martes, 24 de junio de 2014

LOS OTROS ZAPATEROS ....


Desde la Edad Media siempre existieron en los barrios populares de Córdoba, el oficio de Zapatero, en sus distintas categorías de “Zapatero de obra prima”, “Zapatero de correa”, “Zapatero remendón” y “Zapatero tachuelero”. Estos oficios se ejercitaban la mayoría del tiempo sentados en una silla de anea, provista de un cojín y con una mesa a la altura de las rodillas, a modo de banco de trabajo, en donde se situaban las herramientas y “el tajo” momentáneo. Los zapateros contaron con organizaciones de oficio para proteger sus intereses. La primera protección que tuvo el zapatero fue el Mandil.

El Mandil era una prenda de protección que utilizaban, colgándola del cuello y anudada a la cintura mediante dos cintas hacia atrás. Normalmente era de un material de textura fuerte y en muchos casos hasta de cierto tipo de piel. Este Mandil, era el que recibía todas las manchas de los tintes, los rasguños de las herramientas, y toda la suciedad. El Mandil se solía renovar cuando ya estaba prácticamente inutilizable. Cuando terminaba la jornada esta prenda la colgaban habitualmente en un clavo o alcayata prevista en la pared. Normalmente las paredes de las zapaterías, salvo honrosas excepciones, estaban llenas de “tías buenas” publicadas en toda clase de revistas, periódicos, almanaques, o incluso postales, que estaban pegadas ordenadamente en la pared. Hoy toda esa publicidad se suele ver en Internet porque en lo que a las revistas se refiere estas han caído en un declive, a la vista está que los quioscos de Córdoba, están cerrando o en vías de traspaso. Los quioscos de prensa y revistas ya no son ningún negocio, pues las tertulias, esa plaga de “sabios” que hablan de lo divino y de lo humano, están acabando con el interés de cualquier información. Las cadenas de televisión por apuntarse al carro de lo que se lleva, han promocionado toda clase de tertulias por las que a veces han llegado personas sin preparación alguna y sólo su “forma ordinaria, de vestir o de criticar” le han hecho acreedores de un puesto en esos espacios. No obstante estas tertulias de “sabiondos de todo”, parece que también han tocado fondo, pues el otro día el famoso periodista José María García, afirmaba de forma rotunda que a muchos de estos tertulianos les pagaban con VALES DEL CORTE INGLES, y luego ellos para conseguir efectivo los vendían a mitad de precio.

Siguiendo con los zapatero, tenemos que decir que el Mandil, también se utilizó para identificar a la masonería, y más popularmente para señalar de forma jocosa y despectiva a los jugadores de dominó que su puntuación quedaba “En blanco”, llamándoles “ZAPATEROS”.  Por cierto que el recordado Rafael Calvo Bello, “El Mohete”, fue de las personas que después de haber jugado muchos partidos en su vida jamás le pusieron un “Mandil”. Siempre que la partida iba encaminada para que le pusieran una “Zapatería”, siempre le surgía un problema o cualquier achaque, que le hacía retirarse de la partida. El tenía pánico a que le pusieran un Mandil.  En una ocasión Vicente Soler, guasón como él sólo, jugando con el “Vitori”, le puso una “zapatería” al Chico Fortuna y a Manolo Sánchez “El tocinero” y faltó poco, para que acudieran a presenciar el final de la partida, todo el barrio, pues según iba encaminada la partida, fueron llegando gente que se agolpaban alrededor de los que jugaban, el encargado de “avisarles” como no, fue Diego Fernández “El bizco”, bromista como el sólo, y que disfrutaba con todas estas cosas. Aquel “mandil” por la guasa que se formó, por poco le hace llorar al “Chico Fortuna”, hasta a Manolin “El boca”, que tenía por costumbres todos los viernes bajar desde su casa en el Paseo de la Victoria, para ver el Rescatado, se enteró y se lo comentó.

No obstante el Mandil, donde ha tenido sentido y significado ha sido como elemento de protección de los zapateros, los herreros, los caldereros, los marmolistas, los lapidarios, los guitarreros, y también los radiólogos, sobre todo al principio de los Rayos X. Hablando de rayos X, tenemos que decir que Marie Curie (María Salomea Sktodowska-Curie), fue una mujer excepcional, nació en Polonia el 7 de noviembre de 1867, fue una química y física genial. Descubrió varios metales radioactivos, como el Polonio y el Radio, trabajos entre otros por los que recibió dos premios Nobel, en Física y Química, murió en Francia el 4 de julio de 1934, a causa de la exposición radioactiva a la que estuvo expuesta continuamente en sus investigaciones. A raíz, de esta experiencia y conclusiones, los científicos que trabajaban en contacto con las radiaciones se empezaron a proteger el cuerpo, CON UN MANDIL, generalmente de cuero. Durante los años 50, 60 y 70 del siglo pasado, pudimos ver a muchos médicos con estas protecciones cuando nos observaban por Rayos X.

También era normal en las secciones de soldadura eléctrica ver a los trabajadores con su Mandil, para protegerse de las radiaciones que se producen en el momento del “arco voltaico” que es en el instante en que por la alta temperatura que alcanzan los metales, estos funden produciéndose la soldadura. En este campo no hubo que sepamos, ningún premios nobel, pero si hubo grandes profesionales de la soldadura, sobre todo con electrodos recubiertos, como fueron Blas Pérez, “El Blachi”  José León, “El Pimpe” Rafael Conejo,  Antonio Pérez, “El pegolillas”, Juan Tena, Francisco Rincón, Daniel León, Antonio Trenas, Florencio y Antonio Ruz, Manuel Cazorla, etc. etc. y así estaríamos hasta mañana mencionando a grandes soldadores, que he tenido la suerte de cruzarme en su camino. Todos utilizaban el mandil para realizar su trabajo, pero en muchos casos olvidaban toda clase de protecciones. 

Los Zapateros desde sus portales “controlaban” la vida de los barrios al igual que lo hacían los barberos. Su opinión era muy tomada en cuenta pues solía ser una voz muy “refrenada”, quizás por tantas horas sentado en su mesita de faena. En el año 1473, cuando se dio en Córdoba, la famosa revuelta en contra de los conversos, el que se llevó todo el protagonismo de la historia, fue el famoso herrero de San Lorenzo. Sin embargo hay motivos lógicos para pensar que en aquella revuelta muy generalizada en la zona de la AJERQUIA, también tuvieron algo que decir el zapatero de Santiago, Juan Rodríguez, el zapatero de San Andrés. Pero Rodríguez, el zapatero de San Pedro, Antón García y el zapatero de San Lorenzo, Cristóbal Ruiz, ya que los zapateros, eran normalmente como líderes en los barrios. No se hubiera concebido a estas personas sin participar en aquella revuelta.

En Inglaterra se denominaba “CORDOBESES”, a los zapateros, A esta reflexión llegaban, influenciados por la reputación de que gozaba Córdoba, en los trabajos de las pieles.

Y es que el gremio de los zapateros fue muy fuerte y además desde casi siempre tuvieron sus propias ordenanzas para organizarse. Para dar una idea de la abundancia de estos profesionales hemos entresacado de una guía de profesiones y oficios de finales del siglo XIX. (1852), la siguiente relación.

ZAPATEROS DE PORTAL, 
que existían en Córdoba censados a finales del siglo XIX, faltan los que se colocaban en los arcos de la Corredera, y por ello se han citado sus domicilios.


BARRIO DE LA CATEDRAL:

Francisco Baro y Valle ......................Cardenal González 44
Rafael Barrios Mayuet...................... Cardenal González 79
Rafael Castillo Jiménez..................... Cardenal González 23
Antonio Diéguez Uceda ....................Cardenal González 2
Enrique Lobato Huertas .................. Cardenal González 61
Andrés Moreno Labrador .................Cardenal González 128
Francisco Torres ..............................Cardenal González 72
Manuel Palou Fernández ..................Puerta del Perdón 12
Francisco Diaz Rullo… ......................Mesón del Sol 7
José Castro Lorenzo ..........................Madera alta 7
Antonio Fierra López ........................Madera alta 4
Benito Llórente Castro ......................Madera alta 2
Antonio Luque Navarro ....................Cardenal González 95
Manuel Ruiz y Ruiz ...........................Mesón del Sol 9
Nicolás Villar Mancilla...................... Cardenal González 45
Leandro Nevado ................................Puerta de Almodóvar 34
Francisco Urbano Muñoz ................. Fernández Ruano 21
José de Mesas Gutiérrez ....................Puerta de Almodóvar 30



EL ALCAZAR VIEJO

Antonio Alcaide Muñoz .................... Enmedio 8
Doroteo Barranco y Raya ..................Enmedio 13
Juan Bello Triguero ...........................San Basilio 28
Juan Gutiérrez Amaro .......................San Basilio 39
José Lucena Cruz ...............................Enmedio 11
Ángel Martínez Trapero..................... Enmedio 15
Juan Martínez Muñoz ........................San Basilio 31


