sábado, 27 de agosto de 2016

ESTEBAN DE CIUDAD REAL





MATIAS REYES OBRERO (1956-1990)

En las sagradas escrituras unos libros muy interesantes y fundamentales para mí, me encuentro con el nombre de Matías, y yo quiero hablar no del APOSTOL que completó el número bíblico de los DOCE, sino que quiero mencionar a un APOSTOL del buen talante como persona y trabajador.

En el año 1959, el PADRE GUILLERMO SANTOME OP, nos daba una conferencia  sobre la trayectoria literaria de JOSE MARIA PEMAN. En esa conferencia echó de menos en la UNIVERSIDAD LABORAL,  a alumnos de procedencia gaditana y de sus proximidades e hizo una glosa de la gracia y simpatía de estos nativos. Simplemente ver a Padre Guillermo “Papa Oso”, ya estaba la broma garantizada.

Al hablar de JOSE MARIA PEMAN, nos habló de Cádiz, de sus carnavales, de su manzanilla, de su gracia y de su simpatía. Hizo un recordatorio del famoso “Ventorrillo El Chato” de una antigüedad del siglo XVIII, y nos explicó que  su nombre se debía a que el noble de turno que la autorizó lo apodaban el “Chato” por la gran nariz que soportaba. Al hablar de la guerra contra los franceses y el secuestro del rey Fernando VII, mencionó varias veces la palabra “Chato”. Nos habló también de la simpática "LA PEPA" aquella Constitución Española, que tiene un monumento en Cádiz muy cerca del Puerto.

La conferencia o clase “especial de los sábados” no la “endiñó” en el aula principal del Colegio Gran Capitán que estaba junto al despacho del Padre Roses. Quizás por la estatura, su ironía o el propio aspecto del Padre Guillermo, al comentar con gracia, cosas del “Chato” y las simpatía gaditanas, todos nos reíamos a brazo partido. Luego nos comentó que los dominicos tuvieron mucho que ver con la famosa ganadería de los toros MIURA, pues ellos en la zona de Jerez y desde antiguo llegaron a poseer un importante número de cabezas de ganado.

Entre los comentarios de “Chato” y las risas, entró en el aula el empleado Matías Reyes Obrero, "El Chato Matías", que se disponía a arreglar varias persianas de las ventanas del lado derecho que estaban rotas. Este hombre soltó su “capacho” de herramientas y se sorprendió de las risas que causaban todos los comentarios del Padre Guillermo, en especial el vocablo “Chato”.

Este empleado que también tenía su guasa dijo en ese momento: “Padre es que ha olido usted que venía precisamente el “Chato Matías” a arreglar estas persianas”. El dominico, se disculpó y le dio toda clase de explicaciones y al final todo el mundo arrancó en sana risa.

Matías Reyes Obrero, fue empleado de mantenimiento (carpintería), desde los primeros tiempos en la Universidad Laboral, se le podía ver casi siempre acompañado del también empleado de mantenimiento de origen valenciano Soler Botella, cuya familia se trasladó a Córdoba y llegó a tener un taller en el Arroyo de San Lorenzo, muy cerca de la casa de Pepe Bojollo, el eterno sacristán de San Lorenzo.

El buen amigo Matías era la broma y la sonrisa permanente, se reía a poco que le miraras a pesar de su “menguada nariz”, por lo que era llamado de forma simpática “El Chato”. Nació en Córdoba en un barrio muy popular y formó parte de una familia muy trabajadora y de muchos hermanos. En su barrio en aquellos tiempos existía una Taberna a la que se denominaba "LA ESPUELA" y que por ambiente y lo que allí se oía, era una sucursal de la PIRENAICA.

De joven repartió leche, estuvo de zapatero, llevó el carrillo de las carteleras de los cines y se sentía muy orgulloso de haber  “anunciado” la famosa película “EL LÁTIGO NEGRO” que hizo las delicias de la juventud de aquella época. Seguidamente se colocó de ebanista en un pequeño taller de la Calle del Cristo, (San Lorenzo), en donde estuvo trabajando hasta aprender el oficio con desenvoltura. En el año 1956, su jefe y empresario, Antonio Varo Millán, agobiado por las trampas, y con nóminas pendientes de pagar a sus tres o cuatro trabajadores, se marchó a la aventura del Brasil, muy en boga por aquellos tiempos y que el propio DIARIO CORDOBA, anunciaba como la oportunidad de la vida para muchos.. Y él nos diría, que Antonio Varo Millán , que se marchó con su padre y su hermana Carmen, ya no volvieron jamás a Córdoba, por lo que nunca le pudieron pagar lo que le dejaron a deber. El padre de Antonio Varo, Antonio Varo Montoro, era un gran profesional en el arte de la madera, pero cuando se marchó al Brasil, mi gata que todas las noches esperaba sus caricias cuando pasaba para su casa, se murió de pena.

