AQUELLA
ELECTROMECÁNICAS...
Fue el ingeniero francés Frederic Ledux, que a su vez era director de
la sociedad Minera y "Metalúrgica de Peñarroya", el que creyó que
Córdoba estaba enclavada en un lugar “Logístico de primera magnitud”. Y es que
Córdoba con una red de ferrocarriles que
llegaban a todos sitios, ilusionó y motivó que
el hijo de Frederic Ledux, se implicara de lleno en la creación en 1917,
de la industria más importante que hubo en Córdoba. Con ello se fundaba La Sociedad Española
de Construcciones Electromecánicas. Además de Ledux, el capital inicial estaba
formado, por dineros pertenecientes al Banco BILBAO y al Banco URQUIJO. El
primer presidente del Consejo de Administración fue el Marques de Urquijo.
Para su proyecto de instalación se compra el
cortijo de "ALJIBEJO", a un precio de 516.701 pesetas, y
posteriormente se comprará el cortijo del "OCHAVILLO", a un precio un
poco superior de 623.280 pesetas. Ambas propiedades era pertenecientes a los
Hoces. Para los franceses, esta era una zona que estaba como a “tiro de piedra”
de la propia ciudad. Se trataba de una extensión de unas 315 hectáreas , algo
parecida a lo que era la extensión de Córdoba en su casco histórico.
EL
PROYECTO DE FÁBRICA
El proyecto de las instalaciones para la
fábrica se le encargó al equipo del arquitecto suizo Francisco Gay, que
proyectó un complejo industrial, que hizo girar las naves de fabricación,
alrededor de una gran nave central, dedicada para el almacenamiento y las
expediciones, con espacio suficiente para que los grandes camiones pudieran
maniobrar con vista a ser cargados. En los años 1960, se pueden decir que
diariamente salían más de 70.000 kilos de cobre elaborado, en cable, barras,
pletina, hilo y planchas. Nada más que a CENEMESA, se le solía
suministrar al año casi 750 toneladas. Esto lo supieron bien los transportistas
Nicolás Callejón y Francisco Zamorano, “El Melonero” que siguiendo las
instrucciones del dinámico Prieto Salas, y durante más de treinta años, día por
día, transportaban el cobre que CENEMESA necesitaba principalmente para sus
transformadores, y luego algo de pletinas para los conductos y cuadro de
cabinas de Aparellaje. Ambas fábricas SECEM y CENEMESA, tenían una puerta de
comunicación interior que nos mostraba a las claras que un día todo formaba
parte de una única empresa, pues bien por esa puerta que se llamaba "Del
Fichero Fábrica 1ª! entraba y venía todos los días el cobre que venía para
fábrica.
También el mismo arquitecto realizó un
proyecto para una barriada de casas para el personal. Eran casas unifamiliares
con su zona de jardín, y que en el Archivo de la Catedral y en el "Legado
Deán Padilla" hay alguna información de este proyecto de viviendas..
En Córdoba y por aquellos tiempos de 1920, las
empresas que sobresalían, eran la
Electro Mecánicas y Carbonell. La primera guerra mundial convirtió a "SECEM",
en la dueña de los mercados en el sector de transformados metálicos de cobre e
incluso cobres electrolíticos, latones, trefilería y demás preparados que
demandaba una industria en total transformación. Fue su época de apogeo por lo
que fue incrementando su plantilla hasta llegar a los 3200 trabajadores que debió tener a mediados de los años
sesenta del pasado siglo, otras cifras que aparezcan son estimaciones un tanto
exageradas. Esta empresa se encontró con el mercado tan fácil que optó tarde
por la renovación. Era curioso poder
observar aquellos hangares previstos para bicicletas en donde se perdía la
cuenta de las que había colgadas en aquella postura de pie, en contraste con
las pocas motocicletas que podía haber y menos aún algún que otro coche Seat
600 de aquellos primeros que aparecieron en el mercado nacional.