SAN PEDRO-SANTIAGO-SAN FRANCISCO

Francisco Álvarez Rodriguez ..........San Francisco 138
José Arroyo Casares ....................... Gutiérrez de los Ríos 66
Antonio Belmonte Carmona .......... Lineros 62
Mariano Benítez Bermejo .............. Martín López 3
Juan Borrego Juárez. ......................Plazuela de la Iglesia 11
Rafael Carmona del Castillo ............Alfonso X II 62
Antonio del Castillo González .........Plazuela de la Almagra. 1
José Castro Núñez ...........................Gutiérrez de los Ríos 41
Manuel Conde Pérez ........................Plazuela de San Pedro 4
Rafael Heredia Alcaide ....................Alfonso XII 12
Francisco Herencia Moreno ........... Alfonso X II 35
José López Sufra ..............................Encarnación Agustina 8-12.
Rafael Martínez Gutiérrez ................Agustín Moreno 140
José Martínez Moreno...................... Portillo 2
Rafael Molina Suárez ........................Plazuela de la Paja 3
Francisco Oportos Lunes.................. Agustín Moreno 133
José Vázquez .................................... Poyo sin número
Rafael Vázquez Rubio .......................Plazuela de la Paja 9
Manuel Quiñones Castillo .................Portillo 10
Manuel Salgado Olmedo ...................Lucano sin número
Rafael Uceda Diéguez ........................Agustín Moreno 149
Antonio Ruiz Domico .........................Plazuela de la Magdalena 9


SAN LORENZO-SANTA MARINA-SAN ANDRES

José Castro Herencia .......................Costanillas 48
Rafael Crespo Pérez .........................Arroyo del Buen Suceso 9
Antonio Gómez Caballero ...............Mayor de Santa Marina 7
Manuel González Gavilán ............... Montero 18
Manuel Herrera Rodríguez .............Juan Rufo 12
Francisco Jiménez Castillo ..............Dormitorio 11
Marcial Montes García ....................Puerta del Rincón 89
José Muñoz Moreno ....................... Moriscos 22

Manuel Muñoz Moreno ...................Montero 2
Juan pedro Navarro .........................Plazuela de la Iglesia 8
Manuel Ocaña ..................................Santa María de Gracia 94
José Ojeda Serrano ......................... Montero 40
Antonio Omite Leiva ........................Plazuela de San Juan de Letran 46
Lorenzo Ortega y Repiso.................. Costanillas 49
Manuel Peña Barrilero .....................Moriscos 14
Eduardo Pérez y González ................Frailes 50
Antonio Ponce Medina .....................Dormitorio 2
Carlos Quiles Flores ..........................Moriscos sin número
Ángel de los Ríos Navajas .................Dormitorio sin número
Francisco Roldan Pérez .....................Mayor de Santa Marina 10
Ramón Ruiz y Voc .............................Plazuela de San Juan de Letran s/n
Francisco Sánchez .............................Plazuela del Tejar 9
Juan Sánchez Suárez .........................Mayor de San Lorenzo 188
Rafael Soto Córdoba ..........................Arroyo de San Andrés 20
Zacarías de la Virgen Expósito.......... Mayor de San Lorenzo 154


ZONA CENTRO


Francisco Luque Merino ...................Plazuela de San Miguel 1
Francisco Cabrera Romero ................Duque de Fernán -Núñez S/N
Miguel Díaz Dios ................................Concepción 36
Manuel León León Llamas .................Tejares 15
Donoso de Pino y Torres ....................Plazuela de los Carrillos 25
Joaquín Rodríguez y Rodríguez ........ Plaza Mayor 57
José Ruiz Miranda ..............................Pérez de Castro 22
Rafael Suárez Moyano ........................Plazuela de Pineda 4


LA CRISIS DE LOS ZAPATEROS

La aparición del caucho y la fabricación en serie del Calzado, determinó entre otras cosas, que decayera sensiblemente el número de zapateros tradicionales. En los años cincuenta apareció por Córdoba, una tienda de calzado llamada SEGARRA,  cuya sede central estaba en Vall de Ulxo, en Castellón, y tenía gran experiencia en calzados de serie, y tenían un aspecto recio y muy adecuado para trabajos en fábrica e incluso el ejército. Esta empresa se fue refinando en sus acabados y desde las alpargatas clásicas de cáñamo en los años veinte, pasó a las suelas de goma y recauchutadas. De estar trabajando para buena parte de los ejércitos de Europa, incluido el ejército español, quisieron ocupar su cuota en el calzado civil y empezaron a expandirse con tiendas por toda España.

A principio de los años 1950, uno de los constructores más importantes que hubo en Córdoba, fue Federico Valera Espinosa, el que, a  mediados de los cincuenta levantó un gran edificio  hacia la mitad de la Calle Cruz Conde. El proyecto fue de don Rafael Lahoz Arderius, y su fachada, por el tipo de acabado, marcó toda una época, pues fue realizada con “gressite” que hoy aún se conserva en todo su esplendor. Lo mismo que hemos mencionado aquí al constructor y al arquitecto, justo será también que mencionemos a Gabriel González Ruiz, que fue el oficial albañil que “decoró” la fachada. Ese hombre vivió en la Calle Roelas nº 12, y era hermano de Concha la Jeringuera de San Lorenzo, y fue el abuelo de la esposa del dueño del Patio de la Calle Pastora, tan premiado en los concursos de Córdoba.

En este edificio y en sus bajos más principales se situó El Banco Popular en la esquina con la  Calle Pastores, la Cafetería Rivera, en el centro y CALZADOS SEGARRA, en la otra esquina que pegaba con el edificio de Correos.


CALZADOS SEGARRA

Del Banco Popular no vamos a comentar nada, vayamos a que nos cobren comisión por hablar, simplemente de él,  pero si hablaremos de CALZADOS SEGARRA, y tenemos las palabras del nieto del fundador de esta empresa familiar creada allá por el año 1912. Se trata de Indalecio Segarra Soler, (nieto del fundador), que nos cuenta algunas anécdotas de esta singular empresa. Nos dice que a primeros de los años setenta del siglo pasado, tenían 5.000 trabajadores en plantilla. Sus trabajadores cobraban una media del 13% más de los sueldos correspondientes en el Convenio del Sector. En el aspecto social la empresa era modélica, pues tenía su propio hospital, colegios, viviendas, zonas de recreo, y muchas ventajas para sus trabajadores en comparación a lo que ya tenían otras grandes empresas en España.

Si, la fabricación que elaboraba CALZADOS SEGARRA, acabó en gran medida con los zapateros, los políticos, se empeñaron en acabar con esta empresa. A este respecto Indalecio Segarra, dice muy claramente:

“El declive de Segarra llegó por culpa de las huelgas políticas, según afirma. Pero empecemos por el principio.

-En 1971 los trabajadores cobraban como hemos dicho un 13% más que lo que marcaba el Convenio Colectivo del Sector del calzado español.

La fábrica entonces tiene 5.000 empleados y se convierte probablemente en la mayor fábrica privada de España.

-Hasta que comienza el declive.

-Fue un tema político. Las huelgas eran impresionantes . Sin convocatoria, y sin pedir nada a cambio. Por eso digo que eran políticas. Uno de los cabecillas de aquellas situaciones, acabó diciéndonos a los dueños, que se recibían órdenes de Carrillo, que estaba en París.

-¿Cree que es cierto?

-Absolutamente. En aquellos años la política era fundamental. Mandaba CC.OO. y la orden era que la familia Segarra tenía que desaparecer de la empresa. Decían que no trabajaban y punto; los que querían trabajar no se atrevían. Pero sin reivindicaciones, el NO por el NO.

Si hubieran pedido algo hubieras negociado, pero no había sobre qué negociar. Solo querían hundir la fábrica: huelgas y boicots continuos, botas mal cosidas o agujereadas.

No podiamos entregar a tiempo nada y fuimos desapareciendo de los catálogos.

-Y llegó la incautación.

-La incautación fue a finales del 76. De presidente pusieron a Oltra Moltó, que había sido gobernador civil de valencia. No tenían ni idea de lo que era un zapato.

-¿Les pagaron la expropiación?

-En en año 1973, Price-Waterhouse valoró Segarra en 3.000 millones de pesetas. Cuando el Gobierno se queda la empresa nos anunció que la familia Segarra aún tenía que pagar 185 millones. No cobrar y pagar. Menos mal que 26 tiendas se valoraron en 300 millones de pesetas y con ello pagamos la incautación.

-Además de las huelgas, la empresa se había quedado caduca.

-Si, algo anquilosada. Quizás las tiendas no evolucionaron como tenían que haberlo hecho, pero el único año que la fábrica perdió dinero fue el último que estuvimos: 120 millones de pesetas. Al año siguiente, incautada, perdieron 1.500 millones; y al año siguiente 2.000.

-Se decía que segarra había caído porque había caído Franco.

-La fabricación de calzado para el ejército solo ocupaba la quinta parte y a la exportación iba el 67 por ciento. En el año 1971 nos llevamos el premio a la mejor empresa exportadora.”