El simpático Matías, quedó en el paro y sin cobrar. Por recomendación de Luís Aranda Martos, el empresario que suministró todo el mobiliario de la Universidad Laboral, (pupitres, mesas, armarios, camas, etc.), se colocó como trabajador de mantenimiento (carpintero) entre otras cosas, según decía él. (1958). Este Luis Aranda Martos, fue de aquellos empresarios que con la construcción subió como la espuma, y gastaba los dineros como el agua, en varias ocasiones y para obsequiar a sus amigos de las empresas constructoras, la Sala de Fiestas de Cercadillas que regentaba Manolo Yergo, ponía a su jefe de sala Eustasio y a los camareros Monchi y Pepe "El Picador" con todas sus niñas a disposición del citado empresario y sus amigos, entre los que se encontraban Ramón de Francisco, Rafael Hiedra, Zabala y Demetrio Sillero, entre otros.

El bueno de Matías era un tipo simpático y dicharachero. Gran aficionado al fútbol. Ya jubilado por enfermedad, coincidí con él muchas veces en los campos de deportes de los Salesianos, viendo al equipo juvenil del D. Bosco, en el que jugaba por aquel entonces un sobrino suyo que alternaba con Álvaro Novo. Un día con la broma que siempre se gastaba me dijo: “Con las veces que yo llegué a sacar la cartelera de la película EL LÁTIGO NEGRO", y ahora aquí, en los Salesianos, lo veo casi todos los domingo en persona. Este comentario era en clara alusión a D. Juan Novo González, padre del que luego fue jugador del Atlético Madrid, ÁLVARO NOVO. Y es que antes de ser cura secularizado se le conocía en todo el barrio de San Lorenzo como: “EL CURA LÁTIGO NEGRO”, su enorme estatura, su duro carácter, y todo ello dentro de su negra sotana, hizo propagarse este apodo por todo el barrio y buena parte de Córdoba..

Bromas a parte, el bueno de Matías, tenía una sensibilidad muy especial para la poesía. Estando en el Servicio Militar, hubo de ser internado por problemas de una pulmonía y en el Hospital gobernado por monjas, y éstas quedaron encantadas por los poemas y estrofas que en forma de agradecimiento les dedicó. Recuperado ya, y dedicado de lleno a su trabajo, siguió cultivando esta afición que le dio muchas satisfacciones durante su vida.

Al final de los años noventa tuvo que prejubilarse por enfermedad y entre padecimientos y sonrisas, falleció el el siete de agosto de 1995. Dejó un buen recuerdo entre sus amigos.

FRANCISCO VALENZUELA VILCHEZ  (1958-1988)

El Sr. VALENZUELA, llegó a la Universidad en el año 1958, el venía de la CENEMESA, en donde fue uno de los jóvenes que destacó en aquella División de Herramental, en donde los, DOMINGO BABIANO, LUIS GUTIÉRREZ, MANUEL DE LA TORRE, JUAN RUIZ,  ANTONIO CARRERO, ANTONIO AFAN, ENRIQUE SUÁREZ, MANUEL LEÓN, ALEJANDRO GUISADO, entre otros grandes profesionales, formaron aquella DIVISION DE HERRAMENTAL, que fue orgullo y estandarte de CENEMESA, por toda España.

Pues allí en aquella División de Herramental, el padre Alberto Riera OP., "pescó" a Francisco Valenzuela, y con ello fue completando el "mosaico" de profesores que quería componer para LA UNIVERSIDAD LABORAL de Córdoba.

FRANCISCO VALENZUELA VILCHEZ, había nacido en la Calle el Cárcamo (cerca del Jardín de los locos). Su madre regentaba un puesto de verduras muy cerca en donde estuvo la Taberna que albergó la PEÑA, "LOS MARCELINOS", todo gente muy querida en el Dormitorio de San Agustín, en donde por aquellos tiempos "EL RATÓN", en charcutería, "PEPE EL HABANERO", como Taberna, "LA DAMAZA", como carnicería y "EL GORDO MÁS" como tienda de zapatillas y zapatos, marcaban un poco la pauta de lo que fue aquella zona del Mercado de San Agustín.

Con su llegada a los talleres de la UNIVERSIDAD aportó unos conocimientos de MATRICERIA que eran totalmente desconocidos hasta entonces en las prácticas de taller. A el se debió que en los planes de tecnología mecánica apareciera un Capitulo dedicado a “MATRICERIA Y UTILLAJE”,  Recuerdo que el libro que se escogió para “soportar” esta tecnología fue el famoso “MARIO ROSSI”, el libro más completo que existía sobre dicha especialidad. Al ser una tecnología nueva, al pobre del Sr. Berrocal, el perito de Linares que le tocó dar aquella asignatura, hasta él "Velvetón" con el vino de Linares, le cambiaba de color.

