lunes, 16 de mayo de 2011

EL DESEO DEL "CACHAS NEGRAS"

En este mundo lleno de disputas e intereses encontrados, todos los días surgen noticias que llenan de importancia los medios de comunicación. Tanto la televisión, como la radio y los periódicos, se comportan diariamente como LA VOZ DE SU AMO, en el terreno de la politica. Luego resaltan las informaciones que forman parte de la vida de los ciudadanos, por su fama, notoridad y eco que representan en la sociedad. Pero para lo demás montan unas tertulias, a base de tirarse los trapos sucios unos a otros, inventando a veces historias rocambolescas, todo ello representado en escena, con gente que no demuestra tener muchos escrupulos, sobre todo cuando quieren meter a todo el país en el fango de sus opiniones.

Ultimamente han sido la muerte de Severiano Ballesteros, los triunfos del Barcelona, los goles de Ronaldo, el terremoto de Lorca, los problemas de la Campanario, la disputa de los Ortega Cano con los Mohedano, etc. etc. Y siempre teniendo como en reserva, a la llamada “Princesa del Pueblo”, para llenar cualquier hueco que haya en nuestras vidas. Nunca los medios de comunicación estuvieron tan “poblados” de gente para decir una misma cosa, o debatir una simple tontería. Los hay oportunistas, descarados y vividores que no tienen ningún incoveniente en mostrar y arrastrar sus trapos sucios, por cualquier “escenario que se preste”. Da igual que sea hombre o mujer, pero esta sociedad de consumo, lo acepta todo, aunque a la larga la mayoría de las televisiones, nos cuesten a todos un dinero que no tenemos.

La sociedad está inmersa en una vorágine de “politicos” en donde los valores que privan para ellos, son sus egoismos y los intereses partidistas. La democracia da la sensación de que no habla nada más que de votos y de campañas electorales. Unos son los buenos y los otros son siempre los malos, y la sociedad aguanta todo lo que le echen y se agarran a esos medios de comunicación, que por otra parte ya hemos dicho que pagamos todos, porque no se tiene otro horizonte cultural. Para nada, trascienden la vida, el sufrimiento e incluso la muerte de muchos trabajadores anónimos, que en el día a día, llenan nuestras calles y que la sociedad en general trata como si fueran simples adoquines rotos de cualquier calle.

“EL CACHAS NEGRAS”

Rafael García Gil, falleció recientemente y nadie se ha hecho eco practicamente de su muerte. A su entierro asistieron escasamente 5 ó 6 personas incluidos los empleados de la funeraria. Ha muerto despues de una vida de trabajo y cuando practicamente acababa de jubilarse. En su casa humilde de la calle los Ciegos, solo tuvo el aliento y el cuidado final de unos sobrinos, que le medicaron y le asearon. También contó con el apoyo popular de sus vecinos, que le respetaban y apreciaban entre otras cosas por “Nos pintaba todos los años la fachada de la casa”. Después de sufrir, él solo pudo saber lo mucho que lo hizo, se marchó sin dar un ruido y sin que la mitad de los que le conocieron apenas se enteraran. Y es que él, no hizo nada más que trabajar, de forma sencilla y honrada toda su vida.

Rafael García Gil, vivió la mayor parte de su vida, en la calle Roelas, nº 4. Realmente su callejita (la estrecha), se le llamaba “La Calle de la Potaja”, porque allí vivieron una familia a los que se les apodaban “Los Potajes”.. Vecino suyo de la casa de al lado, era “Manitas de Plata” (Antonio Toledano), este era dueño del Bar Flor que existía por aquellos tiempos en Cercadillas y era un bar atrevido para aquellas épocas. Lo de “Manitas de Plata”, se lo decían a este hombre porque era un consumado artista en el juego y manejo de las cartas. Su mujer Juana, era la que financiaba a las populares vecinas del barrio en forma doméstica con “Dineros al Cordelillo”, que por aquellas épocas venía muy bien. Además Antonio Toledano, tenía una hija que por aquellos tiempos nos parecía algo fuera de lo común por su tipo y belleza, hasta tal punto que le llamábamos la “Legionaria”, (Rafi Toledano), y todo fue porque al ser un poco mayor que nosotros, la vimos un día en compañía de su amiga Loli Marin, que eran cortejadas por un par de jóvenes legionarios, que por aquellas épocas inundaban nuestra Semana Santa. El simpático “Cachas Negras”, ayudó en la mudanza a “Manitas de Plata”, cuando a mediados de los sesenta se marchó a vivir a la Huerta del Machaco.