Total que CALZADOS SEGARRA, cayó, pero ya los zapateros tampoco levantaron cabeza, puesto que a Segarra, le salieron muchas empresas que copiaron estilos y modelos. Con la llegada de la democracia esta singular tienda desapareció, pero aparecieron los “chinos” con sus zapatos poco más o menos de cartón piedra.


PASAJE RIVERA Y OTROS

El establecimiento que se ubicó en el centro de este singular edificio de la Calle Cruz Conde, fue el PASAJE RIVERA, aquel centro de diversión pionero en Córdoba y con mucha ventaja el primero en tener escaleras metálicas en Córdoba. Fue el mismo constructor D. Federico Valera Espinosa, el que diseño y equipó en un principio esta “Sala de fiestas”, para recreo y distracción.  Al poco de estar funcionando el PASAJE,  ya se vieron por allí empresarios como Miguel de la Rosa, Miguel Galiot y los propios Barrena. El negocio tenía entrada por Calle Cruz Conde y salida por la Calle posterior Eduardo Lucena. A esta Calle posterior se le llamaba familiarmente la calle de la VESPA.

Aunque,  se intentó por todos los medios que aquel negocio funcionara, esta realidad no llegó a cuajar definitivamente. La gente iba allí en muchas ocasiones por la novedad de las escaleras metálicas, y eso sí, muchos los que se tomaban era UNA DE ESCALERAS. Este negocio no tuvo la suerte que en aquellos tiempos, tuvo por ejemplo LA CASA VESPA, y el anexo de GALERÍAS PRECIADOS, que en la Calle Eduardo Lucena, crecían y crecían. La familia Illescas, vendió motos por un tubo, y era esta la moto con la que todo el mundo soñaba. El precio en el año 1962, era de 12.000 pesetas, prácticamente el sueldo medio anual de un trabajador, pero los plateros que tuvieron su buena época tiraron del carro del consumo y de las motos. En Cenemesa, se hizo un plan de financiación para que los trabajadores pudieran adquirir su moto Vespa, uno de los primeros en comprársela fue Antonio Camargo, que con los dineros que trajo ahorrados de Holanda, se la compró. Otros que también compraron motos Vespa, incluso de más potencia, fueron Rafalín López y uno de los hermanos Cuevas, que trabajaba en cableado de los MFA-150, En total de fábrica fueron 68 la personas que se compraron su Vespa y se pagaron en cómodos plazos.

De Galerías Preciados no hablaremos mucho, porque ya sabe todo el mundo como terminó. También fue incautada y vendida por el gobierno a precio de ganga.

Efectivamente Galerías Preciados, empezó su andadura en la Calle Preciados de Madrid, allá por el año 1943, y tuvo un crecimiento muy importante. El promotor un tal Pepin Fernández, había concebido la idea de los grandes almacenes en un viaje que realizó a Cuba en 1934. Seguramente como muchas empresas, su crecimiento fue a base de créditos y créditos, y adquirió un  volumen que  fue poco menos que espectacular. A partir del año 1970, se ubica definitivamente en Córdoba, en un edificio que se levantó sobre la antigua Plaza de Toros de los Tejares, cogiendo además la esquina en donde estaba Manuel García de la Plaza, que era el que vendía en Córdoba, las bicicletas BH y la máquina de coser y bordar ALFA.  Atrás quedaba la pequeña tienda incial de Calle Cruz Conde, en el mismo edificio en donde años antes había habido un hospital y también una maternidad.

Al nuevo establecimiento de Galerías Preciados, fueron a trabajar muchas jóvenes de Córdoba, y aquello, supuso una mejora para muchas. Yo me acuerdo perfectamente de Mari Carmen de la Rubia, de Angelita Saco, de Elisa Camacho, de Rosario Bustos, de Carmen García, Gloria Ponte, etc. etc. que de estar trabajando en Almacenes Sánchez u en otros sitios, cambiaron de puesto de trabajo, a Galerías Preciados y muchas ganaron en ambiente y sueldo.

La empresa que hizo el edificio de Galerías Preciados, fue JOTSA, perteneciente a la familia de la controvertida Ana Obregón, la misma empresa que hizo los discutidos aparcamientos de la Avda. de Barcelona, y que a los pocos años de estar terminados, hizo suspensión de pagos. Y tuvimos que correr a la carrera para regularizar las “escrituras”, pues cuando llegó la suspensión de pagos de JOTSA, muchos dueños de cocheras, nos las tenían en regla ante notario.

En Galerias Preciados, te encontrabas de todo, y allí fue en donde empezaron a venir “las cosas importadas de los bazares”. Bajo el nombre de “Semana de China”, “Semana de Tailandia”, “Semana Hong Kong”, “Semana de India”, etc. etc. se empezó a dar entrada de productos realizados en la mayoría de los casos a mano, y a muy bajos costes de mano de obra, pues venían dichos artículos de países en donde la gente trabajaba por un plato de arroz. Esta entrada masiva de productos baratos de Oriente, significó la ruina para muchas tiendas y pasamanerías, detrás de la que en muchos casos estaba toda una familia. Pero si hemos dicho que en estos Almacenes había de todo, no cabe duda que también tenía que haber préstamos y deudas, hasta el punto de que el Banco Urquijo, uno de sus acreedores se quedó con la empresa, en 1979. Dos años después, esta empresa aparece en el Balance de Rumasa, hasta que la propia Rumasa fue intervenida en 1983, por el Sr. Boyer.

En manos del Estado, esta empresa fue vendida en 1984, al rico venezolano Cisneros, por la módica cantidad de 1.0000 millones de pesetas, que todo el mundo comentó que no era un precio razonable para la envergadura e inmovilizado de la empresa. En 1987, y tras varios años de pérdidas, el listo de Cisneros vendió Galerías Preciados por 30.000 millones de pesetas, a un grupo inglés. La empresa no levantaba cabeza y en 1992, el grupo inglés vende de nuevo Galerías Preciados, a un grupo inversor español liderado por un tal Justo López, antiguo empleado de Galerías Preciados,  que formaba sociedad con un cuñado de Mario Conde, por 21.200 millones de pesetas. Pero el “muerto” de Galerías Preciados, no levantaba cabeza y tuvo que declararse en suspensión de pagos. Las deudas a corto plazo, se cargaron la operatividad de la empresa. En 1995, El Corte Ingles, la empresa liderada por Isidoro Álvarez, el hombre que decían de él que “huía de los bancos”, absorbió gran parte de Galerías Preciados, y en esas estamos. Hasta el nombre de Galerias Preciados, salió a subasta, por 300.000 euros, pero nadie se interesó ni tan siquiera por él.

Por lo que se ve de todo aquello que se montó, no quedó nada. El Banco Popular, después de pasar por el nombre de Banco Andalucía, abandonó el local. Calzados Segarra, fue arruinada por los políticos, según dice Indalecio Segarra, y el Pasaje Rivera, enseguida se vio que aquello no cuajaba en una ciudad como Córdoba. Precisamente, una de las personas que más ineterés puso en este negocio, fue Miguel de la Rosa, del Arroyo de San Lorenzo, esquina Plazuela del Manzano, aún hoy permanece en pie la casa de sus padres. Él, después de contraer matrimonio, se marchó al País de Gales, en donde vive con su esposa e hijos. Todos los años suele volver por Córdoba. Este Miguel de la Rosa, fue un hombre emprendedor y con los dineros que heredó de sus padres, se involucró en una de las primeras discotecas importantes que hubo en la Parrilla del PASAJE RIVERA, se llamaba SAINT CYR CLUB, y durante los años  60 y 70,  tuvo un gran éxito. Luego Miguel de la Rosa, sólo o con otros socios, montó la discoteca GOLDEN CLUB, en la Calle Historiador Díaz del Moral, también tuvo su éxito, pero como todo se acabó. También se atrevió a poner un lujoso restaurante en la Calle Doctor Barraquer, que con muchos balbuceos, tampoco cuajó. Ya hemos dicho que el tal Miguel de la Rosa, se halla actualmente en el País de Gales, en donde ha montado un negocio que lo ha renombrado con el nombre de “LA TABERNA DE MIGUEL EL ESPAÑOL”, allí ha colgado muchos recuerdos de juventud y de su añoranzas de Córdoba. Con toda seguridad tendrá colgada una foto, de cuando apenas tendría 12 años, en que participó en una procesión en la Iglesia de San Lorenzo, en el año 1954. Fue una concentración de jóvenes y parroquias, que culminaban aquellas Misiones impartidas por los frailes dominicos, y que en la Plaza de las Tendíllas, tuvo lugar su concentración, con lleno absoluto.

Algunos jóvenes portaban pequeñas “parihuelas” llevando encima un santo a modo de procesión. En San Lorenzo, fueron dos las “parihuelas” que salieron, en una iba la estatua de San Lorenzo, que actualmente se encuentran en la Sacristía, y en otra iba un Crucificado de madera y que por iniciativa de Ángel Parejas, se le puso “un velo” que significaba la noche, a imitación del que lleva el Cristo de Ánimas. Aquel Cristo, sobre aquellas “parihuelas”, causó sensación. Pablo García Baena, Miguel del Moral y Rafael Medina, al presenciarlo en la puerta de la farmacia el Globo, expresaron su alegría por el detalle. Pues bien, uno de los que llevaban aquella “parihuela” que imitaba al Cristo de  Ánimas, en pequeñito, era Miguel de la Rosa, que acompañado de su entrañable hermano Pepe de la Rosa y de los hermanos Martin y Mari Carmen Roldán Estrada, pasearon estas “parihuelas” por las calles de Córdoba.  


