El Molino de Martos en la actualidad
EL MOLINO DE
MARTOS
El amigo Paco Muñoz, con sus interesantes entradas
en sus "Notas Cordobesas", nos trae recuerdos que no tenemos más
remedio que “representarlos” mediante la palabra. Hace tiempo nos obsequió con el atinado comentario de la “Higuera
que hizo posible la Conquista de Córdoba” y podemos decir que disfrutamos de la
bondad anecdótica de su relato. Además dicho comentario nos hizo meternos de
lleno en el "túnel del tiempo" y recordar cosas de nuestra querida y
amada Córdoba.
A mediados de los años cincuenta, nos encontramos
con Carlos Ruiz Velasco, un cordobés nacido en la calle Roelas nº 12, que era
un hombre culturalmente abierto y amante de la naturaleza. Fue pionero en Córdoba
en la tecnología de las máquinas de escribir, de sumar y de calcular. Se inició
en este oficio trabajando en la compañía de su hermano José, para Lorenzo
Gollonett, en su tienda-academia que tenía en la acera junto al Instituto Luis
de Góngora, llamada "Underwood". Este Lorenzo Gollonet, fue el Jefe
de los bomberos de Córdoba durante la guerra civil.
Carlos Ruiz Velasco, (1926-1998), era hijo de José
Ruiz Lozano, (1879-1954), que desde los años veinte era el capataz de los
bomberos del Ayuntamiento de Córdoba, y que durante la guerra civil le
ordenaron retirar del tejado de la Mezquita-Catedral una bomba que al parecer
no llegó a explotar.
Carlos, era el menor de sus cuatro hermanos. Era un
hombre de ideas muy independientes y amante de la naturaleza. Enamorado de la
cultura del teatro y la escena fue de los primeros "apuntadores"
importantes que hubo en Córdoba, cuando este trabajo servía para asistir a los
actores de cualquier obra de teatro o comedia que una vez en el escenario, olvidaban
parte del guión, o no se desenvolvían correctamente en él. Recién casado, y
viviendo en la plazuela del Moreno, solía venir todos los domingos a San
Lorenzo, para acompañar a un grupo de amigos jóvenes y parientes hasta el
Molino de Martos a donde se propuso enseñarnos a todos a nadar. Hombre de buena
memoria, nos explicaría en más de una ocasión, el lugar en donde se encontraba
la "Charca de la teta", lugar próximo a la playa del Molino, y más
cerca aún del Puente de Santa Matilde, en donde nos solíamos bañar los más pequeños,
mientras los mayores jugaban y disputaban sus enconados partidos de fútbol, que
se tenían lugar en aquellos llanos que quedaban en verano, tras quitar los
huertos que durante el invierno poblaban toda aquella zona del río que lindaba
con la llamada "Cuesta de la Pólvora", que era el polvoriento camino hacía
la Huerta el Arenal.
La puerta de Martos, ubicada junto al Molino de
Martos, fue el lugar elegido por los mozárabes que entraron en Córdoba para
reconquistarla el día 29 de junio de 1236, día de San Pedro y San Pablo, Al
parecer dichos mozárabes vinieron recorriendo la muralla de la ciudad,
desechando las zonas despobladas de San Lorenzo y el Marrubial para entrar por
la zona de la llamada Puerta de Martos (Santiago), que estaba más poblada.
Precisamente llegaron a entrar y facilitaron el paso de las tropas que
esperaban por la calle el Viento o Ronquillo Briceño, y se puede decir que la
Iglesia parroquial de Santiago fue la primera Iglesia "Fernandina"
que se erigió en Córdoba.
Para ir a los baños del Molino de Martos, no era
esta calle del Viento la que nosotros empleábamos para llegar al paseo de la
Ribera. Nuestro recorrido desde San Lorenzo, era: calle Roelas, Arroyo de San
Lorenzo, calle Borja Pavón, calle Cruz Verde, calle Rave, calle El Tinte y de
esta forma aparecíamos junto al Molino de Martos. El camino de vuelta era el
mismo, con la salvedad de que algunas veces y después del baño, al pasar por la
taberna de Ordoñez con su olor agradable siempre a boquerones fritos, era algo
tentador para nosotros, y por ello más de una vez logramos un escote, y por la
"piquera" pedíamos algún refresco y un plato de boquerones. De
aquella experiencia se acordarán Pepe Estévez, Manuel Afán, José Montero,
Inocencio Montes, y algunos más que junto a los desaparecidos Antonio López y
Rafael Morales. vivimos aquella inigualable experiencia.
