En esta Córdoba que tantas cosas
desaparecen, una vez más la piqueta ha echado abajo en dos días, La Taberna de los
Perros. Una Taberna, en la que desde la Palmera que había en el patio, hasta el
último cuarto, tienen bastantes historias vividas y para recordar. El segundo
hijo del dueño Rafael Laguna, fue un importante empleado de aquella inicial
Tabacalera que regentaban los hermanos Pedro López en la Calle Carreteras, por
lo que algún poster de propaganda del tabaco, cuando ésta se hacía, se solían colocar en
los cuartos, con lo que durante un tiempo se les denominaba el cuarto "CELTAS", el cuarto
"GANADOR", el cuarto "BISONTE" el cuarto "GOYA", etc. etc. La excepción de estos cuartos es el que solía frecuentar un tal Serrano Dominguez, que fue el representante de ANTICARIOL, aquél representante de los Laboratorios Medical, que estaban situados en la Calle la Feria, que su cuerpo redondo y orondo, que reflejaba simpatía, gustaba de saborear aquella tapa de menudillo de pollo que la mujer de Joaquín solía preparar. Un día a aquel repreentante de ANTICARIOL, le tocaron simplenmente los finales del número 0213, y los contertulios lo recibieron a los gritos de "ANTICARIOL CON MÁS BLANCURA QUE EL SOL"..
Yo conocí a fondo esta Taberna
cuando la regentada José Laguna Martínez, que fue la última persona que llevó
este negocio, hasta que en el año 2004, cerró su actividad. La Taberna
"Casa Joaquín" fue inaugurada en los años veinte del pasado siglo, en
donde un Joaquín Laguna Castro, carpintero de profesión hasta esas fechas,
cogió el relevo de los descendientes del bodeguero Rafael Triguillos, para
hacerse cargo de la Taberna. El nombre de los "Perros" le fue
adjudicado porque siempre que ibas allí a por aceitunas, una cerveza o un
orange, los primeros que salían a recibirte eran dos perros peluches, que ni
ladraban ni nada, y que poco les faltaba para darte los buenos días.
En aquellos tiempos principios de
los años 1950, era Joaquín el padre el que atendía la Taberna, que estaba
orientada con un mostrador de madera paralelo a la calle, dejando un buen hueco
a la izquierda para la entrada a los cuartos y a la vivienda del tabernero. Fue
a principios de los años 1954, cuando el padre dejó el negocio en manos de su
hijo José, y este remodeló la Taberna colocando el mostrador vertical a la
calle y escorándolo hacía el lado izquierdo dejando un amplio salón a la
derecha. Pepe siermpre estaba en el mismo rincón, cerca de la máquina del café, pues el barfril del vino también lo tenía muy cerca. Llamaba la atención de forma especial el trapo que tenía para limpiar los vasos, que había veces que estaba más negro que el ollín. En la varias vitrinas que había para copas de anís o coñac, después de usarlas, cada una volvía a su sitio sin discusión pues quedaban sus huellas señaladas en el polvo de la repisa.
En aquellos tiempos de 1940-1950, el padre de los Churumbaques, solía entrar en esta Taberna para jugar con el "Coco" Morrugares, e inevitablemente solía llevar los pajaritos, zorzales, y conejos, que su familia solía obtener del campo y por ello había buenas tapas en esta Taberna.
Mi padre por haber nacido en la
Calle del Verdugo conocía a Pepe de toda la vida y era frecuente que nos
mandara por cualquier bebida. Siempre recordaré aquellas botellas verdes con el
escudo del águila hueco-grabado, que tenía la cerveza el Águila, tipo de
botella que desapareció cuando en el año 1954, cambiaron el formato de la
botella, y las presentaron poco más o menos en la Romería de Linares.
Como cada Taberna, de aquella
época, de muchas tabernas y pocas librerías, esta Taberna, tenía su propia
clientela, y que daba la impresión que eran personajes "cortados a la
medida" del ambiente que se respiraba en el establecimiento. Allí en los
años veinte debió de haber buena reunión de aficionados a los peroles, pues
había unos amplios testimonios en fotos colgados en las paredes. A los más
jóvenes nos llamaba mucho la atención una serie de cuadros en pintura muy
sencilla que reflejaba escenas campestres de amigos de perol, totalmente asustados ante la
inesperada presencia de un toro. Un día en que hablaba con Pepe, se presentó un
tratante de antigüedades o cosa así que venía de Granada expresamente para
interesarse por los cuadros, pero Pepe, no se los vendió, serían sus hijos los que los vendieron a un negociande de la Judería de Córdoba. Luego me contaría que
dichos cuadros que habían envejecido con la Taberna, fueron pintados por un tal
Nicolás Estrada, que quiso dejar recuerdo de aquel perol que se llevó a cabo en
El Puente Mocho, éste Nicolás, era un intelectual y artista, amigo de José
María Albariño, el poeta del barrio y que por los años posteriores a la guerra
se marchó como pudo a Murcia y luego quedó con la frase de: "El Marga" se ha escapado por pies..