ZAPATERIA NOCETE

Eran los tiempos que Ignacio Nocete, entendido en el comercio del calzado, puso una pequeña tienda de Zapatos, entre la casa en donde vivía, “Manolíta la de los aliños”, Paco Savan, el de los cigarrillos “El Gorrión”, la familia de Loli Marin y la “Taberna de los Perros” en Santa María de Gracia. Todo ello enfrente de la Granja de Añón, cuya encargada era Victoria Zamorano, la hija de Antonio “El pabilo”. Ésta mujer antes había tenido un puesto de arropías, que solía ponerlo en la puerta de “Huevos fritos”, detrás del puesto de Concha la jeringuera.  El camino abierto por Ignacio Nocete, que fue presidente de la Peña los Minguitos, lo siguió su hijo Ignacio, que popularizó su nombre en otras tiendas de calzado, especialmente para las mujeres.

Ignacio Nocete, fue un personaje entrañable del barrio, y colaboró mucho con el cura que había en la parroquia. En el año 1958, la Peña los Minguitos, presidida por Francisco Posadas “Posaitas”,  y respaldado por una directiva formada por Navarro, Roman, Varo, Medina, Nocete, Moreno, Montilla y Luis “El Caca”, éste ultimo gran jugador de dominó, pusieron una verbena en la Plaza de San Rafael, que fue toda ella un éxito. En dicha verbena además de actuaciones de música y folklore, se celebró un concurso de bebedores de cerveza, que fue ganado por Emilia Camacho, a la que se le entregó de premio UN PAR DE ZAPATOS DE SEÑORA, la ganadora del concurso, nada más recibir los zapatos, tuvo que salir corriendo para el WATER de la sacristana de San Rafael, pues la cerveza bebida, se le vino abajo y se meó todo lo grande que era por “las patas abajo”. También se organizó una carrera ciclista,  San Lorenzo- Alcolea, ida y vuelta, y que fue ganada por “Panduro”

Esta peña tan unida a San Lorenzo, fue fundada en el año 1952, por Rafael Navarro Guzmán que fue su primer presidente. Participaron en muchas actividades festivas del barrio y colaboraron mucho en ayuda de los necesitados de la parroquia. Carreras de cintas, carerras de sacos,  cucañas, con cruces de mayo y peroles.  Por su colaboración y detalles de cordobesismo, les fue concedido el potro de plata a: Ignacio  Nocete Campaña, Francisco Medina Albanes y Angel Montilla Serrano. (El hermano de la popular “Carmela”, la dueña del Patio de la Calle el Trueque, que ganó tantos premios en los concursos).

Personajes que frecuentaban esta peña, fueron El Marques del Cucharon, Francisco Vargas Robles, Juan Martinez Cerrillo, Valeriano Cabezas, que fue el músico que compuso el himno de la peña. En cuanto al nombre de “Minguitos”, se debe al “mote” que un torero cordobés que pertenecía a la cuadrilla del Guerra, se lo puso al padre de Manuel Cabello, que regentaba la Taberna de San Lorenzo, y que era muy aficionado a poner en sus tapas un tipo de pan llamado popularmente “minguito”. Este torero le gustaba mucho el vino Solera María del Valle, que la representaba Manolo Cabello, y el torero saboreaba este vino, porque dice que se le parecía mucho al “Pitarra” de Villaviciosa


EL “COJO” DEL JARDIN

A mediados del siglo XX, por nuestros barrios populares como hemos dicho, todavía quedaban algunos portales de zapateros, así podemos citar que en los años 1950, teníamos un zapatero en el JARDÍN DEL ALPARGATE, llamado Francisco Morales Muñoz, este hombre venía del campo de las minas. Nació en el 1888, en Cerro Muriano y de joven trabajó en las Minas de Cobre de esa localidad. Cuando contaba 24 años, formando parte de una cuadrilla de 5 hombres y cuando transitaban para acceder al pozo San Rafael, fueron sorprendidos por una enorme explosión al parecer motivada por el cigarrillo de uno de los del grupo, que de forma descuidada pasó por la Santa Bárbara y provocó la explosión. Murieron sus cuatro compañeros y él salió proyectado hacia el interior del pozo, quedando cogido en unos salientes de viga y que al quedar suspendido por la pierna, ésta por el peso del cuerpo, quedó prácticamente amputada en el acto. Desnudo totalmente como quedó después de la explosión, lo recuperaron y fue trasladado al hospital de Agudos en donde le atendieron. Salió del hospital con una pierna menos y su muleta.

Carrero y Aguador

Fue indemnizado con 1500 pesetas, con lo que compró una “piara de cabras” y se dedicó a pastorearlas por el campo de Cerro Muriano, muy cerca de donde dicen que se obtuvo la foto de Robert Capa (“La muerte del Miliciano”). Con 28 años conoció a Francisca Contreras, con la que se casó y tuvo nueve hijos. Ya casado se colocó en la Azucarera de Villarrubia, (Córdoba), con el encargo de “aguador”. A pesar de que andaba con una muleta, caminaba con el cántaro al hombro con cierta soltura. Dada su enorme dificultad en la pierna, optó por aprender el oficio de zapatero, para lo que empezó “enderezando puntillas” en la Corredera, más adelante logró aprender bastante bien el oficio y cuando nació su segundo hijo Manolo, ya estaba trabajando de zapatero, en el Jardín del Alpargate, muy cerca de su casa.. Era un hombre bebedor cuando hacía falta, alegre y de apariencia optimista. En su taller se reunía mucha gente joven que lo tenía al corriente de todo. Por su portal, pasaron “El Mora”, “El Sorna”, “El Negro”, “El Cuevas”, “El Tarugo”, “El Tormenta” y como no, los “Gatos”.


CURTIDOS HUERTAS

En la Calle Almonas (Gutiérrez de los Ríos), había un gran taller de zapatería, haciendo esquina con la Calle de los Huevos (Duque de la Victoria), casi enfrente del establecimiento de Sal de Duernas, que allí había. En ese taller los hermanos Huertas,  Antonio, Manuel y Francisco, toda la familia oriundos de Porcuna (Jaén) y también trabajaba con ellos un tal Pérez, que tocaba en la Banda Municipal. Esta zapatería era de las más boyantes de Córdoba por su clientela. Queremos recordar que hasta tenía escaparates, que al cerrar el taller eran tapados con unos tableros de protección de madera.


Este negocio debió de evolucionar bastante bien, pues a principios de los años 1950, instalaron en Santa María de Gracia, un negocio de curtidos para atender el abastecimiento de los zapateros. El nombre del negocio fue CURTIDOS HUERTAS, posiblemente en este negocio, ya entraron la siguiente generación, y se veían a varios hermanos que disfrutaba con su buen negocio. Allí en un principio acudían muchos zapateros, a comprar suelas, cortes, y toda clase de material. Pero ellos además como demostraba el gran almacén que tenían el la Calle Pleitineros (detrás del Convento de Santa María de Gracia), se dedicaban también a comprar el calzado usado y nuevo que le entregaban a los militares y ellos después de algunos retoques, lo vendían a clientes que venían a recogerlos, o simplemente los vendían a clientes específicos.  Aquel negocio tomó un volumen considerable. No sabemos si el negocio fue un éxito en lo económico  o no, pero lo cierto y verdad es que los dueños tenían unas motos y unos lujos, que para aquellos tiempos era todo un esplendor. Y en casa de Gamboa, pavoneaban de invitar y ser esplendidos con todo el mundo. Empezaron a vender de fiado y eso, unido quizás a su ritmo de vida, a la caída del sector y a una mala administración determinó que a los 6 años prácticamente el negocio se hundiera.

Quizás por otras razones, un pariente de ellos, dedicado también al oficio de zapatero, se suicidó en el olivar que había con anterioridad al PRYCA de la Choza el Cojo. Este desafortunado hombre, tenía el taller también en la Calle Almonas, muy cerca de los hermanos anticuarios Melchor y Manolo, dos personajes de auténtica fábula.

Por unas razones u otras, los Huertas, desaparecieron de Córdoba y se marcharon a Madrid, y en el lugar en donde ellos tenían aquel almacén de curtidos, apareció un coqueto Bar Vélez, cuyos dueños vivían en la Calle de la Peña, bien porque en dicha calle vivía Paco Trujillo, o por lo que sea, en esa Bar, se entablaban por la noche importantes partidas de cartas, por donde aparecieron muchos jugadores del Córdoba. Allí entraba un “zapatero” de la Ribera, al que llamaban el “tintes”, porque casi siempre iba con las manos manchadas de barniz, solía ir acompañado de sus amigos Florencio “El Chapu”  y el Berenguer. Estos al final tuvieron un pequeño disgusto y se volvieron a su lugar habitual de juego cual era el Bar “Brasero” de la Calle el Poyo en San Pedro.