Al igual que los señores DEL TORO y CHICA, hacían frecuentes exhibiciones de soldadura al alimón, también el Sr. VALENZUELA, se permitía hacer las suyas. Uno de los primeros trabajos de estampación y corte que hizo fue el escudo de la UNIVERSIDAD LABORAL, trabajo que realizó casi de forma artesanal pues por aquellos tiempos no existían en talleres las prensas adecuadas.

Dentro de la especialidad de Ajuste, LA MATRICERIA, se consideraba como una “culminación” de esta especialidad a la que debían de llegar los que mejor hicieran “LA COLA DE MILANO”. De momento, nada cambió en el programa de ejercicios de ajuste y solamente al final se terminaba con una matriz de un sencillo paso, que curiosamente representaban, NUMEROS Y LETRAS,  El grupo de aventajados, que por razones de edad, conocimiento o cualidades innatas para el ajuste, había en aquel curso, respondían a los nombres propios de: Miguel Velasco, Francisco Castillo, Ibáñez Hoyos, Eulogio López, Rafael Gutiérrez, Eulalio Vázquez, Severiano Fuentes, José Camacho, etc. Fueron lógicamente los primeros que realizaron dichas matrices. Curiosamente y en la práctica profesional, según tengo entendido, solamente Eulogio López Álvarez, llegó a Contramaestre en la Sección de MATRICERIA de la FASA RENAULT. (Valladolid), los demás optaron por otros caminos en su vida laboral.

Al Sr. VALENZUELA, le encomendaron que elaborara un programa de trabajo en taller de dicha especialidad. Antes de que lo hubiera culminado, lo mandaron a la UNIVERSIDAD LABORAL DE SEVILLA, para que en compañía de varios profesores más de Sevilla, (Sr. Casillas y Sr. Villota), impartiera un Curso de Utillaje para las factorías BRESSEL y MARCONI de Madrid.

Es curioso recordar que nada más llegar a Sevilla y por detrás de la UNIVERSIDAD LABORAL, había por entonces un barrio de Chabolas y casas populares que se denominaba QUINTILLO, allí poco antes de la riada del famoso TAMARGUILLO,  pudimos observar en aquel sencillo barrio del QUINTILLO, una concentración de carlistas o requetés que con sus boinas y sus medallas en el pecho, pululaban por aquellos lares. Hoy todo ese barrio con sus sempiternos olivos, se ha convertido en una zona residencial llamada MONTE QUINTO, justo al lado de la Universidad Pablo de Olavide. 
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En aquellos talleres de la UNIVERSIDAD LABORAL de Sevilla, existía una mejor cobertura para la realización de estas prácticas de taller, así como una gran sección de Tratamientos Térmicos, cosa fundamental para el tema del utillaje. El citado curso de Utillaje, empezó en octubre del 1961, y los alumnos se alojaron en el Colegio Bartolomé Esteban Murillo, los profesores, entre ellos el Sr. VALENZUELA, junto con el Sr. CASILLAS,  se alojaban el Colegio Miguel de Mañara.

El curso se puede decir que fue completísimo en prácticas y en tecnología y se respiró en todo momento un ambiente agradable y positivo. Recuerdo que el Sr. VALENZUELA, estaba prácticamente recién casado (sólo tenía un hijo) de los cinco que tuvo, pero la distancia y la separación (su mujer seguía en Córdoba), no le encantaba a él mucho. Iba y venía todos los fines de semana montado en su moto vespa, llevando siempre como paquete al compañero del Colegio Juan de Mena, JUAN VILLEN, que desde que le vio en el Colegio  apreció en el unas cualidades innatas para el ajuste y la MATRICERIA. De hecho, por todos los sitios profesionales que pasó el Sr. VALENZUELA lo llevó siempre como "segundo·.

 Hoy el compañero VILLEN, está a punto de jubilarse como responsable del taller de “Hierros” de la Empresa de Joyería cordobesa AGUILAR DE DIOS S.L. Hay que decir que el compañero VILLEN, al igual que su hermano fueron unos buenos corredores de fondo.

