viernes, 16 de febrero de 2018

JUEVES SANTO




EL ESPARRAGUERO

Como es natural son muchos los días que frecuento la Taberna de "CASA LUIS" en San Lorenzo, unas veces charlas con algún amigo o conocido, otras veces te limitas a observar a los conocidos que juegan al dominó, o simplemente y mientras te tomas la copa de vino o lo que venga bien,  presencias lo que ponen en la Televisión, siempre que no sea fútbol. Pero ya hace un tiempo que vengo observando a gente de algunas hermandades de Semana Santa, que suelen llevarle carteles de sus titulares y se los entregan al Tabernero. En un principio creía que era para colocarlos en el recinto del Bar, en los que proliferan muchos carteles de Semana Santa y cosas alusivas a Córdoba.

Hoy concretamente han llegado unos del Prendimiento y otros de la Nazarena, y he visto que han dejado varios carteles al Tabernero, y he podido observar que no han sido uno, sino varios como he dicho. Este detalle me ha hecho preguntar al Tabernero, que para que era tanto cartel y me ha dicho: "Hay mucha gente de Córdoba que estando fuera por razones de trabajo, cuando vienen por el Barrio suelen pedir carteles de la Semana Santa"

Ya, me siguió diciendo, que por ejemplo el desaparecido recientemente Rafael Montes Sánchez, el que estuvo últimamente de sacristán en la Iglesia de San Rafael, todos los años mandaba a Lérida a donde estaban sus sobrinos y su hermano Miguel al que apodábamos  "El Cantinflas", toda clase de carteles de la Semana Santa de Córdoba, y no era él solo, sino que otros muchos se dedican a mandarlos fuera a familiares y conocidos.

No sé si la gente será muy creyente o no, lo que sí puedo asegurar,  me dijo, el Tabernero, que son muchas las personas que se interesan por los carteles de la Semana Santa de Córdoba, habría que estar aquí un día y otro para ver la cantidad de personas, que siendo de Córdoba o no, se llegan por aquí en estos tiempos, a pedir carteles de la Semana Santa. Gente de Alemania, de Suiza, de Francia, de Australia, de Madrid, de Barcelona, de todas las partes se ponen muy contentos cuando se llevan el cartel de Semana Santa que a ellos les interesa.

Pero es que según parece en el Bar "CASA MILLAN", suele pasar algo parecido, y son muchos los carteles que facilitan a clientes y visitantes que llegan a pedirlos...

Pero en todos estos casos, el trabajo estadístico y sociológico de las personas que piden estos carteles los vamos centrar en el siguiente criterio:

La gente más seria y a veces recatada piden con frecuencia el Cartel del Remedio de Animas, imagen muy solicitada, y por lo general gente bastante joven. Luego gente diversa por su forma de expresarse y presentación, son los que piden Carteles de la Paz de Capuchinos, de las Angustias, del Rescatado, de los Dolores, del Caído, de la Borriquita, del Prendimiento, en fin de todos. Luego personas un tanto más significados con el Barrio, suelen pedir del Cristo del Calvario, e incluso recuerdan sus tiempos en los que pudieron salir con el Cristo que incluso daba su vuelta al Barrio por la Calle de los Frailes. .

Pero el Cartel que rompe todos los moldes y peticiones es el Cartel del Cristo de Gracia, el popular "ESPARRAGUERO". El otro día vino un señor y dijo que él lo mandaba incluso hasta el Brasil, en el estado de Bahía pues allí había un antiguo hermano del "Esparraguero", qué llegó a vivir en Casa de los Veras de las Calle los Frailes.

 Todo esto de los Carteles de Semana Santa, nos hace reflexionar sobre la fuerza del mensaje del "ESPARRAGUERO", entre la gente que se marchó y entre la gente que se quedó. Ser del "Esparraguero" se me antoja incluso una forma de ser y de vivir. Significa amor a nuestras  raíces, significa amor a lo sencillo, significa un respeto por las enseñanzas que un día nos inculcaron nuestros padres, esos seres que siéndolo todo para nosotros, probablemente nunca nos llegaron a engañar. Y significa en definitiva un orgullo de ser y sentirse cordobés.

Ahora mismo recuerdo por los alrededores de San Juan de Letrán, a los Molina Cañizares, a los Claus Herencia, a los Luque Villalobos, a los Martínez García, a los Montoro Prieto, a los Sainz Baranda, a los Luque Mañani, á López Salcedo, a los Pérez Trenas, a los Rodríguez Sánchez, a los Espejo Jiménez, a los Quiles Lozano, a los María Peña, a los Morales Contreras, a los Millán Gómez, y a tantos y tantos, que sintieron respeto y devoción por su "Cristo Esparraguero", y que desgraciadamente no tuvieron más remedio que marcharse de Córdoba.,

Y puestos a recordar lo quiero hacer muy especialmente a los componente de aquella simpática y recordada "PEÑA EXCURSIONISTA CORDOBESA", como Manuel Aranda, Antonio Martínez, Miguel Alonso, Rafael Trenas, Pepe "El Sordo", Miguel Expósito, Francisco Rubiano, Rafael Calvo, Francisco Arjona, Antonio Trujillo, Rafael Gaitán, Rafael de la Rosa, Rafael Obrero, Juan Carretero, Pepito Hidalgo, Antonio Jiménez, entre los que yo recuerde, y que por encima de falsos sentimientos, sentían una profunda devoción por el Cristo de Gracia su "ESPARRAGUERO".  