EL ZAPATERO “Médico”

Un vecino mío llamado José Montero, al pasar de los cincuenta años, empezó a notar en las plantas de los pies, un dolor muscular en la zona plantar situada más atrás de los dedos. Al principio creyó que era cosa de podólogo y fue a San Andrés, para que lo vieran. El podólogo le dijo que eso eran problemas derivados del “pie cabo”.y que era cosa del traumatólogo. Fue al médico de cabecera para que le diera un volante para el especialista y el médico le dijo: “Aquí tienes el volante para el traumatólogo, pero no obstante llégate antes al zapatero de San Pablo, y cuéntale tu problema. Así lo hizo, y desde que habló con el zapatero, (Enrique), éste le solucionó el problema y hasta hoy. Después de más de diez años, los dolores del plantar desaparecieron como por ensueño. Este zapatero, ya jubilado fue un “zapatero médico”, y eso se lo pusieron las mujeres que trabajaban en los laboratorios BESOY, ya que al ser todas clientas de él, a muchas las enseñó a andar con tacones. Retirado el padre al final de los años setenta, le sucedió su hijo, llamado también Enrique, pero ya no estaban los Laboratorios Besoy.


EL COJO “TÓRTOLA”

Al zapatero Antonio López, “El tórtola”, otras veces y dada su evidente cojera, le llamaban “El Cojo”, era un gran aficionado a toda la cacería de pájaros, especialmente la paloma, la tórtola y la codorniz. Tenía el taller lleno de jaulas, y eran muchos los amigos que le visitaban, (además del encargo de algunos trabajos),  para hablar de toda clase de artes de las redes, que era su afición favorita. Para practicar esta afición acudía más allá de los Peñones de San Julián, en la Zona del Soto del Arenal, y también a la Alameda del Obispo. El no pegaba tiros y los casqueros de las orillas de los ríos, era el sitio ideal para colocar su chozo y la red.

Tenía su taller ubicado en la Plaza de San Rafael, en casa de “La Repulla”, (Josefa Repullo García), que era como decir “la alcaldesa” de esa zona del barrio. Era buen maestro en el tema de la zapatería y hasta el cuerpo lo tenía idóneo para la profesión que había elegido, ya que además de que no tenía excesiva altura, era bastante gordo.

Cuando iba de cacería y lo mirabas por detrás, lo único que veías era un hombre encorvado por la postura del oficio, y el resto todo era culo y zurrón. Tenía varios amigos fijos que lo visitaban todos los días, como Rafael el “Coco”, que aún estaba más encorvado que él, Enrique “El lombrica”, siempre tieso de tabaco y Pedro “El pella”, que atendía a este apodo porque tenía la facilidad de ventosear prácticamente cada vez que quería, y alguna vez que otra se le escapaba alguna “pella”.

También entre sus amigos a la cacería se conocía a varios médicos, a los que tenía como clientes y de vez en cuando les mandaba “sus pajaritos”. A él le gustaba el tabaco y el buen vino, y tenía en su taller una especie de armario ventorrillo. Al estar tantas horas sentado encima de la silla, y a partir de los 50 años, empezó a padecer bastante de las hemorroides (Almorranas) y sufría mucho de este padecimiento pues incluso decía que algunas veces llegó a sangrar.

Juan Martínez Cerrillo, que tenía su taller de escultor e imaginero enfrente, le visitaba a menudo, comentándole cosas de esta enfermedad, que él también padecía. Cerrillo, siempre supo reconocer en este hombre de aspecto un tanto “elemental”, que se manejaba muy bien con el cuero hasta el punto de que incluso le hizo unas botas a “Alfonso el droguero”. Gustaba hablar con él de cueros, máxime cuando en aquellos tiempos el propio artista (Martínez Cerrillo), empezó la técnica del repujado.(1958).. Todo el mundo disfrutaba de las ocurrencias y chistes que a este hombre se le ocurrían.


UNA BOMBA, ha matado al “TORTOLA”

En aquellos bombardeos que cayeron en 1936, en torno a la Iglesia de San Rafael, uno de ellos pilló a este joven zapatero, y el propio “Chocolatero”, (sacristán del convento de Santa María de Gracia,) al verle caído en el suelo, cundió la mala noticia de que a “Antonio el Cojo”, le había caído una bomba en lo alto y lo había matado. Esto se propagó por todo el barrio, dada la popularidad del zapatero. Afortunadamente todo quedó en un poco de “metralla”, que según él se le alojó en la pierna mala. Testigo de todos estos episodios, fue Juan de Dios Muñíz, pescadero de toda la vida y que siendo vecino de la Calle el Cristo, jugaba en compañía de Pepín Sánchez, en los “marmolillos” de piedra que antaño había en la puerta de la Iglesia de San Rafael.

El “Tórtola”, a pesar de la bomba, era un hombre muy enamorado y aunque tenía a la mujer muy cerca, siempre que le visitaba una clienta, le gustaba mirarla y admirarla, lógicamente con respeto, pero cuando se marchaba la clienta, siempre emitía una opinión de admiración de todas. Tenía una hija que se casó con José Izquierdo, gran aficionado al boxeo, en donde combatió con el apodo de “Pecho Paja” y deleitó a mucha gente en las veladas de combates que se celebraban en el cine Iris de Verano, (Calle Abejar), con Jack Terri, León Morrugares, y otros contendientes. Luego más tarde en el Córdoba Cinema, de verano, recuerdo que mantuvo un sonado combate con un panadero del Horno de San Pedro, (Repartidor), y otro con el famoso Díaz Maldonado, “El Mangui”, de las Costanillas, en los que la gente vibró de emoción. En cuanto al enamoramiento, Antonio "El Cojo", y al "Coco", siempre les gustó tener chavalas jóvenes a su alrededor.


La Perdiz con "Mayonesa"

Era un hombre de buen comer y aprovechando que su vecino, el hermano de Julia, estaba de camarero en el BAR REQUENA, frontero al Asilo Madre de Dios, (Hoy Hotel Averroes), Bar, en el que solía comer mucha gente que trabajaba en LAS LONJAS, y que tenia anunciado un plato que era: “PERDIZ CON MAYONESA”, y eso al Gordo “Tortola” le agradaba mucho. Siempre que se pasaba los fines de semana para el campo a poner la redes, a la vuelta comía ese plato que le encantaba. Quizás influyera el hecho de que él,  era el que le proporcionaba los pájaros a los bares del entorno.  Los platos de pájaros eran muy apreciados por la gente que trabajaba en la Lonjas.

Para el colmo, tuvo la suerte que en la casa en donde tenía el taller, vivía una tal Carmen Ruiz Repullo, que era toda una autoridad en el preparado de la Mayonesa.


La Mayonesa MUSA

Por cierto que esta Carmela, fue empleada de Moreno S.A., y se llamaba realmente Carmen Ruiz Repullo, fue una trabajadora ejemplar en su empresa, en donde estuvo más de 45 años. Ella fue la DESCUBRIDORA PRACTICA DE LA MAYONESA  MUSA, porque si bien, en la idea, y en la formula final hubo personas como José Álvarez (padrino por cierto de boda de Pepe del Caballo Rojo), que al haberse casado con una cubana, trajo esa idea de Cuba para Córdoba, y fue el gran empresario Don Baldomero Moreno Espino, el que la puso en experimentación en su fábrica de Córdoba, para ello contó siempre con la colaboración de su empleada de confianza, Carmen Ruiz Repullo, que fue la que de forma real, con la "práctica" del probar y el probar, hasta dar con el sabor y la texturas final, configuró la agradable y maravillosa Mayonesa Musa. Luego como hemos dicho, los químicos y técnicos, elevaron estas experiencias a nivel de FORMULA, y así quedó registrada LA MAYONESA MUSA, que se vende por todo el mundo, y de alguna forma da prestigio a Córdoba.


EL ZAPATERO “Boxeador”

Antonio Mejias Herrera, del barrio de San Lorenzo, alternó en su juventud con los Casanas, Los Éstévez, Los Espejo, Los Morrugares, Los Fernández,  Los Sánchez, los González, Los Trujillo, Los Barrilero, Los Soler, Los Gordillo y vivió con todos ellos cuando eran jóvenes en San Lorenzo. Cuando llegaban los veranos, casi todos iban a bañarse al Molino de Martos, pero a él le gustaba desde primera hora, visitar los gimnasios  para cultivar el cuerpo. Incluso se aficionó al boxeo, pero no obstante se hizo zapatero de calzado a medida, en donde llegó a ser un acrisolado profesional en la fabricación de botas de fútbol. El vivió en la Calle Ruano Girón, esquina con la Calle el Trueque, y el taller de zapatería lo tuvo en un local que había en la Calle Roelas, junto a la casa del “Niño Dios”, el banderillero, que aún siendo primo de Manolete, y según dicen algunos entendidos, fue el primero que le entabló una reclamación ante el sindicato de toreros.  Antonio Mejias, al margen de su oficio de zapatero de calzado a medida, cultivó mucho la educación física, y aunque nunca poseyó titulo oficial, era un entendido en estos menesteres. Se casó dos veces ,  y emparentó con una persona de buena relación con los Cruz Conde, hasta el punto que a los hijos de don Alfonso, les dio clases de gimnasio. Esta relación fue la que le proporcionó el cargo de masajista y utillero, en el Córdoba CF, que fundara don Alfonso Cruz Conde, en el 1954. Por cierto a los sesenta años, el Córdoba ha ascendido a Primera División por tercera vez en su historia.

