viernes, 19 de octubre de 2018

NUESTRA CALLE JUAN TOCINO


Escena bucólica de la Calle Juan Tocino


LA CALLE JUAN TOCINO


La Calle JUAN TOCINO es una Calle de Córdoba de mucha antigüedad y a pesar de que hay muy buenos historiadores que le relacionan su nombre con determinados personajes o vecinos de la zona del Barrio que intervinieron en los episodios del MOTÍN DEL PAN de 1652, cuando se dice: "Entonces fue cuando se dieron más a conocer Juan Tocino y el tío Arranca-cepas, que capitaneaban parte de aquella gente y de quienes tomaron nombres dos calles". Este autor que no es otro que el importante don Teodomiro Ramírez de Arellano Gutiérrez en su espléndida obra "PASEOS POR CÓRDOBA" y que cita esta frase al relatar el citado "MOTÍN DEL PAN", acontecido por la zona de San Lorenzo, adjudica el nombre de esta Calle de "JUAN TOCINO" al protagonismo de un vecino que se señaló en aquellas delicadas fechas de revueltas de 1652.

Hay que decir que en documentos hallados en el Archivo de Protocolos gracias a la gentileza de Alicia Córdoba su directora, hemos podido comprobar que en aquellos tiempos de 1490-1500, era normal la existencia de una Calle del TOCINO, y que también aparece como Barrera del TOCINO, que se encontraba ubicada entre la Magdalena y San Andrés, y que suele ser citada en varios testamentos y protocolos. Pero es que entre la collación de San Llorente y Santa Marina se habla de una Calle denominada ya de "JUAN TOCINO" que una veces perteneció a una Parroquia y otras veces a otra, incluso llegó a darse la circunstancia de que la acera de los "pares" pertenecía a San Lorenzo y la de los "nones" a Santa Marina.

En los "padrones" del Ayuntamiento de Córdoba que se encuentran digitalizados podemos observar que en el "Padrón de fecha 1509-1625", y en la página 280, nos dice lo siguiente: "Empadronamiento de todos los vecinos de esta ciudad desde los 18 años hasta de 50 años para servir a S.M. en la campaña de Portugal. Santa Marina 1580. Luego ya en detalle y en la página 297, viene La Calle Juan Tocino, y se relacionan a una serie de señores:

                        Bartolomé de Barajas, indicando que tiene una espada
                        Bartolomé Ruiz
                        Alonso Ruiz de Ortega, una lanza
                        Miguel Ximénez
                        Francisco de Ribera, una espada
                        Francisco de Estrada
                        Julio Ruíz, una espada
                        Benito Ruiz
                        Juan López, una espada
                        Francisco Fernández
                        Bartolomé Ruiz

Igualmente citamos el "Padrón" de 1625-1655, y en su página 223 que con membrete oficial especifica la fecha de "Mil Seiscientos Cuarenta" y al citar relación de vecinos de la Collación de San Lorenzo aparece normalmente la Calle JUAN TOCINO.

Luego ya vienen los vecinos de la Calle del Obispo Blanco, otra Calle antiquísima de toda aquella zona del entono Piedra Escrita-Costanillas.

Pero no cabe duda de que el nombre de JUAN TOCINO se remonta a muy antiguo y para ello  citamos aquí un documento perteneciente al trabajo de la investigadora María Graña Cid, que nos demuestra de la existencia de esa Calle en 1484, casi dos siglos antes del famoso "Motín del Pan de 1652", en que según parece don Teodomiro Ramírez de Arellano adjudica el nombre de dicha Calle al liderazgo del vecino Juan Tocino que se portó en aquél conflicto de forma destacada.

Dicho documento dice:

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"1484, septiembre, 1. Córdoba.

Diego Carrillo, veinticuatro de Córdoba, vecino en la collación de San Juan, vende a Juan de Valenzuela, veinticuatro de Córdoba, vecino en la collación de San Lloreinte, una casa molino de pan con cuatro piedras en el arroyo Pedroche, tres pares de casas en la collación de San Lloreinte cerca de la Puerta de Plasencia, otro par de casas en la calle de la Humosa en linde con el Hospital de San Martín (Ermita de las Montañas), y la calle del Montero, y otro par de casas en la calle de Juan Tocino, por 76.500 maravedíes.
APCO.- Oficio 14,n.17-248".


