El trabajo del Herrero, es una
profesión muy antigua y que tiene al martillo, el fuego y la habilidad del
hombre, como elementos fundamentales. Un país que siempre destacó por sus
buenos herreros fue el Japón, que llegaron a considerar este oficio como un
auténtico arte sobre todo si los relacionamos con sus famosa espada SAMURAI.
Este trabajo se desarrolló fundamentalmente en los medios rurales, en donde
se tenían que arreglar todos los aperos y herramientas del campo que eran prácticamente
la base de la subsistencia de la población. Quizás por ello en el Japón
tuvieron su Edad Media que duró hasta cuando ya algunos países como Argentina
estrenaban su constitución.
Ellos fueron prácticamente los que aprendieron toda la gama de los tratamientos térmicos, pues por su
necesidad de dar dureza a sus herramientas, en especial a sus espadas y escudos,
aprendieron del "hierro al rojo vivo" en la fragua, los distintos
colores para templar, revenir y recocer. Obtener una "KATANA" por su
forma y su temple, era cosa poco menos que de un arte.
El dominio del color del hierro introducido en la fragua, era
importantísimo, de esta forma, el paso del color rojo, al anaranjado y de este al amarillo. El color ideal para el
forjado es el blanco-anaranjado, ya que
el hierro se somete fácilmente a los golpes de un hábil martillo, y en aquellos
tiempos en Córdoba los había.
En los países civilizados las máquinas han relevado al hombre de los
trabajos más duros de esta profesión, pero aún en muchos países de África y
Asia, todavía se realizan estos trabajos en modo totalmente manual.
Nosotros en nuestra juventud el primer contacto que tuvimos con una
Herrería, fue en aquella que había, casi
pared con pared, con la popular Bodeguita de los Arbolitos, al final de la Calle Álvaro Paulo, y era un
taller que estaba al principio de aquella AVENIDA DE LA VIÑUELA, cuando esta
estaba aún terriza y con algunos chozos a la derecha por toda vivienda. El
taller era de Enrique Puentes, y allí íbamos a por escorias para simular las
montañas del tradicional nacimiento. Muchas veces nos indicaban que las habían
arrojado a una especie de muladar que había enfrente, justo al lado de un
recinto cercado era el "tentadero de caballos" que hubo antes que se
hiciera el Mercado del Marrubial, al que
como primer y único nombre, se le adjudicó el de la "Plaza de la
Mosca", en atención a las moscas que había en aquel lugar.
EL SÁBADO DE GLORIA
Los primeros recuerdos que nosotros tuvimos con lo metálico, con los
hierros, y con la siderurgia, era en aquellos tiempos de dificultades
económicas y necesidades, la chiquillería tenía por tradición el sábado de
Gloria, ARRASTRAR LATAS Y ELEMENTOS METALICOS, para hacer ruido de alegría por
la Resurrección del Señor, que en aquellos tiempos la Iglesia celebraba a
partir de las DOCE DE LA MAÑANA del sábado. Llegada esa hora todas las madres
le procuraban a sus hijos, la posibilidad de arrastrar amarradas a una cuerda
las latas y los cacharros viejos que se encontrara. Era una cosa habitual sobre
todo en los barrios populares y solía durar ese arrastre un par de horas. Nadie
protestaba ante los ruidos, pues se consideraba como un rito heredado de padres
a hijos. Eran muchas las latas que aquel año 1953, teníamos los nenes de mi
calle. Cuando querías descansar del arrastre, las dejabas simplemente en la
calle y la volvías a coger al rato. Pero aquel año fue distinto, porque José
Montero Cívico, el “Pillo”, fue fiel a su apodo y fue un auténtico pillo,
sorprendiéndonos a todos de forma que mientras descansábamos dejando
lógicamente las latas abandonadas en la calle, él no tuvo nada más que
“arrastrarlas todas”, y se las llevó a la Chatarrería del Huerto del Peral,
(Calle la Banda), en donde trabajaba el “Morito”, el tío de Paquito Espino, y allí
le dieron un par de pesetas y se quedó
con todo. A pesar de nuestras quejas, las latas y elementos metálicos se
quedaron en la chatarrería, y él lógicamente se encontró con dos o tres pesetas
que debieron de venirle muy bien. A raíz de aquel día, la chatarra tomó una
importancia para todos nosotros y estábamos locos por ir a vender allí
cualquier cosa.
De arrastrar latas solamente el sábado de Gloria, muchos pasamos a
recolectar todo aquello metálico que se podía vender. Quizás los más atrevidos,
arrancaban y cortaban incluso elementos metálicos en uso. El objetivo era que
un tal Fernández, que era el que estaba en la báscula, te diera cuanto más
mejor.
Por cierto el tal Fernández, tuvo un pequeño papel en la película "HOLA
MUCHACHO", rodada en la Universidad Laboral en 1958, bajo la dirección de Ana Mariscal y Valentín
Javier su marido. Pero en aquél Chatarrero, pudimos ver por primera vez lo que
era un potente MARTILLO PILÓN neumático, que utilizaban en el taller de
cerrajería que allí había, y que Moreno, lo manejaba con total habilidad.
EL OFICIO
DE HERRERO EN LA ACTUALIDAD
El oficio de herrero en la
actualidad está prácticamente en desaparición y sólo en algunas zonas rurales todavía
arden las fraguas. Efectivamente el moldeado de balaustradas y adornos para
toda clase de cancelas y cerrajería, ha
acabado con buena parte de esta profesión. Hoy en día una cancela o reja “hecha
a forja” son pocas personas las que son capaces de hacerla, y es que este tipo
de trabajos ya no hay dineros para pagarlos.