Después de los cursos de Sevilla, el Sr. VALENZUELA duró poco tiempo en la UNIVERSIDAD LABORAL, pues el sector de la joyería lo reclamó insistentemente. En los primeros talleres que trabajó fue en la razón TALLERES GAVILAN, allí según me contó ganaba unas cuatro veces más que en la Universidad. Posteriormente pasó a la empresa más importante del sector de la joyería en Córdoba, como era AGUILAR DE DIOS S.L.. El Sr. VALENZUELA con esta decisión abandonaba la MATRICERIA del MARIO ROSSI  y se embarcaba en la “MATRICERIA” de diseño y cortadores para la joyería. (fornituras)

A él se le atribuyen en Córdoba bastantes diseños, pero quizás el que más ha resaltado es el diseño de "LA BOLA". (Hay opiniones que se la adjudican a Alfonso Muñoz),  con un pequeño útil y en tres fases, lograba hacer una pequeña bola de una sola pieza. De esta bola, bien en cualquier metal, oro, plata, cobre, etc. se habrán fabricado en Córdoba millones y millones, exportándose a todas partes para la fabricación de rosarios y collares.

Otro diseño que se le atribuye públicamente a él, son las tuercas para los salcillos, esta tuerca está formada por dos “chapitas pequeñas agujereadas”, que se aplastan sobre una pequeña porción de plástico, formando como una pequeña bola ovalada. Al meter un espárrago sobre este agujero “se pinchará” en el plástico y dará sensación de tuerca. De estas piezas se puede hablar de cientos de millones, para todo el mundo.

Llegado un momento el Sr. VALENZUELA, con cinco hijos ya, y viviendo cómodamente en un chalet de la sierra, optó por pensar y diseñar piezas para fabricarlas él, y de esta forma montar un taller para que sus hijos tuvieran ocupación.

En el barrio de San Lorenzo, montó un taller que se llamó FORNITURAS FRANCISCO VALENZUELA. Dotó a su taller de las mejores máquinas y con su seriedad y eficacia, logró un negocio de mucho prestigio en Córdoba, contando siempre con la importante ayuda de sus hijos. Cuando ya se iba apartando poco a poco del negocio, ante la tranquilidad de que sus hijos, habían captado el mensaje de lo que él quería para su empresa, se involucró en la ampliación del negocio, anexionando para ello la casa que lindaba con la suya. Estando en pleno desarrollo del proyecto de ampliación y antes de acometer las obras, una mañana del mes de noviembre de 1988, y cuando se disponía ir de cacería con su amigo ANTONIO SOTOMAYOR, cayó fulminado a los 56 años.

 Con su muerte se fue un profesor de la UNIVERSIDAD LABORAL,  que alternó con el Sr. SAN JOSE, SR. ACERO, SR. OBDULIO, SR. VALLE, por citar a los profesores de ajuste, que marcaron una época de esplendor en aquellos Talleres Generales de la UNIVERSIDAD LABORAL, de grato recuerdo para muchos.

 
ESTEBAN DE CIUDAD REAL

En el año 1952, cuando empezaron las obras de la UNIVERSIDAD LABORAL DE CORDOBA,  muchas madres de los barrios populares de Córdoba, optaron por colgarle a todos su hijos pequeños unas “BOLITAS DE ALCANFOR”, metidas en una bolsita de tela colocada a modo de escapulario. No sabemos quien dio esas instrucciones o que “GURU” lo recomendó, lo cierto es que todas las madres cuidaron de “vacunar” a sus hijos menores contra la epidemia de POLIOMELITIS, que se dejó sentir por desgracia en Córdoba por aquellas fechas.

Era una época en que la escasez de medicinas y la falta de vacunas hacían estragos sobre todo en las familias más pobres. Ya, dos años antes (1949-1950), había pasado algo igual con la epidemia de Meningitis, que afectó a muchos menores y costó por desgracia muchas vidas..

En los Colegios y en nuestros juegos, todos llevábamos nuestro bolsa que no desaparecía de nuestros cuellos ni para dormir. A pesar de ello y del característico olor del alcanfor, nosotros no tomamos nunca en serio lo que podía significar esa dichosa enfermedad de la polio.

En aquellos tiempos como hemos dicho y quizás debido al bloqueo exterior que se había organizado contra España después de la guerra, escaseaban toda clase de artículos de primera necesidad, así como toda clase de medicinas, las pocas que entraban lo hacían de contrabando, por Gibraltar, por lo que unas simples fiebres de malta (brucelosis), se curaban con tratamientos escasos y poco ortodoxos, dejando siempre unas secuelas.

A consecuencia de unas calenturas de malta me quedaron las secuelas de una OSTIOMELITI, que se me declaró en la muñeca izquierda. Después de rodar por muchos sitios, mi madre me llevó a la Hogar y Clínica de San Rafael (Hermanos de San Juan de Dios), en donde D. Francisco Calzadilla León, decidió mi ingreso para operarme. Era a principios del año 1954, y yo tenía por tanto 10 años.