SOBRE ESTA CALLE

Peo para mí esta Calle además tiene un significado especial pues la tuve que cruzar muchas veces. En primer lugar en el periodo del Servicio Militar que realicé en el Parque y Talleres de Automovilismo de Córdoba, y todos los días al salir del Cuartel al mediodía el recorrido hacía mi casa era:  Paso a Nivel, Calle San Juan de la Cruz, Calle Fernando de Lara, Calle Juan Tocino, Calle Hornillo, Calle Montero, Calle Velasco, Calle Cristo y Calle Roelas y lógicamente por las mañanas para llegar al Cuartel hacíamos el recorrido en sentido inverso, y digo hacíamos porque éramos varios los que desde San Lorenzo íbamos al mismo sitio. Por cierto como no recordar en el recorrido a aquella Taberna la "ESPUELA", a la que el amigo Meléndez le puso el sobrenombre de la "PIRENAICA" pues por aquellos tiempos mediados los años 1966, su abultada clientela del "BARRIO GAVILÁN" casi todos se identificaban con la Emisora Radio España Independiente, que allí se solía oír a cualquier hora como si de un Telediario se Televisión se tratara, y raro era la semana que no hacían una rifa para ayudar al PCE.,

También tengo que decir, que por razones familiares tuve que pasar muchas veces por esta Calle Juan Tocino cuando iba y venía a casa de mi suegra que se mudaría en la Plaza de la Alegría. Y como no, en la actualidad que un hijo mío se ha mudado a la Calle San Juan de la Cruz y tengo necesidad de cruzar a menudo esta Calle.
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Pero es que además en esta Calle llegó a vivir en la Casa nº 3, mi tatarabuelo de nombre Rafael Estévez Toledano y su esposa María Ávila Valverde. que permanecieron prácticamente toda su vida en aquella Calle. También mi bisabuelo Salvador Estévez Ávila y Ana Cobos llegaron a vivir en la Casa nº 7. Esta coincidencia fue entorno al 1885.

Eran los tiempos que en dicha Calle los vecinos eran los siguientes:

Casa nº 1, en donde vivían Leandro Alberto y Alejandra Obregón, con su hija Carmen. También vivía la viuda Carmen Murrienda.

En la Casa nº 3, vivía además de Rafael Estévez y su esposa, Manuel Reyes y Josefina Porras.

La Casa nº 5, estaba ocupada por Joaquín Ramírez y Francisca Obrero, con dos hijos Joaquín y José. También eran vecinos Antonio Zarza y Ana Natera, con sus hijos Antonio, Dolores, Antonia, María y Josefa. También era vecina la viuda Catalina Estepa.

En la casa nº 7, Marcos Martínez y Dolores Barrena, con sus hijos Francisco, Juan, Rafaela y María.

La Casa nº 9, era ocupada por Francisco Gómez y Francisca Muryande y la viuda María García.

De la Casa nº 11, eran vecinos Rafael Olloa y Rafaela Gallegos, con su hija Dolores. También Francisco Guerrero. viudo y José Martínez y Rafaela Gómez, y sus hijos José, Rafael,

En la acera de la derecha Casa nº 2, vivían Rafael Acosta y Francisca Reyes, con sus hijos Rafaela, Manuel, Matilde, José y Rafael. También vivía la viuda Josefa Porras y Rafael Acosta que vivían solos. La viuda María Rodríguez, con sus hijos Manuel y Lorenzo.

En la Casa nº 4, vivía sólo Rafael Expósito.

De la Casa nº 6. eran vecinos José Tejero y María Mejías, con sus hijos Rafaela, Josefa y José. También vivían Antonio García y Ana Salazar con sus hijos José, Rafael, Rafaela, María Josefa y Rafael.

En la Casa nº 8, nos encontramos a Manuel Porras y Ana Reyes y sus hijos Rafael, Antonia, Concepción Tránsito, Elvira, Carolina y Rosario. También vivían Rafael Pérula y María Cortés, con su hija. En la casa nº 10, Cristóbal Gómez y Dolores Ibáñez y el soltero Francisco Manzano.