UN GRAJO BANCO
En esta Taberna como hemos querido dar a entender y desde que Pepe Laguna, se hizo cargo de ella, era como la "oveja negra" del Barrio, dado que sus cliente más que lugar de encuentro y tertulia, la utilizaban como lugar para jugar y así agotaban una jornada y otra. Posiblemente la lectura de aquellas personas fueran las novelas de Marcial Lafuente Estefania, o quizás ni eso, pero de vez en cuando entraban algunos clientes con una gran preparación. Eduardo Escalona, vivía por la Calle Manchado, y de joven coincidió en el Bachillerato del Colegio Salesiano, con Juan Kindelán, Cano Marin, Añón Barbudo, Vilavert Mesa, Santisgo Lguna, Pacheco Fernández, Eugeni Arévalo, y muchos más destacados alumnos de aquella época, en la que el examén de la Reválida de sexto, te daba ya un grado y una categoría de preparación. Solía formar pareja en los juegos con Antonio Granados Crespo, que si tenía alguna dificultad para expresarse, era un adelantado a la hora de intuir el juego
No sabemos el porqué este hombre terminó visitando con frecuencia esta Taberna, y el juego era su gran pasión, y un día de tormenta y mientras volvía la luz, empezó a hablar DEL TIEMPO, y decía: No cabe duda de que todos estamos preocupados porque el Tiempo se hace Largo, pero no, Tened la suguridad de que "El tiempo se acorta", sobre todo cuando estamos jugando aquí y nos falta todo el tiempo del mundo para echar cuantas más partidas mejor. Pero siempre recordaré aquella explicación que dió cuando dijo: "Antes esperábamos que llegara la Navidad. Ahora la Navidad, cumpleaños y otros acontecimientos importantes nos echan encima sin siquiera esperalos, y esto está ocurrienso porque se están alterando los campos magnéticos de la Tierra". Esta explicación que nos dió aquél jugador de "parchis" en los años 1980, la hubiera firmado muchos cientificos. Por tanto la Taberna de los Perros, también fue Aula ambulante de aprendizaje.
EL TABACO
Rafael Laguna, el hijo mayor del
Tabernero, se colocó de joven en la Tabacalera que regentaban en Córdoba los
Pedro López, y en aquellos tiempos, trabajar para Tabacalera daba muchas
posibilidades, de esta forma el tabaco que a lo mejor escaseaba en cualquier
estanco, allí nunca faltaba. Al principio de los tabacos "canarios"
allí había una gran variedad y selección de todas las marcas..Incluso me
comentaba Pepe, que su hermano Rafael le solía facilitar el tabaco de
"cachimba" que utilizaba José Mª Albariño, que al igual que en esta
Taberna, solía entrar en Casa de Luis El Pancho y en la Sociedad de Plateros de María
Auxiliadora. Siempre recordaré a aquellas cajetillas de tabaco
"GANADOR" que por su originalidad nos llamaba la atención. Pero no
cabe duda que era el tabaco "Goya" el que ganaba todos los
parabienes. Por supuesto aquí también se vendía el tabaco "El Gorrión" que vendía y fabricaba Francisco Savan, el hombre tan hábil y esporádico en los negocios, que una de las últimas operaciones que realizó al "quedarse con el local" de Sal de Duenas, en la Calle Almonas, pagó en traspaso en aceitunas, que era el negocio que iba a instalar.
LOS MUSICOS
Esta Taberna era el lugar de
reunión de un importante grupo de músicos, casi todos de la Banda del Cuartel
de Lepanto, que en sus horas libres de servicio los fines de semanas, solían
orquestar las bodas que entonces se solían celebrabar en los patios de las casas y en
algunos salones o terrazas de los bares. Concretamente en la Terraza de la
Sociedad de Plateros de María Auxiliadora, hasta los años 1960, se dieron con
mucha frecuencia bodas en donde nunca faltaba la música. El hecho de que aquí
se reunieran los músicos, era entre otras cosas porque uno muy significado del
grupo estaba casado con una hermana de Pepe, y otra razón era porque los militares
en su mayoría "chusqueros" le agradaba esta Taberna porque entre
otras cosas, había ambiente de juego y vino. Por las razones que sea, la
"Taberna de los Perros", era el lugar de contratación y acuerdo para
cualquier boda. En muchas tardes de los inviernos tambien participaban en la orquesta que en el Cine Infantas de la Huerta La Reina daba bailes todos los domingos, y allí acudía entre otros muchos alumnos de la Universidad Laboral, siempre se recordará al amigo Bermejo Polo, que además de un gran atleta de cuatrocientos metros lisos, tocaba de maravilla la Batería.
