sábado, 9 de mayo de 2015

LA ELECTRO MECÁNICAS


Fue un referente en todos los sentidos para Córdoba, por su barrio, por sus vecinos y por los trabajadores que pasaron por aquella fábrica. He aquí un relato aproximado de lo que fue la Sociedad Española de Construcciones Electro Mecánicas. SECEM, de feliz recuerdo para muchos. En aquellos tiempos difíciles, hubo también unos representante sindicales, que en todo momento supieron luchar por sus compañeros y por la empresa. Por tanto sería justo recordarlos. 

No creán ustedes, con toda seguridad más jóvenes, que aquella avalancha sindical de tipo asanblearia que encabezó Marcelino Camacho, (1975-1979), con todo el respeto a su ideario comunista, y a los militantes de buena fe que lograron captar de todos los colectivos,  nunca pudo significar para todos los trabajadore, una clara verdad sindical, pues en la mayoría de sus dirigentes asamblearios, lo que menos le llegó a  importar en aquella época de transición, fue la marcha o la salvación de cualquier empresa. Ellos eran comunistas y seguían los dictados de este partido, que les pidió hacer todo lo posible para "allanar el camino hacía el poder de Santiago Carrillo". No eran sólo los comunistas, los que creían que este hombre iba a llegar al poder o que iba ser poco menos que inprescindible para fiormar cualquier gobierno.

Los comunistas, a través de la fuerza de sus asambleas, dominaban las fábricas, las calles y todo lo que se pusiera en el camino. Además contaron con periódicos que les hicieron toda la "cama" para de esta forma, salvaguardar sus espaldas. Pero fueron las elecciones democráticas, aquellas que tantas veces les pidió la UGT, en el seno de las empresas, como era la votación libre y secreta, libres de la tremenda presión de las asambleas, las que democráticamente pusieron a los comunistas en su sitio.

Sigamos con la fábrica:

Fue el ingeniero francés  FREDERIC LEDUX, que a su vez era director de la sociedad Minera y Metalúrgica de PEÑARROYA, el que creyó que Córdoba estaba enclavada en un lugar “Logístico de primera magnitud”. Y es que Córdoba con una red de ferrocarriles  que llegaban a todos sitios, ilusionó y motivó que  el hijo de FREDERIC LEDUX, se implicara de lleno en la creación en 1917, de la industria más importante que hubo en Córdoba.  Con ello se fundaba La Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas. Además de LEDUX, el capital inicial estaba formado, por dineros pertenecientes al Banco BILBAO y al Banco URQUIJO. El primer presidente del Consejo de Administración fue el MARQUES DE URQUIJO.

La Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas, S. A. (SECEM), decide en los años 1917-1918, instalar en Córdoba una planta dedicada a la metalurgia del cobre y construcciones eléctricas. Los principales inversores fueron franceses, y más que por la riqueza de este material en la provincia, posiblemente fue su situación geográfica dentro del mapa del sur y su cercanía con las Minas de Río Tinto de Huelva. También el estar unida la capital con la zona minera de PEÑARROYA-BÉLMEZ, en donde el carbón era fundamental para esta industria. También influyó el precio del terreno industrial 

Para su proyecto de instalación se compra el cortijo de ALJIBEJO, a un precio de 516.701 pesetas, y posteriormente se comprará el cortijo del OCHAVILLO, a un precio un poco superior de 623.280 pesetas. Ambas propiedades era pertenecientes a los Hoces. Para los franceses, esta era una zona que estaba como a “tiro de piedra” de la propia ciudad. Se trataba de una extensión de unas 315 hectáreas, algo parecida a lo que era la extensión de Córdoba en su casco histórico.


EL PROYECTO DE FÁBRICA

El proyecto de las instalaciones para la fábrica se le encargó al equipo del arquitecto suizo Francisco Gay, que proyectó un complejo industrial, que hizo girar las naves de fabricación, alrededor de una gran nave central, dedicada para el almacenamiento y las expediciones, con espacio suficiente para que los grandes camiones pudieran maniobrar con vista a ser cargados. En los años 1960, se pueden decir que diariamente salían más de 70.000 kilos de cobre elaborado, en cable, barras, pletina, hilo  y planchas.  Nada más que a CENEMESA, se le solía suministrar al año casi 750 toneladas. Esto lo supieron bien los transportistas Nicolás Callejón y Francisco Zamorano, “El Melonero” que siguiendo las instrucciones del dinámico Prieto Salas, lo transportaban casi todos los días.

También el mismo arquitecto realizó un proyecto para una barriada de casas para el personal. Eran casas unifamiliares  con su zona de jardín.

En Córdoba y por aquellos tiempos, las empresas que sobresalían, eran la Electro Mecánicas y Carbonell.  La primera guerra mundial convirtió a SECEM, en la dueña de los mercados en el sector de transformados metálicos de cobre e incluso cobres electrolíticos, latones, trefilería y demás preparados que demandaba una industria en total transformación. Fue su época de apogeo por lo que fue incrementando su plantilla hasta llegar a los 3200 trabajadores  que debió tener al mediados de los años sesenta del pasado siglo, otras cifras que aparezcan son estimaciones un tanto exageradas. Esta empresa se encontró con el mercado tan fácil que optó tarde por la renovación.

De hecho en aquellos años, se adquirió una máquina muy compleja de fabricación alemana, que se le llamó popularmente “LOS PLATILLOS VOLANTES”. La puesta en funcionamiento de ésta máquina hubiera significado un gran  ahorro de mano de obra directa de peonaje. Se han dado muchas versiones para justificar el porqué esta máquina nunca llegó a ponerse en marcha, unos decían que era por falta de los conocimientos necesarios para entender aquella tecnología. Pero hay otra razón también esgrimida en el sentido de que alguien con poder se opuso a aquella reducción de mano de obra. Una u otra versión, las dos posibles, dieron lugar a que “LOS PLATILLOS VOLANTES”, nunca arrancara. Actitudes como ésta de funcionar y producir bastantes años de espaldas a la renovación tecnológica, y por tanto, sin mirar con perspectivas de mejorar lo que hacía la competencia, fue lo que hizo que los países del norte de Europa, produjeran la tonelada de cobre a un coste mucho más bajo y competitivo. Incluso con mejor calidad de acabado. A modo de ejemplo citaremos que el cobre para las bobinas de los transformadores, mientras en CENEMESA, daba problemas porque las aristas rompían con frecuencia el papel del guipado-aislamiento que se le ponía al cobre, desde Finlandia, se enviaba más barato y con las aristas redondeadas. Este competencia era de los países del norte de Europa, era la consecuencia de que la tonelada de cobre, se producía con la mitad del personal que se elaboraba en Córdoba.
  
La ubicación de esta industria con su barrio de casas alrededor, dio vida a la carretera de Palma del Río, y convirtió al popular barrio de “Los Olivos Borrachos”, no sólo en lugar de residencia para el personal auxiliar ferroviario, sino que paulatinamente fueron llegando trabajadores de la SECEM, que querían vivir cerca  de su puesto de trabajo. La aparición en 1930, de la empresa CENEMESA, hizo que este barrio fuera como un elemento más de estas fábricas. El nombre de esta barriada a nivel oficial era el Barrio de Occidente, pero la tradición oral contaba que los maridos en sus salidas de los fines de semana, solían volver en la madrugada del domingo y con una “TAJÁ” de mírame y no me toques, y entonces para evitar que la mujer le echara la bronca, algunos “dormían” la “TAJÁ” debajo de aquellos olivos que abundaban al principio del barrio. Al ser ya como una costumbre este rito de dormitar la borrachera debajo de un olivo de aquellos, de ahí el nombre de los Olivos Borrachos.


LOS OLIVOS BORRACHOS

Al hablar de la “LETRO” hay que hablar a la fuerza de los vecinos conocidos de los Olivos Borrachos. En general se citaban como las “ sagas”. Existía la saga de los “Bodoques”, “Los Vélez”,  los “Fernández Latorre”, “Los Medina” los “García Ruz”, los “Blanco Pedraz”, “Los Monturque”, “Los Cruz Garrido”, “Los Antequera”, “Los Simón Rodríguez”, “Los Díaz Hornero”, “Los Blanco Medina”, “Los González”, “Los Chups Osuna”, “Los Jurado”, “Los Vico Lucena, “Los Sánchez Cerezo”, “Los Carrero”, los “Manolin Gónzalez”. Eran muchos los compañeros que vivieron en este barrio.  De los últimos que llegaron a este simpático barrio, fue el vasco J. Romeral Torróntegui, que vino a Córdoba en aquellos años difíciles desde el país vasco (1969), para curarse de un padecimiento que tenía de asma. Mejoró y vivió muy feliz en sus “Olivos Borrachos” como el decía y le hubiera hecho muy feliz en ser su alcalde.


EL MÉDICO BUENO

Pero el barrio de los “Olivos Borrachos”  también tuvo “otros vecinos”. Un buen día apareció un médico que había nacido en el 1934 en  la localidad de Villanueva de Córdoba. Se llamaba Pedro Muñoz. De familia humilde, su padre era zapatero. Estudió su carrera con la ayuda de unos familiares de Valencia. Trabajó como médico en África (Villa Cisneros), y allí empezó a comprender lo útil que su carrera de médico podía significar para ayudar a los más débiles. A partir de los años 1960, se instala en Córdoba, y los hace en la Carrera de la Fuensanta. A lo que el llamaba su consulta particular, era más bien el despacho a donde iban bastantes padres de familia, que iban a pedirle consejo, sobre las adicciones de sus hijos al alcohol o las drogas. Fue un médico comprometido en ayudar a todo el mundo. A pesar de tener que sacar adelante a 7 hijos, sacaba tiempos para todo y fue un gran colaborador con el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, que fue sus SOSTÉN DE FE, para estar muy comprometido. En 1982, y en los Olivos Borrachos, funda una institución ALCALI, para intentar recuperar a los alcohólicos. Posteriormente se pone al frente del Hogar Renacer, esta vez con ayudas de CAJASUR y el OBISPADO DE CÓRDOBA. Muchos de los enfermos que iban a su casa en la mayoría de los casos, no solamente no le pagaban nada, sino que muchas veces, les entregaba parte de  lo poco que podía haber recolectado.  En todo momento su esposa fue su comprensión y su fe. Pedro Muñoz Gómez, murió en el 2014, a los 80 años de edad.


LA VENTA DE SAN FRANCISCO

Al  hablar de la “LETRO”, hay que mencionar a la fuerza a la “VENTA SAN FRANCISCO”,  pues estuvo íntimamente relacionada con la fábrica y por supuesto con el Barrio. La VENTA, era la parada casi obligatoria de los camioneros que venían a recoger carga de cobre y que por aquellos tiempos 1950-60, eran muchos los que esperaban cola. Allí tomaban su café. (por aquellos tiempos no se estilaba el desayuno), comían y descansaban sentados. En los periodos de frío estos conductores nos enseñaron lo que eran los “CARAJILLOS” y los “SOL Y SOMBRA”. Lo primero era un café sólo con una copa de coñac y lo segundo era una copa de anís machaco con una copa de coñac. Pero la VENTA DE SAN FRANCISCO, también prestaba un buen servicio a los trabajadores de la Electro Mecánicas, ya que al ser estanco, eran muchos los que con ese achaque, se pegaban sus buenas convidadas. Pepín, que era el eficiente y bonachón que atendía el BAR, no paraba en todo el día de poner a prueba su eficiencia. En orden a las comidas, tenía buenas especialidades, al menos para aquellos tiempos, los boquerones fritos, la sangre encebollada, la asadura en pajarilla, los callos y las manitas de cerdo, entre otras. Allí había despensa para todas las exigencias, sobre todo para cuando los trabajadores de SECEM o CENEMESA, prolongaban sus jornadas por trabajos de reparación o urgentes y tenían que suministrarles comida. Y como no en aquellas elecciones sindicales de los años 1974, en las que en aquellas empresas se llegaban a formar más de 20 mesas electorales de acuerdo a la Ley Electoral.