JUEVES SANTO

A la caída de la tarde del Jueves Santo, la Plaza del Corazón de María, el popular  “Jardín del Alpargate”, se llena de personas de toda Córdoba para ver salir al Cristo de los “Esparragueros” como popularmente se le conoce al Cristo de Gracia. De padres a hijos, y desde antiguo, era costumbre de la gente sencilla del barrio, y que solían vivir de lo que el campo les daba, el dedicarle los mejores espárragos para que su Cristo los luciera.

Hoy estos sencillos profesionales del campo "han desaparecido" pero la gente del barrio, han seguido con esta costumbre de buscar los mejores espárragos para colaborar en el adorno del paso del Cristo.

Esta Hermandad del Cristo de Gracia recibió la imagen de doña Francisca de la Cruz a principios del siglo XVII. Que le fue enviada desde el Estado mejicano de  Puebla de los Ángeles, por su hermano y que había sido realizada por los nativos de una pulpa especial a base de caña de azúcar.

La imagen del Cristo, forma parte de toda la devoción de todo un Barrio de San Lorenzo y sus alrededores, pero en especial de su Calle los Frailes, Calle El Agua, Calle los Ciegos, Calle Montero, Calle María Auxiliadora y el propio Jardín del Alpargate. Pero es que los vecinos que hubieron de marcharse de estos lugares por razones de trabajo u otras circunstancias, siguen viniendo a menudo a visitar a su Cristo. Igualmente, son muchas las instituciones de Córdoba, así como importantes personajes de nuestra ciudad, que sienten gran devoción por “El Esparraguero”. Muchos aficionados al campo, se esforzaban por buscar espárragos para que los luciera su Cristo en el desfile del Jueves Santo. En la taberna de casa Millán, (S. Juan de Letrán), muchos de sus clientes que se siente muchas veces ajenos a la cosas de la Iglesia, suelen ver en este Cristo, un hálito de esperanza para creer, y por ello,  sienten un gran aprecio y cariño por este Cristo.

El mismo Pablo García Baena, en compañía de Miguel del Moral y Rafael Medina, no faltaba muchos viernes en la mañana que no visitara la Iglesia de los Trinitarios, lo hacían igual que visitaban la Ermita del Socorro, los Dolores y otros lugares clásicos para el rezo y el recogimiento de Córdoba. Una de las veces que coincidimos con el poeta de Cántico chalábamos con el padre Manuel Fuentes Porrero, que después de un tiempo retirado en Antequera, había vuelto por Córdoba. y entre otras cosas surgió la conversación sobre el Cuadro San Juan Bautista de la Concepción que había pintado Miguel del Moral, en donde tuvimos la confirmación de que las manos en expresión orante correspondían a Pablo García Baena. Luego hablamos con el poeta de Cántico, de devociones y de Semana Santa, y a la hora de hablar del "ESPARRAGUERO", el se limitó a decir:: "Yo siempre creí y admiré mucho el mundo del vino, y puedo decir que a la hora de hablar del "ESPARRAGUERO" eso es una hermandad que al igual que la del Remedio de Ánimas, los Dolores y las Angustias, pudiéramos decir hablando en el argot sublime del vino, como la Denominación de Origen de la auténtica "SEMANA SANTA DE CORDOBA", sobre todo de la Córdoba que deseamos"..

También Pablo García Baena, nos llegó a decir: "El Cristo de Gracia, con su imagen casi   descolgando del duro tablero, era fiel reflejo de un sufrimiento en la Cruz por los más desfavorecidos, y su devoción entre los cordobeses, es una expresión clara y rotunda de que el pueblo de Córdoba, lo considera un "Conquistador de corazones" que llegó de las tierras  de conquista de Nueva España (Méjico)..
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Tuvo relación con esta Hermandad don Juan de Dios de Aguayo y Manrique, uno de los priores de las Ermitas de Córdoba que se encontraban en el desierto de Belén, el cual, siendo Marqués (de Villaverde), decidió retirarse de la vida cotidiana del consumo al mundo de la soledad y la oración en 1780. Estudio filosofía y teología en el Convento de Puerta Nueva, cuando en aquellos tiempos partía de allí la Romería de la Virgen de la Cabeza. Este ermitaño está bautizado en la Parroquia de San Lorenzo.

El Centro Filarmónico Eduardo Lucena, así como la Federación de Peñas, dos instituciones auténticamente cordobesas, les ha gustado identificarse con  esta simpática Hermandad.

En la década de los años 1950, éramos muchos los chiquillos que solíamos acudir fundamentalmente los sábados, a lo que se llamaba confesar en la Iglesia de los Padres Trinitarios, nuestras madres, sabían que estábamos allí y nada malo nos podía pasar, y de camino tomábamos contacto con los nenes del Jardín, que por la proximidad del campo, parecían más hábiles en el manejo del tirador y las cosas relacionadas con las travesuras del campo. Muchas veces la reunión era la puerta de "Casa la Turronera", en donde estaba el futbolín de Domingo, y allí se hablaba de muchas cosas y como no de fútbol que era la afición mayoritaria de todos nosotros.