LOS FERIANTES
En época de Feria, era muy normal
que esta Taberna se viera concurrida durante algunos días, por gente que
pertenecía al mundo feriante. Aunque el lugar habitual de José Blanco, era la
Taberna "El Ochenta y Nueve", alguna gente venía equivocada a la "Taberna
de los Perros", en donde Blanco, que tenía su madre en la Calle Pedro
Verdugo, los atendía. El delineante proyectista Antonio Blanco, era la persona encargada en el
Ayuntamiento de rotular los emplazamientos de los feriantes y todo lo
relacionado con ello. Me decía Pepe, que algunas y duras conversaciones se
mantuvieron por esa razón, al final nunca llegó el agua al río, pues José
Blanco era un gran profesional y tenía una gran mano izquierda. Quizás a donde más problemas encontraban estos feriantes
era a la hora de contratar el suministro eléctrico en donde el consuegro de
Gabriel el de "Marmolejo", Luis Aroca, que trataba algunas veces a los pobres feriantes, como si tratara de un papel de "usar y tirar", sólo guardaba sus buenos gestos y sonrisas para "La Bodeguita" en la que con el "langostino en la mano", era un hombre propio de este mundo.
CASA DE CONVERSION
Tradicionalmente me decía Pepe
que los clientes de estar Taberna eran "poco intercambiables" para
otras Tabernas, y que su fidelidad era porque buscaban su habitad en donde sentirse solos e independientes, jugando o
bebiendo lo que les diera la gana. Cuando en 1954 llegó al barrio de San
Lorenzo un joven cura que venía de Reinosa (Santander), las Peñas del barrio y
los bares se sensibilizaron con el nuevo cura, pero la Taberna de los Perros,
con su "ambiente especial" se quedó un poco como al margen. Entre
otras cosas porque sus clientes además de alguna gente del barrio, eran
personas de las proximidades y de otras partes distantes de Córdoba.
Pero a pesar de todo, nos decía
Pepe, por aquellos años, y en Casa de Dolores Jurado la popular "Picailla"
que regentaba un pequeño puesto de verduras, solía venir todos los veranos un
pastor protestante de la Iglesia presbiteriana de Escocia, y que venía a
Córdoba para que su hija perfeccionara "in situ" el español.
Algunas mañanas solía acudir a la Taberna para tomar café y rezaba algunas
oraciones de acción de gracia. Cuando él veía que era oportuno explicaba
algunas de las tradiciones religiosas de su país. Concretamente un día aprovechando
que estábamos aquí, entre otros, Zamorano "El Pabilo" y Miguel Muñoz
Moreno, nos explicó cómo era en su país la celebración del Año Nuevo, para ello nos
indicó, que "EL PRIMER PASO" era todo un rito en Escocia, y se trataba
de que en esa noche del 31 de diciembre, una persona debería atravesar el
umbral trayendo la Buena Suerte. Tenía que traer un pedazo de carbón, una
hogaza de pan y una botella de whisky. Al entrar lo soltaría todo sobre la mesa
y pondría una copa de whisky al cabeza de familia. Y todo dando gracias a Dios. Este pastor de nombre Wilians, estaba muy versado en la Santa Biblia.
Francisco "El Maero",
que llegó al final de la explicación, opinó que eso resultaba muy complicado, y que aquí las cosas eran distintas, y que aquí sólo se estilaban las DOCE UVAS desde antiguo. El bueno de Wilians, y su exquisita educación, chocó un poco con la forma de pensar de la Taberna de los Perros.
Pero es que la "Taberna de
los Perros", no perdía su aire de curas. Como hemos dicho la Taberna de
los Perros, era como la oveja negra de San Lorenzo, pues por aquellos tiempos,
1960, 70 y 80, era la menos visitada por los vecinos del propio barrio. Su
clientela era gente muy habitual pero casi toda de fuera de los contornos del
barrio. Por eso un día del año 1972, le extrañó a Pepe el Tabernero, que don
Juan Novo González, el párroco de San Lorenzo, se citara en su Taberna con el pastor
protestante de la Iglesia Bautista que había en Santa María de Gracia, en la
acera de enfrente. El párroco y el pastor, se sentaron en el cuarto que se llamaba
"BISONTE", que era el nombre del poster de tabaco que había colocado
en aquel cuarto. y que curiosamente era el tabaco que fumaba don Juan Novo, casi de forma convulsiva. Lo que hablaron el cura de San Lorenzo y el pastor protestante
en la media hora que estuvieron charlando, nadie lo oyó, me confirmó Pepe el
Tabernero, No obstante sería el pastor don Evelio, el que haciendo uso de su
exquisita educación el que le confirmó: "Hemos tenido noticias de que el
párroco de San Lorenzo tiene la intención de secularizarse, y le hemos
comentado "que si su posible casamiento" es un obstáculo para su
sacerdocio, con nosotros eso estaría superado, pero él me ha contestado que no.