En la Casa nº 12, vivía Pedro Castro e Isabel Vera, con sus hijos Teresa, Andrés, Francisca, Pilar y Miguel. También viven Cristóbal Relaño y María Soriano, con sus hijos Juan y Álvaro.

Y ya en la Casa nº 14, eran vecinos Rafael Muñoz y Mercedes García, con sus hijos Carolina e Ignacia.

Total unos 80 vecinos en la Calle y que por aquellos tiempos una acera pertenecía a la Parroquia de Santa Marina y la Otra a la Parroquia de San Lorenzo. En cuanto a las profesiones de estas gentes salvo los vecinos de la Casa nº 1, que al parecer era gente de buena posición los demás eran todos jornaleros, con la excepción de un carrero que existía. En general en esta Calle había pocos vecinos pues buena parte de la fachada izquierda de esta Calle se correspondía con lo que era el Huerto-.Casa nº 13 de la Rinconada de San Antón, cerrado totalmente y que llegaba desde mediados de la Calle hasta desembocar en Costanillas. 


LA TORRE DE LOS PERDIGONES



  
La Torre de los Perdigones,
restaurada en el 2002

En 5 de octubre de 1884 el "DIARIO CÓRDOBA" anunciaba "INDUSTRIA NUEVA".-El señor don Tomás Recaredo  de Obregón, de Santander ha abierto de cara al público la fábrica de perdigones y balas que con actividad y constancias dignas de consideración ha construido en el barrio de las Costanillas de esta ciudad. Varios aficionados a la cacería han elogiado la perfección con que resultan elaborados dichos artículos. Celebramos que se aumente en nuestra capital los ramos de la industrial.

En realidad esta fábrica fue construida en la Casa nº 13 de la Calle Rinconada de San Antón, que en la práctica era un amplio Huerto situado al final de dicha Calle..

A pesar de todo, las instalaciones no se llegaron a realizar tal como se puede apreciar en el plano del proyecto, pues a la Torre no se le llegaron a anexionar las instalaciones que aparecen con sus ventanas y en dos plantas.

En estas instalaciones llegaron a trabajar 6 personas entre el horno de fundido del plomo, y la precipitación al fondo de la Torre en donde por caída libre se conseguía el sentido esférico de la munición. El horno de fundir plomo estaba en la parte superior de la Torre y cada vez que se fundía se solía hacer en un crisol de 6 kg. de plomo, el cual una vez fundido y aún en estado liquido se precipitaba por un "EMBUDO TORVA" de 1.50 metros de diámetro con centenares de orificios practicados para que pudiera penetrar el metal fundido y precipitarse en la altura de la Torre hasta llegar a una especie de "GARLITO O TRASMALLO", a modo de canastilla que previamente introducido en el agua enfriaba y recibía las bolítas de munición.

Esta familia llegada de Santander no hicieron nada más que copiar los procedimientos que ya se utilizaban en países como Inglaterra, Australia, Francia y Alemania, en los que utilizando UNA TORRE, por su altura las gotas de plomo fundido previamente clasificadas por el EMBUDO-MEDIDA, se precipitaban en caída libre en donde se conseguía con ello que fueran esféricas.

Al día se solían hacer 5 coladas fundidas por la mañana y 5 coladas por la tarde, con lo que podía suponer de 50 a 60 kilos diarios. Este material de plomo en buen porcentaje provenía todo de chatarra o material de desecho.

No hace falta decir que la medida de la munición dependía del COLADOR que se le pusiera en la TORVA superior de la Torre. En instalaciones anexas a la Torre se procedía a llenado de los CARTUCHOS, que se solían comprar en el país Vasco. Hay que indicar que el inmueble de la Calle Rinconada de San Antonio nº 13, en donde estaba instalada esta empresa, era amplio por ser un huerto extenso, con lugar de viviendas hasta para los porteros de la fábrica.