Por cierto, que a todos los sindicales de un lado u otro, les gustaba la buena mesa y la buena bebida. Eran los tiempos, en que a los Campos, los Baena, los Poyato, a los Fresco, a los Carmona, los García Noci, les había llegado el relevo. Bien es verdad que estos sindicales y aprovechando que Cabello de Alba, había dejado de ser director general de Previsión, había destinado para las Mutualidades de Córdoba, una importante cantidad de pesetas, para que en forma de “prestamos viviendas” estos sindicales lo repartieran entre los trabajadores de la ELECTRO Y LA CENEMESA. 

En la VENTA DE SAN FRANCSICO, la paz y la armonía estaba garantizada, pues para eso entre la clientela se encontraban los inquilinos del Cuartel de la Guardia Civil, que era otra institución del Barrio. No podemos olvidar los Eucaliptos que existían a la entrada de la Venta, pues también formaban parte de este paisaje de la historía.

También la Venta de San Francisco, fue parada casi obligatoria para aquellos aficionados al fútbol, que se desplazaban a la Electro Mecánicas, desde los Barrios periféricos, para presenciar los partidos entre éste equipo, y el de los barrios de Córdoba y la provincia., ya que era el único fútbol del que se disponía.


LAS DELICIAS

En el camino inevitable para llegar a la Electro Mecánicas, te encontrabas con este BAR de carretera, que era tan antiguo como la propia “LETRO”, sin tener la proximidad de la Venta de San Francisco, también era un BAR, que al estar enclavado en los “OLIVILLOS DE DON FELIX”, también era visitado por muchos trabajadores de la Electro Mecánicas. Un día del año 1954, nos refugiamos allí en un día de gran tormenta, con el Economato a cuestas, allí coincidimos con los hombres que estaban plantando las acacias, que orillaban la carretera de Palma del Río. Además de los trabajadores de la Electro por allí aparecían muchos camioneros que iban a cargar y descargar al recién inaugurado Silo del Servicio Nacional del Trigo, con el tiempo fueron apareciendo junto el Silo, una serie de naves que unas y otras empezaban a querer abrirse camino en el difícil campo de los negocios. Nos llama especialmente la atención un taller de prendas de vestir que con el nombre de Creaciones Díaz, llenó aquella zona de juventud femenina. Luego Llegarían Almacenes Wizner, Serody y varias naves de frutas. Tampoco tenía que estar de mal ver la mujer que atendía el BAR de “LAS DELICIAS”.

Todavía nos llamaba la atención aquella pequeña espadaña, que existía la Calleja sin salida de los Olivos de don Felíx. En donde se crió Consuelo Simón y el amigo Carrero. Esa especie de Capilla y Espadaña, eran propiedad, de un tal Ortega, que lo mismo se vestía de trinitario, que de requetés en el Quintillo. En el Cementerio de la Salud, tiene un panteón que quiere rivalizar con el del Manolete”.



EL AUTOBUS DE LA “LETRO”

Por aquellos tiempos en Córdoba, (1950-1960), había pocos autobuses. Aunque había dos empresas en Córdoba, una Misuf Vizcaino y otra la empresa Rubio. Era Misuf el encargado de la Línea PLAZA J. ANTONIO-ELECTRO MECÁNICAS, con salida en la zona en donde estaban los Servicios Públicos de señoras, en la acera de Telefónica. Estos autobuses, iban pintados de azul y con una franja central en rojo. A la hora del relevo solían poner tres autobuses de los más grandes que tenían y casi se llenaban totalmente; el resto de las personas, hasta completar el autobús, se montaban en las paradas intermedias. Hay que decir que muchos trabajadores cuando llegaban a la parada del autobús, incluso se sentaban en el suelo para esperar la llegada de los autobuses.

Eran los tiempos del cobrador y el viaje de autobús costaba 0.25 pesetas. Por cierto que cuando hicieron el barrio de la Electro Mecánicas, construyeron una parada de autobús de material de obra, que junto a la que había a la entrada de la Huerta de la Reina, cerca del “BAR LA CONSTANCIA”, eran las únicas paradas que había de construcción. Ya más posteriormente cuando inauguraron la Residencia Teniente Coronel Noreña, (1957), habilitaron otra parada de autobús que daba acceso a la Residencia.


EL ECONOMATO DE LA “LETRO”

Otra de las cosas fundamentales de aquella empresa que era la SECEM, fue su gran Economato, ubicado en la Calle Mercadillo. En Córdoba, y sobre todo cuando las mujeres de los trabajadores de la Electro, coincidían en el médico, esto solía ocurrir en la Plaza Mármol de Bañuelos en donde estaba FOTO LEON, o en la Calle Montaña, cerca de la Calle Montero, pues aquellos eran los ambulatorios donde tenía sus consultas la “BILBAINA, que era la aseguradora que cubría la cobertura médica y de accidentes de la Electro. En esas consultas, se empezaba hablando de enfermedades y de medicinas, pero casi siempre se terminaba hablando del Economato y sus precios. Era tal la sabiduría de aquellas mujeres, que antes que entraras al médico, muchas ya te decían el diagnóstico de lo que tenías. Luego entrabas al médico don José Chacón Chacón y casi siempre te confirmaba lo que te habían dicho.  

Entre estas mujeres me acuerdo perfectamente de Salud la mujer del Claus, la Muñiz, la mujer de Juan de Dios, la Recio, la mujer de Estévez, Rosario, la mujer de Ortega, la León y Encarna, empleadas ellas de la fábrica, Ángela, la mujer de Amaro, Enriqueta, la mujer de López  y así una tras otra, muchas mujeres  que había por el barrio de San Lorenzo.

Por aquella fechas, años 1953-1954, las mujeres, fueran del barrio que fueran, la mayoría solían encaminarse al Economato de “LA LETRO”, andando. Primero llegaban a la Victoria y encaraban la acera de los pisos llamados de Cañete, que llamaban la atención ya por aquellos tiempos, porque eran las primeras casas a las que se le vio buzones para el Correo en el portal.

En vez de subir a la carretera por el viaducto, que era muy estrecho y complicado, sin subir se entraba por la izquierda de éste, y entre la nave de la Viuda de Victoriano Gómez, y los apoyos de viaducto, se accedía a la vías. Siguiendo la vías adelante llegabas a los Olivos Borrachos. Por cierto por aquellos tiempos que hemos mencionado se estaba terminando de construir EL SILO, (1954), edificio que fundió su imagen con este barrio. Más allá del citado SILO, había un paso a nivel sin guarda, solo había de forma permanente una cadena colgada, y por allí pasabas a lo que se llamaban “LOS OLIVOS DE DON FELIX”, esa era la parte de este barrio que lindaba con la propia carretera de Palma del Río. Salías a una esquina de lo que en aquella época era la Venta de la Delicias. Y desde allí pasando la Venta de San Francisco, te adentrabas en la Calle Mercadillo, y en la curva que hace la calle y a la derecha, estaba el Economato. Llamaba la atención que por una ventana salía la chimenea de una estufa.

El Economato, representaba la posibilidad de comprar de todo, más barato, y te lo descontaban al mes siguiente. La empresa, solía primar los artículos que se consideraban de primera necesidad. Eso sí, tenías que tener la precaución de acudir a comprar pasado el día 20. Estas empresas grandes, solían cerrar sus nóminas el día 20 de cada mes, como nos comentaba Antonio Rodríguez Tena, Con el tiempo, este Economato fue superado en precios y artículos por el de la Guardia Civil, que se hizo famoso en Córdoba.


EL CARBÓN DE LA “LETRO”

En aquellos años de posteriores a la guerra la escasez de carbón para las casas era ostensible, y eso se podía apreciar en las enormes colas que se formaban en la multitud de carbonerías que había en Córdoba, entonces en las casas, lo único que hacía funcionar las cocinas era el carbón y la electricidad, pero ésta última era privativa de la gente bien. Igual pasaba para los braceros que se dependía del llamado PICÓN, que era el producto que producían diariamente los llamados piconeros que adquirieron popularidad por estos barrios de Santa Marina y San Lorenzo.

Normalmente el “piconero” era una unidad de tres elementos, el que cortaba el monte para quemar, el que arrimaba agua para “apagarlo” que se llamaba ayudante y el borrico. Esta era una unidad de trabajo necesaria. Desde primeras horas de la mañana, hasta pasado el medio día, andaban quemando monte bajo, en las cercanía de la Sierra, la zona de Linares y Santo Domingo, y lo máximo que producían era tres sacos diarios, y eso contando que hiciera buen tiempo. El hocino y el borrico, eran las herramientas básicas  de estos hombres. Su bocadillo a media mañana, era cortar con su navaja trozos de tocino de beta, con su pedazo de pan.

La empresa Electro Mecánicas, se empeñó en aliviar un tanto el problema del carbón a sus productores y quincenalmente les facilitaba un suministro de carbón vegetal, de los excedentes que la propia empresa tenía y que utilizaba como desoxidante en sus hornos. La cara  conocida del hombre que lo transportaba y repartía era el camionero de la Calle Montero, Nicolás Callejón, que casi siempre estuvo ligado a la “LETRO”, bien con el cobre o el carbón. Este hombre cuando se jubiló se fue a vivir a Calazancio donde disfrutó de su pequeño jardín en su vejez.  


LOS SUELDOS DE LA “LETRO”

El tipo de fabricación de esta empresa, era casi el 70% de trabajo manual. Es decir, trabajo de peonaje, que se podían ver llegar todos los días con su bocadillos metidos en una taleguilla. Era una fila interminable de personas que se dirigían al autobús y también bastantes las que utilizaban la bicicleta. Pero a pesar de que se trataban de empleos de peonaje, por las características del trabajo, la mayoría solían cobrar complementos por tóxicos, penosos o peligrosos, además de una prima de producción. Se discutiera o no que algunos jefes hacían de las suya en el tema de las primas, se puede decir que en aquellos tiempos los trabajadores de la “LETRO”” podían ser de los trabajadores mejor pagados de la industria que había en Córdoba. Y eso se puede comprobar hoy, pues cualquier “jubilado” que saliera de fábrica, a mitad de los 80 para acá, su pensión será superior a cualquier trabajador de la actualidad, que pudiera quedar en lo poco que quede de la empresa. Además con la particularidad de que en estas fábricas, se hacía famosa la frase que pronunciaban muchas madres y que no era otra que: ¡AY! GRACIAS A DIOS, QUE A MI HIJO LO HAN HECHO PLANTILLA”. Las madres expresaban esto con una sensación de tranquilidad y seguridad. Hay que decir que por escasez de materiales para las monedas, el dinero suelto de las nóminas, los pagaban en sellos de correos.


LOS COBRARADORES DE CUENTAS

En la Electro Mecánicas y detrás de la Oficinas Generales, que estaban conforme se entraba a la izquierda, era frecuente ver la cola que los trabajadores solían hacer en la ventana de Caja, allí solían acudir los que de una forma u otra, no estaban en sus puestos de trabajo cuando el pagador iba por los talleres. De esto mejor que nadie estaban advertidos los vendedores de “CUENTAS A PLAZOS” que ya fuera de fábrica, y en la esquina de la Escuela de Aprendices, en la misma acera que conducía a la Parada del Autobús. Esperaban a todos los trabajadores que tenían que algo que pagar. Eran cuotas semanales, entre 5 y 7 pesetas, las que se solían pagar por aquellos años de 1947-1952. Allí se puede decir que pagaba todo el mundo.