LOS VECINOS
La Taberna con su desaparición
ahora en estos días, se puede decir que ha sido el último testimonio de los
vecinos que vivieron en esta zona de la Calle Santa María de Gracia. Uno de los
primeros que se marchó fueron los Viveros Santa Marta, que llegaron a estar en
lo que luego fue Casa Añón, siendo luego incluso Cine de Verano. Efectivamente
la familia de los Prieto, tantos años relacionados con las flores, llegaron a
la esquina de la Calle Pedro Verdugo en el año 1943 y allí en aquella enorme
casa-huerto, instalaron su primer vivero todo cubierto de cristaleras. Luego, al quedarse pequeño este vivero, lo ampliaron con un terreno que
compraron en el Cerro de la Golondrina, que por entonces era totalmente una Huerta, y el terreno que compraron estaba detrás precisamente de lo que era el Cuartel de la Guardia Civil de la Magdalena. Pero al principio de los años 1950, los Prieto se llevaron todas sus instalaciones a Asomadilla, allá en el Brillante, en donde construyeron una importante piscinas en la que el padre de los Prieto, puso turnos para los baños. Por las mañanas las mujeres y por las tardes los hombres. Esta familia finalmente llevaron sus viveros a la Carretera de Palma del Río, en donde ya jubilados con bastante edad, lo han vendido todo y sólo les queda la Tienda de la Calle Osario, por sus muchos compromisos.
Recién llegado Añón, un hombre
dedicado al negocio de los piensos y la viticultura, lo primero que hizo en
aquella enorme casa-huerto, fue hacer un Cine de Verano, al que llamó Cine San
Lorenzo. La primera película que estrenaron fue DUMBO y como en el cine aún no
tenían ambigú, salían los padres a comprarle a los niños todos los ORANGES, que
teníamos de la Marca de Teresa Illescas, nos diría Pepe,.
Ya en los años finales de 1950,
se nos marchó el farmacéutico López Wals, posiblemente la carga de hijos que
tenía y la falta de tesorería, hizo imposible agilizar el negocio de la
Farmacia, que ya en aquellos tiempos años 1960, se necesitaba de mucho dinero para tener una farmacia con un buen Stok..
Por debajo de la Taberna, vivía la
familia de los Mesa, tres o cuatro hermanas encantadoras, que repartieron
sonrisas allí donde trabajaron, especialmente en la Cajas de Calzados Montilla
y Almacenes Galo Hernández. Su hermano Francisco, un gran profesional que sería
de los primeros que formaron parte de la escogida plantilla del Banco Ibérico,
que se fundó por aquellos tiempos en Córdoba.
Enfrente de la Taberna, la casa
propiedad de don Antonio Peris, en la que vivía Antonio "Cara Ancha", célebre picapedrero, que nos arreglaba las calles cada dos por tres. También vivís
Pilar la "Jeringuera", Luisita Almedina, y Miguel Muñoz, gente con la
había una gran convivencia. Parte de esta casa era compartida por la Taberna de Huevos Fritos.
Y ya por los veranos los infatigables
"Heladeros" que desde su Alicante nos traían la claridad del Mar
Mediterráneo. La familia Guillén supieron coger el relevo de aquellos
valencianos (dos cuñados), que allá por los años 1950, iniciaron la aventura de
vender helado en Córdoba y así estuvieron quince años, viviendo y teniendo su "fábrica" en la casa que les arrendaba Alfonso el droguero, y que la compartían con la carnicera Lola Soler, y el puesto de chacinas de un hombre muy alto, al que le pusieron el apodo de "El Sopla".
Y como no, recordar la Casa de los Zamoranos, en donde Victoria Zamorano, tenía un puesto de arropías que lo solía poner detrás de Concha la "Jeringuera", (donde actualmente está la terraza del Bar el Momento), su hermana Milagros, que fue el amor imposible de Rafael Maestre, el dueño del Restaurante "El Churrasco" se casó con Navarro Moreno, y llegaron a pner un Bar en la Avevida del Cairo, adonde llevó el "Estilo de San Lorenzo" . También en esta casa vivió el amigo Figueroa, que colaboró mucho con don José María Izquierdo, en el Colegio Salesiano, tuvo su Quiosco de Periódicos en San Agustín, y fue de los precursores de la "Cuadrilla de Costaleros del Prendimiento" de los Salesianos. Luego estaba Natalia, la lechera que si bien ella casó de segundas nupcias con Pepe, éste al morir ella, también probó fortuna con la criada. Esta crónica casi familiar puede que esté grabada en el "Disco duro" de los antiguos de Casa Millán en San Juan de Letrán, porque enfrente tuvo Pepe un almacén de comestibles de "aquellos de libreta".