Estos CARTUCHOS de distinto calibre se solían vender en un establecimiento que dicha familia tenía en la Calle Almonas. Un buen porcentaje de estos CARTUCHOS se enviaban a Madrid y al país vasco, pero había un gran porcentaje de gente que adquiría la munición suelta y ellos mismos rellenaban sus CARTUCHOS, ya que era raro el cazador que no disponía de su propia máquina de rellenar.
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La historia de estas Torres es sumamente interesante. Hasta finales del siglo XVIII los "perdigones" de las municiones de caza se hacían con moldes o arrojando gotas de plomo derretidos en barriles llenos de agua. La primera técnica, la de derretir plomo y echarlo en moldes con la forma del perdigón era muy lenta y por lo tanto muy costosa, y además no se conseguía una munición totalmente esférica..


Sería A. William Watts, de Bristol, al que se le ocurrió la idea de las Torres, en donde salía la munición totalmente esférica y más baratas. En uno de los primeros sitios en que se utilizó el procedimiento de la Torre fue en Sevilla y dicha Torre tuvo 58 metros de altura y estuvo funcionando hasta el año 1968. 



Proyecto que no se llevó a cabo


Plano previsto del proyecto inicial que no se llevó a cabo totalmente, pues según parece a la Torre nunca se le anexionaron estas instalaciones laterales.

En Córdoba y en la Calle Nacimiento desde 1920 Antonio Ortiz Plata en su casa nº 3 (La Ribera), monta un tinglado artesanal para producir "munición", llegándola a fabricar al más tradicional estilo. Su instalación constaba de un pozo y una pequeña tela metálica a modo de cazo, y se llevaban a cabo una seis coladas de plomo en su mayoría proveniente de los chatarreros, que acudían allí para vender el plomo. Luego eran varios familiares los que en una especie tabla-inclinada llevaban a cabo la clasificación de la distinta munición. Allí acudían gente de toda Córdoba e incluso de la provincia a comprar munición para ellos meterla en su cartuchos, lógicamente este era un producto que se vendía por kilos.

No cabe duda de que la iniciativa de esta familia de Tomás Recaredo de Obregón, tuvo que hacer algunas concesiones de aquél Huerto de la Calle Rinconada nº 13, muy extenso y que llegaba hasta las Costanillas, y no cabe duda de que el grupo Escolar al que en 1957, se le puso el nombre de "LUCIANA CENTENO", fue producto de una cesión o intercambio del citado Huerto. En un principio este Grupo Escolar era para niños y para niñas, pero a partir del año 1952, quedó sólo para niños. En la actualidad (2018), está cerrado.

Tenemos que este negocio de los "PERDIGONES" ya en 1925, hay otro dueño de las instalaciones que se llama Ramón Jiménez Roldán, y pretende abrirse una cochera desde el Huerto a la Calle Juan Tocino.

En el año 1941-42, estas instalaciones pasan a propiedad de Enrique Ariza Carrasco que solicita permiso para arreglar las cubiertas de lo que fue aquella instalación.

En el año 1945, adquiere esta propiedad del Huerto con sus pequeñas instalaciones Juan Moreno Rodríguez, y solicita del Ayuntamiento elevar la "Parilla de separación" con la Calle Juan Tocino a la altura de 1.50 metros. Al mismo propietario se le autoriza abrir una puerta a la Calle de Juan Tocino.

En 1957 adquiere toda esta instalaciones del Huerto de la Calle Rinconada nº 13, y con proyecto del arquitecto don Carlos Sáenz de Santamaría pretende construir una Nave, de 40 M2. en la que desde un taller de platería, pasa por un almacén de aceitunas y al final, todo esto queda desaparecido cuando en el año mediados los 1980, se comunica dicha Calle totalmente con la Calle Juan Tocino, y el Huerto es sustituido por una serie de casas adosadas, eso sí respetando la "TORRE DE LOS PERDIGONES", que incluso será restaurada y remodelada posteriormente.

Quizás para hablar de toda esta evolución habría que escuchar la opinión del "LÁPIZ" personaje relacionado toda la vida con esta Calle. O del simpático. "LENTEJAS" otro personaje que vivió por estos alrededores, al igual que "EL FAÍCO" y el propio "MANGUI", ellos mejor que nadie al igual que las hermanas Calderón Trujillo, conocieron la evolución de este Huerto y la propia Torre de los Perdigones.