El Amigo Carlos, nos animaba a que aprendiéramos a
nadar y para ello nos acompañaba a aquellas instalaciones del Molino de Martos,
convertido en un lugar de baños, pero siempre aprovechando la zona de un
pequeño peñón que sobresalía del conjunto que formaban los "Peñones de San
Julián". La familia que regentaba "Los baños del Molino", era la
de Alfonso Caballero Galisteo (1925-2005), un
personaje singular y agradable de aquellos entornos, en donde muchas
veces se le llenaba la boca de decir: -"Yo he salvado a cientos de
personas de morir ahogadas en el río"-. Verdad o mentira, eso lo decía ya
mayor y detrás del mostrador de la taberna que terminó regentando en el paseo
de la Ribera esquina con la calle que va para el Potro. Pero no cabe duda que
como molinero fue un hombre muy popular y que de forma simpática se le conocía
como "El Mondraga".
En el Molino de Martos, existían dos niveles de
vestuario. Arriba el que pudiéramos llamar "el pesetero", que era el
que utilizábamos "los tiesos", y que sólo te guardaban la ropa en una
taquilla única. En cambio en el de abajo, aquello parecía de otro mundo, pues
además de que había como unas especie de taquillas individuales, al final del
baño tenías derecho a una ducha en la famosa "Chorrera”, un manantial de
agua muy fría, que brotaba de forma espléndida del muro que lindaba con el Molino.
Para ducharte tenías que hacerlo cogido a una soga que pendía de una oportuna
argolla en plan de mayor seguridad. El agua fría y cristalina te quitaba todas
las impurezas que te hubiera dejado el baño en el río.
Una vez entregada la ropa en el vestuario, te
dirigías a los "Peñones de San Julián", lugar idóneo para aquellos
que querían ejercitar la natación. Allí nadabas en semicírculo, pasando del
"aquí tapa" hasta llegar a "aquí se hace pie". De esta
forma, poco a poco ibas aumentando el radio. y cada vez hacías trayectos más
largos. Aquellos desaparecidos "Peñones de San Julián", a su paso dividían
el río en dos importantes brazos. Uno remansado hacia la derecha, que hacía una
especie de bahía en el Molino Martos, regándolo con una profundidad importante.
Otro brazo, más rápido discurría por la orilla de Villa Cachonda (Barrio
Viejo). Entre los dos brazos se formaba una isla llena de vegetación
salvaje a base de juncos, flores
exóticas y los clásicos “puros”, tributo muy apreciado de todo el que se
llegaba a la isla. Esta isla por lo general era “El servicio de Water” para
casi todos los bañistas.
En el Molino Martos, podías observar a gente que
charlaba, gente que leía el periódico "Córdoba", el diario
"Pueblo" el diario "Marca" e incluso algunos se les veía leer el
periódico "Madrid". que ya era harina de otro costal. Allí se
apreciaba cierta variedad y nivel en los bañistas y lo mismo había un poeta del
grupo "Cántico" .que un simple "zapatero" que leía su
novelas de Marcial Lafuente Estefanía.
También había claro está, algunos
"mirones". Pero no cabe duda de que los que más expectación
despertaban eran aquellos saltadores desde la "Torvas", aquél
trampolín alto del Molino; en donde se "pavoneaban" los más capaces con
sus saltos y posterior entrada en el agua. Es justo recordar a: “El
Copado", “el Canario”, “el Tormenta”, “el Vale”, el "Don Juan"
“el Latas", "el Chapu", "el Duque", "El
Dobao", y sobre todos a
"Fra-Polo", apodo que se le puso a un singular Francisco Márquez Polo (1914-1994), hermano
de Socorro la sacristana de San Rafael, que hizo tantas cosas que hasta
practicó el boxeo.
El Molino de Mártos es antiquísimo y en los
archivos de Córdoba se encuentra abundante documentación sobre el citado
Molino.
Molino Mártos (1956)
Así por ejemplo tenemos que:
"1268, junio, 25. Córdoba.
El infante don Alfonso, señor de Molina y de Mesa,
con motivo de la contienda existente entre el obispo de Córdoba y el cabildo
con don Juan Yáñez, maestre de Calatrava, por la que los primeros decían que
las aceñas que fueron del Infante [=molino de Martos] debían pagar diezmo por
ser dezmeras ya que durante el tiempo que fueron del infante así lo hicieron,
declara que nunca pagó diezmo a pesar de que se lo exigieron el obispo y cabildo
por no ser de derecho, y aunque los citados declaran tener carta del infante
declarando entregar el diezmo, ésta debe ser falsa ya que nunca él ordenó tal
cosa. Por lo tanto, el maestre de
Calatrava no debe, en derecho, pagar tal diezmo.