De hecho, por aquellos años de 1958-62, se
adquirió una máquina muy compleja de fabricación alemana, que se instaló en la
Electro Mecánicas, y que la gente que todo lo "bautizaba" la denominó
"Los Platillos Volantes", por la aparente complejidad de esta
máquina.
No debió ser muy fácil su puesta en marcha,
pues creo que nunca se puso en funcionamiento.
La puesta en funcionamiento de ésta máquina
hubiera significado un gran ahorro de
mano de obra directa del peonaje que existía en fábrica. Sobre este tema de los
"Platillos Volantes", se han
dado muchas versiones para justificar el porqué esta máquina nunca llegó a
ponerse en marcha. Unos decían que era por falta de los conocimientos tecnológicos
para entender el funcionamiento de esta maquina, alemana y un tanto compleja, y
otros esgrimían otra razón en el sentido de que alguien con bastante poder político
del antiguo régimen, se opuso a aquella presunta reducción de mano de obra. Una
u otra versión, las dos posibles, dieron lugar a que “Los Platillos
Volantes", nunca arrancaran. Ya, a
"toro pasado" como se suele decir, actitudes como ésta de funcionar y
producir bastantes años de espaldas a la renovación tecnológica, y por tanto,
sin mirar con perspectivas de futuro hacía la competencia, fue lo que hizo que
los países del norte de Europa, produjeran la tonelada de cobre a un coste bastante
más bajo y competitivo que lo que se hacía aquí en Córdoba, llegando incluso a
la reflexión de que con mucha mejor calidad de acabado, A modo
de ejemplo citaremos que el cobre para las bobinas de los transformadores,
mientras en "CENEMESA", daba problemas porque las aristas de
trefilado rompían con frecuencia el papel del guipado-aislamiento, que se le
ponía al cobre, desde un país como Finlandia, te lo enviaban bastante más
barato y con las aristas redondeadas, eliminando el problema de las roturas en
el guipado. Esta competencia de los países del norte de Europa, era la
consecuencia de que utilizando tecnología avanzada, producían la tonelada de
cobre casi al 30% más barato que el que se producía en Córdoba.
La ubicación de esta industria con su barrio de casas
alrededor, dio vida a la carretera de Palma del Río, y convirtió al popular
barrio de “Los Olivos Borrachos”, no sólo en lugar de residencia del personal auxiliar
ferroviario de Renfe, sino, que paulatinamente a él fueron llegando
trabajadores de la Electro Mecánicas, que querían vivir muy cerca de su puesto de trabajo. La aparición en
1930, de la empresa "Constructora Nacional", hizo que este barrio fuera
como un elemento más de estas dos fábricas. El nombre de esta Barriada a nivel
oficial era el "Barrio de Occidente", pero la tradición oral contaba
que los hombres y maridos en sus salidas de los fines de semana, y al cobrar el
anticipo, los convertía en otras persona, ávidas de hablar y hablar y beber su
vino. Esto con frecuencia motivaba que más de uno y de dos, se pasaran de la
"raya" por lo que en evitación de presentarse en su casa en aquél
estado, se cobijaba debajo de cualquier olivo que abundaban por allí y ahí,
dormía su sueño, bajo los efectos del "24" que era el vino que por
entonces existía, y solo se distinguía si era de Ordoñez, de Diéguez, de
Salinas, de Sánchez Aroca. o de Cruz Conde. La gente que es sabía a este hecho
de "dormir la tajá" debajo de un olivo, dio pie para que a estos
árboles abundaban con la cercanía de la Huerta de la Marquesa. Tenemos que
decir para añadir información que cuando en los años 1969, en el mes de febrero
el Ministro Silva Muñoz, inaugura el nuevo Viaducto de la Electro Mecánicas, un
poco antes de llegar a la "Venta San Francisco" eliminando el antiguo
y estrecho Viaducto que enlazaba con los "Pisos de Cañete", toda esta
desviación se hizo a través de los "Olivos Borrachos" y tomando parte
de la "Huerta de la Marquesa", muy revalorizada y que fue comprada
unos años antes por Manuel Benítez "El Cordobés", que aprovechó el
ofrecimiento en plan de "corredor" que le hizo el también torero de
alternativa Antonio Sánchez Fuentes, al que "El Cordobés" según se
dijo en aquella época le pagaría en la forma de exigir su presencia en un par
de corridas de toros.