Por ello queremos hacer un pequeño recordatorio de lo que pudo significar la llegada de algunos artículos que marcaron su época, así como mencionar a algunos vendedores.

Al Rubio, “El Piyayo”, como también le conocían por la Electro Mecánicas, que extendía sus clientes por las Delicias, Venta San Francisco, Olivillos de Don Félix, Olivos Borrachos y en la Fábrica de la Electro.

Al clásico “Cuello lata”, personaje de la Electro Mecánicas, que vendía por todo el Cerro del Campo de la Verdad, un día y mientras íbamos en el autobús, nos comentó que nada más que en la zona de la Calle Beato Henares, vendió más de 500 despertadores de la marca CID, un despertador de marca nacional que irrumpió por aquellas fechas. 



Al amigo Prieto Salas, que vendía de todo, pero fundamentalmente, relojes de pulsera y aquellos pequeños radio transistores que salieron de los que vendió más de 700 unidades al precio de 600 pesetas. Era de la marca SANNYO. Llegó a vender hasta relojes de oro de señora y vendió unos pocos.

Al amigo Antonio López Alcudia, “El Huevos”, personaje singular que vendía de todo, relojes, máquinas fotográficas, libros raros, bicicletas, y todo lo que se le pedía.

A Juan Rojas Morales, que tenía su zona de influencia en los Olivos Borrachos, Cenemesa, Avenida Parque,  Pisos de Cañete y el Barrio de la Electro. Toda su familia se dedicó a dar cuentas compaginándolo con su trabajo, esto le hacía tener muchos clientes entre sus propios compañeros.

A Francisco León, que con la ayuda de su amigo Ogallas, modernizaron las casas de los trabajadores de estas empresas, la ELECTRO Y LA CENEMESA, con Batidoras Turmix y ventiladores de pie de SP, (Soler y Palau), los mejores y más silenciosos del mundo. Y no digamos las famosas Ollas Laxter.  Este León vendía todo lo que se proponía.


EL RELOJ “CAUNY” en LA ELECTRO MECÁNICAS.

En aquellas casas de vecinos, se notaban los que tenían un trabajo seguro y estable. Sus viviendas, aunque humildes, eran de las primeras en las que se veía alguna forma de progreso, más que nada, por el hecho de tener un sueldo por lo general más o menos suficiente y regular. Ellos eran los primeros clientes de aquella enorme cantidad de “vendedores a plazos” que había en Córdoba, y en la propia fábrica en particular. En la popular “LETRO” se vendía de todo, empezando por preservativos, ropa, zapatos, artículos de oro, y toda clase de electrodomésticos, incluidos aparatos de radio y hasta televisores. Pero un producto que “inundó” la fábrica fue el reloj marca CAUNY, que por aquellos tiempos (1953), salió al mercado. Fueron tres los relojes que aparecieron por aquellas fechas, CAUNY, DOGMA Y CYMA,  Pero los que hicieron furor en la “LETRO” fue el citado reloj CAUNY.

Posiblemente fuera el “PIYAYO”, de los primeros que lo llevó a su nave de ESTIRAJE y allí, algunos mandos se compraron el modelo más grande, con aquellas esferas con los números troquelados y estrellitas de decoración, que junto con su correa de FISO-FLEX, daba sensación de poder y distinción.  El reloj “CAUNY”, se propagó como una epidemia entre el personal de la “LETRO”. Me contaba Juan Mena, empleado de Personal, que incluso hubo trabajadores que plantearon la posibilidad  de que los citados relojes se vendieran en el ECONOMATO.

Y es que poco a poco, la gente empezó a decir: “yo no soy menos” y casi todo el mundo se compró un reloj. Nos relató Miguel Escudero Melero, que en la Calle el Cárcamo, cerca de la Piedra Escrita, vivía una mujer que se llamaba Amparo Muñoz, que se entretuvo en vender cientos y cientos de estos relojes. El precio de venta para los “cuentistas” era de 350 pesetas, y se solía pagar por semanas. También en la CALLE ALMONAS, había un relojero Emilio García, frente a los “Hermanos GASPAR”, que también vendió muchos de estos relojes. Estos CAUNY, venían casi todos de Sevilla y digo casi todos, porque algunos venían de Ceuta.


EL DESPERTADOR CID

La Electro Mecánicas, era una de las empresas en que se trabajaba a relevos y esto hacía que casi todas las semanas, los turnos de trabajo cambiaran. En el relevo de la mañana, había que coger el autobús a las 5 y cuarto de la mañana, para poder entrar a las seis menos cinco de la mañana en que tocaba la sirena. A las seis había que estar en el puesto de trabajo dispuestos para la faena. Por todo este “madrugar” era necesario levantarse muy temprano para lo que se necesitaba “El despertador”, sobre todo la gente joven que se solía acostar tarde. En la nave de la ELECTROLISIS, Arturo Morales, como cualquier joven, tenía dificultades para levantarse temprano, y eso era motivo de preocupación para su padre. Su padre, zapatero de profesión, trataba en el día a día con mucha gente importante, y un día tropezó, con un tal Santiago Muñoz, que vendía “despertadores” y le compró uno  a su hijo. Era de la marca CID, totalmente realizado en España, y se vendía al precio de 175 pesetas. También los había de la marca ALBA y BETA, pero el despertador CID, era el que más se vendió en la fábrica. Igual pasaba en CENEMESA, en donde casualmente vino a realizar la prueba de fresador, un antiguo compañero de la Universidad Laboral, llamado ARANZANA FERNÁNDEZ,  que venía de la empresa BRESSEL de Madrid y nos confirmó que la gran mayoría de las matrices para cortar las piezas que llevaba ese despertador, se elaboraban en dicha empresa de Madrid.   

A la gente de “LA LETRO”, todo el mundo le quería vender lo que se terciara. Y es que en aquellos tiempos el “SER PLANTILLA”, era el mejor AVAL que se podía tener.


DEL CARBON AL GAS

En aquellos tiempos, años posteriores a la guerra, había escasez de casi todo, aparte de que la falta de dineros, era cosa que venía de antiguo. El carbón vegetal con el que funcionaba las cocinas, también escaseaba, por lo que se solían formar muchas colas en las carbonerías para la compra de este apreciado combustible.

En las casas “bien” existían las llamadas “chapas eléctricas” en donde guisaban todo lo necesario. Esta solución era imposible para la mayoría de los trabajadores, ya que desde muy antiguo, la única luz que tenían en sus casas, era la llamada “Luz de perra-gorda”, que era una simple línea, sin enchufes, ni nada. Esta luz venía, cuando empezaba a oscurecer y se iba cuando llegaba la luz del día. El resto del día, estabas sin luz, ni corriente para nada. Estas hornillas eléctricas que hemos mencionado, eran un tanto rudimentarias a base de resistencias, pero que eran privativas de las pocas familias que tenían la llamada “Luz de contador” que el era el nombre que se le daba a este tipo de corriente. También había familias que poseían “Chapas a carbón”, que funcionaban con el carbón llamado de “piedra”, combustible muy caro y no al alcance de todo el mundo.

Aunque el petróleo es citado en la antigüedad y concretamente en la BIBLIA, no fue hasta el año 1859, en que un tal DRAKE americano, por supuesto, el que perforó el primer pozo de este hidrocarburo. Por aquellos años, no sabían mucho que hacer con aquel liquido negro, de aspecto un tanto viscoso, por lo que no había mucho interés por su explotación y eso que el petróleo brotó a los 25 metros.

En un principio se utilizó para el alumbrado público en sustitución del aceite de BALLENA, que se venía utilizando y que de haber seguido con este tipo de aceite, hubieran acabado con las BALLENAS. Aquí los reyes de España, para el alumbrado de la Capital Madrid, poblaron la zona norte de Jaén, de Olivos para producir el aceite que se necesitaba. Este aceite de alguna forma recuperaba la energía que se derramó en la famosa “BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA”, en Julio del 1212. Los parajes de DESPEÑAPERROS y SANTA ELENA, son testigos de aquella importante Batalla.

Como ya hemos dicho el petróleo no encontró de momento una utilización a modo de “negocio”. Tuvo que ser HENRI FORD, el que al concebir la fabricación de coches en serie, fue cada vez necesitando más petróleo para el consumo de la gasolina. Con esto ya estaban las bases del negocio del petróleo. No obstante, la ciencia y la industria fue sacando otros derivados del petróleo, encontrando en los plásticos, otro buena forma de negocio.

El consumo de petróleo estaba de moda por todo el mundo, y se habían descubierto un tipo de hornillas que consumían pudiéramos decir el último “desecho” del petróleo, al que se le denominaba “PETROLEO”. De esta forma surgieron las cocinas llamadas de petróleo. Eran  los años 1950, y las cocinas fueron llegando a muchas casas, sobre todo populares. Pero como en España, había escasez total de hidrocarburos, este derivado,  también escaseaba. En la Plaza del Juramento, cerca de la Calleja el Toril, y en la denominada “CASA DE LAS COCINAS”, había una alta variedad de modelos de cocinas para elegir, pero los inconvenientes de estas cocinas eran:

Que si te descuidabas en apurar el petróleo de la cocina, esta despedía en su combustión un olor raro mitad gas-oil, mitad petróleo en forma muy atosigante, incluso dicho olor se metía en la propia comida que se estaba guisando.

En segundo lugar era la escasez de este derivado, lo que motivaba colas interminables en donde se despachaba este combustible.

Estas colas eran curiosas porque en un principio, la gente lo que solía poner era UNA PEQUEÑA LATA, o algo que demostrara, que allí había alguien. Este criterio curiosamente era respetado por todo el mundo de forma tácita. Solo cuando empezaban a despachar, era cuando se incorporaban físicamente las personas a la cola. A veces, eran chiquillos, niños, niñas, mujeres, hombres y bastantes personas mayores, las que guardaban cola. Más de una vez no hubo “petróleo” para todos los de la cola, por lo que el que despachaba, oteaba la cola al empezar y racionaba el limite por persona. Eso también era aceptado por todo el mundo.


LA BATIDORA TURMIX

Aunque en Estados Unidos ya apareció por los cincuenta del pasado siglo, en forma de un brazo que portaba unas cuchillas para triturar, aquí en España, a principios de los años sesenta,  lo que triunfó fue la batidora de vaso. En Córdoba concretamente se utilizaba el mortero o dornajo y la maja para hacer el gazpacho o el salmorejo, y fue la TURMIX la que simplificó este trabajo y lo mejoró. Además servía para triturar todo lo que se le echara.

Su precio eran alrededor de unas 600 pesetas, y todo el mundo quería tener ese aparato en su casa. Nos contaba Paco Almoguera, el simpático BARBERO de San Lorenzo, que en su casa de la Calle la Banda, el primero que trajo a la casa una TURMIX, fue Tejero, un trabajador de la Electro que además de gran aficionado a los palomos, le gustaba dar comodidades a sus esposa. Trajo la TURMIX, y en su galería empezó a “batir el pan para el gazpacho” que tanto le gustaba, al oír aquel ruido, salieron los hermanos Afán, los Caballero y los Atanasio. Aunque sería Julio Mellado, el que por trabajar en la ferretería  “EL CANDADO”, pudo explicar lo que era aquello. Todos quedaron maravillados, de la forma tan rápida en que se hizo el “GAZPACHO”, A partir de aquel día, todas las vecinas no podían ser menos y querían una BATIDORA. Si esto fue en una casa de vecinos, imaginarse lo que debió ser en aquella fábrica tan grande como era la Electro Mecánicas, De tal forma fue aquella evolución, que en menos de un año, casi todos los trabajadores de la Electro Mecánicas, tenían una TURMIX. Incluso se pensó que el ECONOMATO, tuviera aquel utensilio tan indispensable. La historia de la utilidad de la BATIDORA, vendría después cuando se empleó para multitud de comidas.