En aquel Hospital Infantil pude apreciar y comprobar los “estragos” que había hecho en un montón de niños, aquella fatídica plaga de “POLIOMELITIS”. De cien niños que habría ingresados en aquel Hospital, más de la mitad tenían problemas de esa enfermedad en un pie y en algunos casos en los dos. Allí pude comprobar el valor que tenía el “celo” de nuestras madres con colocarnos sobre nuestros cuellos aquellas “BOLITAS DE ALCANFOR”.

Recuerdo que en una mañana de aquel mes de febrero (1954), Córdoba amaneció con una nevada tan intensa que nadie recordaba otra igual. (Por cierto que la foto de LADIS,  en la que aparece el Cristo de los Faroles nevado, está equivocada la fecha). De madrugada nos despertó el hermano Bernabé, diciéndonos: “`¡Esteban, Manolo, mirad, mirad!, como se ve caer la nieve sobre los pinos de la sierra y los naranjos. Mi compañero de proximidad (su cama estaba junto a la mía), Esteban, posiblemente más joven que yo, natural de Ciudad Real, y yo, quedamos unidos por aquella escena. Dio la casualidad de que a los dos nos metieron en "CAPILLA", para ser operados el mismo día por la tarde. La espera, la observación del blanco paisaje y el ayuno por motivos de la operación, nos hizo tener una relación que duró durante los dos meses que yo estuve recuperándome de la operación.

A mi me tenían que operar como ya he dicho de la muñeca de la mano izquierda y a mi compañero ESTEBAN, se trataba de corregirle “el pie sopo” que padecía en ambas piernas. Nos bajaron al quirófano y vimos también allí a un compañero de la “sala” de los mayores, apodado “El Pelotillas”, al que le iban a implantar en sus pies, los huesos que le sobraban al amigo Esteban. Lógicamente a los dos los metieron a la vez en el quirófano y la operación quirúrgica se prolongó más de la cuenta por lo que no dio tiempo a que a mí me operaran, por lo que me operaron días después.


Después de la operación, ESTEBAN, permaneció lógicamente con ambos pies totalmente vendados y la verdad es que en el tiempo en que yo permanecí en el Hospital, no lo vi levantarse, por lo que aunque las curas iban bien, nunca pude comprobar su recuperación, ya que a  mi me dieron de alta a mitad del mes de Abril.

Desgraciadamente no retuve sus apellidos, aunque si recuerdo perfectamente su imagen, sus pecas, su pelo rubio y el tono de su voz. Recuerdo perfectamente que modulaba muy bien la lectura y tenía voz radiofónica como decía el Hermano Gabriel. Dada su gran afición al fútbol, fue el que casi nos radió el partido de Fútbol que jugó España contra Turquía, y que al terminar en empate, fuera la “bola sacada por el bambino”, la que nos privó de participar en aquel mundial. (El estaba oyendo el partido en una Radio-Galena). e incluso nos hacía sus comentarios. Desgraciadamente, como ya he dicho, me marché sin poder comprobar la recuperación de mi amigo Esteban, pues aún no lo habían levantado. 

Ya en la UNIVERSIDAD LABORAL, El Sr. Berrocal, había implantado que las clases de Tecnología, se celebraran en las aulas de talleres, a fin de que se pudieran hacer “practicas” directamente en el Taller. Menciono este hecho, no porque el citado profesor nos hiciera ninguna práctica, ya que la única que nos hizo no llegó a terminarla, pues al tratarse del afilado de una broca, tuvo finalmente que “terminarla” el ínclito “Majo” (Ibáñez Hoyos). La razón de mencionar esta circunstancia fue porque en 1958-1959, al terminar esta clase, y al pasar por el taller de Ajuste, pude ver a mi amigo Esteban, como atendía las explicaciones del Sr. San José. Allí pude ver que se desenvolvía perfectamente andando con total naturalidad.

Me enteré que estaba en el Colegio Juan de Mena, que era uno de los Colegios que daban a las vía del ferrocarril, y yo estaba en el Colegio San Alberto, que daba a la parte opuesta, es decir al canal, por ello no pude verlo con normalidad.

Por ello me maché de la Universidad Laboral sin saber nada de este compañero, con el que coincidí en el HOGAR Y CLINICA DE SAN RAFAEL, y en la Universidad Laboral de Córdoba.

Por eso me gustaría que alguien que pueda leer esto me pueda dar alguna pista sobre aquel compañero llamado ESTEBAN y que coincidió conmigo en dos sitios importantes de mi vida. Hoy puede tener de 71 a 72 años, y además en un cuadro que pintaron en aquellos tiempos en los que aparece el siempre recordado HERMANO GERARDO, con cuatro compañeros, entre ellos uno al que llamaban CAMPANILLAS que aparece con muletas dado su caso severo de polio, otro que se llamaba YEPES, con una pierna con polio, otro que era el más pequeño MANOLO, con polio en ambas piernas y que lo sostiene el citado padre en brazos, y finalmente ESTEBAN, que aparece sentado en el suelo. Ese cuadro aún permanece en las escaleras de acceso a la segunda planta del hospital de San Juan de Dios de Córdoba.