Ante don Diego Pérez, mayordomo del infante, García
Martínez, Pedro Cabrera, Pedro García, hijo de Pedro Navarro, y Ruy García,
escribano mayor.
B. Archivo Histórico Nacional, Registro de
escrituras de Calatrava, Tomo IV, folio. 41.
Lo que nos da una idea de la antigüedad de este Molino llamado de
Martos, por estar situado enfrente de la Puerta de Martos.
La arboleda y la altura de sedimentos
están al nivel del primer trampolín
¡¡QUE PENA DEL ENTORNO MOLINO!!
Los progresía que entienden de todo, dicen que el
agua es el primer eslabón de la vida, y muchas veces cuando pasas por la
Ribera, puedes contemplar medio asombrado que el agua del Río Guadalquivir está
siendo cada vez más arrinconada por la excesiva vegetación que en plan salvaje,
y sin control crece y crece, a ambas orillas del río a su paso por Córdoba. Eso,
más que la orilla de un río, se ha convertido en un lugar propio de ratas y todo
tipo de pequeñas alimañas tan poco beneficiosas para la salud de los propios ciudadanos.
El agua de la "Chorrera" que antes servía
para el baño y la limpieza de los bañistas, ahora alimenta a una zona pantanosa
cuyos olores estropean muchas veces el encanto del propio paseo de la Ribera.
En la foto que mostramos se puede apreciar el nivel que tiene al fondo la
sedimentación y la enorme arboleda que ha crecido en plan salvaje.
El agua de la "Chorrera"
estancada y dando mal olor
Desde hace tiempo, infinidad de aves que suelen
comer a diario en el muladar de la Cuesta el Lobatón, el vacíe a donde van a
parar todos los desperdicios y la basura que produce Córdoba, vuelven al atardecer para dormir en
esta arboleda salvaje que ha ido creciendo con el abandono y el paso del
tiempo..
En la foto que presentamos se puede ver que el
nivel de sedimentos llegan ya a la altura de lo que era antes el primer
trampolín (a donde se puede ver a los bañistas en la primera foto). Como se
verá, en donde antes había un recodo importante de agua, ahora habrá seis o
siete metros de sedimentos de arena, que cómo hemos dicho se enrasan con la zona
del primer trampolín.
Todo este lugar se ha convertido en improvisado "dormitorio"
silvestre de estas aves, en parte por el abandono en que ha sumido el
Ayuntamiento al propio Río Guadalquivir.
,
Que lástima que ya no está el "Quiosco de la
Ribera", con el amigo Martínez como testigo de lo que era toda esa zona
del río. El mismo Alfonso Caballero, que fuera durante muchos años el
"casero" del Molino de Martos, quedaría espantado de ver como está el
recodo que hacía el rio en la zona del propio Molino de Martos. Ese recodo, hoy
lleno de sedimentos, no ha sido producto de un hecho fortuito, sino la
consecuencia de muchos años de abandono y de echar la mirada para otro lado. Si
el río Guadalquivir pudiera hablar se quejaría del trato favorable que se le
suele dar a las bicicletas, a las que se les han hecho toda clase de
"carriles", para que luego "ellas" circulen a sus anchas y
en las direcciones que les parezca, ya sea por la carretera o por las misma
aceras. También siente sana envidia del trato preferente que se le da a las
"patinetas" o "patines" que igualmente pueden circular por
donde quieran con evidente peligro para los viandantes, que mejor sería que no
ocurra ningún desgraciado atropello, pues estos "patines" al igual
que las bicicletas no tienen ni seguros ni nada por el estilo, que garanticen
los derechos del posible accidentado, y
tendría por tanto que reclamar al "maestro armero"..