Y hablando de los frailes diremos que se llevó muchos comentarios aquel partido de fútbol que enfrentó en el Colegio Salesianos (sábado 9 de julio 1955), a un equipo formado por los novicios trinitarios y un equipo del barrio que formó el recién llegado cura a San Lorenzo, don  Juan Novo González. El partido se jugó en el campo central, y en el equipo del barrio que yo recordara jugaron, Copado, Luque, Basilio, Cantillos, Jiménez, Torres, Rey, Almoguera, Roldán, Manolo "Capuchinos" y el propio don Juan; aparentemente era un equipo de lo mejorcito que se pudo formar a base de jugadores que jugaban en su mayoría en el fútbol modesto, y por parte de los novicios, tenemos que decir que todos eran casi iguales, con sus cabezas peladas, con su hábitos recogidos en sus correajes, parecían, más que unos jugadores de fútbol, unos  auténticos diablos corriendo,  y en el resultado se notó pues le dieron un auténtico baño de goles (8-1), Los aspirantes a frailes que estaban de internos en el convento de los trinitarios, pusieron en evidencia a muchos que se la daban de peloteros. Al mismo cura, se le quitaron las ganas de buscar este tipo de enfrentamiento con los frailes.

Parecía mentira que aquellos frailes jóvenes, que sólo sabíamos de ellos que todos los sábados "Rezaban a coro el Trisagio", con aquellas jaculatorias de Santo, santo, señor ....., pudieran correr como lo hacían dentro de aquellos hábitos tan pesados. Aquello fue una lección que quedó para el recuerdo. Hoy en día, ya no se oye el Trisagio, y tampoco están esos novicios. No sabemos si eso es bueno o malo, esperemos que el tiempo lo dirá. 

Pero con independencia de la historia, los frailes novicios y el origen de esta Hermandad, el Jueves Santo, se siente pletórico de que este maravilloso Cristo, desfile por las calles de Córdoba.

En lo inmediato, en lo próximo, “El Esparraguero” supone un orgullo para la gente del barrio que aprovecha cualquier parte del recorrido de la procesión para “volver a contemplarlo”. Su recorrido es un canto a la belleza y al fervor cofrade. Pero, sin lugar a dudas, en el trayecto final de San Lorenzo a la Plaza del Corazón de María, teniendo el silencio de la noche como testigo, se puede decir, que el recorrido "ES ALGO CELESTIAL", pues la belleza y toda la armonía del cielo en la noche, sugiere la impresión de que se reflejan en el paso del Cristo Gracia. Ese recorrido tan singular y bello, se entremezcla con los vellos de punta de los cientos de fieles, unos jóvenes y otros mayores, a los que les gusta observar la "recogida" de su Cristo. Muchos de los que observan aquella recogida, han vuelto a su Barrio, y a lo que fue sus raíces, para contemplar algo que por herencia de sus padres y antepasados les pertenece.

El delicado e importante trabajo de los COSTALEROS, a los sones de la música, ponen notas a una partitura, propia del Cielo que se merece la fe de este Barrio. Y es que al compás  de la banda de música, surge como un torrente de armonía, de belleza, y espiritualidad, que nos agarrota la garganta y nos entrecorta los corazones. Luego, al final, ya en su Plaza, discurre por una lluvia de saetas que nos suaviza la garganta y nos alivia el corazón antes encogido.

Los mejores saeteros se han disputado la oportunidad de cantarle al "Esparraguero" en los lugares más bellos de Córdoba. De eso saben mucho Manolo Espejo, “El Churumbaque”, María Zamorano "La Talegona", Luis Chófles Miranda,  Maruchi  "La Piconera", Andrés "El Bendito", Cristóbal Alba, y tantos y tantos otros, que fueron felices por cantar a su Cristo.

Cuando termina la procesión todos los años, Pepe Quiles, Carlos Espejo, Rafael Córdoba, Alfonso Sánchez, Rafael Fernández y muchos más que desde hace mucho tiempo, año tras año, le acompañan en su recorrido por las calles de Córdoba, suelen expresar al terminar el recorrido:  “¡Ea! otro año más que le hemos acompañado”.

Y es que el fervor por este Cristo, rebasa los conceptos de los normal. Gentes de taberna, que todo el año se puede considerar que están ajenos a las cosas de la Iglesia, sienten una devoción especial por su "Esparraguero".


TESTIGOS DEL ESPARRAGUERO

La Puerta de Plasencia, fue  una puerta situada en la parte este del recinto amurallado que protegía a Córdoba, en la actual zona del Jardín del Alpargate. Fue construida en el siglo XII, pasando a ser una de las principales puertas tras la conquista cristiana y hasta el siglo XVI, que fue relegada de su importancia por la Puerta de Alcolea o Puerta Nueva. En 1879, fue definitivamente derribada.

La puerta de Plasencia tuvo un tiempo la importancia que después adquirió la Nueva o de Alcolea. Por esta puerta entró por segunda vez el rey Fernando III el Santo, Alfonso el Sabio, Sancho el Bravo, Alfonso XI, Enrique II y Enrique IV, Los reyes católicos, El rey de Navarra, y bastantes más personajes notables que visitaron Córdoba, antes de la llegada de Felipe II.

La Virgen de Linares, entró siempre por esta puerta del Jardín del Alpargate.

En una ocasión año 1479, la representación oficial de la ciudad esperaba a Fernando el Católico en la puerta de Plasencia y resulta que luego entró por la Puerta del Rincón.

Precisamente en el año 1951, ya en verano, dejaron consolidada la artística fuente que habían traído desde la plaza de PUERTA NUEVA. El traslado de esta fuente fue un proyecto del arquitecto municipal D. Víctor Escribano Ucelay, que, asimismo, fue el que diseñó la fuente de la Cuesta del Bailío, realizada por los Talleres García Rueda.

El traslado de la fuente de Puerta Nueva, fue aprobado en Consejo Capitular de 1950. El trabajo delicado de “desmontar y montar de nuevo” se le encargó a los acreditados Talleres García Rueda de Puerta Nueva. Precisamente y mientras nos tomábamos un café en el SEIS de Puerta Nueva, Rafael García, el mayor de los hermanos, nos decía lo siguiente en el año 2001.