LA PEÑA EL RELENTE

Al final de los años cincuenta y muchos antes que algunos “niños bien de Sevilla”, enarbolaran la bandera “VERDE Y BLANCA” como símbolo de Andalucía, ya había un grupo de jóvenes cordobeses de San Lorenzo, aficionados al fútbol, que en torno al Club Atlético San Lorenzo, que ya presidía Pepe Reus, reivindicaron estos colores “VERDE Y BLANCO” en unas camisas que utilizaban a rayas verticales, y era la prenda de vestir que distinguía a los componentes de la llamada "PEÑA EL RELENTE", estos jóvenes eran entre otros; Ángel Ramiro, Manolo Cerezo, Manuel Reina, Pepe Azules, José Cerezo, y Luís López Caballero “La Vieja”,  pueden dar fe de estos antecedentes. Esta Peña celebraba sus reuniones “Al Relente”, a altas horas de la noche y junto al pilón de la Fuente de San Lorenzo.

 Años más tarde en el año 1958, la simpática “Peña los 14 Pollitos”, con sede en la clásica BEATILLA, adoptaron este “uniforme” en la caseta de Feria que instalaron por primera vez en los llanos de VISTALEGRE. El autor de esta idea en la Peña, fue Joaquín Ruiz Baena, colaborador animoso de la Peña, que se lo propuso al secretario Pepe Alcalá Moreno. "El Capi". Tenemos que decir que esta simpática Peña de los 14 Pollitos, fue fundada en los años de 1952, en la Calle Montaña (Esquina con Montero), en donde existía la Taberna "LA MONTAÑA", enfrente de donde llegó a estar un ambulatorio médico para los asociados de la Bilbaína, y en donde pasaba consulta don José Chacón y Chacón, médico de medicina general de la mayoría de os trabajadores de la Electro Mecánica.

Hay que decir que en esta Caseta de Feria, instalada en VISTALEGRE, el vino que se vendía era de las Bodegas de Aragón y Compañía, cuál era el Moriles 47, pero también tenían otro vino fino de Jerez que era FINO GARVEY, que la media botella costaba a 35 pesetas. Por aquel año de 1958, sería una de las últimas veces que vino a Córdoba el CIRCO PRICE DE MADRID, que traía de estrella a PINITO DEL ORO, que se hospedaba en el Hotel CORDOBA PALACE, y todavía puedo recordar que una tarde-noche, se llegaron por allí un tal Pepe Ponce, del Hotel a pedirnos algunas botellas de GARVEY, pues la famosa trapecista canaria, iba a dar una recepción a unos amigos  canarios que eran muy aficionados al FINO GARVEY, y ellos se habían quedado sin existencias.

Nos pareció algo sorprendente que el sobrino de PINITO DEL ORO, fue trasladado desde la Estación de Córdoba, con unos de los taxistas más habituales de Casa Eduardo, aquel Bar que en el entorno de la Estación estaba las 24 horas abierto. Fue el taxista al que llamaban "BARRIGA AL LADO", el que lo llevaría al encuentro de su tía. Por cierto en el diario EL DIGAME, del mes de junio, aparecía una entrevista de los Hermanos González, empresarios del CIRCO MUNDIAL, en el que venían a decir que el sobrino poco se parecía a PINITO DEL ORO.

Quiero recordar que en aquella Caseta de Feria de "LOS 14 POLLITOS",  se vendieron miles de huevos fritos con tomate MUSA, y los huevos los recogía yo de la Calle Reyes Católicos, con un triciclo que lo llenaba todos los días con cuatro cajas de 32 docenas de huevos. Un día (sábado) tuve que volver a por más huevos. Aquella casa a donde iba a por los huevos, me dijeron que era del TIO DEL QUESO, personaje de aquella Córdoba de los años 1950. Siempre recordaré que la persona que alguna vez nos atendió fue un tal Alejandro, hijo del capitán de la Banda de Música de Lepanto, que luego lo llegué a ver por San Lorenzo en la "PEÑA EL PRINCIPE" jugando al dominó con Cristóbal Garzón, llegando a formar una pareja famosa en esto del dominó.

Aquella fue una de las últimas Casetas, en que se utilizaron los llamados Camareros de Feria, pues se plantearon muchas quejas de que solían cobrar poco menos que lo que les daba la gana, a los que se sentaban en las mesas o veladores. Aquello era una forma de abusar descaradamente de los clientes. Por eso a raíz de aquellas fechas se fue imponiendo "Los Tikets", como norma general en todas las casetas.

