República (1931), sello realizado con motivo
del III Congreso de la Unión Postal Panamericana, celebrada el 10 de octubre de
1931. Sobre la Mezquita-Catedral se desató una polémica muy importante.
Por esta fechas el arquitecto restaurador suplente de
la Mezquita-Catedral de Córdoba, estaba embarcado de una obra que le llevó
mucho tiempo decidirse, intentar localizar en el subsuelo de la Mezquita de
Abderramán I, la Iglesia de San Vicente, que las propias crónicas árabes, Abbás
Ibn Firnás (810-887), Abubakr (1105-1185), Al-Jayyan (989-1079), Al-Idrisi
(1099-1166), Ibn-Khaldun (1332-1406), y que con su extensa pluma lo relata
Al-Maqqari, en su libro: "La dinastía
musulmana en España" y que fue traducida por Pascual de Gayancos al
inglés.
Este arquitecto don Félix Hernández suplente de
Rodríguez Cano, como arqueólogo, se dispuso a levantar el suelo de la citada
Mezquita para buscar los cimientos o elementos de la mencionada Iglesia de San
Vicente.
La espectacularidad del monumento, y la cantidad de
periodistas que atrajo aquella obra, fue creando bulos y fantasías sobre la
procedencia o no de esa obra, incluso el periódico CORDOBA, publicó una foto
montaje de las obras, en la que aparecían columnas caídas o a punto de
derrumbarse, aprovechando que era el día de los santos inocentes. Aquella broma
disparó los comentarios y para muchos la Mezquita de Córdoba, se había hundido.
El autor o los autores de la idea, se quedaron tan tranquilos. Una vez más la
prensa más que informar lo que hizo es "deformar" la realidad.
Fue tal la polémica que se planteó, que las
diferencias y los recelos profesionales,
salieron a flote en forma de denuncias y comentarios poco afortunados. Parece
ser que fue el diputado García Hidalgo, el que advirtió a las autoridades de
Madrid.
Don Rafael Lahoz Saldaña, (01-09-1892-Calatayut) padre
del autor de las celosías de la polémica, como arquitecto provincial
elaboró un informe contrario a esa obra de excavación en el suelo de la
Mezquita-Catedral, en el que hacía la siguientes manifestaciones dirigidas al
presidente de la Diputación:
1º.-Las obras se están realizando sin las oportunas
precauciones que exigen para su seguridad un monumento de esta categoría tan
importe a nivel mundial.
2ª.-En los elementos del edificio no se notan grietas recientes
y si las antiguas de cuando el edificio se desplomó en tiempos remotos.
3º.-Si es importante investigar el subsuelo de esta
Mezquita, más importante es el respeto que merece como monumento único y más
bello de España.
Las autoridades se comunican con el Ministro de Bellas
Artes, y éste dispone que vengan para Córdoba, don Leopoldo Torres Balbás y don
José Rodríguez Cano, ambos arquitectos restauradores de la Alhambra de Granada
y la Mezquita de Córdoba respectivamente.
Estos señores expertos en el tema de la Mezquita, visitan
las obras con todo el suelo levantado (zona de Abderramán I) y eso sí, un tanto
los tajos "desordenados", y en todo momento son acompañados por don
Félix Hernández y el encargado de la obra Rafael Aguilar.
El informe de estos dos técnicos no se hace esperar y
tranquilizan a todo el mundo de que en ese trabajo no se pone en peligro nada,
otra cosa es que la obra se pueda llevar de forma más ordenada.
Pero a pesar de ello, de Madrid y del Ministerio de
Bellas Artes, llega una orden tajante de paralizar las obras y devolver a su
situación anterior el edificio.
Después de este informe, y a pesar de la ausencia del
Gobernador Civil y del presidente de la Comisión de Monumentos de Córdoba, se
reúne esta con toda urgencia. A dicha reunión asisten: Enrique Romero, Rafael
Castejón, Samuel de los Santos, Rafael Romero, José de la Torre y como
secretario José María Rey, entre otros. Esta Comisión, con los informes en la mano y
escuchando también al responsable de la obra don Félix Hernández, emiten un
comunicado en el que vienen a decir:
"Que el edificio de la Mezquita Catedral, en
ningún momento ha estado expuesto a ningún peligro por el curso de las obras, y
que de forma rotunda apoyan la profesionalidad de don Félix Hernández y su
equipo, firmado José María Rey".