VECINOS DE "LOS OLIVOS BORRACHOS"
Al hablar de la “Letro" hay que hablar a la fuerza de
los vecinos más conocidos de los "Olivos Borrachos". En general se
hablaba y se citaban como las “ sagas”. Existía la saga de los “Bodoques”, la
de los "Vélez”, los “Fernández Latorre”, “Los Medina”, los “García Ruz”,
los “Blanco Pedraz”, los "Monturque”, los "Cruz Garrido”, los "Antequera”,
los "Simón Rodríguez”, los "Díaz Hornero”, los "Blanco Medina”,
“Los González”, los "Chups Osuna”, los "Jurado”, los "Vico Lucena",
los "Sánchez Cerezo”, los "Carrero", los “Manolin Gónzalez”...etc.
etc.. Eran muchos los compañeros que vivieron en este barrio. De los últimos que llegaron a este simpático
barrio, fue el vasco J. Romeral Torróntegui, que vino a Córdoba en aquellos
años difíciles desde el país vasco (1969), para curarse de un padecimiento que
tenía de asma. Mejoró y vivió muy feliz en sus “Olivos Borrachos” como el decía
y le hubiera hecho muy feliz en ser su alcalde.
EL MÉDICO BUENO
Pero el barrio de los “Olivos Borrachos” también tuvo “otros vecinos”. Un buen día
apareció un médico que había nacido en el 1934 en la localidad de Villanueva de Córdoba. Se llamaba
Pedro Muñoz. De familia humilde, su padre era zapatero. Estudió su carrera con
la ayuda de unos familiares de Valencia. Trabajó como médico en África (Villa
Cisneros), y allí empezó a comprender lo útil que su carrera de médico podía
significar para ayudar a los más débiles. A partir de los años 1960, se instala
en Córdoba, y los hace en la
Carrera de la Fuensanta. A
lo que el llamaba su consulta particular, era más bien el despacho a donde iban
bastantes padres de familia, que iban a pedirle consejo, sobre las adicciones
de sus hijos al alcohol o las drogas. Fue un médico comprometido en ayudar a
todo el mundo. A pesar de tener que sacar adelante a 7 hijos, sacaba tiempos
para todo y fue un gran colaborador con el Movimiento de Cursillos de
Cristiandad, que fue sus "Sostén de Fe" para estar muy comprometido.
En 1982, y en los "Olivos Borrachos", funda una institución "ALCALI",
para intentar recuperar a los alcohólicos. Posteriormente se pone al frente del
"Hogar Renacer", esta vez con ayudas de CAJASUR y el Obispado de
Córdoba. Muchos de los enfermos que iban
a su casa en la mayoría de los casos, no solamente no le pagaban nada, sino que
muchas veces, les entregaba parte de lo poco que podía haber recolectado...En
todo momento, su esposa, fue su comprensión y su fe. Pedro Muñoz Gómez, murió
en el 2014, a
los 80 años de edad.