Por cierto que delante de nosotros y en primera línea se puso la caseta denominada "LOS HABILODOSOS", una gente  en la que todos eran unos elementos altísimos y cosa que se pudo comprobar cuando con un palo, intentaban evacuar el agua que acumulaba el techo de la barra, a consecuencia de las tormentas que tuvieron lugar en aquella Feria. A mí me llamaría la atención de esta Casta de los "HABILIDOSOS" porque seguro que serían de los primeros en incorporar UNA MAQUINA REGISTRADORA, para sus cobros. En realidad fueron unos adelantados para evitar los abusos "de aquellos camareros" que por tratarse de Feria cobraban lo que querían.

EL PELOTAZO

Volviendo con la Película del LÁTIGO NEGRO, tenemos que decir que fue una producción mexicana y que fue dirigida por VICENTE ORONA, el guión fue de un tal FEDERICO CURIEL, y la poca música que en ella hubo fue de RAFAEL CARRIÓN, al final diré el nombre del intérprete para que no se nos olvide y que fue un tal LUIS AGUILAR, que siempre me recordaba al "PIRUTI" aquel legendario maestro de tornos que hubo en Máquinas Rotativas, en CENEMESA, y que era un maestro carismático de aquellos primeros tiempos de 1959-1962, hasta que se llevaron los motores al Norte de España-.

Esta película fue muy bien anunciada por el "CARRILLO CARTELERA" del CINE ASTORIA, que como tantas otras se posicionaban en torno al PILÓN DE LA FUENTE DE SAN LORENZO. Personajes como el "GORRIÓN", "EL CHUPETE", "EL PECHO PAJA", "EL TORMENTA" e incluso el todo poderoso RAFAEL GÓMEZ, antes de que fuera el Platero RICO DE CAÑERO, rivalizaban entre ellos.

Mariano era un buen hombre que vivía en el JARDIN DEL ALPARGATE, en casa de la “PIRUTA" era soltero y algo bebedor, y le conocían como “El repartidor del PELOTAZO", porque repartía vino de Casa AURO ESPINOSA, un bodegón de mala muerte, que estaba situado en la misma casa en donde vivía la “Saga de los Gatos”, y que posiblemente por las propiedades “laxantes” del vino, el simpático Manolo el “Sorna” lo bautizó como "EL VINO DEL PELOTAZO". .

Mariano, empezó su vida trabajando de albañil, pero allí en el Jardín del Alpargate, todo lo que había de albañiles, los hacían "LA SAGA DE LOS GATOS", lo que motivó el que se dedicara a repartir vino de aquella extraña bodega. Con su garrafa al hombre iba y venía de aquí para allá, y todo lo veía y todo lo escuchaba.

Mariano por su forma de ser era un hombre muy querido en el barrio y y principalmente  en su JARDIN DEL ALPARGATE, en donde cualquier sitio era bueno para que durmiera sus "TAJADAS". Pero en realidad él no se metía con nadie, y en la Semana Santa, se dejaban sentir sus gritos de ¡VIVA EL ESPARRAGUERO!, ¡VIVA EL RESCATADO!, e incluso daba vivas a la GUARDIA CIVIL, que por aquellos años, empezaron a salir en los desfiles procesionales de Semana Santa. Todo ocurrió en la tarde de un día de 1955, se encontraba como tantas veces, sentado en el pilón de la Fuente del Jardín del Alpargate, y aunque estaba algo "colocado" se puso a presenciar el entierro de un Teniente Coronel del Cuartel de Lepanto. La Plaza del Jardín estaba atiborrada de gente, y el cortejo del entierro con los tres monaguillos, los cinco sacristanes y los tres curas, desfilaban solemnemente hacía la llamada "REDONDA" en dirección al Cementerio de San Rafael, y cuando el silencio se apoderó del ambiente,  de pronto MARIANO, se puso de pie en el pilón de la Fuente y con todas sus fuerzas pegó un fuerte grito diciendo: ¡VIVA EL LATIGO NEGRO,! en alusión al cura Novo, que presidía el entierro. Faltó poco para que hasta el “pobre muerto” arrancara a reír.  En el silencio de la Plaza, no cabe duda de que el bueno de Mariano desconocía que lo de "LATIGO NEGRO", era el apodo que le había puesto Antonia Aguilera, como replica contestataria a aquel cura que nada más llegar a San Lorenzo, se creyó el dueño del mundo. Lo mismo te despachaba de la Iglesia, que entraba en tu casa y reclamaba las macetas para su Cruz de Mayo, e incluso te llamaba la atención públicamente. De su carácter exigente pueden dar fe los miembros de la directiva de la Hermandad del Remedio de Ánimas, en su mayoría pertenecientes al “Grupo Cántico”, que hubieron de abandonar la Hermandad que ellos fundaron en 1949.