Me contaba Francisco Gómez, que tenía una pequeña tienda de electricidad en la Calle ALMONAS, en donde vendió, entre otros aparatos, cientos de BATIDORAS. En aquellos tiempos todas las compras a plazos se realizaban mediante la firma de LETRAS. La mayoría de las letras casi nadie la pagaba por su curso normal del banco, sino que solían pasarse por la tienda ya que estaba la letra devuelta. Con toda seguridad el negocio siguió funcionando porque la gente pagaba las letras en la tienda. Lo cierto es, que este hombre cuando se jubiló, me llamó a su parcela para que viera como quemaba unos cuatro sacos llenos de letras devueltas.

Con letras y sin letras, se popularizó tanto el nombre de TURMIX, que con frecuencia aparecía en chistes y todo tipo de referencias. Quizás por ser la primera marca que apareció en España, ella fue la encargada de identificar a todas las batidoras que iban a aparecer después en el mercado. Todo el mundo al hablar de la batidora, empleaba el término de TURMIX, hasta el punto fue esto, que en los años 1980, la Real Academia de la Lengua introdujo en el diccionario la siguiente definición: TURMIX: BATIDORA ELÉCTRICA,


LOS GARBANZOS Y LA OLLA

En el ECONOMATO de “LA LETRO”, como hemos dicho había de todo, pero había un producto que era el que tenía más movimiento, se trataba de la legumbre EL GARBANZO, aquí venían garbanzos de CAÑETE DE LAS TORRES, que tenían su fama, acompañados siempre de una buena calidad, luego también estaban los garbanzos de la Campiña, que como en FERNÁN NUÑEZ, también se vendían muy bien. BARRENA Y LUQUE, Y RAFAEL BAREA, eran los principales suministradores del garbanzo EN Córdoba.

Los trabajadores de “LA LETRO”, cuando surgía cualquier comentario de que esta legumbre iba a escasear, algunos se llevaban para su casa unos saquitos de 40 kgs, que había en el ECONOMATO. Quizás lo más complicado era transportar hasta Córdoba, aquella penosa carga, pero la gente ingeniaba. Algunos alquilaban un triciclo entre varios y éste era el trasporte que utilizaban, pero otros se apañaban con su simple BICICLETA, BH, en donde colocaban la carga en el porta-canastos, y hasta Córdoba, iban andando. La bicicleta les prestaba el servicio de un “carrillo”.

Y es que en la mayoría de las casas de los barrios populares, la comida de la tarde-noche, era el COCIDO. El garbanzo lógicamente, era la base. Además se le solía echar una especie de “versa” y en el terreno de lo que se llamaba la “PRINGA”, tenemos que decir que se le echaba un hueso añejo, para el caldo, un buen pedazo de tocino fresco y otro añejo, y por carne en la mayoría de los casos, se le echaba una especie de “nervio” al que se le solía llamar “carne de guapo”, porque siempre se preguntaba ¿Qué quien era el guapo” que lograba masticar aquello. 

Era una comida que desde por la mañana, y en la galería de su patio, cada vecina ponía sus garbanzos echados en agua. Allí y cara al sol, lograban ponerse a punto para ser guisados. Cuando el agua escaseaba por la falta de lluvias, el cloro desinfectaba el agua del río que se utilizaba para el consumo humano. Al advertir la gente que los garbanzos se endurecían, salían al encuentro del agua llamada del Cabildo, de la fuentes de las Dueñas, y del Cuartel de Veterinaria, que había en Regina

Las mujeres nada más lavar los platos, solían poner su olla a hervir. Casi todos los días y cuando se oía el “TOQUE DE VISPERAS”, era muy normal escuchar el comentario: “Menos mal, ya es la hora de las vísperas y ya tengo mi olla hirviendo”.

Y siguiendo con el protagonismo de la Olla de garbanzos, tenemos que decir, que en el año 1949, en la Calle los Frailes junto al Cine Delicias, se celebraba un bautizo. En aquellos tiempos, estas celebraciones a lo más que llegaban era a dar una copa de vino, un poco de sangría y lo poco que hubiera de comer, era para la familia. Pero en aquella casa de vecinos, aprovechando el buen Patio y que un vecino tenía una vieja gramola, la gente joven organizó un baile, a donde acudieron las jóvenes y las muchachas, que tenían edad para ello. En aquel bautizo estaban “PEPETE” y el “CLAUS”, que eran trabajadores de la Electro. 

Pero fue Rafael Espejo Jiménez, que siendo uno de los “bailarines” pudo presenciar, que cuando más animados estaban en aquel baile, de pronto y sin que nadie lo esperara, el vecino de arriba, asomándose a la baranda empezó a gritar como loco: ¡LA OLLA, LA OLLA!, y es que al parecer a este antiguo contratista apodado “EL BIBI”, le había desaparecido de la cocina la OLLA DEL COCIDO, con su poquita “pringá” y todo. A este pobre le apodaban el "BIBI", pero en realidad era Antonio Espejo, que llegó a ser "torero a caballo" como picaor y era cuñado de Natalia la lechera. 

Se suspendió el bautizo, y cada uno se marchó por donde pudo. La OLLA, apareció a la semana cerca de la Redonda, junto a la valla de la Huerta de los Porras.

Y también al hilo de la Olla y el petróleo, en el mes de agosto y en Córdoba por esas fechas se llegaba al calor máximo. Pero en los patios de vecinos, el atardecer se hacía agradable, pues los patios se regaban de forma abundante con el agua bondadosa que insinuaba el pozo. Los vecinos solían sentarse en sus galerías al fresco. Había un vecino que tenía un aparato de radio y lo solía poner para escuchar el número de los ciegos; luego se oía “Minutos Deportivos de Radio Córdoba”, y en aquel día concretamente se estaba escuchando el programa de “MATILDE, PERICO Y PERIQUÍN, que la Cadena Ser, ponía en Radio Sevilla. El patio estaba con la simple luz de una bombilla de aquellas de “PERRA-GORDA”, por lo que se veía lo justo. No obstante los vecinos disfrutaban de su patio y de la simpatía de aquel programa de Radio.

El vecino Mariano Páez Rodríguez, trabajaba en OBRASCON, una empresa subcontratada de la Electro Mecánicas, y por ello tenían casi los mismos horarios. Eran las diez y media de la noche y estaba comiendo en la galería de su vivienda junto a sus mujer, su madre, y sus dos primeros hijos. De pronto este Mariano, cogió la OLLA, del cocido y la tiró a la mitad del patio, diciendo: “A tomar por culo el cocido, éste no sabe nada más que a PETROLEO”.

Y es que en aquellas casas de vecinos, la cocina era casi siempre la antesala del corral, por lo que por las tardes noches, estaba totalmente a oscuras. No tenía luz, porque a la única bombilla a que tenía derecho la casa por la tarifa de “PERRA GORDA”, estaba en el patio. Era la cocina, una estancia por lo general algo espaciosa, en donde existían unos poyos corridos, a donde estaban practicados los distintos hogares-cocina de los vecinos. No había agua, ni luz, ni conducciones al alcantarillado. Las aguas se tiraban al corral y la basura se echaba en un cajón grande de madera, común para todos los vecinos. Allí entraba a diario el “CARRERO” (basurero), y volcaba la basura del cajón en su espuerta de esparto, y con ella encima de la cabeza, la sacaba a la calle hasta llegar al carro de transporte.

Lo que le pasó a esa OLLA, con cocido, era el inconveniente de las cocinas de petróleo, que al no haber luz suficiente no podías observar si la mecha ardía con mala combustión. Por todo ello estas cocinas no tuvieron apenas aceptación.


LA COCINA DE BUTANO

A principios de los años 1960, el NODO, da la noticia de que por la zona de Burgos, había aparecido petróleo en el Pozo llamado AYOLUENGO, de donde en aquellos tiempos iniciales se llegó a sacar in caudal importante, además petróleo de cierta calidad. No recordamos en que cine fue, pero no cabe duda de que otro NODO, nos mostraba que una empresa de Zaragoza, BALAY, había sacado algunos modelos de cocinas a Gas Butano. Aquello significaba la limpieza y la claridad en la cocina.

Molina Cañizares, era encargado de almacén de BENJAMIN BARRIONUEVO, y podía certificar que estos almacenes, que surtían a los establecimientos FERRETERIAS LA LLAVE, Y HOGAR Y CONFOR, habían vendido miles y miles de aquellas primeras cocinas llamadas de sobre-mesa tipo H-22 y H-20. La limpieza del gas y la cocina, y el precio de la bombona que estaba a 80 pesetas, hizo que el GAS, se implantara en casi todas las cocinas.

La Electro no podía ser menos y sus trabajadores se embarcaron en la cocina de gas butano. Allí las vendían varios compañeros, pero fundamentalmente uno al que decían “Ojitos”, otro que le decían “El Sopla” y a un tal Paco León, entre los tres vendieron cocinas a media fábrica.


CREACIONES AMARA

El hacerse un traje por aquellos tiempos, era cosa casi prohibitiva para un trabajador. Sólo te hacías el traje de boda, y aprovechando el préstamo que te daba la Mutualidad,  que tenía su sede en la Calle General Villegas, hoy borrada del mapa. Pero al principio de los años 1960, surgió en la Calle Nueva, una tienda que te hacía los trajes en un santi-amén, y los pagabas en cómodos plazos. Se trataba de “CREACIONES AMARA”, que se estableció por debajo de la Perfumería Hoyo. En aquellos años iniciales, esta casa hizo chaquetas para media Córdoba y como no para los trabajadores de la “LETRO”. Florencio Lorente Larrea, Juan Rojas Morales, Antonio Domínguez Gutiérrez y Rafael García Pérez, entre todos, vistieron a buena parte de los trabajadores de la “LETRO” incluso de la “CONSTRUCTORA”. Esta tienda, pudiéramos decir de “sastrería en serie”, solía llevar una especie de “estadillo por fabricas” para evitar en lo posible la “duplicidad de modelos” y colores. No era agradable que pudieran coincidir dos personas distintas a una fiesta, con la misma chaqueta.

Esto significó que muchos sastres de barrio tuvieran que desaparecer. Entre FLOMAR y esta tienda de CREACIONES AMARAS, se puede bien decir que llevaron a muchos sastres a coger aceitunas. Posteriormente la llegada de los trajes en confecciones de fábrica, acabó también con estas grandes sastrerías.


LA CASAS DELA LETRO

A mi madre en el año 1954, le quisieron dar una casa, pero ella renunció a ella, porque no quiso abandonar su Barrio de San Lorenzo. Las casas era unifamiliares, con una serie de comodidades que para aquella época, eran como chalecitos.

Desde primera hora la Empresa se planteo la necesidad de dar casas a su empelados y obreros, y para ello al mismo arquitecto que diseñó el complejo industrial, le pidió que diseñara un barrio, se trataba de Francisco Gay. Esto fue en el año 1920.



44 comentarios:

Anónimo dijo...