Al hablar de la
“LETRO”, hay que mencionar a la fuerza a la “VENTA SAN FRANCISCO”, pues estuvo íntimamente relacionada con la
fábrica y por supuesto con el Barrio. La citada Venta, era la parada casi obligatoria de los
camioneros que venían a recoger carga de cobre y que por aquellos tiempos
1950-60, eran muchos los que esperaban cola. Allí tomaban su café. (por
aquellos tiempos no se estilaba el desayuno), comían y descansaban sentados. En
los periodos de frío estos conductores nos enseñaron lo que eran los “Carajillos"
y los “Sol y Sombra". Lo primero era un café sólo con una copa de coñac y
lo segundo era una copa de anís machaco con una copa de coñac. Pero la "Venta
de San Francisco", también prestaba un buen servicio a los trabajadores de
la Electro Mecánicas ,
ya que al ser estanco, eran muchos los que con ese achaque, se pegaban sus
buenas convidadas. Pepín, que era el eficiente y bonachón que atendía el mostrador,
no paraba en todo el día de poner a prueba su eficiencia. En orden a las
comidas, tenía buenas especialidades, al menos para aquellos tiempos, los
boquerones fritos, la sangre encebollada, la asadura en pajarilla, los callos y
las manitas de cerdo, entre otras. Allí había despensa para todas las
exigencias, sobre todo para cuando los trabajadores de "SECEM" o "CENEMESA",
prolongaban sus jornadas por trabajos de reparación o urgentes y tenían que
suministrarles comida. Y como no en aquellas elecciones sindicales de los años
1974, en las que en aquellas empresas se llegaban a formar más de 20 mesas
electorales de acuerdo a la Ley Electoral.
Por cierto, que a todos los sindicales de un lado u otro,
les gustaba la buena mesa y la buena bebida. Eran los tiempos, en que a los
Campos, los Baena, los Poyato, a los Fresco, a los Carmona, los García Noci,
les había llegado el relevo. Bien es verdad que estos sindicales y aprovechando
que Rafael Cabello de Alba y Gracia, había dejado de ser Director General de
Previsión, había destinado para las Mutualidades de Córdoba, una importante
cantidad de pesetas, para que en forma de “prestamos viviendas” estos
sindicales lo repartieran entre los trabajadores de la "ELECTRO y la
"CENEMESA"-
En la "Venta San Francisco", la paz y la armonía
estaba garantizada, pues para eso entre la clientela se encontraban los
inquilinos del Cuartel de la
Guardia Civil , que era otra institución del Barrio. No
podemos olvidar aquellos espléndidos eucaliptos que existían a la entrada de la Venta , pues también formaban
parte de este paisaje y de su historia.
También la "Venta de San Francisco", fue parada
casi obligatoria para aquellos aficionados al fútbol, que se desplazaban a la Electro Mecánicas , desde los
Barrios periféricos, para presenciar los partidos entre éste equipo, el de la
Electro Mecánicas, con los equipos de los barrios y la provincia de Córdoba.
Contaban los antiguos que la gente se desplazaba andando y el antiguo
"Viaducto de la Electro" era una feria de gente que acudía al fútbol.
LAS "DELICIAS"
En el camino inevitable para llegar a la Electro Mecánicas ,
por la carretera de Palma del Río, te encontrabas con este BAR de carretera,
que era tan antiguo como la propia “LETRO”, sin tener la proximidad de la "Venta
de San Francisco", también era un BAR, que al estar enclavado en los “Olivillos
de Don Félix", también era visitado por muchos trabajadores de la Electro Mecánicas.
No podemos olvidar un día del año 1954 que nos tuvimos que refugiar en el
citado Bar, pues nos pilló con el economato a cuestas cuando nos sorprendió una
impresionante tormenta, con truenos en los que se abría el cielo. También se
refugiaron allí aquel día un tal Miguel y Donato, que andaban por allí
plantando las acacias que desde aquella fecha orillaron la carretera de Palma
del Río.
Además de los
trabajadores de la Electro
por allí aparecían muchos camioneros que iban a cargar y descargar trigo al
recién inaugurado Silo del Servicio Nacional del Trigo, con el tiempo fueron
apareciendo junto el Silo, una serie de pequeñas naves que unas y otras
empezaban a querer abrirse camino en el difícil campo de los negocios. Nos llamó
especialmente la atención un taller de prendas de vestir que con el nombre de "Creaciones
Díaz", llenó aquella zona de juventud femenina. Luego Llegarían Almacenes
Wizner, Serody y varias naves de frutas.