Lógicamente cuando se situó en el Córdoba, ya se había mudado por la Barriada de Cañero, en donde su hijo Joaquín, siguió su fama como zapatero de botas de fútbol, equipando de este material a muchos equipos de la liga española e italiana. Allí en la tercera Calle de Cañero, enfrente de Rafael Gómez "El Sandokan" uno en las botas de fútbol y otro en la platería, lograron metas muy importantes. Cuando Antonio Mejías, algunas veces venía por San Lorenzo, para ver a sus amigos de juventud, más de una vez se cruzó con el sacristán Pepe Bojollo, y le relató las veces que durante la guerra, y cuando sonaban las sirenas,  arremolinaba a sus hijos, y se refugiaba dentro de la torre para evitar los bombardeos.

En Córdoba por aquellos tiempos había pocos lugares para que la gente joven practicara deportes o hicieran ejercicios físicos. Por eso el Molino Martos, y sus baños eran un lugar ideal para que los jóvenes concurrieran allí. Unos, para además de bañarse y practicar la natación, jugar al fútbol. Uno que era pionero en estos menesteres eran Manolin “El boca” que siempre iba con su balón. Otros como “Fra Polo” se ejercitaban en saltos desde lo alto del transpolin. Finalmente había algunos que con la complicidad de Rafael Caballero “El Molinero” que regentaba los baños, practicaban pesas, halteras y algunos hasta boxeo. En esto del Boxeo, estaba, Mejías, León Morrugares, y Sánchez Terry. Pero esto solía ocurrir en el vestuario de primera, que era el de la gente que pagaba el derecho a la ducha en la “Chorrera”. (cogidos de una soga y a soportar el chorro de agua fría como el hielo.). 


EN LOS SALESIANOS

Para muchos jóvenes de aquella época la existencia del Colegio Salesiano, fue una realidad como centro con su Oratorio, pues ello les permitía poder practicar el fútbol, ver el cine, teatro, e incluso asistir a determinados actos culturales organizados por las personalidades de la Córdoba de entonces. Los salesianos le daban un especial énfasis, a los finales de curso con sus entregas de premios, que se celebraban en el teatro. A estos actos por aquellas fechas asistían buen número de personalidades de la ciudad.

Así tenemos que en 1946,  las fiesta de entrega de los premios a los “gratuitos” fue el 25 de julio, todo ello fue precedido de actos e intervenciones de personalidades como: El gobernador don Saturnino González Badia, el Alcalde don Antonio Luna Fernández, y el presidente de la Diputación, don Enrique Salinas Anchelerga, también asistió el coronel del Regimiento de Lepanto, don Antonio Alvarez Rementería, el decano de la Facultad de Veterinaria, don Germán Saldaña, y otras personalidades. Hubo varias conferencias y coloquios, a los que asistían los jóvenes del barrio como atónitos.

Uno de los participantes en aquellos discursos, fue don José María Ortiz Juares, que aludió al momento presente que se vivía entonces en la Europa de la post-guerra diciendo:

“la hora presente es la hora de S. Juan Bosco, en vanguardia de la cual se colocan los católicos españoles con su sentido del Evangelio y su amor a María Auxiliadora. La solución viene dada por las tres notas de la Obra Salesiana: Disciplina, régimen de puertas abiertas y tutela de la juventud obrera”.

Otro de los conferenciantes fue inevitablemente don Rafael Castejón, profesor de la Facultad de Veterinaria, que habló de Córdoba, su conquista en el año 1236, y la relación de Córdoba con la ciudad jienense de Martos:

Explicó que cuando el Rey Fernando III, había convocado a los nobles y órdenes religiosas para la toma final de Córdoba, el asedio debió tener lugar en la madrugada del día 29 de junio, día de San Pedro y San Pablo. Algunos almogávares (hombres de frontera), venidos desde la ciudad de Andujar, se enteraron por algunos moros traidores, en el mal estado en que se encontraba la defensa de las murallas, sobre todo en la zona de la Ajerquía. Así que aprovechando estas circunstancias y dentro de una operación general de asedio, Domingo Muñoz, Benito de Baños, y los hermanos Benito y Alvar Colodro, subieron a la desguarnecida muralla a la altura de la Puerta del Colodro, y fueron recorriendo la muralla, (por toda la Fuensantilla, y parte de la Ribera), quitando de en medio a los adormilados guardianes que se encontraron al paso. El hecho de recorrer todo ese pedazo de muralla, era porque por la zona de Ollerías, Fuensantilla, Puerta Nueva, todo ello era campo al descubierto, y suponía un peligro entrar por ahí, y claramente fueron buscando la Córdoba habitada, que se encontraba en la Ajerquía (Barrio de Santiago).  Al llegar hasta la altura de la Calle El Viento (Ronquillo Briceño), bajaron de la muralla para abrir las puertas a las tropas que ya esperaban. Fue sorprendente el contemplar que los primeros combatientes que entraron por esa puerta, eran miembros de la Orden de Calatrava, que habían llegado de la ciudad de Martos, por ello, desde entonces, todo lo que estuvo relacionado con aquel sitio, se le llamó como Puerta de Martos, Molino de Martos, etc. etc. Es decir que las tropas que conquistaron Córdoba, entraron por la Puerta de Martos, en honor a los caballeros que vinieron de la ciudad de Martos, tales como Alvar Pérez de Castro, su hermano Pedro Ruiz, Fernán Nuñez de Temez, Alonso Tellez de Meneses,  Martín Fernández Arciniega, que fue el que abrió la puerta.

Al final de aquella conferencia en donde contó uno de los episodios de la conquista de Córdoba, nos indicó de que curiosamente en la Ciudad de Martos (Jaén), se halla el SELLO ORIGINAL DEL Ayuntamiento de Córdoba, precisamente en una de las vitrinas de un museo que tienen los frailes franciscanos de aquella ciudad. Ese sello de Córdoba, aparece en documentos de adquisición de la propiedad de Almenara en el 1430.  Con la llegada a Córdoba del ICOMOS, se procedió a ir a Martos para hacer un negativo de dicho sello.  


EL ZAPATERO “GUASON”

Andrés Gómez Villatoro, estuvo trabajando en Cenemesa, primero en Fábrica de motores y posteriormente y en los años sesenta, estuvo trabajando en transformadores de distribución. Pero él, medio en broma medio en serio, anhelaba poner un negocio propio de zapatos. El vivía en Valdeolleros, junto al bar Siboney.  Comentó con risa el primer pedido que recibió con zapatos todos del mismo pie, y con bromas y cuentas empezó a vender zapatos. Al estar muy cerca de la Base de Automovilismo, supo lo que es comprar calzado a los militares, para que otros de la provincia de Jaén, los arreglaran. Ese negocio funcionaba en muchos sitios oficiales. Gustaba de dejarse bigote, para causar impresión a su mujer mucho más grande que él, que era hija de "don Tabique". Al final terminó por salirse de la fábrica, y sin perder la risa se dedicó a su negocio de zapatos.   

Al hablar de la Base de Automovilismo, pudimos comprobar efectivamente, como al llegar los reemplazos, había un trasiego de compra de calzado viejo y nuevo entre los mismos soldados. Llegaban con una furgoneta DKW, y allí recolectaban el calzado. En la Universidad Laboral de Sevilla, el encargado por aquellos años de la Barbería, un tal Pedro Fernández, que vivía cerca del barrio del Quintillo, también se dedicaba a comprar el calzado nuevo que les entregaban a los alumnos, aprovechándose de que muchos internos estaban “tiesos” de dineros.

Aquí también en la Universidad Laboral de Córdoba, aunque el maestro zapatero, Prados, era todo un dechado de honradez y profesionalidad, había algunos colaboradores camuflados, que también le solían poner “carretera y manta” al calzado nuevo que le compraban a los alumnos, apareciendo luego ese calzado en los portales de la Plaza de la Corredera, dispuestos para la venta.

Eran los tiempos que Valdeolleros, era una serie de pequeñas casas alrededor de un enorme socavón que había en medio del barrio. Todo era terrizo, y junto a la tapia del enorme solar de Carbonell, había una fuente, situada a la mitad del camino de la calle. Nosotros que estábamos en el cuartel 65-66, cuando íbamos a tirar los restos de la comida que sobraba al muladar que había junto a la fuente y la tapia, podíamos comprobar como eran cientos y cientos el número de ratas que se acercaban entre la maleza a por los restos de comida. Afortunadamente aquella tapia de Carbonell desapareció, se hicieron carreteras, y se fueron las ratas.