También el que fuera sacristán mayor de San Lorenzo, Antonio Ruiz Rubio, se vio afectado por el carácter de este cura recién llegado que lo puso de "patitas en la calle" después de tantos años en la parroquia. Este sacristán dejó escrito en el archivo parroquial su impresión de éste cura, y lo hizo en un incunable, con el siguiente registro:  "De Santander, Reinosa, en 1954, vino posiblemente el peor cura párroco que pudo pasar por esta parroquia". E incluso firmó esta sentencia. Tenemos que decir que éste Antonio Ruiz Rubio, fue durante muchos años el sacristán del Santuario de Linares.

Un día le preguntamos a la simpática Antonia Aguilera, por qué fue lo de la adjudicación de ese apodo, y ella nos contestó; "Nada más verlo, tan largo y delgado, todo metido en esa sotana negra, y montado en esa bicicleta de señora, esa es la sensación que da". y aparte ese carácter tan mandón y autoritario con el que ha llegado a San Lorenzo. Pero también tenemos que decir que por aquellos tiempos, estaba de moda la película mexicana el "LÁTIGO NEGRO". y se proyectaba en aquel pobretón CINE ASTORIA.

 No obstante la película más taquillera de todos aquellos tiempos en aquel cine, no fue sin duda la película mencionada del  “LATIGO NEGRO", sino la película la “HERIDA LUMINOSA" que batió todos los niveles de taquilla que jamás tuvo aquel sencillo CINE ASTORIA,  Para ver esta película, vino gente de todos los lugares de Córdoba. La película la proyectaba el simpático “Chato Zamorano”, pariente de la “TALEGONA”. Todavía recordamos a aquel empresario que solía acudir al cine montado en una bicicleta BH, de color negro. Y también pudimos comprobar el disgusto que un día cogió, al comprobar que habiendo anunciado una actuación de EMILIO EL MORO, sólo habían pasado por taquilla 14 personas, esto nos lo confirmaría Rafael Figuerola Vázquez, "EL FALINES" que colaboraba en el cine. Afortunadamente la tarde amenazaba tormenta, y por ello suspendió el festejo. Testigos de este hecho está la hermana de los Millán de la Taberna de San Juan de Letrán, que por aquellos tiempos tenía un puesto de lechera enfrente del cine.

 El CINE ASTORIA, era un local propiedad de la familia de los MOYA, que luego se lo vendieron a los PRIEGO JEREMIAS, que durante un tiempo lo tuvieron como huerta y para cría de cerdos, pero cuando llegó la fiebre de los pisos se lo vendieron a los HERMANOS PEDRAZA LLAMAS, que como es natural lo convirtieron en pisos y cocheras.

En la casa del Cine ASTORIA, vivían los hermanos Serrano Gámez, los hermanos Benítez, los hermanos Pacheco, y en ese CINE ASTORIA, llegaron a trabajar como hemos dicho, hermanos Figuerola Vázquez, eran los tiempos en que casa de "LA SARAPIA", era El puesto de verduras más importante de la zona y por las mañanas "LA PULGARINA", con su puesto de jeringos alegraba el desayuno.

El padre de esta agradable "PULGARINA"  fue nada más y nada menos que "EL RUISEÑOR DE CÓRDOBA", cariñoso apodo que le pusieron las crónicas de los comentaristas que asistieron en los años treinta del siglo pasado, a aquel FESTIVAL DE CANTE JONDO, que se celebró en la Plaza de Toros de Ronda de los Tejares, allí RAFAEL GAVILAN PULGARIN, que era el jefe de faena del Molino de Carbonell, en una actuación sensacional, se arrancó por todos los cantes del "REPERTORIO DEL MAESTRO CHACÓN", y hasta los mudos disfrutaron de tanta calidad y variedad de cante. Fue la primera vez que se concedió un premio por aclamación de los aplausos del público que abarrotaba la Plaza de Toros.

Esta simpática crónica me la contaría PACO ALCALDE, el simpático "Cojo Palanca", Barbero del JARDIN DEL ALPARGATE, tomándonos un medio en Casa Millán, no hace falta decir que esta estupenda persona, ya fallecida, fue el padre de Francisco Alcalde, el actual delegado de Cultura de la Junta de Andalucía en Córdoba, que de trabajar "codo con codo" a las órdenes de Miguel Castillejo, presidente de CAJASUR, migró hacía el PSOE y ahora su partido anda cuestionando el derecho de propiedad de la misma Mezquita-Catedral.