Todavía nos llamaba la atención aquella pequeña espadaña,
que existía la Calleja
sin salida de los "Olivos de don Felix. En donde se crió Consuelo Simón y
el amigo Carrero, esa especie de Capilla y Espadaña que había en esa calle y
que era propiedad, de un tal Ortega, que lo mismo se vestía de trinitario, que
de requetés como una vez le pudimos ver cerca de la Universidad Laboral de
Sevilla, en un barrio de chabolas que por entonces nombraban como Quintillo.
Este hombre en el Cementerio de la
Salud , tiene un panteón en la que aparece la Piedad de Miguel
Ángel, en clara muestra de que quiso rivalizar con el mismo "Manolete”.
Hoy en la actualidad tenemos que decir que después de la
enorme transformación Urbanística que ha experimentado toda aquella zona, aún
está en pies "Las Delicias", y esperemos por muchos años.
EL AUTOBÚS DE LA “LETRO”
Por aquellos tiempos en Córdoba, (1950-1960), había pocos
autobuses. Aunque había dos empresas en Córdoba, una Misuf Vizcaino y otra la
empresa Rubio. Era Misuf el encargado de la Línea Plaza de José Antonio- Electro Mecánicas,
Estos autobuses tenían su salida en la zona en donde estaban los Servicios
Públicos de caballeros, en la acera de Telefónica. Estos autobuses, iban
pintados de azul y con una franja central en rojo. A la hora del relevo solían
poner tres autobuses de los más grandes que tenían y casi se llenaban
totalmente; el resto de las personas, hasta completar el autobús, se montaban
en las paradas intermedias. Hay que decir que muchos trabajadores cuando
llegaban a la parada del autobús, incluso se sentaban en el suelo para esperar
la llegada de los autobuses.
Eran los tiempos del cobrador y el viaje de autobús
costaba 0.25 pesetas. Por cierto que cuando hicieron el barrio de la "Electro
Mecánicas", construyeron una parada de autobús de material de obra, que
junto a la que había a la entrada de la Huerta de la Reina , cerca del “Bar la Constancia", eran
las únicas paradas que había de construcción en Córdoba. Ya más posteriormente
cuando inauguraron la Residencia Teniente
Coronel Noreña, (1957), habilitaron otra parada de autobús que daba acceso a la Residencia.
EL ECONOMATO DE LA
“LETRO”
Otra de las cosas fundamentales de aquella empresa que era
la "SECEM", fue su gran Economato, ubicado en la Calle Mercadillo, y que
muchas veces era comentario por sus precios y artículos, cuando las mujeres de
los trabajadores de la "Electro" se encontraban en la consulta del
médico que por aquellos tiempos, era don José Chacón y Chacón, que empezó
pasando su consulta en la calle Montañas (Esquina con Montero), luego pasaría a
Plaza de Mármol de Bañuelos, en donde estuvo "Foto León" y finalmente
terminaría en el "18 de Julio" de la calle Hermanos López Diéguez. En
aquellas animadas esperas del médico las mujeres hablaban del Economato,
hablaban de medicinas y también incluso
de enfermedades, y no era la primera vez que entrabas al médico y este te
confirmaba el pronostico que allí fuera te habían dado. Hay que decir que casi
toda la gente que trabajaba en la Electro Mecánicas solía tener a don José
Chacón, que pertenecía a una Mutua que en Córdoba se denominaba "La
Bilbaína" por pertenecer a Seguros Bilbao, y que tenía sus oficinas en la
calle Cruz Conde por debajo de la antigua y desaparecida Taberna "Casa
Salinas" al principio de la calle a la derecha según se entra desde la
Plaza de las Tendillas.