Según parece sería finalmente el coronel Cascajo, el
que ya entrada la contienda de nuestra guerra civil, le ordenó de forma un tanto
brusca, que cerrara aquellas zanjas y excavaciones sin más.
PERSONAJES DE CORDOBA EN LOS SELLOS
El Cristo de los Faroles, fue realizado
el monumento por el cantero-escultor Juan Navarro León, y la imagen del Cristo
por Gómez de Sandoval, en el año 1794, una de las personas que más trabajó en
este empeño fue el capuchino franciscano Fray Diego José de Cádiz.
Está enclavado en la Plaza de Capuchinos una plaza que
en boca del poeta Ricardo Molina Tenor, "No es nada más que un rectángulo
de cal y cielo", un acerado en granito rodea a todo un conjunto empedrado.
A esta Plaza se accede por la Calle Conde de Torres Cabrera y por la Cuesta del
Bailío.
Esta plaza fue construida sobre unas casas de la
familia de don Juan Antonio de Palafox marqués de Almunia, que pertenecían al
Convento de los Capuchinos, pero fueron cedidas a la ciudad de Córdoba por
facilitar el tránsito entre dos barrios muy populares de Córdoba en 1689, y el nombre inicial de esta plaza fue Plaza de los Almunias o Plaza del
Corbacho.
Pero hasta muy entrados los años 1950, siempre hubo
una discusión de cuál sería el nombre real de esta Plaza, así como el nombre del
Crucificado de la Plaza. Hay quien defiende que el nombre real del Crucificado
es "Santísimo Cristo de los Desagravios y la Misericordia". Incluso
indican que existe una placa rotulada que indica ese nombre desde 1794. Así en el 21
de Julio de 1953, es en el diario CÓRDOBA, en donde el padre Faustino de San
Luis de Barrameda, pública un extenso articulo sobre el tema. También se cuestiona si el nombre de la
Plaza ha de ser llamada de Los Dolores, o de Capuchinos. Ya hemos dicho que son
muchas personas las que se han cruzado comunicaciones en los periódicos sobre
ésta Plaza.
Yo lo que tengo que decir que desde el Realejo para
abajo, y desde los años 1950, nosotros siempre hemos llamado a este Cristo como
el CRISTO DE LOS FAROLES y a la Plaza como la PLAZA DE CAPUCHINOS, y ese es el
nombre que heredamos de nuestros padres y del ambiente de nuestros vecinos.
A modo de "REVALIDA" sobre el nombre del
Cristo, significó la película rodada en 1957, con el nombre del CRISTO DE LOS
FAROLES, película que popularizó el cantante malagueño Antonio Molina, de moda por aquellas fechas.
Manuel Rodríguez Sánchez "Palitos" en
presencia de Ceular el que fuera apoderado del Banco Santander, nos contaba en
las oficinas del Banco Santander en donde trabajaba, Banco, que años más tarde sería "atracado"
(diciembre 1996), que posiblemente el traje que le pusieron el día de su debut en Córdoba (1952), tan grande y desproporcionado, sería el mismo que debió sacar en la pelicula en su primera actuación.
Aquel debut en
Córdoba, le supuso pasar de "telonero" a artista de primer orden en
aquel espectáculo denominado "Fantasía de Estrellas" y que paseaba
por Andalucía el empresario Juan Lara. Después del gran éxito de Córdoba, lo continuo por
Málaga, Granada y Cádiz. De allí volvió a Madrid ya como primera figura y
triunfó plenamente en el Teatro Fuencarral. El tal Juan de Lara, era intimo de
Antonio Cabrera, y parece ser que fue éste, que en sus tiempos apoderó a Dora la Cordobesita, el que le insinuó que lo presentara como primer artista.
Fue igualmente el extrovertido "Palitos",
que haría una gran amistad con Antonio Molina, durante su debut y estancia en
Córdoba. El que nos comentó que durante el rodaje de la película EL CRISTO DE
LOS FAROLES, se comieron un guiso de habichuelas con oreja, convite en el que también participarón entre otros, una joven y simpática Rafaela Aparicio, don Antonio Díaz Jaén, Manuel Trujillo y el que guisó
las habichuelas, que fue el joven charcutero de San Agustín, Rafael Valle.
La Plaza de Capuchinos a principios del siglo XX
presentaba un aspecto de pena como todas las calles de Córdoba, el DIARIO ABC,
desde Madrid presenta una foto del Cristo de los Faroles de 1905 que es de
pena, por lo que ya por aquellas fechas el nombre de CRISTO DE LOS FAROLES, era
una realidad..