CURRO "El Pistolas"

En aquellas casas de vecinos, había inquilinos, había discusiones y muchos chiquillos en el patio, pero en la Casa de José Mª. Campos Moya, (Calle Ruano Girón-Esquina con Calle el Cristo), vivían pocos vecinos, lo que había en aquella casa eran tres establecimientos o negocios. Había una imprenta que la dirigía el tío político de Campos, pero en el portal estaba la taberna de Barbudo, que después de trabajar en la Electro Mecánica, se atrevía a ponerse a vender medios y copas de vino. Con su moto LUBE, era conocido por todo el barrio. Como el portal era muy amplio, al otro lado del mismo se instaló la zapatería de Curro, “El sopo”, que le arreglaba el calzado a todos los vecinos que había en toda la calle. Un cliente muy particular que tenía era Paco Almoguera, que era  barbero de profesión y a la hora de pagar se intercambiaban sus trabajos.

Este Curro “El sopo”, también se pluri-empleaba, cantando la “Lotería” en la taberna de la Paloma, en plena Costanillas, y de la mucha gente que iba al “bingo” sacaba buena clientela. Pero se acabó la lotería, se acabó la taberna de Barbudo y tuvo que cambiar la zapatería de lugar y se puso calle más abajo, junto a la casa de los hermanos Santos Iglesias  y de Enriquito, el que fuera de los primeros panaderos que hubo en la Universidad Laboral 

En su nuevo local, el amigo Curro, parece que instituyó una Sala de Teatro “Leído”, pues en torno a él, todas las tardes, acudían a su zapatería algunas personas mayores que le eran fieles, como el “Artillero”, el “Guapo” y “El Corneta”, y algunos más que se sentían atraídos por el mundo del Oeste. Allí el amigo “artillero” declamaba, a media voz una novela de Marcial Lafuente Estefanía, enfatizaba y reproducía guturalmente hasta los ruidos de las puertas batientes de aquellos salones y tascas en donde se desarrollaban las violentas escenas entre pistoleros, buenos y malos. Daba la sensación de que se masticaba hasta el olor a pólvora. Más que novelas leídas, eran auténticas sesiones de teatro leído. Los invitados a la “representación” quedaban totalmente callados y con la respiración contenida, y los oídos prestos para sentir la inmediata aparición del sheriff. Ellos, eran los encargados de proveerse diariamente de una novela en Casa de “Bizcocho”, en la Calle del Empeño, (Isaac Peral), que era el mejor establecimiento de Córdoba.

Curro, el zapatero, un poco más joven que sus contertulios, se lo pasaba en grande. Un día se presentó uno de ellos con su estrella de sheriff y todo, para conseguir mayor realidad a las escenas de lectura. La zapatería estaba ubicada en un local, que estaba junto a la casa de Enrique, (panadero de la Laboral). En la actualidad allí se encuentra la Casa de Hermandad del Cristo de Animas.

El “Artillero” era un hombre con la fe del carbonero y siempre que pasaba por los Padres de Gracia, se santiguaba de una forma muy personal, pero muy sentida. Un día de 1974,  D. Valeriano Orden, el nuevo párroco de San Lorenzo, fue a visitar a un vecino suyo (Miguel González), y se quiso interesar por él, y és te le contestó: “D. Virginiano –confundió el nombre del cura por uno más del Oeste- yo qué pecados voy a tener, si todos los días me levanto a las cuatro y media de la mañana, tengo las manos y el cuello destrozados de llevar mi carrillo durante toda la mañana y parte del día, desde el lunes hasta el sábado. La mayoría de lo que cobro se lo doy a mi mujer y no tengo vicio ninguno nada más que la lectura de una novela todos los días por la tarde. Yo para no molestar a nadie, siguió diciéndole, no pongo ni el despertador. Y para que mi carro no despierte a nadie, me voy a la Plaza de la Corredera por el camino de la “Ronda de la Manca” aprovechando que no hay apenas casas, para no molestar a los vecinos que estén durmiendo.”.


LOS BOTINES de "don Antonio Jaén"

Había gente del centro que  se cuidaban de ir a arreglar ningún zapato, en aquella sociedad del centro de la ciudad, todos tenían que aparentar ser importantes y pudientes, y en caso de ir al zapatero era para que les tomaran medida, bien para hacerse unas botas para el campo, la pesca o la cacería, o para andar por la finca, o bien que les tomaran medida, para hacerse unos zapatos para vestir. En aquellas épocas, los hombres que podían costearlo utilizaban los clásicos botines, que era un síntoma de distinción. Había un profesor de Instituto, que al decir de Pablo García Baena, que fue alumno suyo, solía llevar unos botines muy elegantes de charol negro, y  que los mostraba de forma “descarada” desde aquella tarima, que a modo de estrado era el lugar desde donde impartía sus enseñanzas en el Instituto Góngora.  Aquellos botines con toda seguridad se los confeccionaba Manuel Trujillo Giménez, un zapatero que había en la Calle el Trueque nº 2, que era el que le hacía todas las botas y botines, al industrial Manuel Salcines Espinosa, (Calzados Salcines), que en su tienda de la Calle Alfonso XIII, era la referencia en Córdoba en este tipo de calzado.  Además de que un hijo de este industrial, Manuel Salcines López,  fue compañero y alumno de don Antonio Jaén en el Instituto de la capital.

Este industrial de peletería, tenía un familiar de nombre Juan Encinas, que poseía un coche de caballos. En el argot del trabajo se le apodaba “El tres culturas”, pues cada vez que realizaba un recorrido por el casco antiguo o la judería, salvo en el caso de la Mezquita, los demás monumentos o casas solariegas, unas veces para él eran árabes, otras romanas y otras judías. Su objetivo era que los turistas usuarios de su vehículo quedaran impresionados de lo que el explicaba. Guardaba el coche de caballos en los patios de San Francisco, compartiendo cuadra y cochera, con un canónigo de la Catedral. Hablando de los cocheros, las explicaciones que suelen dar a los visitantes han cambiado poco al día de hoy. 

La gente popular utilizaban las zapatillas, las sandalias, y las alpargatas de cáñamo, y pasar al nivel de zapatos o prendas de material, era un salto de categoría que pocos se lo podían costear. Había casos, que de un familiar para otro se heredaban las botas, pues se consideraban con una prenda a heredar.


PEPE “El Largo".

En la  Calle María Auxiliadora, y en el local que se hizo famoso por las “PATATAS FRITAS SIMÓN QUE SON MÁS RICAS QUE EL JAMÓN”, allá por los años principios de los 50, tuvo su zapatería, Pepe, que vivía en la Calle Escañuela, y era vecino de los Medina Pedregosa. Era posiblemente una de las personas más altas que había en el barrio, y tenía bastante trabajo. No era frecuente por aquellos tiempos que cualquiera tuviera una bicicleta de carrera, pero él, que se sentía y era joven la tenía. Era muy rápido en la ejecución del trabajo y se había especializado en la reparación de los zapatos femeninos, y se desenvolvía muy bien con estas clientas. Era frecuente que jugadores del Córdoba de aquellos tiempos, le trajeran pares de zapatos para adaptar. También gente de bien que cuidaban este tipo de obsequio a las mujeres. Era cliente habitual de CASA GAMBOA y llegó a tener muy buena relación con los hermanos Huertas, dedicados a los curtidos y a los que le compraba todos los materiales que necesitaba. El siempre decía que él era zapatero del calzado de las mujeres, y era verdad, ya que a su taller se llegaban incluso mujeres a consultar de una u otra moda. La primas de Calerito, Margarita, Deme y Eulalia, fueron clientas asiduas entre otras muy buenas mujeres del barrio, que a menudo acudían a que le repararan sus zapatos, pues estaba al día de la moda femenina.

Lo sé porque estuve trabajando con él, que incluso tenía revistas en donde se hablaba de zapatos y modas, en esas revistas abundaban los zapatos de corte en el empeine y de tacón bajo. Estos zapatos fueron creados por el famoso Chistián Dior, el zapato cubría los dedos y el empeine, dejando la parte media del pie descubierta. Los tacones eran bajos y de hasta 5 cm. Y a veces se decoraban los dedos con una especie de moña o adorno. 

También empezaron a imponerse los zapatos de influencia italiana con tacón de aguja tipo  “stilletos”. Tenían un tacón de aguja super alto, que en muchos casos llegó a los 18 cm. La punta redondeada y muy puntiaguda. Caminar con estos zapatos era toda una hazaña, pero las mujeres por tal de ir a la moda se atrevían con todo. 

También muchas mujeres se atrevieron con las sandalias con correas, que fueron muy populares para un vestir formal. Estás sandalias tenía los dedos descubiertos y se abrochaban alrededor del tobillo con una correa única. También las hubo incluso con tacón tipo “ kitten” que no se abrochaban por la parte de atrás.