Pero es que además y por si fuera poco en los últimos años y después de la remodelación que sufrió esta Calle, llegarían a vivir Miguel Escudero Melero, platero de profesión y un cordobés entrañable que amaba y que conocía todo el entorno de la Piedra Escrita como pocos. Hombre de pocas palabras, pero siempre muy atinadas, y que las cimentabas todas en su gran amor por las cosas de Córdoba, y de él tuvimos la suerte de aprender muchas cosas de este Barrio y de la propia Plaza del Moreno, que por su gran afición a los toros llegó a conocer muy bien. Era un hombre con el que coincidimos muchos días, pues solía tener la costumbre como decía él de visitar todos los días a "SU AMIGO" que no era otro que el propio Arcángel San Rafael al que visitaba en su Iglesia del Juramento. Luego también prolongaba su visita a San Lorenzo, y era un placer poder hablar de aquellas casas de vecinos.

También en esa Calle de JUAN TOCINO vivió los últimos años de su vida Francisco Núñez Conde, al que todo el mundo conocía como "CURRO EL SOPO" por un defecto que tenía en sus pies. A esta excelente persona que los últimos días de su vida ya imposibilitado para andar lo veíamos sentado en el portal de su casa en su silla de ruedas, y es que él decía: "No tengo más remedio que ver la Calle, y comunicarme con la gente que pasa en el día a día" Y es que este hombre por su profesión de zapatero siempre tuvo muchos amigos. De joven tuvo el Taller en la Calle Ruano Girón, en el amplio portal de la Casa de José María Campos Moya, y decimos amplio porque en el lado izquierdo del portal, también tenía una pequeña "tasca" de medios y bebidas "BARBUDO" el hombre que trabajando en la Electro Mecánicas solía echar sus horas atendiendo esta "Tasca" de los amigos del Barrio.

Pero el amigo "CURRO EL SOPO" cuando demostró su calidad humana fue cuando migró el Taller de Zapatería a un local en la misma Calle Ruano Girón pero junto a la Casa de los hermanos Santos Iglesias. En ese local y durante los años 1970-1990, el amigo "CURRO" y por las tardes solía montar auténticas "SESIONES DE TEATRO LEÍDO" y es que en torno a su mesa de trabajo, todas las tardes se solían juntar tres o cuatro "abuelos" que disfrutaban con las novelas de Marcial Lafuente Estefanía que solía leer como nadie Miguel Serrano, el simpático "Artillero" y decimos que leía como nadie, porque con la garganta, modulaba aquellos "relatos del clásico Oeste americano", asignándole a cada protagonista de la novela su voz propia y adecuada. A los que escuchaban el "relato" les faltaba poco para echarse manos a las cartucheras. A veces se podía decir que hasta casi se respiraba el humo del revolver. Aquello era una tertulia o reunión encantadora. .

Este Francisco Núñez Conde,  "Curro el sopo”, también hacía labores de pluriempleo cantando la “Lotería” en la "TABERNA LA PALOMA", situada en la esquina Calle Cárcamo con Calle Costanillas. Esta Taberna, era propiedad de un gallego, que la tenía alquilada. Era mucha gente la que acudía a jugar a la "LOTERÍA" como siempre se le llamó al "BINGO". Eran los tiempos en que junto a la Fuente de la "PIEDRA ESCRITA", se solían poner tres o cuatro "BETUNEROS" en los días festivos, a limpiar los zapatos de los que tenían dineros para ello.  Por allí andaban en ese trabajo de "LIMPIAS" personajes como: "El Conejo", "El Marchena" , "El Ojitos", y "El Viudo", todos ellos personajes, muy ligados a la Historia de este rincón de Córdoba, que por cierto todavía existe una cartelera con su tejadillo y todo que data del año 1952. .

Pero se acabó la "LOTERÍA", se acabó la "TABERNA LA PALOMA", y también la pequeña Taberna de "BARBUDO". Este Curro "El Sopo" se retiró a vivir en la Calle Juan Tocino, y como es natural echaba mucho de menos a "El Tinajas", "El Guapo" y el "Corneta" y en especial al "Artillero" que eran los que formaban aquella maravillosa tertulia de TEATRO LEÍDO. ,