 “Como profesionales, no tuvimos más remedio que hacer el trabajo, pero como vecinos de Puerta Nueva, nos dolió en el alma, que una de las Fuentes más bonitas que posiblemente había en Andalucía, la quitaran de nuestra Plaza de Puerta Nueva.” 

Este lamento también se lo comentó a Ángel Ogallas, por la amistad que tenían, en algún momento del trabajo, ya que fueron compañeros en el Colegio Salesiano, junto a José Lujan, eran tiempos del salesiano D. Antonio Sotomayor.

En un principio esta fuente la colocaron casi pegando a la carretera, posiblemente en la vertical en donde hoy está el Triunfo de San Rafael, tal es así, que Gustavo Fuentes, que fue el primer guardia de circulación que pusieron en esa zona, muchas veces se tenía que refugiar detrás de la fuente, porque más que vehículos, era “ganado de carne” el que cruzaba para el Matadero municipal por el camino de la “Redonda”.

Precisamente en los años setenta del siglo pasado, fue un día en Córdoba de grandes vendavales, que además de producir desperfectos importantes en la ciudad, derribó un enorme pino que había en el jardín, además de un brazo de los tres que coronaban el enorme plátano oriental que hay junto a la Fuente..

El pino, fue retirado y quitado de en medio, y se dio la circunstancia que muchos antiguos vecinos del barrio, se llegaron por aquí para ver el pino caído. El tronco que perdió el plátano oriental, fue suplido con un relleno de grava y cemento, que lo realizó por su cuenta, Antonio “El Cerote” cuñado de Arturo Morales “El travieso”. Desde entonces dicho árbol se empezó a recuperar y volvió a coger su esplendor. Todavía se puede apreciar el agujero en el tronco.

Y hablando de los Talleres García Rueda, tenemos que decir que fueron  acreditados profesionales, autores de importantes trabajos, entre los cuales se encuentran:

La fuente de la cuesta del Bailío, la reparación de la fuente de la Piedra Escrita, varias reparaciones del Corazón de Jesús de las Ermitas, la fuente de los patios de San Francisco, restauración de los monumentos a Manolete, restauración de los distintos Triunfos a San Rafael en Córdoba, el monumento a Matías Prast y muchos trabajos más en la Mezquita-Catedral y distintos lugares fuera de Córdoba. Pero quizás el trabajo más singular que hicieron fue en el año 1976. Los responsables de la Alhambra de Granada, les encargaron la ejecución de varios leones en mármol blanco de Murcia, para sustituir a los originales que había en el famoso Patio de los Leones, mientras los restauraban. Al final este proyecto no prosperó y sólo se llegó a realizar un león, que actualmente se encuentra en los bajos del Palacio de Carlos V.  La restauración de los 12 leones del famoso Patio, se llevó a cabo con otro criterio de restauración por lo que no se llegó a utilizar el “león réplica” de los hermanos García Rueda.

Como auténticos artistas de la piedra, esa pena, siempre la tuvieron dichos hermanos, especialmente Rafael, que era el mayor.

También el alcalde, D. Antonio Cruz Conde, pidió a estos hermanos que con el oportuno asesoramiento de D. Francisco Cruzado Moro, experto en mosaicos del Ministerio de Educación Nacional, llevaran a cabo el traslado y la restauración de los mosaicos aparecidos en los bajos de la Corredera, cerca del Arco Bajo, y con ellos decorasen el gran salón del reino del Alcázar de los Reyes Cristianos, salón, que desde entonces pasó a llamarse el “Salón de Mosaicos”. (1958).  Y es donde se celebran muchas bodas civiles de la Capital.

Rafael García Rueda, era también un enamorado de la Alhambra de Granada y fue él, el que nos comentó que el famoso Patio de los Leones, tenía una superficie de 528 metros cuadrados y que los árabes lo cogieron como referencia de una medida de superficie agraria, EL MARJAL, muy usada en la zona rural de Granada y algunas zonas de Murcia.

Los tres hermanos murieron relativamente jóvenes y se llevaron muy poco entre sí. Los últimos trabajos que hicieron para la Mezquita-Catedral, fueron dos celosías de mármol que están colocadas en el Museo de San Clemente y un recordatorio de la visita de Juan XXIII, cuando en Abril de  1950, cuando era ANGELO GIUSEPPE RONCALLI, y era Nuncio apostólico en Paris, visitó la Mezquita-Catedral, a la vuelta de su viaje de despedida por el norte de África. Aún queda un recuerdo de esta visita a Córdoba, en Casa Pepe de la Judería, en donde hizo parada para comer, "Japuta en adobo", que también le habían hablado de ella. Por cierto que al pasar por Madrid, tuvo que guardar cama en los aposentos del cardenal CICOGNANI, que por corpulencia se parecía al futuro Papa.

Y siguiendo con la fuente diremos que con motivo del diseño de la Avenida de Barcelona, a finales de los años sesenta del pasado siglo XX, la fuente fue “retranqueada” más para el centro de la Plaza y se ubicó “detrás del plátano oriental”, incluso se colocó sobre una base plataforma.  En el lugar que dejó la fuente se colocó un triunfo a San Rafael, que lo habían traído de la antigua fachada del Ayuntamiento  y lo colocaron sobre un pilar basamento.

Ya, para esa época se quitó del centro de la Plaza, un poste metálico de fundición, con pintura en color verde y cinco artísticos brazos, que cada uno tenía un farol. Al final este poste artístico, hubo que eliminarlo, pues aparte de que alumbraba poco, cuando llovía le daba la corriente a todo el que lo tocaba.