Un magnífico relato de lo que fue emporio industrial en una Córdoba que, por aquellos tiempos, no se arrastraba por los últimos puestos de la clasificación de provincias por nivel de renta. La penetración de la industria era vital para mantenerse así.
Con el desmantelamiento progresivo de este tejido industrial- muy bien relatado lo que supuso no acceder a niveles tecnológicos adecuados por marginar la mejor maquinaria- se ha llegado a esta provincia donde hay que vender lo del flamenquín, la reja, el patio, y no sé que más, para seguir a la cola del progreso a nivel estatal.
El capital inversor busca rentabilidad y productividad y éstas no parecen que se cuidaran con el celo que requerían. Los inversores marcharon y queda la melancolía de lo que pudo ser y no fue.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Anónimo:


Lleva razón en lo que dice usted, Córdoba, en aqiellos años, tenía un tejido industrial que ocupaba con buenos empleos a muchos trabajadores. La Cordobesa, Serra León, Bernardo Alba, Feíx Martínez, García Marzqués, La Porcelana, la Metalagráfica, La Maderera Industrial, Talleres Ruda, Talleres Costán, Talleres Rotini, Bardomero Moreno, La Madrileña, Perfecto Sillero, El Matadero Municipal, La Electro Mecánicas, Guerrero Electricidad, Almacenes la Campana, Ferreteria La Llave, Ferretería Gutierrez, Ferretería El Timbre, Ferretería el Candado, El Taller de Renfe, Talleres Álvarez Salas, Cenemesa, etc. etc. Todas estas empresas desaparecieron, y con ellas los empleos, y nadie buscó nada alternativo para Córdoba, a pesar de que tenemos el doble de políticos que en ningún país europeo. la Junta de Andalucía, que lleva 30 años en Andalucía, le echa todas la culpas al gobierno central, ¿Entonces para que están ellos?. Esto es de pena, y más vale pedir que haga un buen tiempo y se puedan vender flamenquines como dice usted.

Por si había alguna duda sobre el abandono a la hora de renovarse, para el colmo, llegaron aquellos sindicatos, que con sus afanes políticos, aceleraron aún más nuestra ruina.

Saludos

Anónimo dijo...

No estoy conforme ni con el primer comentario, ni con la respuesta.
La exposición del tema, es un relato costumbrista, por parte del autor en el que mezcla sus vivencias con la evolución de una empresa, y en síntesis es el relato de una sociedad de pobres, que se encamina a otra sociedad de pobres, pero menos pobres.
Así el relato acaba sobre los años cincuenta.
Falta el relato posterior que empezaría, a mi juicio, (en realidad tengo poco juicio), en el Plan de Estabilización a finales de los años cincuenta, los sucesivos Planes de Desarrollo, y el paso de esa sociedad de pobres, ya menos pobres, a clases medias.
Y una tercera parte podría ya ser el paso de esa sociedad de clases medias a la actual, y esa parte en mejor dejarla a la interpretación de cada uno.
Tal vez sería conveniente que les aclarará un poco más lo dicho, pero ya habrá ocasión.
Saludos.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Anónimo:


Muchas veces los relatos, hay que vivirlos. Siempre serán más reales que cuando venga alguién que estudie historía y por ello, quiera "registrar" la verdad. Eso se podrá hacer con aquellas épocas en donde 100 años, eran poco menos que una raya en el almanaque. Pero cuando la realidad vivida está por medio, que se vayan los que montan hipótesis para demostrar lo que ellos quieren.

El relato de SECEM, es real, porque en cierto modo fue vivido por mi, ya que mi padre, entró a trabajar desde el año 1924, como pinche. Y luego a mi en los años de 1980, me tocó vivir aquella "descomposición" de esa fábrica, pues desde Cenemesa, tuvo necesidad de ir para gestionar el crédito de mi fábrica.

Pero al margen de eso, quiero decirle que aquella gente que trabajaba en aquellas fábricas, SECEM y CENEMESA, ya eran clase media, y fueron las que tiraron del carro de todo lo que significara, gastar, comprar y algo de progreso. En los años 70, se pueden decir que aun trabajador de la Electro Mecánicas, no le faltaba de nada en su casa. Si acaso un piso más grande con ascensor. Afortunadamente en aquellas fechas, todavía no había llegado la política counista de las "Luchas de Clases". Si usted trabajó en alguna empresa importante, lo primero que hicieron los comunistas, fueron los "repartos lineales". (1976-78) y aquello eran unos repartos lineales que perjudicaban a gente que llevaban 40 años de trabajo, y el valor de su antigueda, lo ingualaban con el que llevaba dos días.

Los comunistas, quitaron lo poco que tenía la clase media para salir adelante, y se lo daban a los que venían por detras. Rompián todos los derechos adquiridos. Pero lo curioso es que al capitalista no llegaron a hacerle nada.

Por tanto señor anónimo, el concepto de clase media que usted vislumbra, más bien es cultural, porque a nivel de ingresos y gastos, estas fueron los que rompieron todos los esquemas del consumo. En aquellos años, de 1964, ibas por ejemplos al BAR JARDIN, y aquello era el disloque. Por ello, no me diga usted que relatamos situaciones de pobreza, sino que relatamos situciones en que gracias al sueldo que cobraban estos obreros o trabajadores, EL DINERO CIRCULANTE, contagiaba a todo el mundo.

Por eso, estos trabajadores, se compraban relojes, cocinas, batidoras turmix, televisores, porque todo lo podían pagar. Y eso era de forma indudable, de que aunque no tuviera MóVILES, eran clase media. Todavia recuerdo que por aquellos tiempos, sonados líderes de CC.OO, se gastaban de veranear en CABO PINO.

Anónimo, más datos no le puedo dar.

Anónimo dijo...

La contestación dada al anónimo no es correcta.
El año 1943 fue conocido como el año del hambre.
Se dice que de pobres se pasó a menos pobres. Y de esa situación a clase media.
El análisis se hace hasta el año 1958 , fecha del Plan de Estabilización. Después los Planes de Desarrollo tuvieron su incidencia.
Decir que se consumía en el año 1964 es una obviedad.
En el año 1973 , en el que aparece la crisis del petróleo, había contabilizados doscientos mil desempleados, y el gobierno de entonces no subió el precio de la gasolina porque la balanza de pagos era magnifica. En Holanda se paseaban en esos momentos en bicicleta para ahorrar petróleo.
He escrito lo siguiente en otra ocasión:
¡Usted es de clase media!
No se enfade, usted no es de clase alta. ¿ Ha ido invitado al palco del Bernabéu o al Camp Nou?
¿Ha ido a una jornada de caza en un jet que ha aterrizado en la finca?
NO. Pues entonces.
Usted no es de clase alta.
Si le hubiera dicho que es de clase baja, se me habría enfadado.
Yo prefiero que me clasifiquen de clase baja.
Tal como se desarrolla la economía, y su adjunta la política, si no soy de clase baja, lo seré más bien pronto.
Saludos.

Manuel Estévez dijo...

Señor anonimo:


Usted con sus opiniones "subliminales" lo dice todo y no dice nada. En el año 1964, ya tenía la gente una disposición a gastar. No sé a santo de que viene usted a citar la crisis del petróleo de 1973, crisis que usted estará perfectamente enterado como de otras cosas, no llegó a España, hasta el 1975 o 76. Y allí ya surgió la muerte de Franco, que fue una "variable" que entró en la economía que nadie había sabido "descontar".

No hace falta jugar ni participar en ninguna cacería de aquellas que daban lustre, para saber que la gente gastaba y gastaba. Por ejemplo el panadero que hacía el reparto por mi calle solía decir. "En esta calle, da alegría ver como las familias compran pan", No se quiere parecer a la gente de la Calle Reyes Católicos, que siempre que llegas y tocas el timbre te suelen decir: "Espere usted que mire haber lo que quedó de ayer". Y luego no compraban pan apenas.

Ahora, usted que tan amigo es de crear y clasificar clases sociales, he de decirle, que hay tres clases: El que tiene para todo lo que quiere, pero no sabe lo que quiere. Luego está el que sabe lo que quiere y tiene para ello, y finalmente, el que no tiene para nada y cada vez que puede no se priva de nada. En estos tiempos, todo el mundo considera como una situación "transitoria" su mala suerte. Y el que no se consuela, es porque no quiere. Además hay libertad para jugar a la Primitiva.

Saludos

Anónimo dijo...

Gracias por escribir: "En el año 1964 ya tenía la gente una disposición a gastar".
Lo cual implica que antes no la tenía.
Gracias de nuevo.
Por aceptar lo que digo.
Hoy en el "Euromillón" sortean 80 millones.
De euros, no de pesetas.
Saludos.

Anónimo dijo...

Tu blog se está politizando,a mi gusto.Ya no refleja la realidad del pasado

Anónimo dijo...

Naturalmente que el texto del Sr. Estévez es “costumbrista”, como Vd. dice, colega Anónimo.
Desde mi punto de vista, ese “costumbrismo” le da un valor añadido por ir incluyendo vivencias personales, a medida que avanza en el relato. No espero buscar en este blog ningún análisis con pretensiones intelectualoides de determinada realidad socioeconómica. Ni falta que hace.

Rafael San Martín dijo...

La dialéctica era una cosa que los de izquierdas creían que la habían inventado ellos, y sin embargo en el Génesis está muy patente.
La dialéctica enriquece.
Y así ocurre en este blog.
Los anónimos, y el Sr Estévez se enzarzan en disputas, pero todavía no han llegado a ninguna conclusión.
Córdoba, la tierra de los discretos según Pio Baroja. Los define así en aquel tiempo: Los pudientes dedicados a la usura, los menos pudientes dedicados a la revolución y a la rapiña.
Hoy no se ha avanzado los dos bandos siguen existiendo, pero con otros nombres.
Y el protagonista Quintín, diciendo al marcharse por la cuesta La Lancha: " Ahí queda eso".
Saludos cariñosos para loa anónimos y para el Sr Estévez.

Manuel Estévez dijo...

Amigo San Martín:

Después de los anónimos, llega el Sr. San Martín, que todo lo eleva a postulados económicos de envergadura. Para un simple recreador de la realidad aquella que nos tocó vivir, se le atragantan muchas veces, estos conceptos. Yo al principio, he aclarado unos puntos, que desde mi punto de vista eran elocuentes.

Pero en aquellos tiempos, no sé si España, tenía datos económicos, o sabía lo que era la dialéctica. La prosa de Pio Baroja, puede que centre en algo el tema.

Mi relato, es una superación de lo que yo viví, pues fuí varias veces a ese Economato, pasé varias veces por la vía y contemplé la terminación del Silo. Comí y recibí comida preparada en La Venta San Francisco, y en cuanto al médico le conocí personalmente. Hasta al dueño de la espadaña le conocí y llegué a verlo vestido de requeté. Eso es lo que cuento y el detalle del reloj cauny, mi padre se compró uno de los grandes, que aún conservo. Mi posible gana de dialéctica, está en la entrada que hago y que suscribo con rotundidad, pues fueron situaciones que todos llegamos a vivir en muchas de nuestras empresas.

De Ullastres, Lopez Rodó, y de más miembros de aquel plan de desarrollo, te tengo que decir que debió funcionar bien pues el mismo economista Agustín Tamanes, lo ha reconocido últimamente. Y eso que él por aquellos tiempos, andaba a la sombra de Carrillo.

Eso demuestra, que nada esta bien, ni nada esta mal. Eso pasa como ahora el Sr,Gabilondo, que dice que el no va a misa. A que Gabilondo debemos creer al que era fraile de Los Sagrados Corazones, o a este de ahora?.

Por eso yo señores, dilo lo que pienso en los renglones del princio, pero lo demás es un relato a paso cansino de lo que viví y ese no hay quien me lo cambie.

Saludos








Rafael San Martin dijo...