Todo el mundo se conforma
con la “pletina perforada”, la balaustrada y las macollas de fundición, o
incluso todavía peor, hierros “emparchados”. En los años 1970 -1980 y parte de
los noventa del pasado siglo, coincidí yo con dos hermanos llamados ANTONIO y FLORENCIO
RUZ CASTILLERO, de Montalbán, pero que llevaban muchos años trabajando en
Córdoba, y esos aún eran unos grandes profesionales de la fragua, de la que
eran unos artistas. Vaya aquí el recuerdo para estos dos grandes profesionales
y uno de los últimos trabajos que hicieron en Córdoba, fue el cerramiento del
Campo de Golf de los Villares de Córdoba, a base de balaustrada formando
lanzas, que ellos hicieron todo a golpe de martillo. Estas dos buenas personas
y excelentes profesionales, trabajaron desde los 14 años y se han jubilado a
los 65 después de trabajar a una media de 10 a 12 horas diarias, y no os digo
la pensión que con toda seguridad le habrá quedado, seguramente que no llegará
a los mil euros. Mientras, los “políticos y los liberados” incluso de tercera
fila, sin quizás haber pegado un “palo al agua”, les quedará por lo menos el doble
o más que a ellos.
EL
HERRERO DE LA TORRE MALMUERTA
En la Calle Roelas nº 12,
vivió un herrero que según él, era de los “antiguos”. Yo no le vi mucho en su habitual trabajo, pero si
conocí por vecindad algunas de sus costumbres. Se llamaba Mariano Páez, y tenía
el taller en la TORRE DE LA MALMUERTA, en donde hoy está la Farmacia. Era cojo
de la pierna derecha y era gran aficionado al vino y al cante jondo. Los que le
conocieron decían de él, que entre mal genio y las broncas que echaba a los
nenes que le daban al fuelle, era un gran profesional. De costumbres muy
tradicionales, siempre que se iba a casa de cualquier familiar echaba de menos
su silla de anea, y era la razón que daba él, para no ir a apenas a casa de
nadie.
En su última etapa tuvo un
socio, que luego continuaría con su hijo que se llamó José Urbano, un gran
profesional que vivía en la “casa grande” de la Calle Santa Inés, (Magdalena), en
donde era vecino de Vicente Gordillo el fontanero y Antonio Benítez el tabernero. Un nieto de José
Urbano, es el que tiene actualmente el puesto de arropías que hay en San
Cayetano, muy cerca de la CUESTA DEL COLODRO. Este puesto es famoso en este lugar porque en su
día, ahí montaba sus tertulias taurino-deportivas el amigo Peña, que fuera por
un corto espacio de tiempo profesor de la Universidad Laboral, y más tarde
volviera a su trabajo habitual en el Parque de Automovilismo. En la citada
"tertulia" era conocido como "Peñita", y estaba en el
fútbol de portero, y vivía en la Calle Marroquíes, cerca de la carbonería.
En la Exposición
Iberoamericana de Sevilla de 1929, que organizó el cordobés JOSÉ CRUZ CONDE
FUSTEGUERAS, que había sido alcalde de Córdoba y gobernador de Sevilla,
colocaron en su famosa Plaza de Sevilla, azulejos de
todos los rincones simpáticos de España, y en uno de ellos se representa a la TORRE DE
LA MALMUERTA, y la herrería de Mariano
El "Cojo".
Con el tiempo desapareció
esta Herrería en la que habían trabajado de aprendices y dándole al fuelle,
Manuel Machín Moreno, Manuel Sánchez
Aguilera y Francisco Ruano López, y que posiblemente, uno de los últimos
trabajos que llegaron a hacer "estos aprendices", fueron unos cuantos
aros, con los que participábamos, en aquellas bajadas a todo tren por la "Cuesta
del Campo de la Merced". Solo con el aro y una guía como todo equipaje y
en el fragor de la competición, más de uno terminábamos prácticamente de "cabeza"
en el garaje de Leopoldo Roldán que estaba al final de la cuesta, en donde hoy
está el despacho de flores. Y no eran sólo los aros, sino que también los incipientes
-tris-ciclos-, recordábamos cuando José Blancart "El Queco" que
manejaba el "tris-ciclo" a dos ruedas, nos montó a Paco Córdoba
"El cojo", José de la Cuesta "El lechón", Manuel Torres
"El Zarra" y Manuel Estévez, "El monaguillo", y se empeñó en
bajar "volcado a una rueda" y nos estrelló contra el dichoso garaje. El
garaje con todos nosotros por el suelo, llegó a parecerse como el camarote de
los hermanos Marx. Gracias a un hombretón llamado Archidona que vivía por allí
y nos ayudó.
La casa de la Herrería fue
echada abajo y en su lugar habilitaron una Farmacia, en la que casualidades de
la vida, estuvo trabajando de dependiente, Bernardo Moreno Badajoz, que
curiosamente se había casado con la hija de famoso herrero Perfecto Sillero. A
este bueno de Bernardo, le dejó a deber un tal Ángel Márquez García, de
Villanueva del Duque, que fue compañero suyo de Chabola en el CAMPAMENTO CIR nº
5, de CERRO MURIANO, doscientas pesetas
de aquellas de 1965.