En los años 1945, se llegó al convencimiento de que
hacía falta algo de dedicación a esa parte tan entrañable de Córdoba, y fue
posteriormente el Ayuntamiento el que acometió esa labor. Se remodeló la Cuesta
del Bailío, se entronizó la Fuente que la corona, que fue idea del arquitecto
Víctor Escribano Ucelay, y la Plaza adquirió una categoría única.
Atrás quedaban esas simpáticas "salvajadas"
según nos comentaba Arturo Morales Contreras, de que su hermano "El
Gonzo", con José "El Suegra" y Pepe "El lobo", los
tres trabajadores de la Electro Mecánicas, en una de sus "jaranas"
habituales en aquella época, años 1950, toda su cosa era bajar la "Cuesta
de los Dolores" montados en un coche de caballos.
Pero también el CRISTO DE LOS FAROLES, sabe de otro
tipo de problemas. Al final de los años 1960, la mayoría de los trabajadores
estábamos inmersos en la necesidad de adquirir un piso, bien de primera
ubicación como yo, o bien para una nueva mudanza como era casi habitual. En
aquellos tiempos el importe de la HIPOTECA, suponía el 30% del sueldo de un
trabajador de tipo medio. Pero a pesar de ello había que echar muchas horas
extraordinarias para salir airoso de aquellos pagos.
Las HORAS EXTRAS, llegaron a ser como un SINDROME, que
cambiaba la vida y la felicidad de las personas. La simple idea o el rumor de
que iban a quitar LAS HORAS EXTRAS, era como una hecatombe para
aquellas economías. Se sufrió mucho con las horas, no por lo que hubiera que
trabajar, sino porque te las pudieran quitar. Allí en fábrica y en aquellos
años, nos juntábamos un grupo de amigos, (todavía no habían llegado los partidos
políticos que lo envenenaron todo), y como éramos cordobeses de verdad, el
VIENES DE DOLORES, después de salir de fábrica, solíamos ir a la Plaza de
Capuchinos a visitar a LA REINA DE CORDOBA. y de camino pedir al Cristo de los
Faroles, que las horas extras no nos faltarán.
Que recuerde estábamos: Paco Leiva al que de forma
simpática llamábamos "El Mapas", por la forma en que tenía de abrir
los planos de su Sección de Montaje de Cabinas, José Cabello "El
León", porque era un tío que se leía hasta el canto de los periódicos.
Luis Roldán "El Chato", el personaje que de tanto bregar con sus
interruptores MG, creyó que formaban parte de su propia familia y Antonio
Jiménez "El Cosío", el hombre que cada vez que oía hablar de Córdoba,
se echaba a llorar de emoción.
Y siguiendo con la Plaza de Capuchinos, diremos que
también sabe de "gallos de pelea" como aquellas que en los años
1950-60, organizaba el tabernero Ramón "El pellejero". Al teatro de
las peleas de gallos, acudía mucha gente conocida de Córdoba. Allí se apostaba,
se bebía y disfrutaba aquel que tenía la afición a los gallos de pelea y a las
apuestas. La "taquilla" de aquel pequeño teatrillo estaba en donde
hoy está el "Poema de Mario López a la Plaza de Capuchinos", y por aquella
taquilla pasaban toreros, agricultores y gente de importancia de Córdoba. De
San Agustín, por decir algunos, estaba casi siempre, los Pizarro, los
"Pinturas", los Paco Arenas, y también los hermanos Valverde con su
padre a cabeza.
En una ocasión se presentó por allí el CABO MAULEON de
la Guardia Civil, (famoso Cabo de la Magdalena), todo el mundo hasta los gallos
se pusieron firmes, pero pronto se tranquilizaron todos, cuando supieron que el
Cabo sólo iba buscando a un sujeto que había vendido "INCIENSO
FALSO", a don Marcelino, el padre del cura de San Lorenzo. Esto nos lo relató Manuel Serrano, que
estaba al cargo del pequeño bar.
Finalmente está el encanto poético que nos relataba
Luís Quirós Luna, aquel entrañable y veterano compañero de Westinghouse, que
amaba a Córdoba por todos sus costados. El nos recordaba las de veces que sorprendió
al Duque de la Mezquita, el Marqués del Cucharón, Jerónimo Paredes, Juan
Blancas, Enrique Octavio, y unos cuantos más, recitando por turnos alrededor del Cristo de los Faroles, en aquellas
noches estrelladas del mes de agosto.