Parece ser que todos están de acuerdo en que el sector industrial en Córdoba no vale ni un "real"
Al nombrar al real me he acordado de que en Brasil se sustituyó hace relativamente poco tiempo la moneda oficial que era el cruceiro por la nueva que era el real. La causa fue por la cosa esa de la inflación galopante. Cuando pusieron el real establecieron una paridad aproximada de un dólar norteamericano por un real. Ahora te dan algo más de tres reales por un dólar.
Aunque la palabra "cambio" es muy celebrada en época electoral, parece ser que no se ha hecho mucho cambio. Eso me menos samba y más trabajar, no ha tenido éxito.
El gobernante brasileño que impulsó el cambio se apellidaba Franco, y no sé si de nombre Francisco.
Era otro del que están pensando.

Manuel Estévez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Manuel Estévez dijo...

Amigo Rafael:


Como buen "sofista" planteas unos temas para querer salirte con la idea que quieres, a eso le decía Socrátes, gente que en vez de buscar la verdad, querían nada más que lograr la razón.

Por eso yo me limito a recrear "costumbrismos" como tú dices, pero que uno los vivío.

Y eso lo hago, porque estoy convencido que tenemos una sociedad que tergivesan la verdad. Hay un partido político que en su campaña habla de: "NOSOTROS, LUCHAMOS POR EL VOTO Y LOS DERECHOS DE LA MUJER", y no se acuerdan de que en la Segunda República, fueron ellos a través de una destacada militante, la que se oponían al voto de la mujer y en todo caso que empezaran a votar a los 45 años.

Y llegaron a decir:

«Es necesario que las mujeres que sentimos el fervor democrático, liberal y republicano pidamos que se aplace el voto de la mujer», aseguró Kent en el Congreso el 1 de octubre de 1931, consiguiendo los aplausos de sus compañeros de partido.

Eso está en las hemerotecas, así que no enganñen a nadie. Por eso a los que vivieron en aquellos tiempos, le quedó claro este mensaje.

Aqui todo el mundo no busca la verdad, lo único que buscan es sacar ventajas de una votación o no. Eso es un "sofisma".

Saludos

Rafael San Martin dijo...

Mi amigo el Sr Estévez me califica de sofista, lo que me agrada porque los sofistas en su día fueron muy inteligentes, y lo deben seguir siendo.
Le voy a decir una cosa que le gustará.
Los andaluces son muy simpáticos e inteligentes.
Los vecinos del barrio de San Lorenzo son andaluces.
Los vecinos del barrio de San Lorenzo, como son andaluces, son muy simpáticos e inteligentes.
A que sí.
A que le ha gustado. A que considera que lo dicho es cierto.
Pues no.
Lo dicho sería correcto añadiéndole una sola palabra: " la mayoría".
La mayoría de los andaluces...etc.
Lo que gustaba era un sofisma.
Saludos cordiales por la mañana.

Manuel Estévez dijo...

Amigo San Martín.


Mi amigo el Sr San Martín, no acepta que escriba cosas que para mi son importantes recuerdos, y como persona muy ilustrada, me habla de luchas de clases y datos económicos, que me ahogan.

No sé si los vecinos de San Lorenzo, son simpáticos o inteligentes, yo creo que habrá de todo, como había y habrá en el Campo de la Merced, pero una cosa si te puedo decir que te has equivocado. Yo soy vecino de san Lorenzo, y por tanto "CORDOBES", y no me compliques la vida con nada de Andalucía.

Por tanto, lo que a mi me agrada es que me confundas, con Córdoba y con España. Lo demás será cuestión de mapa.

Decía, Ramon Tamames, que hay una cadena de supermercados internacional, con un valor de facturación, de unas cincuenta veces el Corte Inglés, que en su día renunció a instalarse en España, pues esto de tantas soberanias y autonomias, es un auténtico KAOS, y si lo es en lo práctico en lo económico, imaginate como será en lo político.

Creíamos al menos los que nacimos ya hace años, que la democracia, era una forma limpia y solvente de funcionar un país, y a lo que se vé lo único práctico que ha resuelto es que todos los que iban detrás de cualquier pancarta, todos se quedaron colocados, bien en el Gobierno, el Senado, el Parlamento, Los Ayuntamientos, Las Diputaciones, Autonomías, Sindicatos, en fin la biblia en pasta. Aquí el interés de los partidos, es sacar votos, por encima de otra verdad. Son auténticos SOFISTAS.

La democracia, se llevó la industria, y nos trajo a cambio políticos, que no son capaces de crear empleo, que es la función primordial de cualquier gobernante.

El otro día en una conversación sobre puestos de trabajo, echamos de menos, a Fresadores, Torneros, Montadores, Cableadores, y cualquier profesión de trabajo, me comentaron que se habían creado nuevos empleos, de camareros de "bares de quita y pon"., e incluso una mujer que está colocada para cuidar UN LORO. Por tanto la cosa no está para tirar los llamados cohetes.

En este país, las cosas eatán tan mal que hasta lo chinos, se van. Y en cuanto al empleo, hasta los sindicatos, echan a gente a la calle.

Por ello Sr. San Martín, bueno sería que en vez de tanto rollo de políticos, los necesarios, fueran como una piña en "buscar soluciones" al paro. Y un ejemplo de lo absurdo de tanto partido, es el rollo que se traen ahora con el gobierno de Andalucía.

Saludos







Rafael San Martin dijo...

Me ha gustado que el loro tenga a alguien que lo cuide.
Recuerdo que había un loro al que lo habían acostumbrado a que cuando llegaba la noche cubrían la jaula con un paño para que el loro se callara y dejara dormir a sus dueños.
En una ocasión el marido se fue de viaje y volvió a los pocos días por la mañana, y la mujer siguió haciendo eso de tapar la jaula del loro, y destaparla por la mañana.
Llegó el marido y para que el loro los dejara tranquilos, tapó con el paño la jaula.
El loro antes de callarse dijo: Coño, que día más corto.
Espero una segunda parte de SECEM, para enterarme de cosas interesantes, como las de esta primera.

Anónimo dijo...

Esperamos esa segunda parte.

Manuel Estévez dijo...

Amigo San Martín.


Tienes la habilidad de que provocas a los demás. Me habla de que escriba la segunda parte de SECEM, cuando ya estaban "dislocadas" todas sus naves en empresas distintas. Quiero que sepas, que es fue un criterio de la época de OLOF PALMER, aquel sueco que pusieron como líder de muchas cosas. El apoyándose "COMO SOCIALISTA", en aquello de divide y venceras, convirtió a las empresas en "unidades autómomas" para despedir y rendir cuentas. Esto, no lo dicen nunca los socialistas. Por tanto, aquella Elctro Mecánicas, la subdividieron en 7 u 8 empresas., que poco a poco fueron cerrando.

Leyendo esto, contrasta la actuación de aquellos dictadores, tipo de Franco, que eran capaces de anular una tecnología, llamese la de "LOS PLATILLOS VOLANTES", por el respeto al empleo de cientos de operarios, que se te tenían que ir a la calle, y con toda seguridad "lo odiaban". con estos socialistas, modernos y tecnológicos, que resperaban la libertad de que las empresas hicieran lo que les veniera en gana.

Pero amigo San Martín, lo ideal es que busques a alguién que te pueda hablar de ello, pues yo, a raíz de la muerte de mi padre en el 1961, ya perdó toda relación con aquella fábrica.

Sería bueno, que a manolo Rubia, que fue compañero tuyo en el Comité de Empresa, te confesara cuales eran sus instrucciones. Los comunistas aunque se dicen no creyentes, cuando creen que se van a morir, se desahogan diciendo la verdad. Es decir aclaran EL SOFISMA, que les acompañó toda su vida.

Por lo tanto yo no pienso escribir una segunda parte de la Secem, aunque tengo en mis manos el proyecto de la viviendas de Francisco Gay

Saludos, y ve y le pones una vela a la Virgen de los Remedios de San Lorenzo, para que Susana Díaz, que se le llena la palabra de Andaluzas y Andaluces, critique ahora que a ella que ha sacado mayoría, no la nombren presidente de la Junta. Unos dicen porque el presidente que ha puesto "es muy dormilón" y a decir de sus compañeros, llegó en el año 1997, al partido del PSOE y los echó a todos. Pero la mayoría de dice de que hay que tener cara dura cuando APELAS A LA MAYORÍA QUE HAS OBTENIDO, cuando en la elecciones anteriores, quedasteis cerca de la cola del perro, e ignorando al partido más votado con diferencia, os sacasteis de la manga, que lo que la gente quería es a ustedes en la izquierda, Embusteros, trapalas de los datos. Ahora, lo que está claro, es que Andalucia, no te quiere al frente. Que razones tienes tú para que te crean más que a Griñan o Chaves, y los dos están en el banquillo de los acusados.

San Martín, mejor no hablar de Aznalcollar.

Rafael San Martin dijo...

Secem actuó como madre y parió La Constructora.
Debes reconsiderar tus intenciones y escribir esa segunda parte que te reclaman varios.

Manuel Estévez dijo...

Amigo San Martín.

La segunda parte de lo que fue Secem, debes de escribirla tú, o algún sindical de aquellos que iban a salvar la fábrica. Y no me refiero ya a la misma "LETRO", sino a su hija como fue la CENEMESA. A hí también hay historia para contar y no terminar.

Pero esa historia de CENEMESA, debes de escribirla tú, o cualquiera de aquellos que disfrutaron del Comité de empresa.

Yo, ya te he dicho que soy una persona que suelo referir las cosas de costumbres, con alguna que otra, salvedad. Pero la historia de la qie fue CENEMESA, no se puede escribir desde el costumbrismo, sino desde unos hechos reales, de los que muchos protagonistas aún viven.

Aquella fábrica fue un esperpento de contradicciones, un día recuerdo aún, un tal Pérez Villarejo, persona de carácter amable, pero que él mismo no se consideraba un lider. Pero en aquella ocasión le dejaron hablar en aquella "reglamentada asamblea del viernes". Este hombre poco habituado a hablar dijo más o menos. "Estas empresas de capitalistas, no quieren nada más que rentas y más rentas, nosotros, las vamos a poner en otra orbita......[]. Terminada aquella charla se salió para la puerta del Fichero, en donde estaba un familiar suyo, y que al parecer al estar incluido en un expediente, la empresa les había dado una buena compensación económica. Acercándose al familiar le dijo: "Tú no seas tonto y entrega el cheque en el Banco Andalucía, que es el que más paga. Sin comentarios.

Saludos

Anónimo dijo...

Ya es hora de que vd. vuelva al costumbrismo y se deje de política.Es un deseo,no un consejo líbreme
Dios.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Anónimo:


En mis años de trabajo y en la empresa que lo hacía, era costumbre que cada semana en periodos normales sin agitación laboral hubiera una asamblea. Pero en aquella época de la llamada "transición" había una asamblea cada dos por tres. E incluso allí, llegaron a presentarse destacados políticos como Enrique Curiel del PCE, que por aquellos tiempos estaba en candelero y se presentaba por Córdoba.

Recordar aquello, es recordar cosas que pasaron, y no otra cosa, haber si va usted a poner las cosas, que los únicos que pueden hablar aquí, son los "señoritos" que se tiraron media parte de su vida "de cacería" y tertulias en el circulo de la Amistad. Y mientras, la mayoría de muchos de nuestra época, lo que buscábamos en los domingos era el poder echar alguna hora extra. Y al pasar por el Circulo, lo mirábamos como el lugar de los bien "situados". Pues bien algunos de estos señoritos, hoy desde la prensa, hablan y dicen que en Córdoba, en aquellas épocas había Hipocrecia en la sociedad. Para ser hipócritas, hay que tener carrera y dineros, "el tieso" no tiene oportunidad de serlo.