Mariano "El Cojo",
era cliente habitual de Casa Ramón "Pellejero" de San Agustín, que a
su vez regentaba el RIÑIERO DE GALLOS DE PELEA, que había en Córdoba, cerca de
la Plaza de CAPUCHINOS. Allí en aquel Bar, Mariano "El Cojo" y con
una copa de más echaba a la luz todas sus simpáticas ocurrencias. Lo mismo hablaba del célebre gallo de ONOFRE,
que tanto le gustaba a "Lagartijo", como de la costumbre que tenía
todos los días, de atusarse el pelo, con el agua de la pileta de su fragua toda
llena de carbonilla, pues según él, el uso de este agua le garantizaba el pelo
para toda la vida, e incluso le "vacunaba" sobre el peligro de los "piojos", por lo
que solía decir que este remedio era mejor que el "AGUA ROSA".
primero y luego las pestosa ZZ, que nos untaban nuestras madres por aquellos
tiempos y que tanto se hacían oler en los cines de verano.
Otra ventaja que le veía al
agua de la pileta, era que al restregarse con ella los dientes, estos adquirían
un color blanco refrescante, sin tener necesidad de tener que comprar aquella
pasta "ANTICARIOL" que tanto popularizó los laboratorios MEDICAL,
ubicados en la Calle San Fernando (Feria), locales que posteriormente fueron
ocupados por el Córdoba CF, cuando fue fundado en 1954.
Con la cosa de ser vecino,
más de una vez le tuve que llevar la comida a la Herrería, y la verdad que
siempre le parecía poca. En aquellos tiempos este hombre lo que hacía eran
muchas herraduras para las tiendas de herrajes y para uno de los veterinarios que había en Colón que era García
Escribano, muy cerca de donde estaba PIENSOS AÑON, y, cerca también del Almacén
de Materiales de Construcción Olmo, que al parecer eran de la familia del Padre
Ricardo, el fraile capuchino que colaboró en realzar la Semana Santa de
Córdoba.
El que iba a recoger muchas
veces las herraduras, era uno al que llamaban el “Comanche”, que era nativo del
Perú y tenía una buena cabeza poblada de pelo. A este respecto, recuerdo que un
día en la Universidad Laboral, el padre Larrañeta, explicándonos el mundo de
las misiones en Hispano-América, nos aseguró que ningún indio nativo de aquella
región, presentaba problemas de
calvicie, solamente lo que no tenían los indios era bigote. El que tenía bigote
era motivo de mestizaje y sospecha de infidelidad en la familia.
Mariano “El cojo” daba
mucha importancia a la mata de pelo como la llamaba él. Murió un día lluvioso
del mes de Marzo de 1951, y lo hizo de la forma que a él le gustó vaticinar,
con un vaso de vino en la mano. Manuel Serrano, el camarero que era vecino de
Barrilero, relató que prácticamente se la cayó encima.
En su casa cuando llegaba
un poco bebido, solía decir:
“Quiero morirme con
un vaso de vino en la mano”. Y esto le pasó una noche del mes de marzo de 1951,
mientras se tomaba un medio de vino en San Agustín, en la Taberna de Casa Ramón
“El Pellejero”, en compañía de Juanito “Cuello lata” y el simpático “Añiles”,
dependiente de Padilla Hermanos.
EL “OTRO”
HERRERO DE SAN LORENZO
Mucho se ha escrito sobre
los incidentes de aquel 17 de marzo de 1473 (Jueves Santo), en que según parece
los cristianos se rebelaron contra los conversos por unos incidentes que
ocurrieron al paso de la procesión de la Hermandad de La Caridad en aquella Semana
Santa. Al parecer, desde una ventana donde vivían unos conversos, dejaron caer
un liquido mal oliente encima de una de las imágenes que se sacaban en
procesión y parece ser que aquello fue
el detonante de todo, y se produjo una “rebelión dura” contra los intereses de
los judíos y conversos, en donde se mataron a personas y se incendiaron muchas
casas. Al frente de aquello, los que han estudiado estos incidentes sitúan al
herrero de San Lorenzo, Alonso Rodríguez, que pagó con su vida, al ser
atravesado con una espada por D. Alonso de Aguilar, que había acudido
para sofocar los disturbios y en apoyo de los judíos y conversos.
La Iglesia a posteriori,
quiso significar este hecho y levantó una Cruz en recuerdo de los cristianos
que murieron en esta refriega. A mí me contó mi madre que la actual Cruz del
Rastro, fue realizada a principios de los años treinta, en unos talleres de
Álvarez Salas, cuyo taller, estaba en la Ribera, junto al Taller de Ebanistas Hermanos
Fuentes y Muebles Martínez. El trabajo fue obra de los Cuevas, dos primos que
trabajaban en Álvarez Salas, uno hizo los despieces en “boca de fragua” y
otro la armó y la montó, luego ellos terminarían con taller propio en la Calle
de la Feria..
Testigos de aquello fueron
Enrique, el hombre que atendía la gasolinera de manubrio, que allí había,
propiedad de José Álvarez Salas, (Esquina de Sojo), y los dueños de la Taberna
Casa el Gallego, que estaba en la misma esquina antes de llegar a Rufino. Estos
"gallegos", dueños de la taberna al parecer eran dos hermanos, que no
tenían ningún parentesco con los demás "gallegos" taberneros que
había en Córdoba. Eran distintos y lo demostraron cuando un hermano acabó
violentamente con el otro.
Y por aclarar algo de los
"gallegos" diremos que los que estaban en San Lorenzo en "Casa
Huevos Fritos", eran de apellido Iglesias. Los de la Calle Alfonso XIII,
Regina y Calle Montero, estaban emparentados todos con el apellido "SEOANE"
y el pionero de todos ellos era MANUEL SEOANE, que vino a Córdoba a principios
del siglo XX, y se colocó de "Farolero" (apagar y encender) los
faroles del gas, que explotaba la compañía MENGEMOR.