EL CONVENTO DE LOS TRINITARIOS

En el año 1607, San Juan Bautista de la Concepción, reformador de la Orden de los trinitarios, pidió y obtuvo licencia real con la intersección del Duque de Lerma, ante el Obispo de Córdoba y el Corregidor Don Diego López de Zúñiga. El 30 de Mayo del mismo año, el Cabildo de la Ciudad concede la licencia para la fundación de un convento de trinitarios descalzos. Posteriormente el Obispo, el día 7 de junio, autorizó que tomaran posesión de una antigua y pequeña morada junto a la ermita de Nuestra Señora de Gracia, que estaba a las afueras del barrio de San Lorenzo. El primer superior de esta comunidad fue Fray Antonio del Espíritu Santo.
 
Los Trinitarios se instalaban en un convento en las afueras del barrio de San Lorenzo, que por lo popular y pobreza del barrio, pocas perspectivas de limosnas se aventuraban, hasta el punto que los propios frailes agustinos de San Agustín, se opusieron a la creación de este convento, pues interpretaban que no habría “limosnas para todos”. Al final el corregidor don Diego López de Zúñiga, convocó a los trinitarios y a los agustinos, y se impuso la sensatez, pues la llegada de los trinitarios al barrio supuso un incremento de la recogida de limosnas y donaciones para todos.

El segundo superior del convento fue San Juan Bautista de la Concepción, que fue elegido en 1610, pero pronto tuvo que abandonar el cargo a causa de la tarea de realizar nuevas fundaciones.

Una estatua de San Juan Bautista de la Concepción, en actitud yacente, se encuentra en la Capilla del Esparraguero.

En el interior del convento existe un cuadro de San Juan Bautista, que fue pintado por Miguel del Moral, y las manos en posición orante del santo, son las manos de Pablo García Baena, este detalle no lo comentó el Padre Manuel Fuentes, trinitario ejemplar y singular que fue el que impulsó toda la labor parroquial, cuando en el año 1969, el Obispo Infantes Florido, convirtió la Iglesia del convento en Parroquia.

De esta forma los trinitarios que fueron exclaustrados en 1835, de forma vejatoria, y que pudieron volver en 1903, a su convento e Iglesia, les era encomendada la nueva Parroquia de Nuestra Señora de Gracia, segregándose de la parroquia de San Lorenzo.

Personas que ayudaron en esta inicial etapa, fueron Rafael Caballano, Antonio Ruiz, Juan García, Antonio Carreras, José Quiles, Rafael Doblades, Enrique Rosales, Antonio Mesa y el popular Juan “Pelitos”. Este tabernero, colaboró mucho en las labores de la parroquia, e incluso en su establecimiento “Bar Casa Pelitos”, puso unos menús con precios para todos los bolsillos a instancia de los Trinitarios, especialmente el Padre Manuel Fuentes, con el que le unía una gran amistad.

A nivel de la Hermandad hay que citar a Rafael Trenas, alias "Calete" que junto a su padre y su hijo Luis, fueron muchos los años que trabajaron en el mantenimiento del Convento. De ahí y de aquella soledad de aquellos frailes, les surgió su devoción de aquél Cristo de Gracia, que era según ellos "EL QUE SIEMPRE LE SONREIA EN SUS PROBLEMAS MAS DIFICILES". Cuando llegaban los desfiles procesionales, la Calle María Auxiliadora desde San Lorenzo al Jardín del Alpargate estaba alumbrada por una sola bombilla de poco más de 100 WATIOS, cada 50 metros o cosa así.  Aquellas bombillas que pendían de una línea de dos cables que discurrían por todo el centro de la Calle. Esta bombilla estaba protegida por una pequeña lámpara redonda en chapa de color verde, que intentaba que no se escapara ninguna luminosidad, pero que a pesar de ello, la Calle estaba más a oscura que otra cosa. Entonces es cuando surgía el "CALETE" de la Semana Santa, y que para que su Cristo de Gracia se pudiera ver por su casa, todos los años y siguiendo la tradición de su padre, colocaba dos focos de 500 WATIOS en la fachada de su casa, con lo cual los vecinos disfrutaban de luz suficiente para contemplar el paso del "ESPARRAGUERO".

La colocación de los focos de "CALETE" se recordarán siempre como un acto ilusionante, que aquél sencillo hombre como era Rafael Trenas, realizaba todos los años, para iluminar el paso de su Cristo de Gracia. Los colocaba cerca de la ventana de Rafaelita "LA NARANJERA", que también participaba de la alegría y de la luz. Ya en los años 1970, y cuando el alumbrado de la Calle mejoró con el paso del tiempo, estos dos focos de 500 WATIOS, fueron colocados por su hijo Manolo Trenas, en el Patio de los Eucaliptos del Colegio Salesiano.,

Muchas veces las "GENARAS" que vivían en la acera de enfrente junto a la Sociedad de Plateros, solían decir: "AHORA NOS PODEMOS VER BIEN LAS CARAS", Cuando "CALETE" murió su Peña "LA EXCURSIONISTA CORDOBESA" lo paseo por la Calle María Auxiliadora, y dentro de su ataúd llevó una medalla de su Cristo de Gracia.