MANUEL
RODRIGUEZ SÁNCHEZ "MANOLETE"
Este torero
singular y único, nació en 1917 en Córdoba, en la Calle Conde de Torres
Cabrera, a los pocos años su madre se marchó a vivir a la Plaza de la
Lagunilla, crisol de toreros. Estudió en el Colegio Salesiano, por lo que era
muy frecuente que pasara muchos días por la Calle Roelas. A este respecto mi
madre nos contaba que fueron muchas las veces que lo vio pasar y de entre los
chiquillos era él una de los más tímidos.
Nos contaba Pepe
Luis, el hijo de "Palitos" su primo hermano, que se juntaba con todos
los chavales de la Plazuela el Moreno, todos muy abocados al mundo de los
toros, y que en un Taller de Carpintería (Pericet), guardaban su carro-toro, que se los había proporcionado el padre de "Fernandi" su intimo amigo de toda la vida.
Los días que no tenían colegio (los jueves), y los días de vacaciones, solían
irse debajo del Viaducto del Pretorio, (frente al Cuartel de Automovilismo) y
allí jugar al toro. Me recalcaba Pepe Luis, que casi siempre era Manolete el
que empujaba el carro-toro.
Su prudencia y su
timidez le hacían siempre ponerse al servicio de los demás. Pero sería él,
solamente él, el que llegaría a la cumbre del toreo. Había nacido en un ambiente
familiar taurino, pero no había primeras figuras en su genealogía. Su carrera como
novillero fue meteórica y muy práctica. En el entorno del Campo de la Merced, el
que no era torero, lo sacaban en hombros, por lo que pronto le echaron el ojo,
y allí vieron que había materia de figura.
Tomó la alternativa
en la Feria de Sevilla de 1939, en un principio al toro de su alternativa le
habían puesto en el campo el nombre de "comunista", nombre que él, serio y
responsable como siempre, y dado las fechas en que se celebraba la
corrida, pidió que le quitaran ese
nombre. A pesar de este gesto por su parte, gente que siempre le tuvo envidia y
posiblemente odio, empezó a cundir "el bulo" de que Manolete se
dedicaba a practicar la suerte de matar con los presos políticos. Esta canallada
la cundió cierto sector de la izquierda, quizás en ciega venganza por haber perdido la guerra, y aún hoy, existen por algunos pueblos esas habladurías.
Otro comentario que
también fue cundido por el vulgo, era el de la "bandera", y sinceramente que la verdad de todo esto, lo podemos leer en las memorias de don Indalecio Prieto, escritas allá
por el 1950, en las que viene a decir en referencia al torero lo siguiente:
"Cuando vino a Méjico quiso venir a visitarme y lo hizo a todo el grupo de exiliados que aquí estábamos, y nos trató de forma afectuosa y cariñosa". Yo le quise invitar a comer y aceptó y lo llevé al restaurante en el que yo era cliente habitual. Se presentó un cuarto de hora antes de la hora convenida y me sorprendió cuando hacía indicaciones al camarero para que en mi mesa no me pusiera una banderita de la República, que siempre solía ponerme como atención a mis cargos ostentados en el gobierno de la República. Manolete al presenciar mi gesto, me preguntó, el porqué lo hacía, y le contesté: "No quiero que una foto de ese tipo le pueda traer problemas a usted que es joven".
"Cuando vino a Méjico quiso venir a visitarme y lo hizo a todo el grupo de exiliados que aquí estábamos, y nos trató de forma afectuosa y cariñosa". Yo le quise invitar a comer y aceptó y lo llevé al restaurante en el que yo era cliente habitual. Se presentó un cuarto de hora antes de la hora convenida y me sorprendió cuando hacía indicaciones al camarero para que en mi mesa no me pusiera una banderita de la República, que siempre solía ponerme como atención a mis cargos ostentados en el gobierno de la República. Manolete al presenciar mi gesto, me preguntó, el porqué lo hacía, y le contesté: "No quiero que una foto de ese tipo le pueda traer problemas a usted que es joven".
Esa es realmente la
historia de la "bandera" que tanto ha contado y recontado la gente.
También Antonio Jaén Morente, al que visitó se expresaba en términos parecidos,
de que era un hombre que por su caballerosidad y calidad humana era el mejor embajador que España
necesitaba.