Esto amigo, es reflejar el costumbrismo que hubo en Córdoba.

Saludo.



Anónimo dijo...

Sí que lo es,señor,pero sepa que todo cambia para bien.Ya no hay tantas diferencias hoy día
pertenecer al Circulo de la Amistad,no es caro.Por 72 euros/mes puede disfrutar de sus ins
talaciones deportivas,culturales y de restauración,con una buena biblioteca a su gusto.
Anímese.

Manuel Estévez dijo...

Amigo:

No entra en mis pensamientos pertenecer a ningún circulo. Lo que le he descrito es aquella situación, y la costumbre de mucha gente de mirar desde la tribuna que ellos se mismos se montan. Todavía recuerdo como al compañero Ares de la Universidad Laboral, que fue el auténtico impulsor del Cine Club del Circulo de la Amistad, los "figurones de siempre" se lo quisieron comer. Le estoy hablando de los años 1965-67.

Saludos



Anónimo dijo...

Ni voy a ningún circulo, ni a ninguna casa del pueblo.
Y además no me molesto si me invitan.
Después de ir a tantos restaurantes, tabernas, bares, paradores, etcétera he llegado a la conclusión de que donde mejor come uno es en su casa.
Los de Podemos llaman a las asambleas círculos.
Saludos.

Manuel Estévez dijo...

Amigo:


Lo que hacía falta es que ahora meta usted a Podemos en estos cambios de impresiones. A mi lo que digan esos señores, me tiene sin cuidado, ya ha habido en las historia demasiados "vengadores", pero todos tienen un estómago y hasta cartera, y al final algunos puede que hagan lo que hicieron la mayoría de aquellos que eran lideres de aquellas asambleas. Por si usted no lo sabe, el Sr. Carrillo, gastaba trajes de Alpaca. Y una cosa es hablar y otra dar trigo.

Saludos


Anónimo dijo...

Me parece que tengo por lo menos un traje de alpaca.
¿ Es eso malo?
¿ Debo quemar el traje?
Los círculos son reuniones como las asambleas, pero con ese nombre tienen un carácter más intelectual.
Saludos.

Manuel Estévez dijo...

Amigo:


Me da igual que tenga usted un traje de alpaca, se lo ponga o se lo deje de poner. Haga usted lo que quiera, pero por favor no se lo ocurra ir a la Venta de San Francisco, que todavía puede haber algún guardia civil, y le detengan, pues mucha gente que viste la alpaca, son personas de vida irregular.

Por eso es mejor que tire usted el traje de alpaca, no participe en ninguna asamblea, y olvidese si PUEDE, de podemos. Si en las Asambleas, solía haber algo de "situaciones forzadas". En la reuniones del circulo cualquiera, allí lo que se impone es mucha hipocrecía.

Saludos.

Anónimo dijo...

Hipocrecía se escribe con ese de Andalucía, aunque la RAE permite que los andaluces hablen y escriban como les apetezca.
Mi otro anónimo dice que la cuota del circulo es muy barata.
Puede ser que así lo sea, pero también es probable que el anónimo sea un elemento de marketing del Circulo.
Debe tener poco éxito el Circulo.
Ya en la llamada transición lo presidió el rojerío.
Eso no lo conoció Pio Baroja en su Feria de los Discretos.
El protagonista, Quintín, tiene relaciones de amistad con dos muchachas, y las conoce en el Circulo, al que Don Pio llama casino.
Los noviazgos eran la principal actividad del Circulo, no la biblioteca. Hoy el "botellón" tiene más éxito para esas cosas.
Es más racional ahorrarse esos aproximadamente cien euros, y acudir a Internet, que es mejor.
A mi querido anónimo, el hombre es un animal político hasta que se muere, y en algunos casos hasta después.
El de Ciudadanos no quiere ni siquiera que opinemos. Con buen criterio pensará que los jóvenes son más tontos que los viejos.
Al Sr Estévez como es costumbrista y ha visto mucho, es difícil colarle gato por liebre.
Saludos.

Manuel Estévez dijo...

Amigo:


Desgraciadamente en estos comentarios, hecho de menos, a mi costumbrismo, sobre todo cuando menciono a empresas:

Como, La Cordobesa, Serra León, Bernardo Alba, Feíx Martínez, García Marzqués, La Porcelana, la Metalagráfica, La Maderera Industrial, Talleres Ruda, Talleres Costán, Talleres Rotini, Bardomero Moreno, La Madrileña, Perfecto Sillero, El Matadero Municipal, La Electro Mecánicas, Guerrero Electricidad, Almacenes la Campana, Ferreteria La Llave, Ferretería Gutierrez, Ferretería El Timbre, Ferretería el Candado, El Taller de Renfe, Talleres Álvarez Salas, Cenemesa, que desgraciadamente desaparecieron. En su lugar, llegaron "Los Diputados", "Los Senadores", "Los Concejales de ayuntamientos", los "Diputados de Diputaciónes" los "Diputados de Autonomías". La Bibla en pasta. Luego en otro orden de cosas. Los "liberados de los sindicatos", los "Asesores. de los políticos". Todo para ellos. Esa es la sociedad que idealizaron aquellos "progresistas" que llegaron al Circulo de la Amistad, para enseñar a la gente lo que era la "democracia".

Con todo el respeto, tengo que decir que en aquella época, muchos "niños de papá" que sus familias, supieron vivir con Primo de Rivera, con el Rey Alfonso XIII, con la República y con Franco, eran los que querían dar lecciones a todo el mundo de la esencias de la democracia, y el Circulo era un lugar ideal para ello. Desgraciado aquel ciudadano de a pie, trabajador de horas extraordinarias, que de una forma u otra casi siempre se encontró con esta gente en la cúpula que salvaba el País. Elos los domnigos solían ir de cacerías y el resto de la semana, se dedicaban "a convencer" a los trabajadores de las ventajas de la tan soñada libertad. Al parecer los únicos que han ventaja de esa "libertad" es el mundo empresarial, que apoco que los números no "cuadran" el trabajador va a la calle. Bendita democracia, que produce nada más que parados.


Saludos

Anónimo dijo...

El costumbrismo es diferente según sea contemplado por uno o por otro. Las ferreterías: La Llave, El Timbre, La Campana , etcétera a mi no me dicen nada. Sin embargo recuerdo a Victoriano Villar en una esquina del Campo de la Merced, con sus vidrios y ahora ya no está, y en la esquina de enfrente una clínica veterinaria.
Entonces, había feria como ahora y se paseaban multitud de mulos y mulas, y en aquella clínica ponían herraduras, hasta a las mulillas que acudían por las tardes a su trabajo en la plaza de toros, que por cierto nunca la oí con el apellido de Los Tejares.
Al lado de la clínica vivía Machaquito, el torero.
Como se puso de moda el tractor, las mulas fueron entrando en poca actividad, y los herradores se convirtieron en innecesarios. Alguno de ellos lo dieron de baja en la clínica veterinaria y acabaría en la nave de trefilería de Secem.
Para más abundancia del costumbrismo, había allí una carnicería próxima a la clínica veterinaria regentada por un carnicero apodado Chiquilín.
Los carniceros y toreros en Córdoba presentaban cierta afinidad, porque por aquella zona estaba el matadero viejo.
El costumbrismo tiene esas cosas, de que gusta en dosis pequeñas, cuando llega la feria las mujeres se visten de flamencas, pero no se visten así todos los días del año.
Los casinos también desaparecen, Labradores y el Mercantil ya no existen. Es el cambio.
Saludos.

Manuel Estévez dijo...

Amigo:

Quizás a usted no le diga nada el costumbrismo que yo quiero reflejar, que no olvide usted será visto desde mi óptica. A mi si me dicen algo aquellas ferreterías, pues representaban puestos de trabajo estables de algunas familias, hoy con las grandes superficies, todo ha esfumado, y han desaperecido esos puestos de trabajo.

Igual ha pasado con aquellos pequeños establecimientos, detrás del que había viviendo una familia entera y por lo general bien. Hoy con la concentración en grandes superficies, lo único que se ha producido es empleos simples y por lo general no bien remunerados.

Yo recuerdo perfectamente a Victoriano Villar, pues allí cerca se cogía en autobús que nos llevaba a la fábrica. También allí cerca y en el BAR Colón, se cogía el autobús de la Universidad Laboral.

Esa casa que cita usted en la que vivía Machaquito, también se puede decir que fuera algún tiempo casa de Cámará, luego hubo por allí un despacho de ferretería de Almacenes Roses. Más a la vuelta y en plena Avenida del Generalisimo, estaba el barbero en el que se pelaba el torero el Cordobés, y todo era porque en la Cooperativa de funcionarios Públicos, que se sitúo allí, todos tenían orden de un tal Sr. Prast, de ayudarle al torero en aquellos tiempos inicciales. En la moto Vespa de un tal Fermín Gómez Gutierrez, fue a algunos pueblos iniciales.

Recuerdo perfectamente al carnicero del Chiquilin, su hermana que se casó con uno de los hermanos Gavilan, tuvo una carnicería en la Avda. Barcelona.

En cuanto a que los carniceros tenían relación con los toreros, era claro, pues en el matadero Municipal, eran muchos los toreros que iban a practicar entre otras cosas el descabello, el uno de los peones de confianza del Cordobés, era hijo del portero del matadero. Siempre que hablo de Matadero, me refiero al de Puerta Nueva, que fue el que yo conocí. Lo que no debe de formar parte del costumbrismo, es el tener un traje de "alpaca".

El Casino de Labradores, y toda la manzana hasta llegar al Gran Teatro, desapareció porque a la familia de los lópez de Alvear, le vino a bien en vender todo el inmueble, como igualmente vendieron la mayoría de los terrenos de Ciudad Jardín, que se correspondían con el topónimo de "Albéniz", hasta tal punto fue eso así, que la cuenta que tuvieron en el Banco Andalucía, para gestionar esta venta, se llamó hasta última hora "Albéniz". En el proceder de esta familia, hay un cambio de las costumbres. En su tiempo vivían de "sus rentas" y ya llegó un momento que tuvieron que "realizar" esos inmubles.

En la nave de trefileria de la "Letro", había muy buena gente, a igual que en la nave de "estiraje" que fue en la que trabajó mi padre.

El Campo de la Merced es una zona costumbrista de Córdoba, allí hubo varios centros fundamentales para aquella Córdoba. Estuvo el Hospicio, Estuvo la Magistratura de Trabajo, Las Aguas Potables, etc. etc. y también estaban aquellos jardines, en donde nuestras madres nos curaban la "Tosferina".

En la calle de la Cruz, muy cerca del Campo de la Merced, vivía un tal Manuel Morales, uno de los mejores entendidos en el tema de motores que hubo en Cenemesa. En aquel barrio, el que no era artista en algo, era torero o algo por el estilo.

Y para cambiar tenemos que citar las Bodegas de los hermanos López, convertidas en Sanidad Pública, muy cerca del edificio que empezó a construir Ariza y por poco se arruina por el agua que le salió al cavar el sótano.

Saludos.


Saludos.

Anónimo dijo...