Y finalmente recordar a Dolores Jurado,
la "Picailla" persona que desde su establecimiento de verduras era
como el estandarte de esta bonita y antigua calle de Santa María de Gracia, y
que un día llegó a tener de vecino al mismisimo Gran Capitán, en las casas de don Pedro Ruiz de
Cárdenas, antes que este las donara para convento, en donde una de sus hijas fue la primera superiora de esta comunidad de domincicas. También fue desgracia que
desapareciera el convento y que lo comprara un constructor de las Costanillas, que por razones obvias, no le dió un buen trato a las cosas antiguas y de valor que allí había.
EL JUEGO
Las últimas décadas de esta
Taberna se le relacionará con el juego, y es que desde que Pepe tomó las
riendas de la Taberna y modificó su configuración, en cada cuarto a los que
como ya hemos dicho se les conocía con el nombre de un tabaco, allí un día y
otro también se podía jugar a todo y muchas veces los limites daban
escalofríos. Contaban que al propio Francisco el célebre "Maero" le
sorprendió la muerte por un ataque al corazón, poco después de terminar una
partida en donde perdió hasta el apellido.
Hablando de juego, nadie se va a
asustar para nada en Córdoba, aquí había plateros que utilizaban sus casas de campo para los fines
de semana, a dónde acudían gentes que
olían el juego, incluso de fuera de Córdoba. Me comentaba José Manuel Castro,
que en Casa Castillo, en su anterior época se cerraban los miércoles y al
atardecer en la segunda planta tenían lugar grandes partidas de póker
descubierto con mucho dinero de por medio
Lo que pasa es que este mundo es
muy callado y discreto, pero concretamente en esa citada Casa Castillo, se
protagonizaron escenas con amenazas de pistola y todo por supuestas trampas.
En 1956, el año que se inauguró
la Universidad Laboral y el Hotel Córdoba Palace, trajo a Córdoba otra grata
sorpresa pues Rafael Gómez Amaro, jugador de Córdoba, y nacido en las populares
Costanillas, fue fichado por el Sevilla, que le pagó 45.000 duros de ficha. A los pocos días y casi sin tiempo
material para guardar el dinero, se vino para Córdoba y se puso hacer una de
las cosas que más le gustaba en su vida, jugar. Se vino por San Lorenzo y al
llegar a Casa de Manolo procuró entablar una partida. Pero según parece no
encontró gente con el dinero necesario, quizás por la precipitación, y entonces
para no perder el tiempo y matar el "gusanillo" entabló una partida
un tanto descafeinada, con Vicente Soler, José Dávila y como faltaba uno, él
mismo eligió al popular Curreles, que como no tenía dinero, él le dijo:
"Yo te lo pongo". Aquello, no cabe duda, era una partida hasta tanto
llegara algún pez-gordo que fuera interesante. Pues bien, en aquella partida
como comentaría años después Vicente Soler, estuvieron a punto de desplumarle
una gran cantidad al futbolista, ya que los tres restantes miembros de la
partida, estaban de acuerdo en desplumarlo. Esa partida se hizo famosa en San
Lorenzo, y aquello ocurrió en la Taberna de los Perros, cuando Amaro tenía 24
años.
Quiero mencionar aquí a Francisco Jiménez "Curreles" nieto del famoso piconero, y que desde entonces esta familia manejó "Una Recua de Borricos" que era un placer verlos ir y venir solos desde San Juan de Letrán a beber en el pilón de San Lorenzo. Luego más tarde esto también lo hicieron la recua de los Hermanos Calderón, que desde la Costanillas, enviaban a beber a sus borricos. Precisamente el mayor de estos hermanos que se metió a constructor, en la Taberna de los Perros, llegó a un acuerdo con los dueños que vendieron el convento de Santa María de Gracia, él en su casa-chalet de Alcolea, coleccionó muchas de las cossas antiguas e importantes que salieron de este convento, que databa de la Edad Media de Córdoba.
Manolo Cerezo "El Bizco Cerezo", era un simpático carbonero, que por las tardes solía poner un puesto de arropías, entre la Taberna de Casa Manolo y Casa Gamboa, en realidad el aprovechaba el rato de la tarde para hablar de fútbol y vender tabaco. Era un clásico del barrio y todo el mundo lo quería, amigo intimo del "Tinte" se prestaba a todo lo que le pedían los amigos. Un grupo de "jugadores" habituales alquilaron un local en San María de Gracia, en lo que fue la Barberia de Juan Navarro. Allí de forma disimulada en aquellos años de 1953, pusieron una especie de Bodeguita, en donde se vendían aceitunas, vinagre y vino. Pero en realidad esto era una "tapadera", pues en el interior se montaban grandes timbas en donde venían hasta gente de la Renfe que con sus canastos aquellos de mimbres, denotaban su presencia.