La familia de Rafael García Gil, la componían sus padres y tres hermanas. Rosita, Justa y Mari. Todos fueron grandes trabajadores, y se dejaron muchos sudores en labores diarias para los demás. El “Cachas Negras”, era el tercero de sus hermanos, y el cargó simpáticamente toda su vida con el apodo que cariñosamente le puso D. José María Izquierdo (salesiano), cuando allá por los años cincuenta, (era casi un niño), se le podía ver por el patio de los eucaliptos del colegio, jugar en pantalon corto al fútbol, pegando aquellos despejes aparatodos en forma de “tijereta”, que hasta los mismos eucaliptos del patio se estremecián. Estos despejes al balón eran tan espectaculares, que parecían más de circo que de fútbol. Dicha “tijereta”, según él, dijo que la aprendió de un tal “Pimpe-Alicates”, que recorrió esos campos modestos de Córdoba, haciendo aquellos despejes tan extravagantes (que mandaban el balón a las nubes). Por cierto que este “Pimpe” entró a trabajar en Westinghouse, en donde se jubiló con un ERE, al parecer legal. Hasta hace poco se le ha podido ver por el bar SIBONEY de Valdeolleros.

Rafael García Gil, tenía el brazo izquierdo un tanto tullido a la altura del codo, como consecuencia de una lesión que se produjo en la caida de un balcón. Éramos pequeños y estaba de moda el heroe de las peliculas “Satan”. El como tantos chavales quiso probar un salto desde el balcón de la casa del “Niño Dios” y dejándose descolgar al grito de “Satán”, cayó de forma inesperada y casual en el hombro de un hombre que pasaba por debajo y el rebote final, le hizo caer de mala postura, hasta “partirse el codo”. Posiblemente una escayola mal puesta, le condenó el brazo a estar encogido para toda su vida.

Y es que era muy travieso de joven, ya que no le faltaban arrestos para acceder al tejado del portalón de la Iglesia (San Lorenzo), para recoger los trompos y pelotas que se tiraban. En una ocasión y sin contar con apenas nadie, subió por la torre y accedió al citado tejado por un agujero que estaba al ras de las tejas. Entre procurar que no lo vieran desde la calle se le fue el tiempo y cerraron la torre y la misma Iglesia, quedando encerrado dentro de la torre. Al fin pudo forzar la cerradura de la torre pero le fue imposible salir de la Iglesia, por lo que optó, subir de nuevo al tejado del portalón y desde éste “saltar a la acacia” que estaba proxima al puesto de melones, y dejarse caer encima del montó de cocas ante la sorpresa de la gente y el jolgorio de los demás chavales.

Despues del Colegio Salesiano, en donde hizo la Enseñanza Primaria, se colocó a repartir vino para un tal Zamoranos, que tenía el almacén en la calle Santa María de Gracia, justo enfrente en donde antaño estuvo el desaparecido convento del mismo nombre, y que anteriormente y allá por el año 1478, fue casa de vecindad nada menos que de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán.

Su afición al fútbol, estaban en razón inversa a sus cualidades para practicarlo. Es decir que al no tener cualidades fisicas para jugarlo, lo amaba apasionadamente. Durante mucho tiempo, en el mismo Colegio, realizó labores de árbitro y linier, formando equipo con el Figueroa, El Tarta y El Carioco, eran tiempos dificiles para pagar árbitros y el Colegio se apañaba con estos intrépidos aficionados, que muchas veces se jugaban hasta el fisico. Afortunadamente en aquella época había equipos como el Andaluz, el Amparo, los Once Valientes, El Locomotora, El Calatrava, El Calerin, El San Antonio, La Verdad, El Cañero, La Cooperativa Ferroviaria, etc. etc. que muchas veces dieron muestras de formalidad y deportividad.