En 1942, le compró
a la familia de los Cruz Conde su casa-palacio de la Avenida de Cervantes, casa
que fue edificada en el siglo XIX, por el padre de Ortega y Gasset, obligado
por la salud de la madre del filosofo, que se vendría a vivir a Córdoba.
Manolete pensaba
retirarse pues estaba cansado de que había mucha gente que sin saber porqué, le
odiaban y le cuestionaban todo. Es más se metían con su familia y con todo lo
que podían. Aceptó torear en Linares aquel mes de agosto de 1947, y un toro de
nombre "Islero" se lo llevó para siempre. Me contaba mi madre que el
"sauce" que hay en el costado izquierdo de la Iglesia de Santa
Marina, tenía más de 15 o 20 chavales, encima de sus ramas para presenciar el
entierro a su paso por la Calle Mayor de Santa Marina, en donde todos los
Balcones estaban cubiertos con crespones negros. La Lagunilla era como su plaza
de toros del cielo y allí todo el mundo empezó a gritar "torero, torero,
torero". Las jóvenes de Santa Marina le hicieron un hermosa ofrenda
floral.
Fue enterrado en
olor de multitud en el Cementerio de la Salud, entierro que fue realizado por
la Funeraria Católica Moreno. Fue enterrado en un panteón que le facilitó la
familia de los Sánchez de Puerta, hasta que fue realizado su mausoleo, que fue
inaugurado en 1951. El autor del mausoleo fue Amadeo Ruiz Olomos, que fue elegido por la familia ante otro proyecto de Juan de Avalos, muy vinculado a
Córdoba e intimo amigo de don Manuel Ocaña Jiménez.
El picador de toros
cordobés EL CATALINO, en una entrevista publicada en el diario CORDOBA, nos
decía: "Todo el mundo en esta profesión, sabe donde está cada uno, y
Manolete, es el torero que tiene repertorio para todos los toros, y eso está al
alcance de muy pocos toreros".
Al principio de los
años 1950, solíamos ir a la Lagunilla a por café de estraperlo, por cada
paquetillo de 12 pipas te costaba una peseta. La casa era la que quedaba a espaldas
de la estatua de Manolete. Era una casa de un patio estrecho y alargado, al
final a la derecha estaba la vivienda de Isabel, la mujer que vendía. Allí
había de todo, pero siempre nos llamaba la atención un cuadro muy
grande en el que aparecía su marido con Manolete a hombros, por la Avenida de
Cervantes.
MUJERES DE JULIO ROMERO
Referidos al Pintor Julio Romero de Torres, en 1965,
se emitieron una serie compuesta de 10 sellos, en donde aparecen los cuadros
más famosos del pintor cordobés, referidos a las mujeres que pintó y estos son
algunos de los nombres:
Francisca Pellicer, Amalia Fernández Heredia, Ana
López, María Palou, "Pastora Imperio". Encarnación López,
"Musidora"· Dolores Castro, Pepita Suárez Parias y María Teresa López
Ana López, "La Cara Sucia" o "La
Pelá", sería la primera modelo del pintor. Ella es una de las prostitutas
que se calienta en el brasero en el cuadro "VIVIDORAS DEL AMOR".
Más tarde posaría para el cuadro "CARMEN" y
"MUSA GITANA", esta modelo fue de las pocas que cobró. En el cuadro
de "MUSA GITANA" pintor y modelo adquirieron gran notoriedad y la
modelo terminó abandonando la profesión de la calle y puso un negocio propio, A
raíz de su éxito, Ana que tenía un cuerpo escultural, empezó a coger kilos, y
se escapaba de lo que era una modelo a pintar. Ella junto a Amalia "LA
GITANA" fueron dos de las personas que formaron el cortejo fúnebre del
pintor.
Amalia Fernández "LA GITANA", era una joven que se dedicaba
a la recogida de cartones, trapos, y suelas para reciclar. De noche actuaba en
algunos tablaos improvisados de flamenco. Con apenas 19 años, y en las puertas
del Circulo de Labradores, el pintor la vio y quedó prendada de su cara y
figura y fue su modelo en los cuadros "LAS NIÑAS DE LA RIBERA",
"POEMA A CORDOBA" "MAL DE AMORES", "LA SAETA"
etc. etc. Fue la modelo que más veces posó.
Por estos cuadro si llegó a cobrar fue a peseta por cada uno, pero eso
no le impidió morir pobre como siempre había sido. Murió en 1976, en su
domicilio de siempre en la Plaza de la Alhóndiga.