La mayoría de las mujeres y que sus maridos estaban en la
Electro Mecánicas, se conocían por barrios, así en San Lorenzo podemos hablar
de: La Salud, la mujer del Claus, la
Muñiz , la mujer de Juan de Dios, la Recio , la mujer de Estévez,
Rosario, la mujer de Ortega, la
León y la Encarna, trabajadoras ellas de la fábrica, Ángela,
la mujer de Amaro, Enriqueta, la mujer de López
y así una tras otra, muchas mujeres
que había por el barrio de San Lorenzo.
Por aquella fechas, años 1953-1954, las mujeres, fueran
del barrio que fueran, la mayoría solían encaminarse para ir al Economato de “LA LETRO ”, andando. Primero
llegaban a la Victoria
y encaraban la acera de los "Cuarteles" y a continuación llegaban a
los alineados y denominado "Pisos de
Cañete", que entre otras cosas llamaban la atención ya por aquellos
tiempos, porque eran de las primeras casas a las que se le vio buzones para el
Correo en el portal.
Terminada la acera de los "Pisos de Cañete"
dejabas un bar que llegaría a llamarse "Bar Niza" y en vez de subir a
la carretera por el Viaducto, que era muy estrecho y complicado, optaba por un
camino algo estrecho a la izquierda del Viaducto, y en donde los cimientos del
Puente se tocaban con la nave almacén de Hierros de la Viuda de Victoriano
Gómez dejando un estrecho paso por el que se accedía a la vías del tren. Siguiendo
la vías adelante llegabas a los "Olivos Borrachos". Por cierto por
aquellos tiempos que hemos mencionado se estaba terminando de construir EL
SILO, (1954), edificio que fundió su imagen con este barrio. Más allá del
citado SILO, había un paso a nivel sin guarda, solo había de forma permanente
una cadena colgada, y por allí cruzabas a lo que se llamaban “Los Olivillas de
don Félix", esa era la parte de este barrio que lindaba con la propia
carretera de Palma del Río. Salías a una esquina de lo que en aquella época era
la "Venta de la Delicias". Y desde allí pasando la "Venta de San
Francisco", te adentrabas en la calle Mercadillo, y en la curva que hace
la calle y a la derecha, estaba el Economato. Llamaba la atención que por una
ventana salía la chimenea de una estufa.
El Economato, representaba la posibilidad de comprar prácticamente
de todo, pero más barato, y te lo descontaban al mes siguiente. La empresa,
solía primar los artículos que se consideraban de primera necesidad. Eso sí,
tenías que tener la precaución de acudir a comprar pasado el día 20. Estas
empresas grandes, solían cerrar sus nóminas el día 20 de cada mes, como nos
comentaba Antonio Rodríguez Tena, Con el tiempo, este Economato fue superado en
precios y artículos por el de la Guardia
Civil , que se hizo famoso en Córdoba.
EL CARBÓN DE LA “LETRO”
En aquellos años posteriores a la guerra civil, la escasez
de carbón para las casas era ostensible, y eso se podía apreciar en las enormes
colas que se formaban en la gran cantidad de carbonerías que había en Córdoba,
entonces en las casas, lo único que hacía funcionar las cocinas era el carbón y
la electricidad, pero ésta última era privativa de la gente bien. Igual pasaba
para los braceros que se dependía del llamado Picón, que era el producto que
producían diariamente los llamados piconeros que adquirieron popularidad por
estos barrios de Santa Marina y San Lorenzo.
Normalmente el “piconero” era una unidad de tres
elementos, el que cortaba el monte para quemar, el que arrimaba agua para
“apagarlo” que se llamaba ayudante y el borrico. Esta era una unidad de trabajo
necesaria. Desde primeras horas de la mañana, hasta pasado el medio día,
andaban quemando monte bajo, en las cercanía de la Sierra , la zona de Linares
y Santo Domingo, y lo máximo que producían era tres sacos diarios, y eso
contando que hiciera buen tiempo. El hocino y el borrico eran las herramientas
básicas de estos hombres. Su bocadillo a media mañana, era cortar con su navaja
trozos de tocino de beta, con su pedazo de pan.