Que pena da el contemplar el entorno de las "Escalerillas
de la Ribera", aquellas por la que medio barrio del Campo de la Verdad se
comunicaba con Córdoba por medio de la Barca, aquella Barca que los "Media
mano", el Gutiérrez, el "Manquillo", el López, el
"Suspiros", y el "Ojos claros" entre otros, supieron
conducir de una orilla a otra, cuando el río se sentía cómodo e importante. Estas
escalerillas fueron construidas allá por el año 1854. Las actuales rampas empedradas con chino fueron construidas en 1854 bajo el mandato del alcalde Francisco de Paula Portocarrero, que llevó a cabo la iniciativa de sustituir unas escaleras que existían desde el siglo XVIII, y que eran bastantes peligrosas. Para esta obras se hizo una subasta en marzo de 1854, y sería adjudicada a José López por la cantidad de 11.848 reales. Se trataba de sustituir aquellas vetustas escaleras por : "Por dos canales de bajada a los pelambres de la orilla del río, paralelas a la muralla". Los que
tanto entienden dirán que han sido las inundaciones y distintas avenidas del Guadalquivir
las que han cambiado el curso del agua. Que lástima, pues repasando en los
anales de nuestro río, se puede observar que hubo inundaciones importantes en
los años: 1687, 1691, 1693, 1697, 1698,
1708, 1739, 1751, 1783, 1785, 1821, 1860, 1917, 1963 y 2010. Y en la mayoría de
aquellos tiempos no había pantanos que regularan ningún cauce y el agua siempre
pasó por el Molino de Martos pues estuvo funcionando con su piedra de molienda..
Hemos citado a algunos barqueros, pero serían
incontable el poder mencionarlos a todos, ya que desgraciadamente casi todos están
fallecidos. Ellos nos podían recordar el encanto que tenía ese "paseo en
barca" por la Ribera. Y llegarías a la conclusión de que posiblemente el río Guadalquivir a su paso por Córdoba, es el único rió por el que no se ve,
ninguna barca o remo, cosa única en Europa. Pero cuando le dices a la gente
algo de esto, te suelen contestar: "ESO ERA ANTES" en un claro
desafío al que les lleva sus ignorancia de lo que fue Córdoba en su historia..
Desde que empezó la democracia en Córdoba, habrán
pasado por ese Ayuntamiento multitud de políticos de toda clase, y da la
impresión de que la gran mayoría sólo se han preocupado en primer lugar en ver
"Cuando les ingresan la transferencia de sus emolumentos incluidas las
dietas". (Esto me lo decía un ex. concejal de Izquierda Unida). Luego en
disputas ideológicas y por hacer algo sonado les da por cambiar nombres de
calles, y poner por ejemplo alumbrados en calles solitarias para un carnaval,
por donde no llega a pasar casi nadie y menos uno disfrazado con su máscara o
atuendo de carnaval.
Que recuerdos aquellos cuando a lo largo de todo el
muro de la Ribera existía lo que se llamaba la "banqueta" en donde
eran muchos los aficionados a la pesca que se solían sentar a practicar su
afición a la caña de pescar. Ahora es que ni tan siquiera se puede acceder a la orilla.
En la foto superior en la que se puede ver el viejo
Molino de Martos, podemos contemplar un nadador saltando desde las llamadas
"torvas" o trampolín superior normalmente reservado para los grandes
saltadores. El agua y más aún la de un río como el Guadalquivir, es lo más
ecológico que pueda existir en Córdoba.
Mientras el río Guadalquivir está olvidado
totalmente. Parece ser que los concejales del Ayuntamiento han descubierto que
la "ecología de los patios cordobeses" se pueden mutar al invierno
aunque esté lloviendo y nevando. Con esto va a pasar algo parecido a lo que
pasó con el espectáculo de los toros. Todos recordaremos como la emisora de
Televisión "Antena Tres" daba todas las semanas toros con el torero Jesulín
de Ubrique, convirtiendo la seriedad y el espectáculo de una "Corrida de
Toros" en algo que parecía más un programa tipo de "charanga"
cómo algunos tipo de "Sálvame" en donde y a pesar de los esfuerzos
de los regidores para que algunas entusiastas espectadoras
"preparadas", de antemano, llegarán incluso a echar hasta sus prendas
más intimas como podían ser sus propias "bragas". Quizás lo único que
faltó en aquellos rutinarios espectáculos, es que apareciera alguna Belén de esas que tenemos tantas por ahí presidiendo el festejo. Se puede decir que aquellas corridas semanales,
fueron el punto de inflexión y significó el declive total que padece la Fiesta. Algo parecido deberá pasar con el rollo de poner "Los Patios"
para ser visitados en invierno o cualquier estación del año, olvidando que de
acuerdo a cualquier "ecología" que se precie, el Patio Cordobés y el
mes de mayo, forman un binomio natural y lógico de toda la vida.. Querer mover
o altear ese bonito "binomio" "Patio-Mes de Mayo", puede
acabar con las "gallina de los huevos de oro".