Pastora Imperio, la esposa del célebre torero el Gallo, también fue
modelo del pintor en varios cuadros, eso significó que gente importante
quisiera posar para el pintor. En su estudio de la Calle Pelayo de Madrid, lo
llamaban "Refugio de pecadoras".
Encarnación López, "La Argentinita" era una famosa bailaora y
que le fue presentada por uno de los hermanos Álvarez Quintero, amigos de sus
tertulias bohemias de Madrid, también terminó siendo modelo del pintor o le
dedicó algún cuadro.
Más tarde pintó a la actriz francesa Jeane Roques, a la que el pintor la vio
en la representación teatral "EL
DIA DE MUSIDORA". La actriz vino a
España para unos tres meses, pero lo cierto es que se quedó por lo menos cinco
años. Julio Romero, la pintó de forma sensual, recostada y semidesnuda, y con
una mirada de vampiresa. El cuadro lo denominó "MUSIDORA".
Dolores Castro Ruíz, "Dora la Cordobesita",
fue una belleza cordobesa del Barrio cordobés
de San Agustín. Al pintor se la presentaron con motivo de su actuación
en el Teatro Romea de Madrid en 1919. Y le dedicó varios cuadros, que le
sirvieron a la artista para triunfar y coger gran renombre, En 1927, "Dora
la Cordobesita" se casó con el torero "Chicuelo" y se retiró por
completo de la escena. Su boda se celebró ante la Virgen de los Dolores. Murió en
1965, al calor de sus hijos.
Pepita Suárez Parias, nació en Córdoba en 1912 y
falleció en el 2000. Muy joven con apenas 15 años, su belleza cautivó al pintor
que ya estaba bastante enfermo. Tuvieron que intervenir terceras personas ante
la madre de la joven para que ésta accediera a ser modelo. Ella aparece como
modelo en el cuadro "LA COPLA", "LA NIÑA DE LAS UVAS" y
quizás el cuadro que mayor representó al
estilo de Julio Romero fue "VIVA EL PELO", en donde la modelo aparece
de perfil luciendo un precioso moño, con una manzana en las manos. Esta
muchacha modelo fue una gran madre de familia, ya que tuvo ocho hijos y treinta
nietos. Murió siempre a la espera de algún reconocimiento.
María Teresa López, fue una mujer argentina de
nacimiento, pero de padres españoles que habían emigrado a Argentina y de
vuelta a Córdoba, se instalaron en el Barrio de San Pedro, cerca de la casa del
pintor. Había nacido en el 1913, y Julio
Romero de Torres, que en opinión de Mercedes Valverde, que lo ha estudiado muy
bien, era un auténtico don Juan, y se enamoraba con mucha frecuencia. Con esta
mujer lo intentó todo, pero según parece sólo consiguió pintarla, posiblemente
en el cuadro más famoso del pintor "LA CHUIQUITA PICONERA". A esta
mujer que murió en el Sanatorio de los Morales en el año 2003, el haber posado
para el pintor le complicó y mucho su vida particular. Incluso el que fuera su
marido le exigió la prueba de su virginidad. Quizás por todo esto, el
matrimonio sólo le duró un par de años. Tras éste fracaso en su vida particular
decidió vivir sola acompañada siempre del recuerdo de "su gloria" y
la amargura producto de las muchas murmuraciones que tuvo que escuchar. Los
últimos años de su vida los pasó en una residencia de Palma del Río.
Según Mercedes Valverde, la erudita en la vida y el
personaje de Julio Romero de Torres, deja entrever que era un hombre al estilo
de "don Juan" y que le atraían todas las mujeres. En sus estancias en
Madrid, alternó con todo el mundo incluso en fiestas castizas y de abolengo. Y
siempre fue un hombre admirado por las mujeres. Después de muerto, fueron
muchas las que se "adjudicaban" el hecho de "haber sido
modelos" del pintor. Otras muchas no tuvieron inconveniente en reconocer
su ilusión por haber podido
"posar" para el pintor. En ese simpático "creencia"
de haber sido modelo del pintor estuvo la "Cantinera del Cuartel de la
Reina", esposa de Luis del Río, que con el tiempo serían los mozos de
la Taberna de Pérez Barquero, del Jardín
del Alpargate.