Un día la Guardía Civil, quiso dar una redada persiguiendo el Tabaco de la marca "EL Gorrión" que totalmente ilegal, fabricaba Paco Savan y que lo distribuía por toda Córdoba, en especial sus bares más importantes y claro está en la misma Taberna de los Perros. La fábrica la tenía Paco Savan en su domicilio, un poco por encima de la Taberna de los Perros, y por debajo del local en el que habían puesto a Manolo Cerezo, "El Bizco Cerezo", a disimular vendiendo aceitunas, vinagre y vino, mientras los demás JUGABAN DENTRO y a escondidas.
La Guardia Civil, buscando los cogarrillos "El Gorrión·, se tropezaron con aquella Bodeguita, y en realidad les llamaría la atención los canastos de mimbre, que al registrarlos, comprobaron que además de tabaco, cafe, había incluso hasta botes de penicilina, por lo que como primera medida se llevaron para el "talego" al bueno del "Bizco Cerezo". Afortunadamente el cura de la parroquia pudo certificar que este hombre estaba allí por un pequeño sueldo y por unas semanas el "Casino secreto" estuvo cerrado.
El Chico Fortuna, fue un gran
dominador en todos los juegos, y es que desde muy joven empezó a jugar para los
demás. Posiblemente la tranquilidad de que el dinero que manejaba no era suyo
y, por el tipo de aumento que tenía en
sus gafas, lo cierto es que su mirada, presentaba un aspecto impenetrable y muy
adecuado para el cinismo del juego. Yo le llegué a presenciar varias veces
partidas en las que Martínez "El marido de la Lola" pedía una y otra
vez una "lechuga prestada" y la volvía a perder. Aquel día de 1962,
en un rato de dos horas más o menos, pudo pedir prestadas unas 15.000 pesetas y
volverlas a perder. Aquello era en realidad el sueldo anual de dos padres de
familia normales, pero Martínez era un buen pagador. Igualmente tenemos que
decir que el Chico Fortuna siempre tuvo fama de ser un caballero en el juego.
En el caso de Chico Fortuna, se
daba la versión de jugador y prestamista, lógicamente con los intereses propios
del "cordelillo". Pero en otras partidas no se daba esta dualidad de
jugador-prestamista, por lo que este papel de prestamistas lo realizaban otros
que iban con las carteras atiborradas de billetes. Este era el caso del dúo que
formaban Andrés "El francés" y Francisco Trujillo, que como simples
espectadores llevaban siempre los bolsillos llenos de billetes en socorro de
cualquier desesperado por la marcha del juego. Más de un platero cayó en esta
dinámica de pedir "dineros durante el juego" y luego tuvieron que
vender el oro que disponían para su trabajo para pagar. Eso le pasó a un
importante platero de la Calle El Agua, que en la Sociedad de Plateros, le
obligaron a pagar sin más remedio. En esto este dúo era inapelable.
Y es que en la Taberna de los Perros
tenía lugar todo el acto del juego y la petición del dinero, pero luego te lo
reclamaban normalmente en cualquier sitio menos en el lugar habitual de juego.
Había un antiguo legionario de la
Calle Los Moriscos, que le gustaba apostar por todo, un día que Pepe ya tenía
la Taberna cerrada, me comentó que este legionario al que llamaban
"Látigo" apostaba hasta por la hora de empezar la lluvia. Cualquier
cosa que tuviera aliciente para apostar allí estaba él con sus dineros. No
crean que se quedaba solo en estas apuestas.
Se habla mucho del juego del
parchís pero eso era quizás lo de menos. El juego más peligroso en lo económico
era el simple "alivio" con el dominó. Y es que el juego le ha gustado
a todo el mundo. Enfrente en Casa de Huevos Fritos, ya en los años 1950, se
jugaba al Bingo con el cartón a cinco duros que era el sueldo de una persona al
día.
Me contaba Manuel Serrano
Ramírez, hoy felizmente jubilado en Valencia, que en aquellos años 1956-63, en
el RIÑIERO DE GALLOS, que tenían en Capuchinos, Ramón y Pizarro de San Agustín,
había gente que hacía unas apuestas muy altas. El torero José María Martorell,
perdió mucho dinero en estos lances.
Y para terminar ya Alfonso
Gómez López, en su libro la Córdoba
Golfa relata todos los sitios más conocidos en donde se acostumbraba a jugar en
Córdoba.