Y siguiendo con nuestro
herrero, tenemos que decir que fueron tan graves los incidentes que tuvieron
lugar en Córdoba aquellos tres días de 1473, que el poeta y cantor cordobés ANTÓN
DE MONTORO, llega en un momento de su
relato a indicar: “En aquellos días de represión contra los cristianos, era
importante ser judío o converso”.
No tiene que resultar
extraño que la nobleza de Córdoba, en aquella ocasión estuviera de parte de los
judíos y los conversos, pues aparte de que fueron los cristianos los que
empezaron a quemar casas y a matar personas, ellos, los nobles, dependían mucho
de sus “financieros” e intentaron sofocar esta situación a costa de tener
incluso que refugiarse con sus gentes en el Alcázar de los Cristianos ya que
llegaron a temer incluso por sus vidas.
Ya que hemos hablado del
Alcázar de los Reyes Cristianos, tenemos que decir que un día nos desplazamos
desde San Lorenzo, al Alcázar de los Reyes Cristianos (Calle San Basilio), para
jugar una partida de "Malillón"; el desafío surgió en la Peña de
Pesca de San Rafael, en presencia de un tal Arenas, gran aficionado a las pesca y a este
juego. La partida se celebró en Casa "El Tarugo", y los tríos fueron:
Manuel Muñoz Alcaide "El cartulinas", Francisco Díaz "Curro de
Utrera" y Enrique Fernández "El lámpara" y el trío de San Lorenzo, los formaron Pepe Taguas,
Francisco Moyano, y Antonio Granados, los demás mirábamos. También llagaron por
allí Francisco Leiva Campoy, que iba acompañado de don Guillermo Fernández.
Era el año 1972, y estaba
de actualidad las conferencias del ICOMOS, sobre la Mezquita-Catedral de
Córdoba, dicha reuniones tuvieron lugar en el Salón de Mosaicos del Alcázar de
los Reyes Cristianos y fueron presididas por Piero Gazzola, presidente de
ICOMOS, Gabriel Alomar, presidente del Comité Español de ICOMOS, Raymond
Lemaire, secretario General de ICOMOS, Emir Maurice Chehab, director general de
antigüedades de Libano, Miklos Horler, jefe de sección de intendencia de los
monumentos históricos de Hungría, Werner Bornheim gen, Schilling, presidente de
la asociación de conservadores de monumentos históricos de la República Federal
alemana y André Chastel, profesor de historia del Arte en la Sorbona. El
documento final se redactó en la Capilla del Cardenal y se reconocía a la
Mezquita-Catedral, Patrimonio de la Humanidad.
Dicha resolución recogía la
idea siguiente: "La Mezquita de Córdoba, en este sentido nos ofrece una
estructura maravillosamente rica, puesto que al establecimiento antiguo
comprobado (existencia anterior de un templo judío y de otro romano) se añade
la iglesia visigoda de San Vicente a la que sucede la Mezquita Omeya convertida
después en Catedral de Córdoba".
Pero allí la pregunta que
le hicimos a don Guillermo Romero, fue la de que nos dijera "cuantos
alcázares" había en Córdoba, y él hombre muy preparado en historia nos
contestó:
"El primero es el
actual palacio del Obispo que según los trabajos arqueológicos parecer ser que
fue un palacio antiguo y luego fue del Rey don Rodrigo. Con la llegada de los
árabes a España, estos lo convirtieron en su Alcázar muy cerca de la Mezquita.
El segundo Alcázar surgió
con la llegada de los almohades (1147-1269), que llegaron desde el norte de
África, y a ellos se debe precisamente el barrio amurallado del Alcázar Viejo,
que aunque fue modificado por el Arco de Caballerizas Reales, era todo un
recinto amurallado y cerrado..
Luego ya en el siglo XIV,
los reyes cristianos construyeron el Alcázar de los Reyes Cristianos, y tenemos
que decir que los mosaicos que decoran su famoso "Salón de Mosaicos",
fueron colocados por los hermanos García Rueda, cuando en 1959, al derribarse
la antigua Plaza Metálica de la Corredera, aparecieron en el subsuelo del
llamado Arco Bajo dichos mosaicos".
PRESTAMISTAS Y HERREROS
Hemos hablado de Herreros y
hemos hablado de prestamistas, y quien tiene el dinero siempre podrá con el
otro.
En la Córdoba de mediados
de siglo XX y hasta la actualidad se puede decir que en los talleres que
sucedieron a las labores de los herreros, esto es LA CERRAJERÍA, se puede
contar con los dedos de la mano los empresarios que hayan podido aguantar ni
tan siquiera una generación viviendo de las ganancias del taller. En este
espacio de tiempo (40 años), la mayoría ha abandonado el trabajo, han cerrado o
los han desahuciado.
Y es que estos talleres
durante los años 1960, 70, 80, 90, 2000, se convirtieron como en una
dependencia más de las empresas constructoras, ya que todas las ventajas en
racionalización y rendimiento en el trabajo, era en provecho de "ESAS
CONSTRUCTORAS" que en la mente de todos estos talleres siempre se
comportaron como unas "chupa sangre".
Estamos en condiciones de
asegurar que cualquier trabajador de un taller de hierros, puede trabajar el
doble que cualquier trabajador de una gran empresa. Además con unos medios muy
limitados, sacaban adelante todos los problemas. Cuatro rayas pintadas en un
papel, ya era suficiente para que te hicieran una puerta de contrapesos, con un
funcionamiento exquisito y equilibrado.
Pero todos estos talleres,
al igual que los fontaneros, los electricistas y cualquier profesional que haya
trabajado para las empresas de la "BURBUJA", han visto como entre los
gastos de negociación de los bancos y las exigencias de las Constructoras, como
toda su gran profesionalidad se ha visto tirada por los suelos, porque entre
otras cosas le pagaban prácticamente lo que ellas querían. Estas empresas
insaciables, no se comían los hierros porque no los podían digerir, pero
amargaban continuamente a estos esforzados profesionales, que muchas veces se
veían negros para poder sobrevivir.