Era tal la fama y el atractivo que el pintor
representaba para las mujeres, que mi madre me llegó a contar que el día de su
entierro el 10 de mayo de 1930, (ella tenía 23 años), el trayecto que va desde
Puerta Nueva al Cementerio, eran como unos improvisados palcos, en donde
cientos y cientos de mujeres de todas las edades, acudieron para contemplar el
cortejo fúnebre del célebre pintor. Daba la impresión de que la mayoría de
mujeres jóvenes y menos jóvenes de San Agustín, Santa Marina y San Lorenzo y
los alrededores, se habían dado cita a un lado y a otro de la carretera que
conduce al Cementerio de San Rafael.
En aquellos tiempos el recorrido entre Puerta Nueva y
el Cementerio de San Rafael, se consideraba el "trayecto final" y los
clientes de "Casa Chaleco", o los trabajadores de Matadero Municipal,
de la Fundición García Márquez y Casas, Talleres de Amador Naz, Almacén de
Pieles de la Torre y los propios vecinos de la "Casa del Tercio"
jamás vieron algo igual.
Posiblemente habría que remontarse al año 1862, en que
la Reina Isabel II, entró en Córdoba por Puerta Nueva.
"El Puentecito de San Rafael", este
puente, el de la copla que cantara Antoñita Moreno en 1950, lanzó a la fama a
este pequeño puente, que era uno más de los que había en el trayecto de la
carretera de Córdoba a Alcolea. Con el mismo tipo de barandillas y además
pintadas del mismo color rojo y blanco. Uno había también en la Choza del
Cojo, otro en la Gasolinera de San Carlos, otro en el arroyo de Rabanales, otro
en la Gasolinera las Cigüeñas, y otro a la entrada de Alcolea. Alguno, más que
puente en realidad eran como simples “pasos de cuneta”, El Puentecito de San Rafael, llegó a tener incluso gente
que lo tuvieron como vivienda. De los últimos inquilinos fue una familia que
pertenecía a la saga de "Los Salpullíos".
Entre los personajes referidos a Córdoba también
aparecen los siguientes :
Ab-Al-Raman II Gonzalo
Jiménez de Quesada
Ab-Al-Raman III Sebastián
de Belalcázar
Almanzor Benito
Daza
Séneca Bartolomé Cárdenas
Bermejo
Averroes Julio
Romero de Torres
Maimónides Luís
de Góngora
Gonzalo Fernández de Córdoba Juan Valera
José Gómez del Moral Joaquín
Cortés
Entre lugares o motivos referidos a Córdoba aparecen:
La Sinagoga La
presa del pantano de Iznajar
La Facultad de Veterinaria El Parador de la Arruzafa
El Castillo de Montilla El Castillo de Almodóvar
La Calleja de las Flores El Puente Romano
El Cristo de los Faroles La Denominación "Montilla-Moriles"
El Centenario
"Día de Córdoba" La Fiesta
de los Patios
Trajes típicos de Córdoba La Puerta del Puente
El Cristo del Calvario La Puerta y Arco de la Luna
Escudo de Córdoba El
Córdoba CF. por su ascenso a primera
Curiosidades
Del sello de la Mezquita-Catedral de 1964, se
emitieron 15 millones al valor de una peseta.
En 1976 se prepararon dos sellos para el Correo
Paraguayo, con motivos de Córdoba.
En 1987 se preparó un sello de la Mezquita-Catedral
para Mauritania
En 1999 se preparó un sello para Dominica
LAS MUJERES DE CORDOBA
Había un erudito en el tema de los sellos que decía: El
sello era sólo como un aldabonazo, a la
historia, al arte y a cualquier
conmemoración, y en el caso de Julio Romero, un homenaje a su forma de interpretar
la belleza de la mujer cordobesa. Pero Julio Romero, con su entierro ya pasó y
en Córdoba, la belleza de sus mujeres siempre ha estado ahí, manifestándose en
concursos y en la mayoría de las veces en el anonimato. Por ello relaciono aquí
a una serie de mujeres que por su belleza merecieron ser portada de cualquier
sello.
A Luisa
Gutiérrez Gómez en 1925, que fue
nombrada BELLEZA del Barrio de
San Lorenzo, en un concurso que se celebró con motivo de las Fiestas de San
Lorenzo, en los que se instaló una gran tómbola para ayuda de los más
necesitados, todas estas fiestas con cucaña, bailes, y verbenas fueron
organizados por gente del barrio y en donde destacó la colaboración de don Juan
de Austria y Carrión y Antonio Torderas el dueño de la "Barata".