La afición al fútbol le ocupó practicamente toda su vida, fue un gran seguidor del Córdoba, y con una serie de aficionados formó el grupo “FOROFOS DEL CORDOBA CLUB DE FUTBOL”, con sede en el Bar Larra, de la Avda. Obispos Pérez Muñoz. Con este simpático grupo siguió y aplaudió al Córdoba, por muchos campos de España y Andalucia. Para todo era un entusiasta desinteresado. Amaba al Córdoba CF., y a las cosas de Córdoba.

Muy joven aún y en su constante busqueda por la vida, se metió a Fraile (Hermano Fosor), de esos que se encargan de los cementerios en Guadix. Fue sencillo hasta para esto, pero a pesar de ello, no pudo evitar presentarse una vez en San Lorenzo, en pleno verano, vestido de fraile y echando bendiciones a toda la gente que ocupaba las mesas de los veladores de Casa Manolo. Los más gamberros, estuvieron a punto de echarle al pilon de la fuente, que por aquellos tiempos aún estaba lleno de agua. (1963).

Después de todas estas probaturas se metió de pintor con los famosos “Maños” que curiosamente tenían las oficinas-taller en la calle de La Banda (hoy Calvario), donde antaño tenía el taller de zapatería el “simpático” Antonio Mejias, hombre del barrio, que además de zapatero, fue boxeador, terminando por ser masajista y utillero del Córdoba CF., Este Mejias, se mudó al barrio de Cañero, en la tercera calle, (Pintor Muñoz Lucena), (1952), en una zona de la calle en donde su hijo Joaquín, puso una tienda de deportes,. Años despues y en la acera de enfrente se empezaría a gestar el “Imperio de Sandokan” (Rafael Gómez), El bueno de Mejias, enseñaba con mucho orgullo una foto que se hizo con Alfredo Di Stefano, con ocasión de aquel famoso partido celebrado en Córdoba en el que el Real Madrid nos venció por 12-6. (1954,).. El se jactaba de que le había regalado unas botas que le había hecho personalmente a la “Saeta Rubia”. Este partido se celebró con motivo de la PRIMERA SEMADA DEPORTIVA que organizó el Ayuntamiento de Córdoba, presidido por D. Antonio Cruz Conde, la entrada para los infantiles costó DOS PESETAS DIEZ CÉNTIMOS. (los 10 céntimos eran para el llamado futbol modesto).

Con estos pintores, los “Maños”, estuvo bastante tiempo, ejercitando la pintura de brocha gorda. Más tarde se colocó con Paco Espinar, en donde permaneció, también unos pocos de años. Al cabo del tiempo y cansado de trabajar para los demás, decidió trabajar en plan autónomo y se dedicó a pintar por su cuenta. Era muy normal verlo trabajar por el barrio, en donde pintó imnumerables fachadas. En todo momento su trabajo, lo hizo con seriedad, honestidad y profesionalidad. Era comprensivo y educado en su forma de expresión. En una ocasión le pedí presupuesto para que pintara la fachada de mi comunidad, y al darme el precio me dijo: “Me lo podeis pagar en tres o cuatro veces”, para mi lo importante es que no me falte el trabajo”

Un día me paré con el en Casa Millan (San Juan de Letrán), y me aceptó una cerveza, aunque dijo: “Tuve que dejar de beber porque al estar siempre solo, me hizo perder toda relación del orden y me pasaba del limite, y había algunos que solían aprovecharse de mi.”.

Esta conversación fue a finales del 2010, y siguió diciendome. “En este trabajo me he llevado muchos chascos, y gente que no me ha pagado, pero el tio con más cara con el que yo me crucé en mi vida, fue con un tal Savan. Lo conocí estando trabajando en El Circulo de Labradores, en donde era un cargo importante en el Bar, luego sé que tuvo lo de SAYMO, que también fue dueño de TERSERSA, tuvo algo de aguas LANJARON, y creo que también llegó a fabricar un tabaco de contrabando, cuya marca era “EL GORRION”. Me había encargado varios trabajos y tuve algunas dificultades para cobrarlos. Un día me pidió que le pintara el local y la fachada de lo que fue la antigua SAL DUERNAS (Calle Almonas), y en vez de pagarme con dinero, me enrolló de tal forma, que me pagó con ACEITUNAS PARTIDAS Y DE LEJÍA. Vamos con elementos de esos pocas veces te encuentras en la vida”.