LOS PRESUPUESTOS
Estas empresas no se
cansaban nunca, podríamos decir "CHANTAJEAR" a la mayoría de estos
pequeños empresarios de la cerrajería, pues en la mayoría de los casos los
ponían en la tesitura de:
"Tenemos interés en
que ustedes hagan el trabajo, pero si lo quieren ustedes hacer tienen que bajar
a este precio".
El bajar a este precio,
suponía hacer el trabajo al precio que había dado "un loco" que a lo
mejor escondido en cualquier rincón, sin pagar seguros, ni nada, se atrevía a
pasar un presupuesto que por descabellado él sabía que nunca lo iba a hacer.
Esta era la clásica
"táctica" del cuadrante que puso muy en boga la empresa NORIEGA, y
que a veces te confesaban que deseaban que tú le hicieras el trabajo, pero al
compararte con el "Loco" te obligaban a que bajaras un 20%.
Sería fácil decir
"pues no se hace el trabajo" y basta, pero no cuentan que el taller a
lo mejor tiene 12 padres de familia, y la norma en estos talleres no ha sido
nunca el despedir a sus trabajadores, así que más que por interés económico,
una y otra vez se aceptaban estos trabajos de locos, para poder subsistir.
Se puede decir que estos
talleres trabajaban al límite, pues cualquier mejora, cualquier innovación,
siempre eran para proyecto del cliente.
Muchas veces cuando ya
estaba la obra en marcha, llegaba el arquitecto, y aquí o allí metía cualquier
modificación, e intentabas de cobrar un suplemento por esta modificación, y
casi siempre te decían más o menos que te lo pagara el "guardia del
Realejo".
NORIEGA, GODINO RUIZ HNOS,
PRASA, CONSTRUCTORA SAN JOSE, FOMENTO DE OBRAS Y CONTRATAS, ANGEL TIRADO, y un
montón más, todas empleaban más o menos las mismas tácticas.
LOS BANCOS
Salvo honrosas excepciones,
estos han hecho auténticas barbaridades con los gastos de negociación que le
cobraban a estos pequeños empresarios. Los malos ratos que Paco Losada, el
"Madriles" se dio en ese Banco Bilbao, de la Avenida del Generalísimo,
eran para no olvidar.
O cuando enviabas una
factura a la empresa de las Koplowitz para confirmar, daba la impresión de que
se perdía y nadie sabía por dónde estaba, llamabas y llamabas, y no estaba
confirmada, y así pasaba casi un mes, y
otro mes más que se añadía a los 120 días, que te daban el papel.
Otros ibas con tu factura
con un importe superior al millón, y siempre te daban 500.000 a cuenta, buen
papel como se solía decir, pero una forma de alargar los plazos. Y así una
anécdota y otra, hasta explicar el porqué casi todas estas empresas han caído,
o han desaparecido.
Entre los gastos de los
Bancos, y las artimañas para pagar de estas empresas, no había margen para
poder seguir tirando.
Había otras empresas que
con la letra en la mano para pagarte te hacían como amagos, de dártela o
quitártela, teniendo que aceptar que por ejemplo no te pagaran el 3,3% del
tráfico de empresas. En una obra como la remodelación del Gran Teatro, que pudo
llegar esa facturación a 20.000.000 de pesetas, ese 3.3% suponía 660.000 pesetas,
y eso para un pequeño taller era mucho dinero. Al final los herreros hablaron
con alguien del Ayuntamiento, que era el promotor de la obra, y creo que le pagaron
el tráfico de empresas.
Al margen de los Bancos, y
los presupuestos, te podía surgir una empresa que por conocido y amigo del
taller, te embarcas con él en una Obra de Chalets de Robledo de Chavela, este
fue el caso de una empresa llamada SABARIEGO, que cuando iba por la mitad se
quedó sin dineros y todo lo devolvía,
Cuando se presentaron en
las Oficinas de SABARIEGO, no quedaba nada para embargar, pues sólo había un
paraguas viejo, un botijo y un gato negro maullando posiblemente de hambre.
Hay que significar el papel
del “Herrero de San Lorenzo”, encabezando aquella revuelta a manifestación,
pues su oficio le hacía ser un pequeño empresario y padecería como ahora todos,
los problemas y dificultades que les ocasionan los bancos insaciables de
quererlo todo. No creemos que fueran sentimientos de tipo religioso los que le
movieran a su actitud que le llevó a la muerte. Hay autores que cuentan como
una vez que se llevaron al herrero para la Iglesia de San Lorenzo y celebrarle
su funeral, pudieron observar cómo se movió o lo que otros dicen “resucitó”.
Unos lo achacan a que un perrillo fiel que tenía había quedado debajo de él y
se movió, quizás lógicamente fuera aquello, pero lo que también es cierto es
que un notario de Granada, en su certificado testimonial de el acto del
entierro, dice textualmente: ”Yo vi como se movió a los tres días de muerto y
doy fe”.
LAS CADENAS DEL "CARACOLES"
Al "Cojo"
Mariano, en el año 1950, lo metieron en la Prisión Provincial, al ser
sorprendido por la calle Zarco con dos copas de más y una escopeta marca “KATANA”
al hombro, escopeta, que le había dejado un cliente para su arreglo, y que una
vez arreglada, iba a entregársela en "CASA EL PANCHO". de la Calle
Montero. El cliente era un tal VIOQUE, cazador furtivo, ya que la escopeta no
tenía ningunos de sus papeles en regla. Al parecer todo fue muy rápido
según la versión que se oyó por el vecindario, y es que una pareja de la
guardia civil que salía del Bar Casa Aroca, en la Beatilla, se tropezó con él y
al verlo con algunos “harapos fuera” y la escopeta agarrada por el cañón sobre
el hombro, lo llevaron al cuartelillo de la Magdalena.