A la ganadora del concurso se le regaló un precioso
Mantón de Manila, que posiblemente terminaría vendido en la en la Casa del
Empeño. Esta bella mujer Luisa, vivió hasta la edad de 102 años, y aunque algo
desmemoriada por la edad, pero nunca se le olvidó el señalar a todo el que le
visitaba en su casa, hacía el cuadro que colgaba en su salón, le había pintado
José Luis Muñoz Baena, copiando la foto de "Mis San Lorenzo" que por
aquellas fechas de agosto de 1925, publicó una revista festiva del Barrio. A todos les decía: "Que lástima,
esa era yo con 25 años". Se murió
con ese cuadro presidiendo su salón.
Otras mujeres de Córdoba que igualmente fueron muy
bellas y ganaron los concursos, que organizaban la Peñas en sus verbenas.
Recordaremos a la Peña los Oliveños, los
Amigos de San Agustín, a la Peña Puerta Nueva, a la Peña San Antonio, a la Peña
los de Acá, a la Peña de los Minguitos, a la Peña Deportiva el Príncipe, Peña
los Amigos de San Bartolomé, Peña los Amigos de la Viñuela, Peña el Higuerón,
Peña el Alcázar Viejo, Peña los 14 Pollitos, Peña de la Huerta de la Reina,
Peña Amigos de Santa Marina. De todos esos concursos y de otros que se
organizaron en Córdoba, hemos querido recordar una relación de mujeres guapas
en donde las hubiera y que todas ellas pudieron ser portada de cualquier sello.
Trinidad Santiago Garzón Teresa Jiménez Morante
Ana Hidalgo Rodríguez María
F. Delgado Sánchez
Puri Serrano Gaitán María
Reyes Heredia
Margarita Ruiz Mora Paqui
Gutiérrez Moya
Pepita Pérez Cabello Manuela
Beltrán Jiménez
Conchita Rodríguez Fernández Antonia de la Haba Páez
Carmen Cuadrado Luque Paqui
Ramírez Flores
Encarnación Cantero Martín Mercedes Salazar Velasco
María Torres Mariscal Concha Sánchez Castell
Paqui Toledano Valera Rosa
Escavia Valencia
Teresa Jiménez Morante Laura
Tejero Ordiales
Carmen Rubio Cabello Magdalena
Ruiz Sánchez.
Mari Carmen Pérez Pérez Rafaela Castro Muñoz
Carmen Gómez Hinojosa Dulcenombre
Cobos Machín
María José León Molina María
Dolores Flores Luque
Lourdes Torralbo Luna Mari
Chelo de los Ríos Gutiérrez
Carmen Bravo González Maribel
Ramírez de Blas
Rosa María Rojo Cañaveras Dolores Belmonte Zafra
Rafaela Muñoz Armada María
José Osuna Díaz
Fuensanta García Herrero Fabiana Riobóo Camacho
Ana Gutiérrez Salado
Y otras muchas que en el anonimato que se llevaba en
aquellas épocas, escondieron su belleza, porque era una norma muy habitual de
esta Córdoba, callada y sola. Desgraciadamente la belleza de estas mujeres ya
no se comenta en los periódicos, porque el Ayuntamiento siguiendo la presión de
esas otras mujeres progresistas, que creen que la belleza de la mujer está en
ir poco menos que con un pantalón roto, sin apenas peinar y a poder ser con una
mochila en la espalda, ha quitado estos concursos por considerarlos machistas.
No obstante
queremos resaltar aquí a Ángeles García Berenguer, que como belleza de
Córdoba, recibió en 1962, al ciclista paisano Antonio Gómez del Moral con
motivo de la llegada a Córdoba de la vuelta ciclista a España. La belleza de la
sobrina de Pablo García Baena, fue como el bello anuncio del posterior triunfo del ciclista
cordobés en "EL TOUR DEL PORVENIR", que ganó de forma brillante aquel
año de 1962. El mismo año en que el Córdoba CF. subió por primera vez a Primera
División.
Ni que decir tiene que la señorita García Berenguer,
con su singular belleza cordobesa, era un auténtico poema, hecho de carne y
hueso. Total maravillosa.
Quiero resaltar aquí alguna de las injusticias que se
cometieron con este corredor cordobés, que siempre que la prensa hablaba del
citado "Tour del Porvenir", citaban siempre al mismo, esto es, a un
tal Gabica, que siendo solamente "segundo" se llevó todos los sellos
de correos de esa prueba.