A Pepe el tabernero le tocó el
premio de los ciegos más de 14 veces según nos relató é poco antes de morirse,
Vivió de forma muy sencilla y al final con la taberna ya cerrada la convirtió
en su dormitorio, si a caso disfrutó algo de un campo que tenían y que en vida
de su mujer, solían disfrutar algunos veranos. En alguna ocasión me comentó que a su número favorito llegó a jugar hasta 10.000 pesetas, de aquellas que en los años 1967, eran una vida de trabajo para un trabajador.
EL DUQUE DE ALBA
No es que el Duque de Alba
apareciera un día por esta Taberna, es que Miguel Muñoz Moreno, además de cliente
habitual, era vecino de la casa de enfrente a la Taberna, y además era antiguo
compañero del Colegio de Pepe Laguna. Un día mientras saboreaba lo que le decía la Televisión
en aquél verano de 1978, oyó un
reportaje que hablaba de la repoblación forestal que figuraba en los planes del
antiguo régimen y que a la fecha de 1978, se había cubierto un 46% (2.658.700
hectáreas), del objetivo previsto para 100 años.
Aquella información aparentemente
sin interés "deportivo" si hizo que el bueno de Miguel que se
encontraba en compañía de Rafael Pérez Aceituno, hablaran del trabajo que
estaba éste, realizando, con el trasplante de pinos de una finca de Trassierra
propiedad de la Duquesa de Alba a otra la finca " La Huelga" en las
afueras de Adamuz. El Duque de Alba le había planteado a Rafael Prieto, gerente
de flores Santa Marta, la necesidad de arbolar los alrededores de la casa que
en la citada finca de Adamuz se acababan de construir. El citado Rafael Prieto,
le propuso "trasplantar 1000 pinos adultos" de una finca a otra.
Y
este trabajo es el que viene realizando como capataz Pérez Aceituno,
siempre bajo la dirección de Rafael Prieto. El citado Pérez Aceituno, nos
explicó; "Se abre una zanja alrededor del pino más o menos de 2 metros de
diámetro, y se profundiza hasta buscar la raíz, la cual se recorta en redondo, y
se encapsula en una malla con yeso, respetándose hasta última hora la
"Raíz Pivotante" la que une al pino con la tierra, que será cortada
cuando se pueda apreciar que el conjunto de raíces siguen vivas. Entonces se
cortará la "Raíz Pivotante" que es la que une al pino con la tierra"
He repetido literalmente esta
definición porque en su día tomé nota de lo que me decía el tal Pérez Aceituno,
en aquella explicación que nos dio. Al poco tiempo se mudaría al Parque
Figueroa y ya dejó de venir por San Lorenzo..
No hace falta decir que este
Miguel Muñoz Moreno, cliente asiduo de la "Taberna de los Perros",
allá por los años principio de los cuarenta trabajó en el Vivero de Santa
Marta, que por aquellas fechas se había instalado en Santa María de Gracia,
esquina con la Calle Pedro Verdugo. Luego más adelante probó suerte con un
monumental puesto de melones que puso en la actual Calle Nuestro Padre Jesús
del Calvario (donde está el mosaico), y estando una noche durmiendo en el
puesto llegaron dos intrusos para querer robarle y el reaccionó y le quitó a
uno de los dos jóvenes un bolso que llevaba a la bandolera, y pudo observar de
que allí había más dinero que valía todo el puesto de melones. Lógicamente lo
entregó en la Comisaria que estaba en Ronda de Tejares.
ALBARIÑO
Manuel Montoro Bello, un
personaje entrañable de aquella Córdoba, de las Tabernas y de las realidades
que se palpaban en aquella Córdoba de principios del siglo XX, nacido en el
Barrio de Santa Marina, muy joven se trasladaría su familia a la Calle Mayor de
San Lorenzo. Él desde siempre nunca negó que llevaba su "armario a
cuestas" por lo el no tuvo nunca que "salir de ningún armario",.
Trabajó en Talleres Antequera de la Huerta de la Reina y terminó para jubilarse
en Westinghouse en el año 1974.
No hace falta decir que conocía
muchas Tabernas de Córdoba y las cosas que pasaron en torno a ellas. Conoció
todo aquel episodio que se montó en torno al crimen de Armenta, vivió el
nacimiento de aquella Taberna que se llamaba Casa Minguitos y, como no y por
razones obvias conoció muy bien la Taberna de los Perros porque le unía mucha
amistad con Rafael Laguna, el hijo mayor del Tabernero.
El mismo Pepe el tabernero me
confirmó varias veces que Manolo Montoro, era cliente casi habitual en aquellos
años 1920-1940. Por tanto tenía razones para conocer la Taberna.