Hablando de Rafael Trenas "CALETE" tenemos que decir que el siempre tuvo a menos dada su estatura no poder haber sacado a hombros a su "ESPARRAGUERO" pero disfrutó de ver como en su época los ALJAMA, Los ACAIÑAS, Los CASTILLA, los CUEVAS, los DONARIRE,  los MORALES, los ESPEJO, los ESPINOSA, los VAQUERO, los VILLALBA, los GAVILAN, los GIMENEZ, los LESMES, los CALVO, los EXPOSITO, LOS QUILES, y otros muchos más, ya que aquello de sacar al Cristo "ESPARRAGUERO", era una tradición poco menos que familiar.
  
Otro gran devoto del Cristo "EL ESPARRAGUERO" fue sin duda el dueño del Bar “Casa Pelitos”, que se hizo famoso en Córdoba por su especialidad de pollos al ajillo, y los bocadillos de calamares. El clásico bocadillo de calamares, era muy típico de los soldados que poblaban el cercano cuartel de Lepanto, que llegando al Bar solían pedir siempre "UN COMPLETO". Esto ocurrió durante los años sesenta y setenta del pasado siglo XX. El Bar estaba en la esquina de Sagunto, a la otra esquina del Cuartel de Lepanto, y fue derribado con la alineación que se hizo de la Ronda del Marrubial.

Hay que recordar aquí que D. Rafael Caballano, el abuelo materno del actual gerente de la Librería Monte Sión, vecino siempre del barrio, fue fundador y colaborador de la Orden Tercera. Además siempre estuvo muy identificado con todo lo que significó la labor Trinitaria en la Iglesia. Una vez que en aquella República de 1931, empezaron a llegar los incidentes incontrolados de “anticlericalismo”. Él, con la debida autorización de los frailes, se llevó a su casa y alojó la vitrina que contenía las reliquias del entonces Beato Juan Bautista de la Concepción, en una disimulada alacena con todo el respecto del mundo. Por esa actitud y otras que tuvo durante la guerra civil de protección de las cosas sagradas para los cristianos, fue finalmente el Obispo de la Diócesis, el que aprobó que éste hombre defensor a ultranza de todo lo que significó el espíritu del Trinitario, pudiera ser enterrado en la cripta de la Orden, debajo del Cristo de Gracia.

Era la época de frailes como el padre Alejo, el padre Nicolás, el Padre Francisco, el padre José Altera, el padre Bonifacio, el Hermano Leoncio, el padre Gabriel de la Dolorosa. Este último, el padre Gabriel, todas las mañanas muy temprano acudía invariablemente para decir misa a las hermanitas de los pobres de Capuchinos. Eran los tiempos en que los frailes trinitarios llevaban  un corte de pelo que habían heredado desde la Edad Media, luciendo en su cabeza un gran cerco que, a manera de gran tonsura, dejaba buena parte de su cráneo pelado. Daba miedo contemplar en invierno la cabeza del padre Gabriel, con su “corona” en la cabeza y sus pies sangrando por el frío de los sabañones asomando por aquellas gastadas sandalias.

Pero también es justo destacar a los hermanos legos, Fernando y Leoncio, uno que con todo su carácter serio (era vasco), parecía que se iba a comer el mundo, pero tenía ese don de los trinitarios que lo daban todo. Estuvo durante muchos años en aquel puesto de verduras que daba a San Juan de Palomares, cerca del Patio de Josefita. Luego tenemos al hermano Leoncio, al cargo de la cocina, en donde se empleaban varias mujeres, pero que entre todas ellas destacaba “La Prudencia” mujer del Juan el que alquilaba los triciclos en el Jardín. Esta Prudencia, destacaba más que por saber guisar, posiblemente por ser una de las primeras mujeres que en Córdoba, montó en bicicleta, siendo además una adelantada en utilizar el pantalón de su marido, como su propia prenda femenina.

También en aquella cocina hubo quien hizo de Celestina, ya que llegaron a “arreglar el casamiento tardío” de Rafi  la cocinera, con el empedernido solterón y veterano militar Rafael Gómez María.


EL NOMBRE DEL ALPARGATE

Esta Plaza en la Edad Media, se llamaba de los Olmos, por la abundancia de este tipo de árbol que había por su entorno y en la propia plaza. Posteriormente se fue llamando Plaza de los Padres de Gracia, Plaza del Corazón de María, Plaza de los Trinitarios, por estar allí ubicado en ella el convento de la citada orden. Actualmente se llama Plaza del Cristo de Gracia, pero sin dejar por conocidos o mencionados todos estos nombres, la mayoría de la gente del Barrio y de la misma Plaza la conocen como Plaza del JARDIN DEL ALPARGATE.

Y es que el “Jardín del Alpargate”, significó mucho para la gente del barrio de San Lorenzo, era el límite natural entre lo que llamaban ciudad y el campo. En los años de necesidad, los señores del campo tenían el aceite, la harina, el tocino y el pan, y lo poco que daba el campo para comer; los de la ciudad sobre todo los del centro, tenían dineros para comprar estos alimentos. Los de San Lorenzo y en especial los del Jardín del Alpargate, al estar en medio, no tenían ni rentas, ni aceite, ni pan, ni nada para comer, solamente tenían el hambre, que hasta flotaba en el ambiente. Se trataba de personas que de sencillas y populares que eran, algunas tenían fe ciega en “las tijeras, el plato y la sal” como rito para colocar en las mortajas de sus difuntos. Y para que la muerte no volviera a entrar en cualquier  casa, solían cerrar como señal de protección, una hoja de la puerta de la calle para indicar que allí, en esa casa,  ya había llantos y duelo por un difunto.  