Hay una imprecisión al final.
Las bodegas de los Hermanos López están en Málaga, y comercializan el Málaga Virgen que teóricamente lo producen con uva moscatel. A pesar de eso tienen una bodega por la zona de Moriles, en la que tuve la ocasión hace muchos años de probar un vino dulce que tenían en un barrilito muy pequeño.
La bodega citada era "Nicolás López" y traían el vino de la Mancha , era tinto y lo repartían por las tabernas de Córdoba para los Vargas. Lo repartían dos empleados con un carrito.
En esta zona, en la calle Reyes Católicos había una bodega llamada Toledo Moraleda también de vino tinto, al lado de la fábrica de helados llamada La Flor de Levante, que vendía los helados en las Tendillas. En la calle Doce de Octubre estaba Perez Barquero, y un poco más lejos en la calle de la Bodega estaba Cruz Conde.
Todo eso ha desaparecido, es el cambio.
Todas las cosas nacen, crecen, se reproducen y mueren.
El que no mueran es la promesa que nos hacen algunos, que pueden ser tontos, pero más tontos son los que se lo creen.
Bienaventurados los que creen las promesas de los partidos que combaten a uno determinado, de ellos será el Reino del Paro.
Saludos.

Manuel Estévez dijo...

Amigo:

Cuando hablo de los hermanos lópez, es que eran dos hermanos y los dos estuvieron precisamente en el colegio salesianos. Nicolás, sería nombre del padre. El representante de esta bodega, era Rafael de la Cuesta, y vivía en el Arroyo de San lorenzo, donde hacía coincidir la venta de vino y vinagre, con la enseñanza que impartía su hermana en la llmada "La Miga de carmelita". Allí por un real, cuidaban de nosotros en la jornada de mañana y tarde.

Veo que está usted enterado en el tema de las Bodegas que hubo por la zona. La de Cruz Conde y la de Pérez Barquero, acbaron mal con la idea de Montialbero, que significó un fracaso. Y es que en asunto del vino, hay que guardar las constumbres. Y es que la llegada del "Cubata", hizo que el consumo del vino bajara a limites 1/100, yo lo sé porque la Sociedad de Plateros, tuvo que cambiar el negocio suyo que era la venta de vino, por la nueva idea de cobrar "los alquileres". Ahora el total de la bodega, vende la décima parte del vino de "peseta" que vendía la taberna de Cruz Conde.

En Córdoba, en el tema de vinos, se lleva un gran retraso en el asunto de comercialización, porque los que conocen bien el vino, son sin lugar a dudas los que se lo beben. Soleras como produce la tierra de Moriles, en pocos sitios del mundo se pueden producir.

La mayoría de las bodegas que hay en la capital no tienen capacidad en botas o barriles, ni para equilibrar "el agua con el alcohol" y así salen luego los colores que salen como le pasó hace años a la Bodega de la Sociedad de plateros, que tuvieron que "lavar los barriles" y todo porque en una época en que la Bodega estaba gestionada por "gente osada" empezaron a tratar aquí los mostos, y aquello fue una ruina.

Si te tomas un medio, dificilmente te creeras lo que te diga uno o dos políticos, pues el vino con moderación te da "lucidez" y te hace que vuelvas al costumbrismo.

El reino del Paro, avanza y avanza, y la tendencia en cualquier país, es que el trabajo, el nivel de ocupación, tienda a CERO.

Y para explicar esta tendencia, no hay nada más que mirar un mosaico, y nos miramos en las empresas de telefonía, hace treinta años, facturaban cincuenta veces menos que ahora y en cambio tenían CINCUENTA VECES MÁS EMPLEADOS QUE AHORA.

Por ello sería bueno que todas las empresas, PAGARAN UNA PLANTILLA QUE SE LLAMARÍA EQUIVALENTE. Ese criterio era el que argumentaban los americanos, para adaptar sus plantillas con la cartera de pedidos. La PLANTILLA EQUIVALENTE, figuraba en todos los razonamientos que ponían sobre la mesa las empresas, a la hora de solicitar un expediente.

Por eso sería bueno que los políticos y los sindicales, en vez de darle todo igual, apelaran "Al costumbrismo" de lo que hicieron las empresas en aquellos primeros expedientes de plantilla.

No mezcle usted la Bienaventuranzas, con el mundo de la política.

Saludos




Anónimo dijo...

El propietario era Nicolás López, y su hijo único también se llamaba Nicolás López. Efectivamente estuvo en Los Salesianos.
Ambos han fallecido ya.
Hermanos no, había una hermana.
El propietario primero era natural de Valdepeñas.
Doy datos, y lo peor es que son ciertos.
Deseo a los tontos que sean felices, o bienaventurados.
Saludos.

Anónimo dijo...

El sr.Estévez,muy entendido en vinos por lo que parece y en política,no cae en que los que
le leemos no entendemos ni de lo uno ni de lo otro.Términos como "lavar los barriles","gente
osada"(?),en fin un poco más de claridad.Y lo del casino,ni novias,ni bailes,cada uno gusta
de cosas diferentes y la cuota es barata,sr. anónimo.Vuelva al costumbrismo,sr.Manuel,sus lec
tores se lo agradecerán,pero vd. es muy libre de hacer lo que quiera.

Manuel Estévez dijo...

Amigo anónimo.


Vengo de la Real Academia de Córdoba y el término "lavar los barriles" es el correcto, otra cosa será lo que se diga en el argot técnico. Pero desgracidamente en aquellos tiempos, la Bodega adolecía de esos que se podían denominar técnicos. El orden, el control y la administración la llevaba un tal Enrique Moreno, de oficio platero, que al venir a menos esta indistria en Cordoba, migró al vino, que según decían los griegos, tenían solución para todos los problemas. Pero no fue así, y llegó a convertirse la Bodega poco menos que en un negocio "de dos por cuatro". Con total desprecio para el vino y su historia. Recientemente una cadena local de Córdoba, ha mostrado un reportaje en donde aparece Rafael Mir Jordano, hablando de vinos y la bodega. La única realidad de este hombre, yo nunca lo ví por la Calle María Auxiliadora, y es que fue un "niño de papá" de aquellos que en las e´pocas que muchos pasábamos hambre, el gastaba dineros en la munición necesaria para cazar todos los domingos. Y por ejemplo, mi madre que pasó la guerra en Córdoba entre bombardeos de su barrio, él estaba en Málaga, de veraneo, en una cadena de chalets que había construido su familia.

Estos advenedisos del costumbrismo, quieren ahora llevar toda la razón criticando formas y estilos de tradicción de los que ellos sacaron provecho en su día. Los Mir Jordano, Los Salonas, y otros apellidos célebres de Córdoba, supieron adaptarse "como camaleones" a la época de Alfonso XII, a la dictadura de Primo de Rivera, a la Reública y a Franco, y ahora vienen dando lecciones de ética.

Yo, no soy entendidos en vinos, pero reconosco al que sabe beberlo sin que le suba a la cabeza. La mayoría de la gente en españa, y aún más en Andalucía, se cree que la Junta de Andalucía, es poco menos la que inventó El Rocio. No saben en cambio, de que es la responsable de todos los recortes que se hayan producido en Andalucía, mientras los dinerois se iban por "LA VIA DE LA CORRUPCION", y paraba en las estaciones de los ERES, FACTURAS FALSAS, Y LOS CURSOS que nunca se llegaron a dar.

No se presente usted más como anónimo o tendré que llamar a Podemos para que le localizen.


Saludos






Anónimo dijo...

Muy bueno lo de Podemos.

Anónimo dijo...

Cada ser hace aquello para lo que está programado.
Por ejemplo, los cerdos pequeños , los más fuertes se colocan en las tetas pectorales que son las que dan más leche, y los más débiles se colocan en las otras tetas.
Los humanos que según la Sociología son también animales, hacen lo mismo. Los que pueden comen langostinos de Sanlúcar que por lo que dicen son los mejores, otros solo pueden con los del Eroski, y una parte no los come, o sea no puede, pero quiere poder. Hay un resto de la población, que por esas cosas del colesterol no puede probarlos.
Todo se reduce a podemos o no podemos.
Señor Estévez no hay que enfadarse con el otro anónimo. Se le percibe cierta dosis de cultura, y eso es muy importante, y en otra ocasión diré por qué es eso importante.
Saludos.

Anónimo dijo...

Señor Estévez:
Veo que no te interesa eso de que la cultura sea una cosa importante, pero te lo voy a aclarar por esas cosas del conocimiento.
Cuando hice la mili en Badajoz, me comentaron lo que pasó en esos días turbulentos del 18 de julio, especificando que los militares profesionales se habían reunido y habían votado en que bando colocarse, y en esa votación salió la derecha, pero un capitán de infantería dijo que deberían votar los suboficiales porque también eran profesionales, y entonces ganó la izquierda. El capitán ese colocó dos ametralladoras en fuego cruzado, y cayeron dos banderas de la legión, y criticaban la profesionalidad de Yagüe y de Castejón, y ampliaban los conceptos diciendo que habían estado buscando al capitán pero que no habían podido hacerse con él, porque había muerto en la batalla del Ebro. Sin embargo, había que enseñar a los soldados que el capitán general de la segunda región militar era el General Castejón, y así se hacía.
En Córdoba en aquella época había un tal Castejón con problemas con Don Bruno, porque había sido Director General de Ganadería con la izquierda.
Ese Castejón no es el mismo que el anteriormente nombrado. Fue decano de la Facultad de Veterinaria y se relacionó con la cultura, y su casa la han convertido en un hotel muy famoso que se llama Bailio, y que se enorgullece de tener una hermosa biblioteca.
La cultura o el conocimiento da lugar a que no confundas a un Castejón con otro.
Saludos.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Anónimo:


Empezamos por la Electro Mecánicas y vamos a terminar por los parientes del líder del PSOE, Pedro Sánchez. En Córdoba, abunda el comentario de que mientras Zapatero y Rubalcaba, les gustaba su segundo apellido, a este líder no quiere saber nada de su segundo apellido Castejón, ya que al parecer corresponde a su antepasado el General Castejón, que se significó de forma importante en la guerra civil.

Por otra parte este general Castejón, dejó una estela en Córdoba, en forma de un hijo que tuvo con una gitana, y al que se le llamó en Córdoba como el "Polvorilla". Este personaje de aquella Córdoba de los años 50 y 60, fue deportado de Córdoba, por las puñaladas que le dió a uno en la puerta del "BAR CABALLANO", que estaba situado en la Calle San Álvaro. Se marchó a Madrid y allí empezaría una nueva vida.

En cuanto al otro Castejón, Rafael, este hombre fue dedicado a la Cultura, pero no obstante también al terminar la guerra tuvo que pasar por un juicio después de la contienda del 36. Para obtener dineros para aquellos gastos, según me cuenta se vio obligado a vender una finca de Naranjos que poseía en la carretera de Palma del Río, y se la vendió a Eugenio Correll, célebre republicano de la ciudad de Valencia, que se instaló en Córdoba. Fue famoso por sus coches de caballos de los que era un apasionado. También se hizo famoso por su relación sentimental con la bella "Lotera" de la Calle del Marqués del Boil, que era a su vez hermana del doctor Zurita, cuñado del rey Juan Carlos.

La casa y posterior hotel del Bailío que usted menciona, fue Cuartel de la Guardia Civil, cuando el crimen de CINTA-BELDE.


Saludos


Manuel Estévez dijo...

Amigo Paco.


Quiero recordar que había un compañero de Pepe Pons, que solía acudir a jugar al dominó con su amigo Pepe, en la citada Casa Ramón.


Saludos

Grazia Sumariva dijo...

Buenas tardes!! Mi nombre es Gracia Sumariva y soy estudiante de Comunicación en la U. de Loyola . Estoy haciendo un trabajo de investigación sobre este barrio, Electromecánicas. En concreto, estoy buscando casos de solidaridad que hayan tenido poco eco, ya sean actuales o pasados, para hacer un reportaje sobre ellos. Sería de gran ayuda si se me pudieran facilitar casos.
Gracias por su atención
Contacto: gsumarivareyes@al.uloyola.es