El comandante de puesto “El
COLORAO” como le llamaban al cabo MAULEON, le hizo las preguntas justas y al
estimar que estaba un tanto “colocado” fue lo que determinó que lo llevaran a
la Prisión Provincial; ni que el gordo Leopoldo que estaba en Casa Baltasar y
que habló en su favor, sirvió para convencer al cabo. En la cárcel coincidió
con otro “cliente” del barrio, un tal Enrique López, que ya por aquellos
tiempos había hecho estafa con facturas falsas.
Aquello de la prisión se
cundió por todo el barrio como un reguero de pólvora. Precisamente en la Semana
Santa de aquél año, y mientras veíamos pasar las procesiones por nuestra
“Carrera Oficial Chica”, (Santa María de Gracia-San Pablo), nos llamó la
atención un penitente que iba detrás del Cristo del Calvario, arrastrando con
sus pies unas enormes cadenas, posiblemente las más gruesas que jamás se vieron
en una Semana Santa, y que al llevar la cabeza tapada, no pudimos ver quien las
portaba, pero luego se enteró todo el barrio, que el penitente era Rafael Páez,
el célebre “Caracoles” hijo de Mariano Páez, que había hecho una penitencia si
su padre abandonaba pronto la cárcel. Cosa que ocurrió por la intervención de
D. José Serrano Aguilera, párroco de San Lorenzo, que intercedió por él. Las
enormes cadenas eran las que utilizaban los autobuses para ser remolcados (él
trabajaba en la empresa de Autobuses San Rafael, propiedad de Mifsut), que
tenía el garaje en la Avenida de Cervantes.
Con Mariano "El
Cojo" estuvo de aprendiz, LUIS CHOFLES MIRANDA, que con el tiempo
demostraría, ser mejor cantaor flamenco que herrero, profesión que abandonó
para finalmente trabajar para Manuel Benítez “El Cordobés”, en su empresa
inicial de FIRGA. Un grupo de amigos de LUIS CHOFLES, conociendo la debilidad
que tenía el torero para superar el examen escrito del CARNET DE CONDUCIR,
vislumbraron la posibilidad de que el citado CHOFLES, le sustituyera en el examen y así de esta
forma pudo superar el torero éste examen.
Luego estaría de aprendiz MANUEL
SÁNCHEZ “EL IYI" que estuvo dándole al fuelle poco tiempo, pues pronto se
colocó en el bar CABALLANO de la Calle SAN ÁLVARO, bar que por cierto, y en su
misma puerta, ocurrió por aquellos tiempos (años cincuenta del pasado siglo), un grave altercado entre Pepín Moreno Corpas y un hijo
del general D. Antonio Castejón, al que apodaban "El Polvorilla", y
que fue deportado de Córdoba por aquel
incidente.
No cabe duda de que el
enfrentamiento en la puerta del citado Bar, no se pareció para nada a esos
duelos de honor para los que había en Córdoba, ya desde 1481, escuelas y
profesores de esgrima, según documentos del archivo de la CALLE POMPEYOS.
Hablando de militares y de
la "Mili", el bueno de Manolo Sánchez “El IYI" quedó muy
contento cuando se enteró que después del "sorteo" se quedaba en
Córdoba, en el cercano cuartel de Lepanto, para hacer el servicio militar. Pero
su gran disgusto le llegaría poco tiempo después, cuando un día de enero de
1958, lo movilizaron para la guerra relámpago de SIDI IFNI. Fueron varias
compañías las que salieron del cuartel de Lepanto y camino de la estación de
embarque por ferrocarril, pasaron por San Lorenzo desfilando con solemnidad al
toque de la banda, lo que causó una sensación de preocupación en todo el barrio,
pues en aquellas compañías iban por lo menos 10 jóvenes del barrio.
Posteriormente nos
enteramos por los periódicos, de los legionarios que cayeron en aquella “guerra
olvidada”, que enfrentó a España con “partidas” de marroquíes partidarios del
futuro rey Hasan II, que ya pretendían apoderarse del norte de los territorios
españoles del Sahara, buscando, descaradamente el control de los
yacimientos de FOSFATOS de BUCRA, que fueron descubiertos y potenciados
económicamente por España desde el año 1947. Igualmente buscaban dominar, como
lo hicieron, el importante "Banco de Pesca" de esa zona del litoral
Africano.
Los marroquíes en todo
momento se sintieron apoyados por el ejército americano. Para más inri, los
yanquis “prohibieron” al ejército español, que utilizara el armamento que ellos
le habían entregado por los acuerdos llamados AYAN. El primer día de esta
“sorpresiva” guerra costó la vida de 48 legionarios, siendo 198 soldados el
número total de españoles fallecidos por la Patria.
Afortunadamente se firmó una paz
EL
APÓSTOL SANTIAGO Y EL VINO DE “PESETA” En la taberna de la Sociedad de Plateros al
principio del siglo XXI, y al mediodía coincidían un grupo de amigos en torno a la barra y alrededor de un
medio de “peseta”. Eran buenos contertulios, Agustín Jurado, antiguo encargado de Zafra Polo, que también
era un dechado en conocimientos y afición taurina. Otro era Rafael Bonilla
Vilela, de profesión veterinario y un gran entendido y aficionado en temas
lógicos de ganaderías y caballos. Otro gran animador de las tertulias era
Benito Martínez, un archivo viviente en temas de cinematografía.