Y digo de lo que llamaban “ciudad”, (De la Taberna de “Huevos Fritos” para arriba), porque San Lorenzo, era una parte de Córdoba, alejada de la Medina y en donde se daban todas “las faltas”, habidas y por haber. Desde el siglo XIX, había abundante analfabetismo, había falta de calificación profesional, por lo que tradicionalmente era un barrio potencial de muchos parados, y que por fuerzas tenían que dedicarse a las labores “furtivas del campo”, en cualquier recolección, labores de caza, u otros menesteres agrícolas. Hubo quizás más hambre que en otros sitios, porque así lo atestiguan los comentarios de los que esperaban cualquier descuido de las Huertas de los alrededores, para de esa forma poder coger cualquier cosa que fuera comestible y que hubiera sembrada. Por todas estas cosas, históricamente los habitantes de estos entornos, llevaron a cabo reiteradas revueltas y motines por el hambre, como el famoso motín del año de 1652. y que acabaron refugiándose en la Iglesia, ante la llegada de las fuerzas del orden, en estas labores de acogida se destacó el coadjutor D. JUAN PALOF, que siempre se identificó con los necesitados. Sus vecinos, sus parroquianos, a su muerte honraron la calle en donde vivió dándole el nombre de JUAN PALO.

A falta de otras posibilidades, el Jardín del Alpargate, también era el lugar de “veraneo”, para aquellas gentes sencillas del barrio,  que no habían tocado en su vida el agua del mar o algo parecido. Era el lugar de veraneo para los chiquillos, pues allí se iban para jugar y corretear, ya por el jardín, ya por la “lonja” o incluso por los aledaños de la “redonda”. Muchas noches acudían allí familias enteras a tomar el fresco con el aliciente de tener la fuente de agua fresca muy cerca. Y la verdad es que la mayoría de las personas que por allí circulaban, en vez de utilizar “trajes de baño” calzaban las populares alpargatas.

Existen unas crónicas de RICARDO DE MONTIS, de 1866, cuando ejecutaron el Jardín y llevaron a cabo el empedrado de los entornos e incluso de la Calle María Auxiliadora; empedrado claro está, con cantos de río (piedras), siendo Alcalde de Córdoba D. Juan Rodríguez Sánchez. El citado RICARDO DE MONTIS, cronista de la ciudad, llegó a decir en el periódico:

“Han proyectado un Jardín del tamaño poco menos que el de un ALPARGATE”. A raíz de ese comentario, el pueblo, los vecinos, le pudieron empezar a llamar como el Jardín del Alpargate.

Hay autores muy respetables que justifican este nombre del “ALPARGATE”, por el hecho de que aquí en esta plaza se “cambiaran las zapatillas” los hermanos nazarenos de la hermandad del “Esparraguero”. Pero para cualquiera que se haya criado en el barrio y conozca a sus gentes y sobre todo en aquellas épocas, ve que esta hipótesis es un tanto precipitada.

En primer lugar, porque los supuestos nazarenos del “Esparraguero”, gente popular en su mayoría, por la condición social que se daba en el barrio por aquellas épocas. (Principios del siglo XX), “No disponían de zapatillas ni alpargatas de recambio”. Eran personas en la mayoría de los casos de calzado o zapatillas únicas y por lo general zapatillas de esparto.

Desde antiguo nos inquietó el origen de este popular nombre e hicimos nuestras indagaciones. Le hemos preguntado:  a los OGALLAS, a los MARIA, a los VAQUERO,  a los “SORNA”, a los “GATOS”, a los ALCANTARA, a los GAVILAN, a los MORALES, a los ESPEJO, a los LESMES,  a los CUEVAS, a los ESPINOSSA, a los TIENDA, a  los SANTA CRUZ, a los CAÑAVERAS, a los “PIRUTI”, a los ALJAMA, a los CÓRDOBA, a los CASTILLAS, a los RODRIGUEZ, a los MANOSALVAS, a los BUENO, a los GARCIA, incluso un día le llegamos a preguntar a Carmen, la agradable mujer que tenía a su cargo el Water del servicio público, aquel que había después de la casa de los Gavilán y casi enfrente de la casa de los de La Rubia Villalba y de Aurora Jiménez. La mujer de los servicios nos contestó que ni ella ni sus gatos sabían el origen de aquel nombre.

Y siguiendo con el nombre del Alpargate, unos opinan que el nombre le viene porque en dicho Jardín, se concentraba habitualmente muchas personas que no tenían otro calzado que las alpargatas. También hay quien opinaba que el posible nombre se debía a que en las cunetas y en la cercanía del Jardín, había siempre muchas alpargatas rotas y abandonadas. Y finalmente la opinión de varios como los Alcántara, que nos dicen,  que cuando surgió la alpargata con suela de goma, (principios años 20), se puso en medio del Jardín un anuncio con el retrato de una enorme alpargata con su suela de goma, que al estar sola, la gente sencilla le llamaban en singular: “El anuncio del Alpargate”, y de ahí pudo venir el nombre al Jardín.

LA JERINGUERA DEL JARDIN

Rosario Murillo, también ocupó su sitio como Jerínguera en el Jardín del Alpargate. Después de la guerra, ella puso su puesto junto a las escalerillas de acceso principal al jardín. Allí, hiciera frío o calor estuvo siempre al servicio de la gente del barrio. Más de una vez sufrió las inclemencias de las “riadas” del arroyo del camello, que se desbordaba produciendo aquellas famosas “riadas de chocolate”, que inundaba todo el barrio de San Lorenzo.