La empresa "Electro Mecánicas", se empeñó en
aliviar un tanto el problema del carbón a sus productores y quincenalmente les
facilitaba un suministro de carbón vegetal, de los excedentes que la propia
empresa tenía y que utilizaba como desoxidante en sus hornos. La cara conocida
del hombre que lo transportaba y repartía era el camionero de la Calle Montero , Nicolás
Callejón, que casi siempre estuvo ligado a la “LETRO”, bien con el cobre o el
carbón. Este hombre cuando se jubiló se fue a vivir a Calazancio donde disfrutó
de su pequeño jardín en su vejez.
LOS SUELDOS DE LA “LETRO”
El tipo de fabricación de esta empresa, era casi el 70% de
trabajo manual. Es decir, trabajo de peonaje, que se podían ver llegar todos
los días con su bocadillos metidos en una taleguilla. Era una fila interminable
de personas que se dirigían al autobús y también bastantes las que utilizaban
la bicicleta. Pero a pesar de que se trataban de empleos de peonaje, por las
características del trabajo, la mayoría solían cobrar complementos por tóxicos,
penosos o peligrosos, además de una prima de producción. Se discutiera o no que
algunos jefes hacían de las suya en el tema de las primas, se puede decir que
en aquellos tiempos los trabajadores de la “LETRO”” podían ser de los
trabajadores mejor pagados de la industria que había en Córdoba. Y eso se puede
comprobar hoy, pues cualquier “jubilado” que saliera de fábrica, a mitad de los
80 para acá, su pensión será superior a cualquier trabajador de la actualidad,
que pudiera quedar en lo poco que quede de la empresa. Además con la
particularidad de que en estas fábricas, se hacía famosa la frase que
pronunciaban muchas madres y que no era otra que: ¡AY! Gracias a Dios, que a mi
hijo lo han hecho plantilla". Las madres expresaban esto con una sensación
de tranquilidad y seguridad, que hoy desgraciadamente no se ve por ningún
sitio..
LOS COBRADORES DE CUENTAS
En la Electro Mecánicas
y detrás de la Oficinas Generales ,
que estaban conforme se entraba a la izquierda, era frecuente ver la cola que
los trabajadores solían hacer en la ventana de Caja, allí solían acudir los que
de una forma u otra, no estaban en sus puestos de trabajo cuando el pagador iba
por los talleres. De esto mejor que nadie estaban advertidos los vendedores de
“Cuentas a Plazos", que ya fuera de fábrica, y en la esquina de la Escuela de Aprendices, en
la misma acera que conducía a la
Parada del Autobús. Esperaban a todos los trabajadores que
tenían que algo que pagar. Eran cuotas semanales, entre 5 y 7 pesetas, las que
se solían pagar por aquellos años de 1947-1952. Allí se puede decir que pagaba
todo el mundo.
Por ello queremos hacer un pequeño recordatorio de lo que
pudo significar la llegada de algunos artículos que marcaron su época, así como
mencionar a algunos vendedores.
Al
Rubio, “El Piyayo”, como también le conocían por la Electro Mecánicas , que extendía
sus clientes por las Delicias, Venta San Francisco, Olivillos de Don Félix,
Olivos Borrachos y en la
Fábrica de la
Electro.
Al
clásico “Cuello lata”, personaje de la Electro
Mecánicas , que vendía por todo el Cerro del Campo de la Verdad , un día y mientras
íbamos en el autobús, nos comentó que nada más que en la zona de la Calle Beato Henares, vendió más
de 500 despertadores de la marca CID, un despertador de marca nacional que
irrumpió por aquellas fechas.
Al amigo Prieto Salas, que vendía de todo, pero fundamentalmente, relojes de pulsera y aquellos pequeños radio transistores que salieron de los que vendió más de 700 unidades al precio de 600 pesetas. Era de la marca SANNYO. Llegó a vender hasta relojes de oro de señora y vendió unos pocos.