Se habló de cine y de la
película BEN HUR, y dijo Benito que la escena de la carrera de cuadrigas, tan
impresionante, tardó tres meses en rodarse, y que además fue rodada por un
ayudante de dirección, que no fue WILLIAN WILER, que era el director. Esta
película añadió Benito, era de tal categoría, pues le concedieron ONCE OSCAR,
que además es una de las pocas películas que se encuentra desde el 2004, en la
Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.
Rafael Bonilla Vilela, gran
experto y enamorado de los caballos, comentó que los caballos que representan
en la película a ALDEBARÁN, ANTARES, RIGEL Y ALTAIR, eran unos
ejemplares sensacionales de la raza árabe pura, con una característica muy
peculiar en los caballos del mediterráneo, que son caballos sin herrar.
Efectivamente la belleza, la longevidad y fortaleza del caballo árabe, residió
históricamente en que nunca se herraron. Además, para terminar este comentario,
dijo: “Si el caballo hubiera necesitado ser herrado, lo hubiera hecho Dios con
herraduras”.
Y para corroborar su
información sobre los caballos nos aclaró: “Que en Córdoba existe información
bien documentada de que más allá del Puente, o lo que es igual en el actual CAMPO
DE LA VERDAD, se celebraban carreras de caballos al poco de ser conquistada
Córdoba en el año 1283. Según consta en el Manuscrito 125, folio 96 rv, del
Archivo de la Catedral.
El bueno
de Agustín Jurado, no quería ser menos y sacó en discusión la visita del OBISPO
CIRARDA, a la Taberna de la Sociedad de Plateros, empezó diciendo:
“MONSEÑOR CIRARDA"
realizó en el año 1975, y acompañado del Vicario General D. Valeriano Orden Palomino,
una visita a las PEÑAS, existían entonces en esta taberna de la Sociedad de
Plateros, a recordar: LA PEÑA EXCURSIONISTA CORDOBESA, LOS ROMEROS DE LA PAZ, LA PEÑA DE PALOMOS DEPORTIVOS, LOS BOHEMIOS, y
LA PEÑA EL RELENTE, etc. etc. (Hoy por
cierto no hay ninguna Peña, ya que los taberneros las pusieron a todas en la
calle). En esa visita el Obispo y en el rato que estuvo en el local con los
Excursionistas, se sentó junto a Miguel Alonso, Antonio Martínez y
Manuel Aranda, el Obispo, con el catavinos en la mano explicó”:
“El padre Jesuita MIGUEL
JOSE MACEDA, en su libro ACTAS SINCERAS, (1798), y en el último capítulo, da
argumentos históricos suficientes para demostrar que el Apóstol Santiago estuvo
en España, y no cabe duda si eso es verdad, que cuando dice el apóstol “Y probé
un buen vino al pasar por Hispania”, se tenía que referir no cabe duda a
este "VINO DE PESETA", que me habéis dado a probar.
Entonces el bueno de Miguel
Alonso, le preguntó al Obispo, por el buey que se “ringó” al trasladar la
columnas de la Mezquita, a lo que el Sr. Obispo le contestó: “Yo de eso, y de
la historia de Córdoba, se bien poco, porque soy del norte, pero si te puedo
decir que el Buey que hay debajo de uno de los púlpitos de la Catedral, está
allí porque es el símbolo del evangelista San Lucas.
Y refiriéndose a estos
comentarios ocurridos en el año 1975, el año en que el príncipe Juan Carlos,
visitó Córdoba, (por cierto con gran disgusto del alcalde ALARCON
CONSTANT, pues el Río Guadalquivir olía lo suyo, debido a la sequía que
padecíamos), el amigo Agustín Jurado Benítez, dijo con simpática autoridad:
“Eso del buey es un cuento
chino que nos contaban a todos nosotros de pequeños y que al no estar
preparados en temas de evangelios, íbamos a la Catedral y observábamos al buey
medio “ringado” y se acrecentaba nuestra confusión. El único transporte que
está documentado en la Mezquita-Catedral de Córdoba, es el traslado de la
FUENTE CENTRAL DEL PATIO DE LOS NARANJOS, (anterior a esta), que fue
transportada en el año 968 aprovechando “rulos de madera” tirados por 3 parejas
de bueyes. Después de decir esto, el amigo Agustín, bebió un trago de vino y se
quedó tan tranquilo.
PEPIN
MORENO CORPAS Y LOS ESTUDIANTES DE VETERINARIA
Era el 22 de Marzo de
1964, todavía se comentaba por todos
sitios el accidente de un avión DC-3, que había tenido lugar el martes anterior
en el pueblo de “La Esperanza”, muy cerca del aeropuerto de los Rodeos en Tenerife,
y que le costó la muerte a los cuatro tripulantes y hubo una veintena de
heridos entre ellos el ministro de trabajo ROMEO GORRIA, y su equipo de
colaboradores.
Pues bien ese domingo,
Antonio Camargo y yo, tuvimos necesidad de ir a trabajar a CENEMESA, en el
horario de 6 a 14. El vivía en la Calle Almanzor y yo le esperaba en el
recordado “Bar Playa”, para que me recogiera con su VESPA color verde
claro. Y digo “recordado” porque ese “Bar Playa”, junto a la estatua de Julio
Romero de Torres, fue desde la inauguración de la UNIVERSIDAD LABORAL, parada
origen para los alumnos de aquella primera promoción de laborales. Allí se
montaba Bravo Antibón, Arjona Vázquez, Sepúlveda Mora, Camacho Muñoz, Pineda
Medel, Luque Aranda, Mariano del Águila, Jiménez Alcantarilla, Benito Ordoñez,
Antonio Márquez, Antonio Salcedo, etc. etc.