Fue precisamente en esa Taberna
en donde Manolo Montoro, empezó a conocer y a tratarse con José Mª Albariño,
primero porque los dos eran más o menos de la misma edad, y segundo porque a
ambos le encantaba la poesía. Y existe otra tercera circunstancia y era que
Manolo Montoro, según nos contaría él sentía un gran atractivo por su amigo
poeta.
A este respecto y a la hora de
hablar sobre las causas de la muerte de su amigo, el mantenía siempre de que
fue "delatado" por razones de celos y amores, de gente de poder que
estaban enamorados del joven poeta.
Aunque Manolo Montoro, no era un
universitario al estilo de Manolo Carreño, si nos dejó un amplio bagaje de su
memoria escrito a puño y letra y que entresacamos algunas cosas de la vida de
Albariño y de la Visita de García Lorca a Córdoba en el año 1935.
José Mª Albariño, aunque nacido
en San Pedro, vivía en la Calle Agua
nº 8, . El día 8 de Abril de mil novecientos treinta y dos, decidió casarse en la Iglesia de San Lorenzo. A
esa boda asistieron gente conocida del barrio, y muchos de los que habían
estado en los Juegos Florales, del Salón Liceo. Su principal testigo de boda,
fue su amigo Manuel Carreño Fuentes.
El cura que lo casó al mencionar
su nombre en los desposorios dijo: DON JOSE MARIA, RAFAEL, AMADOR DE LOS SANTOS
MÁRTIRES DE CORDOBA., quiere Vd. por esposa…./.
Antes de casarse estuvo a punto
de entrar a trabajar en la Electro Mecánicas, pero su concepción de la libertad
nunca aceptó la posibilidad de los tres relevos, cosa que esta fábrica fue
pionera en Córdoba.
Por medio de uno de los Hidalgo
se colocó de tipógrafo en el diario LA VOZ pero la soldada no daba para mucho.
Por ello nos decía Manolo Montoro, cada dos por tres le estaba emprestando algo
de dinero para sus actividades culturales, como un desplazamiento que hizo a
Madrid en un homenaje a Pablo Neruda.
Pero Montoro, nos dice que en la
vida de Albariño, se cruza un joven Carreño, de buena escuela y estudios, pero
que siempre estaba más "tieso que una mojama", por lo que a veces las
buenas ideas que tenía el amigo Carreño, las tenía que sufragar yo con mi
trabajo de mecánico.
Pero Manolo Carreño, era un
hombre de altos vuelos y llegó a mantener relación con Federico García Lorca, e
incluso logró que Albariño y Lorca, se encontraran un par de veces, de donde
surgió una buena amistad y admiración. De esta forma en la Semana Santa de
1935, le hizo visitar Córdoba y se desplazaron para ver la Virgen de las
Angustias de mucha veneración en Granada, y anduvieron por la zona de la
Beatilla.
Al día siguiente Manolo Carreño y
Albariño, fueron a recoger a Federico que se hospedaba en el Hotel Regina, y
por el Realejo y Santa María de Gracia, llegaron a la "Taberna de los
Perros", donde Josefa Martínez, la esposa de Joaquín les había preparado
unas setas adobadas, unas aceitunas rellanas y unos caracoles gordos. Allí
Federico en compañía de Carreño, Albariño y Montoro (era el que pagaba),
contempló los cuadros que sobre unas escenas de peroles en el Puente Mocho,
había pintado Nicolás Estrada un gran amigo de Albariño.
Quisieron que Federico visitara
algunas tabernas más y otras cosas de Córdoba, pero él mostró un cansancio
muscular que lo relacionaba con la muerte de su hermana hacía varios años, y
ello lo angustiaba por eso decidió a retirarse.
UN GRAN DISGUSTO
Después de cerrada la Taberna de
los Perros, permaneció el edificio durante al menos 10 años, sin que nadie
diera señales de vida para comprarla. Creímos por un instante que podrían
existir algún problema sobre disputas o herederos. Pero no, puestos al habla
con el propietario me confesó: "A parte de que el tema de la venta no está
tan claro por la dichosa crisis, tampoco hemos querido precipitarnos pues ya
tenemos la experiencia que le pasó a mi padre y mi tío con la casa de la Calle
El Cristo que vendieron, y es que se presentaron dos jóvenes de unos 40 años y
le pagaron al instante los 50 millones que ellos habían pedido. La compraron
con la intención de obrarla de forma casi inmediata. Pero el disgusto y el cabreo
le llegaría a mi padre cuando comprobó que los jóvenes colocaron un nuevo
cartel y revendieron la casa dos semanas después por 80 millones de pesetas.
Aunque Pepe no era un hombre egoísta hasta su muerte nunca se recuperó de la
faena de los jóvenes de Granada.
M. Estévez