SE CONFORMABA CON POCO

A principio de año, me lo encontré en la Venta Bartolo, (San Lorenzo) y le invité a que se sentara, haciendolo con reservas, pero me dijo de antemano que no quería beber alcohol. Entoces yo le pedi un vaso de Casera para él y entablamos una amena conversación. Ya estaba él malo, se le intuían unos sintomas que le tenían preocupado, y hablando de esto me dijo: “Señorito, yo a lo único que aspiro en esta vida después de jubilado, es “PODER ENTRAR AL WATER CON NORMALIDAD”. Ese fue el preambulo de una tremenda enfermedad que lo quitó de la circulación en cosa de unos meses y se lo llevó con la mayor discrección del mundo. Menos mal que según los vecinos se encontró dentro de su tremenda soledad a dos sobrinos que lo cuidaron hasta su nuerte. “El simpático Cachas Negras”, no fue famoso, no jugó nunca al golf, no fue torero, ni futbolista, ni perteneció a la corte de la “Princesa del Pueblo”, ni a ninguno de sus adlatares que la rodean, pero si fue un trabajador incansable, honesto y sencillo como tantos otros que día a día luchan con sus horarios, soportan a sus jefes y todo ello más bien con unos sueldos escasos, para levantar este país llamado España.


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8 comentarios:

ben dijo...

Me admiro,Manuel,del enorme cariño
que pones en tus relatos,a todos es
tos hombres y mujeres,cordobeses,
que formaron parte de tu vida y
que por ley de vida irán desapa
reciendo,mejor dicho iremos desa
pareciendo.Hombres y mujeres que
formaron parte de esa tan querida
Córdoba y que irán dejando paso
a las nuevas generaciones.
Saludos.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Ben


Gracias por tu comentario, es bueno que haya sensibilidad a estas horas de la vida.

Con este comentario REIVINDICO, al trabajador ANÓNIMO, que es el que se suele llevar todos los palos, de esta vorágine de intereses que es nuestra sociedad.

En este país, de la impresión de que vale más RELATAR UNOS CUERNOS DE ORO, que trabajar toda la vida honradamente.

Saludos

Laurentino dijo...

Muy humano como siempre Manuel, felicidades.

Por cierto, ¿este "Cachas Negras" tiene algo que ver con un jugador del Córdoba, muy voluntarioso, de hace unos pocos años, un tal Carrasco? Una vez oí que era sobrino de un tal "Cachas Negras" y no sé si será la misma persona que la de esta entrada.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Laurentino


El jugador del Córdoba que mencionas efectivamente era sobrino carnal del simpático "Cachas Negras", era hijo de su hermana Rosita, la mayor.

Su padre fue el bueno de Carrasco trabajador de Westinghouse, en la Sección de Carpintería.

Angelito Castro, de la Peña de los Vinicilinos, de la Beatilla,fue su Jefe de equipo en dicho taller. Y da la casualidad que Angel, era vecino del simpático "Cachas" en la calle de "La Potaja".


Saludos




Saludos

Gloria Castro U. dijo...

Manolo, me encanta que “enfoques” , dando un lugar especial, a personas valiosas. Desgraciadamente en la actualidad nuestra sociedad suele dar una aceptación “positiva”, considerando gente de “éxito”, a aquella que ha logrado una buena posición económica , fundamentalmente.
Un ser humano debería ser reconocido por el solo (y magnánimo) hecho de “ser una buena persona” (con todo lo que implica, obviamente). Me agrada que tu aprecies ésto, lo valores y lo compartas. Gracias!

Manuel Estévez dijo...

Estimada Gloria


Me agrada tu comentario, que refleja tu sensibilidad para captar estos temas.

Saludos

Mike S. Blueberry dijo...

Gracias Manuel por tan magnífica descripción de un personaje del barrio que tanto queremos.

Manuel Estévez dijo...

Estimado Mike:


Efectivamente, a pesar de algunas "rarezas", el simpático Rafael García, era muy querido por todo el mundo, pues era un hombre muy sencillo, trabajador y correcto.

La mayoría de las referencias que hago de él, las participé, porque vivió en mi calle.

Me dió mucha lástima el día de su funeral y por ello quise reparar su "anonimato", hablando un poco de EL.

Saludos