Me recogió como he dicho en
el “Bar Playa”, y nos paramos en el "Quiosco de San Rafael", que estaba
situado junto a la Pérgola de la Flores, y era propiedad de la Confitería San
Rafael. Al frente del negocio estaba Rafael Mirita, que era pariente de los
confiteros “Mirita”, de la Calle Concepción.
Eran la cinco y media de la
mañana y mi amigo Camargo y yo entramos en el Quiosco a tomar café, nada más
entrar, observamos a un grupo de estudiantes de Veterinaria a la derecha, que por
sus conversaciones eran estudiantes, dando la impresión de que estaban un tanto
“colocados”, ya que según parecía habrían estado toda la noche de
"imaginaria". Hacía el lado
izquierdo vimos a dos personas no muy mayores, que también tenían semblante de
haber dormido poco.
Nosotros llegamos y a un
tal Rafael que era el que atendía la barra, le pedimos dos cafés con leche.
Casi al mismo tiempo uno de los presuntos estudiantes de veterinaria, con voz
con timbre sudamericano dijo:
“Amigo pon aquí tres
copas de coñac, pero sin apenas terminar de hablar dijo con voz más potente,
que sean dos copas más para estos señores que acaban de llegar”.
Después de darle las
gracias, mi compañero Camargo, de forma correcta le contestó al joven
estudiante:
“Perdone usted, se lo
agradecemos, pero nosotros vamos para trabajar y no podemos tomar alcohol”.
Como si de un insulto se
tratara, otro de los estudiantes contestó: “Ustedes se toman esa copa y se van
a trabajar pues a mi amigo Carlos, no se le rechaza una invitación”.
Nosotros nos quedamos un
poco confundidos y sin saber qué hacer, pudimos observar que el camarero se
callaba y no decía nada para arreglar aquella situación.
Estando en esa situación
que nos pareció muy tensa, surgió uno de los dos que estaban en la parte de la
izquierda y acercándose a nosotros, dijo con voz potente:
“A estos dos muchachos que
van a trabajar hay que respetarlos y más todavía todos nosotros que somos unos
holgazanes y que hemos estado toda la noche de fiesta”.
Aquellas palabras, aunque
vinieron en defensa de nosotros, hicieron subir aún más la tensión, pues el más
pelirrojo de los tres estudiantes de Veterinaria, avanzó hacía nosotros en plan
amenazante. Fue tan rápido lo que allí pasó, que incluso nos marchamos sin
pagar, pues el hombretón de la izquierda se lió a pegar “sopapos” a los tres
estudiantes, de tal forma que salieron todos poco menos que corriendo, dejando
atrás incluso, un especie de cazadora.
Luego nos enteramos que el que salió en
defensa nuestra fue el conocido Pepin Moreno Corpas, novillero y novio de la
famosa bailaora la Tomata, que desgraciadamente moriría un mes después en la
noche del 11 de Abril en un tremendo accidente de coche, cuando acompañado de
su novia, circulaban por la Avenida de Obispo Pérez Muñoz, chocando con una
farola en dirección para la Fuensantilla, a la misma altura de unos terrenos
que tenía allí el Cordobés con el nombre de FIRGA.
Pepín Moreno, a decir de
muchos que le conocieron y le trataron fue un hombre de una tremenda bondad
para todo el mundo, menos para él, ya que por su situación familiar podía
haberse labrado un gran porvenir en esta vida, pero él optó por vivir una vida,
sin red de protección. La noche fue testigo inseparable de sus felicidades y
desencantos. Todo el mundo coincide en reconocer que siempre supo entregarse
por los demás, con especial atención a los más débiles.
En cualquier disputa, o
pelea, no le importaba que le superaran sus contendientes, allí estaba él para
darlo todo. No era malo, aunque algunas veces sus formas de actuar eran algo
“egocéntricas”. Quizás por ello también se enfrentó con la Iglesia, en la
persona del Cura D. Juan Jurado Ruiz, y quizás por ello, después de su muerte
no tuvo funerales eclesiásticos, por lo que fue enterrado en el llamado
cementerio de los “protestantes”. Allí estaba con los agnósticos, con los que
se consideraban ateos y los que se suicidaban. Esto disgustó mucho a la
familia, que en Julio de 1968, consiguió sacarlo de allí y pasar sus restos al
panteón familiar. Todavía recuerdo que cuando llegaba la Fiesta de los Santos,
la bovedilla de José Moreno Corpas, que estaba junto a la del industrial Benito
Lozano, era un desfile continuado de personas en su mayoría jóvenes, que
querían conocer al que fue el gran amor de La Tomata, excelsa bailaora de la
Plazuela de los Gitanos.
PEQUEÑO RESUMEN
Sobre el
tema de la habilidad de los judíos y los conversos para “manejar los dineros”,
tenemos aquí la opinión del Catedrático de Historia Medieval D. JULIO GONZALEZ
GONZALEZ, (1915-1991), que fue premiado por su obra Fernando III el Santo, por
la que se le concedió en 1987, el Premio Nacional de Historia. Este hombre era
sumamente discreto y nunca le apeteció entrar a formar parte de la Real
Academia de la Historia, porque nunca le gustó lo dimes y diretes que entre
bastidores ocurrían en el seno de la Universidad. Por ello quizás tengan
importancia las palabras que pronunció en varias conferencias sobre los judíos
en España. Su comentario fue: “Los judíos fueron los únicos que supieron ver la
importancia real del dinero en la Edad Media”.