Al amigo Antonio
López Alcudia, “El Huevos”,
personaje singular que vendía de todo, relojes, máquinas fotográficas, libros
raros, bicicletas, y todo lo que se le pedía.
A Juan Rojas Morales,
que tenía su zona de influencia en los Olivos Borrachos, Cenemesa, Avenida
Parque, Pisos de Cañete y el Barrio de la Electro. Toda su familia se
dedicó a dar cuentas compaginándolo con su trabajo, esto le hacía tener muchos
clientes entre sus propios compañeros.
A
Francisco León, que con la ayuda de su amigo Ogallas, modernizaron las casas de
los trabajadores de estas empresas, la "ELECTRO" y la "CENEMESA",
con Batidoras Turmix y ventiladores de pie de SP, (Soler y Palau), los mejores
y más silenciosos del mundo. Y no digamos las famosas Ollas Laxter. Este León vendía todo lo que se proponía.
A mi madre en
el año 1954, le quisieron dar una casa, pero ella renunció a ella, porque no
quiso abandonar su Barrio de San Lorenzo. Las casas era unifamiliares, con una
serie de comodidades que para aquella época, eran como chalecitos.
Desde primera
hora la Empresa
se planteo la necesidad de dar casas a su empelados y obreros, y para ello al
mismo arquitecto que diseñó el complejo industrial, le pidió que diseñara un
barrio.
Aquí
reproducimos un documento cosido en un cuadernillo con cinco hojas escritas con
una tinta de tono morado y que en su portada dice:
SECEM
ARQUITECTURA
MEMORIA
DESCRIPTIVA
MEMORIA SOBRE EL
BARRIO OBRERO A CONSTRUIR POR LA SOCIEDAD
ESPAÑOLA DE CONSTRUCCIONES ELECTRO-MECÁNICAS.
Para
la realización satisfactoria de la obra se han tenido en cuenta las siguientes
bases.
FIN
Y DISPOSICIONES GERERALES.-Como el fin que se persigue es el de crear
un conjunto de casas higiénicas, rodeadas de jardín, para ser habitadas por
familias, la SECEM ,
ha elegido para emplazamiento del barrio obrero la planicie saludable y bien
orientada situada al Norte de la carretera Córdoba a Palma del Río en las
proximidades de la Fábrica
de la sociedad a 3 km .
De la población.
La partición, el agrupamiento, y la
disposición de las casas familiares (aisladas o en orden continuo) y las
alineaciones han sido determinadas desde el principio, mediante el estudio de
un plano de conjunto del proyecto con sus posibilidades de ensanches, de tal
modo que puedan ser edificadas en periodos sucesivos, según las necesidades.
La
vecindad de la población que dentro de breve plazo estará en comunicación con
la barriada por medio de un tranvía, cuyos estudios se llevan activamente,
soluciona las cuestiones de aprovisionamiento, instrucción, distracciones.
No
se trata de crear una ciudad jardín, a semejanza de las que existen en
Inglaterra y en otras partes y que llevan a cabo tan importantes servicios,
tanto privados como sociales, sino un conjunto de casas viviendas. Los
edificios de utilidad pública (escuelas, bibliotecas de recreo, etc.) serán
construidos posteriormente a medida que
las necesidades lo exijan.
Los
problemas que se han tenido presentes,
desde el punto de vista estéticos y económicos, han sido:
1º.- Las necesidades de la población
2º.- Las casas viviendas
3º.- Los edificios públicos
4º.- Los espacios libres y vías de comunicación
NECESIDADES
DE LA POBLACIÓN.-Calculado a parte la
superficie necesaria para los espacios libres (paseos, etc.) y los edificios
públicos, las necesidades de la población deben de ser aproximadamente fijadas
en 100 habitantes por hectárea o sea 2 habitantes por cada 100 metros cuadrados ,
comprendiendo las vías de comunicación, carreteras y caminos de desahogo.