Calzados Forsen, Calzados Rivas, Calzados Montilla, Calzados Capri, Calzados Mallorca, Calzados Imperial, Calzados  Rafael, Calzados Rodriguez, ect. etc. eran casas comerciales, ubicadas en el centro y en casas especializadas en bolsos como Dolores Muñoz, andaban las exquisiteces de zapatos.  Pues de esas casas, le venían a él para hacer alguna reparación.


SU "Aventura Ciclista"

La Peña los Minguitos Organizó una carrera ciclista, Córdoba-Alcolea, ida y vuelta, con llegada a San Lorenzo. La Pancarta de Meta, estaba sostenida e mitad de la Plaza de San Lorenzo, En esta carrera además de seudos-profesionales, también participaron algunos aficionados, a modo voluntario y de prueba, uno de ellos fue el Zapatero José, y otro Rafael Casas, el hijo del Boticario del Jardín, pues bien, ambos ciclistas, por poco tuvieron que ser recogidos en el coche escoba, que era el motocarro de Salvador el de los plátanos, ofrecido para la ocasión.

Este José, tenía un cuñado que se llamaba Antonio, y que era también zapatero en la Calle de los Moriscos, junto al Bar de Mariano Marin. Este zapatero tenía en su taller una buena colección de póster de artistas que anunciaban las películas y es que daba la circunstancia de que al lado justo del taller, se hallaba una de las pocas carteleras públicas que por aquellos tiempos instaló el Ayuntamiento de Córdoba, en algunas zonas de la ciudad.  Nosotros recordamos perfectamente la que se colocó a mitad de la Calle Alfaros, a la altura del actual Hotel Alfaros, otra también en San Lorenzo, en el rincón de Casa Huevos fritos, en donde actualmente está el restaurante la Cuchara, en estas carteleras se colocaban todos los carteles de los eventos festivos, así como de las películas. Y quizás, por esta razón, el zapatero de la Calle los Moriscos, tenía todo el taller casi forrado con los póster de Silvana Mangano, anunciando la película “Ana”, que se estrenó por aquellos años en el Palacio del Cine y luego pasó a los cines de verano.

Al final de los años 50, y con la decadencia de los zapateros, toda esta familia, se marchó al parecer a Barcelona, en donde emprendieron nueva vida profesional.


EL ZAPATERO "De la pajarita azul"

El Cine Isabel la Católica fue inaugurado en Córdoba a mediados de los años 1960. Este cine se había construido sobre lo que era un antiguo cine de verano llamado el “Rinconcito” por su descarada estrechez. El cine inaugurado era lógicamente de los más modernos y elegantes de Córdoba, y por él hasta el año 1990, en que dejó de ser Sala Única, pasaron muchas y buenas películas. El cine era de la empresa Cabrera, que en el mismo edificio tenía las oficinas de su empresa. En el amplio Hall de entrada, y hacía la izquierda se situaba una barra “Ambigú” a donde te ofrecían de todo lo que se te pudiera apetecer propio de un cine. A la derecha había una especie de escultura en hierro, obra de Mariano Aguayo, el director por entonces de la empresa Movie Recórd, que proyectaba la propaganda en los cines. Esta empresa estaba por aquellos tiempos por encima del Anexo de Galerías Preciados, en la Calle Eduardo Lucena.

En este cine, todo era elegancia y maneras nuevas. Hasta los porteros y los acomodadores, tenían su pajarita y estaban modernamente uniformados. Era característico el olor del ambientador que se utilizaba en el local, pues a muchas personas se le antojaba singular y refrescante. Como nota curiosa, muchos clientes preguntaban por la marca, a fin de obsequiar sus casas con aquél agradable ambiente.

El cine se inauguró el 17 de mayo de 1968, con la película “LOS  PROFESIONALES”, pelicula estrenada en Madrid, en 1966, y que estaba protagonizada por Burt Lancaster, Lee Marvin, Rober Ryan, Jack Palance, Claudia Cardinale, Ralph Bellamy, Woody Strode, Joe de Santis, Rafael Bertrand y Jorge Martinez. Fue dirigida por Richard Brooks.

En 1969, estrenaron la película ADIVINA QUIEN VIENE ESTA NOCHE, extraordinaria película interpretada por Sidney Poitier, Katharine Hepburn, Spencer Tracy, Katharine Houghton y Cecil Kellaway. El director fue Stanley Kramer, y la película obtuvo dos Oscar.

Ésta película fue un éxito de público y fueron grandes colas las que se formaron para sacar la entrada; la cola para sacar las entradas se orientaba desde la taquilla hacía arriba, llegando  incluso a donde estaba entonces la tienda de RECAMBIOS MARCIAL. Por cierto al lado de este comercio de recambios del automóvil, había en una casa un pequeño Museo Taurino, en donde se exponían prendas de Manuel Rodriguez “Manolete”. Quien puede dar fe de estos detalles era sin lugar a dudas, Rafalín Santiago, comerciante del pescado de San Agustín, que tenía su casa junto al Cine Isabel la Católica.

Era una función del sábado por la tarde, considerada el Pase más ceremonioso y habíamos sacado la entrada en la TEATRAL, una taquilla emplazada en la Plaza de las Tendillas, junto a la Heladería LA FLOR DE LEVANTE (todavía está dicha taquilla), que vendía las entradas de todos los espectáculos que se daban en Córdoba, con un incremento lógico en el precio. La TEATRAL, como hemos dicho, estuvo muchos años unida en Córdoba a todos los espectáculos que se daban en nuestra ciudad, fue una idea del empresario Eduardo Rodríguez Pina. Esta taquilla estuvo funcionando hasta mediados los años 80 del pasado siglo.

A la hora en punto y con el Cine con todas las butacas repletas,  empezó el Nodo, que recreaba la llegada a Sevilla del Generalísimo Franco a bordo del avión Caravelle “Francisco Tárrega”. El jefe del Estado y su esposa, permanecieron en Sevilla, desde el 22 de junio de 1968, hasta el 25 del mismo mes, inaugurando El Puente del Generalísimo, parte de la Autopista Sevilla-Cádiz y un Hospital de Traumatología y Rehabilitación. El NODO, además de hablar de la fugaz visita del príncipe del Japón Naruhito, al final se despidió con el reportaje de fútbol en el que el Real Madrid, obtuvo su sexta Copa de Europa, con el gol de Serena.

Después de un pequeño entreacto, y las recomendaciones de un anuncio publicitario elaborado por Estudios Moro, que te invitaba al Bar del Cine, empezó la película. A mediados de la proyección y cuando el padre aún no había visto al novio de la hija; de las cortinas verdes que decoraban el Cine, y en la parte de la derecha, empezó a salir humo. No cundió el pánico, pero la gente poco a poco, se fue dando cuenta y se fue saliendo para afuera y agrupándose en el Hall de entrada, comentando el incidente. En aquel momento pude comprobar que en el Cine estaba don Cristóbal Sánchez Mayendía, que pedía explicaciones “técnicas” de lo que estaba pasando. En ese momento se acercó el elegante portero con su pajarita de color azul que le dijo: “Perdone usted caballero, el incidente no tiene mayor importancia, pues es simplemente que una resistencia de la calefacción se ha quemado, y ya lo están reparando”. A esto, el tal Mayendía, acostumbrado a dar órdenes y mandar pues no en balde era el director de Cenemesa, le dijo: “Y usted que calificación tiene para decirnos que estemos tranquilos”, a lo que el portero de la pajarita le contestó: “Mire usted, yo soy el zapatero de la Calle Montero, pero no soy yo, sino un técnico, que es perito electricista, el que me ha dicho que el problema está solucionado.” Al oír esta contestación, nos enteramos que aquel portero tan elegante, era el zapatero de la Calle Montero, y también pudimos saber que un acomodador era Cartero de profesión y el otro Guardia Municipal del Ayuntamiento de Córdoba, ambos respondían por el nombre de Juan Manuel Savio y Felipe Herencia . Cualquiera lo diría.

Tranquilizadas las cosas, pudimos ver entre los espectadores, a  López Mezquita y Reyes Hens, que también estaban en el Cine, pero estos, como había hablado su director, ellos  no dijeron nada. Terminó la película y ya supimos, que el elegante hombre de la pajarita, era Germán, para sus amigos. Este elegante zapatero, era originario de Porcuna (Jaén), y sus padres después de tener un puesto de jeringos en la Ribera, fueron los porteros del  Palacio del Cine, y lógicamente cuando la empresa Cabrera, buscó personal adecuado para el Cine Isabel la Católica que iban a inaugurar, se fijaron en Germán, el hijo de los porteros, que tenía porte y presencia para lo que ellos querían. Don Francisco el practicante de la Calle Montero, solía decirle que la pajarita la habían diseñado para él.  Otros amigos de broma, solían decirle que era la reencarnación de Bob Hope.








































































1 comentario:

Anónimo dijo...

Interesante lo de Segarra.
Los pensionistas actuales , más del 90 %, es posible que hayan llevado en algún momento de su vida calzados Segarra:.Nos referimos a los del genero masculino.
Recuerdo el cine Isabel la Católica, pero no la pajarita de los acomodadores.
Saludos.