Los aparejos del puesto los guardaba en una casa de la Calle del Agua, situada enfrente de la Casa de PEPE SANTOS, que durante muchos años fue el capataz de paso de la Virgen del Rescatado. Precisamente PEPE SANTOS, tuvo que ser testigo excepcional, de aquellas actuaciones de María Zamorano “LA TALEGONA”, cuando le cantaba a su Rescatado,  desde la azotea de Casa Joaquina. (Luego Pérez Barquero).

Siguiendo con Rosario la  “Jeringuera”, diremos que las dos hermanas que le ayudaban en las labores del puesto, eran Rafi y Encarni, vecinas de la Calle El Agua, y que a su vez eran hijas de Agustín Guzmán una de la personas más hábiles en las pesca de las ranas.

Este exquisito manjar para muchos lo preparaba de forma exquisita, la Taberna La Paz de San Agustín. También "El Faiyi" emparentado con los Cañaveras, era un experto en el arte de pescar ranas a la luz de la Luna. Y ya que hemos mencionado a los Cañaveras, no podemos dejar de mencionar a la singular "Gilda" que se hacía la "dueña" de la Calle María Auxiliadora, cuando desfilaba por ella. Amparito desde su tienda de ultramarinos que era como el "Púlpito" del barrio, solía decir: "Hala ahí que va ella" y hasta los vecinos se asomaban para verla. Otro que estaba siempre pendiente del paso de la "Gilda" era aquél orondo barbero, apodado el  "El Panza", que incluso suspendía el pelado o el afeitado del que fuere, y salía para contemplar a la mencionada "Gilda" Su hora de pasar era como cronometrada a las 12.30 de la mañana. Salía de San Agustín, Pozanco, Calle Roelas y Calle María Auxiliadora. En el Jardín del Alpargate, cogía el autobús para el Barrio Cañero.

Rosario la Jeringuera, quitó el puesto en 1958, cuando se casó su niño con "Cristeta" la hija menor del  Manuel Morte Ruiz, que se quedaría a principios de 1940. Este Manuel Morte, se quedaría con el traspaso del Horno de Remesal, que era uno de los catorce Hornos de pan  que ya existían a finales del siglo XVIII en Córdoba.

En el año 1954, un día después de la Fiesta de la Candelaria, cayó una nevada de más de 80 Centímetros, en Córdoba, ni los más viejos habían recordaban algo igual. Fue el marido de la Jeringuera, que madrugaba para ir a trabajar a Bernardo Alba Pulido el que le dijo: "Rosario el Jardín del Alpargate está enterrado en nieve". Y es que todo el entorno del Jardín era una auténtica postal. La gente de las Calles Montero, Calle Agua, Calle el Queso, Calle María Auxiliadora, acudían para presenciar la Fuente que simulaba: "Una auténtica Carroza de Romería, de aquellas que se adornaban a base de flores blancas a golpe de paciencia y de tijeras.

Y hablando de Peñas, tenemos que decir, que cerca del Jardín estaban la Peña Córdoba Soberana, Peña los Emires, Peña Los Excursionistas y Peña los Romeros de la Paz; que por aquellos años, ya andaban cerca del Jardín, y que por muchas cosas se hicieron destacar, pero especialmente por sus espléndidas carrozas, que realizaban los Pareja, vecinos del "Caliche" en la Calle Montero. También en el tema de la Carrozas, se pudo apreciar el arte de los Ávila, los Cervantes, los Pareja, los Isidoro, los Luque, y de algunos más, que fue paseado en aquellas Romerías de Santo Domingo y de Linares. Esta Romería de Linares, que ya por aquellos años, principios de los años 50, estrenaban un bonito recorrido con el ensanche del “PUERTO DE LA SALVE" que tantas veces cantó Ramón Medina..

Desde que se recuperó esta Romería de Linares, una clásica de Córdoba, siempre pasó por el Barrio de San Lorenzo y lógicamente por el Jardín del Alpargate. Hay que recordar que la Virgen de Linares llegó a estar en la Iglesia de San Lorenzo, durante el periodo de la guerra civil, y volvió solemnemente a su Santuario en día 24 de marzo de 1940, en donde se llegaron a formarse relevos para llevar a la Virgen a hombros de parihuelas hasta el Santuario. Rn uno de aquellos relevos de fieles que llevaron a la Virgen, no pudieron faltar Ricardo Aguilar, Joaquín Ordoñez, José Moreno y Leoncio Carmona, como representantes de la Hermandad del Cristo de Gracia "El ESPARRAGUERO". También fueron otras hermandades..

Hoy desgraciadamente aquellos parajes de las antiquísimas ENCINAS, Olivos, Lentisco, Madroñeras, Aulagas, Adelfas, Romero, Azucenas, etc. han sido sustituidos por los GARAJES,  el frecuente ruido de las "CISTERNAS" y el trasiego de los "CUARTOS TRASTEROS", 

Viendo el panorama de los cientos y cientos de ENCINAS que han sido arrasadas por la piqueta, de la BURBUJA INMOBILIARIA, se me viene a la memoria, aquél TEATRO que montaron los políticos y la oposición  y que fue presidido por el Señor RAFAEL SARAZA y CARMELO CASAÑO, que moderaban la posible ejecución de un proyecto de PLAZA  en la que había claras exigencias de todos los progresistas, en que la antigua ENCINA de las TENDILLAS, fuera la protagonista principal de aquél proyecto.

Poco tiempo después el Ayuntamiento de Córdoba AUTORIZABA  que todo aquél bello paraje de la Finca San José de Linares, fuera arrasado con todas sus cientos de ENCINAS, por allí no apareció para nada Rafael SARAZA, ni Carmelo CASAÑO, para defender no una ENCINA, sino cientos de ellas.