domingo, 25 de marzo de 2012

LOS RECORTES

Los “recortes de dulces”

Cuando ahora le oímos a los políticos mencionar la palabra “recortes”, no podemos por menos, volver con la memoria por aquellos años 40 y 50, del pasado siglo XX. A nadie se le puede olvidar “aquellos recortes”, que con tanta ilusión intentabas que te los vendieran en los obradores de las confiterías. Aquí, en la calle María Auxiliadora, había una confitería llamada “La Gloria”, que, nunca mejor dicho “Olía a gloria”. Igualmente la confitería “California”, (Plaza Almagra), también era muy popular en estos menesteres, porque cuando hacían tartas o pastelones, para cualquier fiesta de cumpleaños u onomástica, siempre le sobraban “recortes”, de hoja, de merengue, de bizcocho, de chocolate, etc. etc. y que para sacarle también provecho solían venderlos a la gente joven que les pedían “dos gordas de recortes” y te daban tu pequeño papel liado con aquel “manjar” para muchos de nosotros.

Pero por aquellos tiempos, todo eran “recortes”, y estábamos familiarizados con esta idea. Recordamos cuando íbamos a la freiduría la “Malagueña” (Tendillas), para que nos vendieran “recortes de pescado frito”. También nos acercábamos a los puestos de jeríngos, para pedir recortes o “piscos”. Y es que en aquellos tiempos todo era “recortado”. Los mayores recordarán al tío de la campanita que por una “gorda”, (0.0006 euros), te daba una gota de miel, ante la envidia de media calle. Unas veces te la echaba en la boca “al vuelo” y otras, te la dejaba caer en un trozo de pan.

Los “recortes domésticos”

Nuestras madres nos enviaban a comprar el aceite para la casa, casi siempre de forma “recortada” a por un OCTAVO DE LITRO, pues no había para más. En cuanto a la leche, alimento muy selectivo por aquellas épocas, solíamos ir a casa de María la lechera, a comprar un “CUARTILLO” de leche. María era una mujer muy humana y afable, por lo que era muy querida en el barrio. Todavía se recuerda a una jovencísima Mercedita Morales, la hermana del “Pulga”, que rodeada de dos o tres chiquillas más, repartían “CUARTILLO A CUARTILLO”, la leche por el barrio, y casa por casa. Pero este grupo de chiquillas además de serviciales, eran la “radio-información-local” de aquellos tiempos y que sabían transmitir, casa por casa, todas las noticias y pequeñas noticias que eran de actualidad y que afectaban al barrio. Al hablar de María la lechera, no hacemos más que recordar a la abuela del famoso “Queco”, autor del popular “Aserejé”, con el que triunfaron “Las Ketchup”, las hijas del popular tomate.

Los “recortes en el hospedaje”

Y es que en aquellos tiempos estaban todas las posibilidades muy “recortadas”, pues incluso los que trabajaban tenían “recortes” en sus posibilidades de hospedaje. Un día nos comentó Rafael Molina Cañizares, jefe de compras de Benjamín Barrionuevo, que su propio jefe, que era de Porcuna, (Jaén), empezó a trabajar de joven en la Campana (Ferretería), propiedad de D. José Molleja. Pues bien este empresario (D. José Molleja), para solucionar el problema del alojamiento de sus jóvenes empleados, (entre los que se encontraba Benjamín Barrionuevo), habilitó una segunda planta en su ferretería, en donde dispuso un sistema de Literas que era donde estos dependientes, dormían y hacían la vida de noche.

Luego afortunadamente cuando Benjamín Barrionuevo, se instaló por su cuenta en la Calle Rodríguez Marín, (Espartería), de la mano de su gran colaborador Paco Lubián, empezó a montar lo que sería casi un imperio en el mundo de la ferretería en Córdoba, con el nombre comercial de LA LLAVE. Más tarde crearía HOGAR Y CONFORT y finalmente RIONUEVO. Este importante empresario, hecho así mismo, dejó al fallecer en 1974, un importante patrimonio que lo heredaron sus hijos. Por cierto que en su testamento, dejó claro que a Paco Lubian, (su gran colaborador inicial), y que tanto le ayudó a conseguir su imperio, SE LE RESPETARA DE POR VIDA SU SUELDO INTEGRO, aún después de su jubilación.

Cuando ya se olvidaron las “Literas”, los “recortes” y aquellos duros comienzos, vinieron, la opulencia, los yates y la buena vida. La “Llave” que era el símbolo del negocio, se oxidó, y vino a menos, con lo que el imperio claramente se “recortó”. Incluso se refiere por ahí la anécdota de que hasta a algún familiar le llegaron a “recortar”, el propio suministro de la luz, quizás por un olvido en el pago del recibo mensual de la luz.

Bocadillos a 30 céntimos

Rafael Rodríguez, era un platero que tenía su taller en la Calle Cardenal González, justo exactamente al lado del Bar el Tablón, de simpáticos recuerdos. Allí, cuando salían los sábados los jóvenes plateros, lo primero que hacían era dirigirse a un local de la Calle María Cristina, (cerca de la casa en donde nació José Villalonga, famoso entrenador del Real Madrid). En dicho local se hallaba por aquellos tiempos, la llamada “Guardia de Franco”, y ponían unos suculentos bocadillos de caballa con tomate, por el módico precio de “tres gordas”, (0.0018 euros). Otras veces se llegaban a la “Malagueña”, y se compraban su correspondiente cartucho de “recortes” de pescado frito. De entre aquellos plateros cabe señalar como una especie de líder natural, a Manolo “El Canario”.

El ensanche de la calle Abejar “Recortado”

En 1935, Se realizó un proyecto de saneamiento y Reforma Interior de Córdoba, por los arquitectos Francisco Azorin Izquierdo y José M. de Murga Serret. Se le llamó el proyecto del ensanche. Entre otras cosas y en uno de sus apartados decía:

“Al Este, como prolongación de la anterior, con el intermedio de la Plaza del Realejo, LA CALLE ABEJAR, se rectifica y ensancha uniformemente hasta los 15 metros y además se prolonga en 710 metros más hasta la Carretera de Madrid-Cádiz, atravesando el barrio del Cerro de la Golondrina. Con lo anterior, se produce una Vía de acceso con el extrarradio, que une la principal carretera de Córdoba con el corazón de la Ciudad, el Ayuntamiento, en vía casi recta de 1.140 metros, con 15 metros de anchura mínima”.

Este proyecto quedó aparcado por la guerra civil, pero allá por los años cincuenta, debió recobrar actualidad dicho proyecto, pues fue expuesto en una MAQUETA, en la Sala Municipal de la calle Góngora, habilitada al respecto. Tan de actualidad llegó a estar dicho proyecto, que los mismos Salesianos, en su Colegio, construyeron SU FACHADA PRINCIPAL, de cara al ensanche que pasaba por la parte posterior del Colegio.

Por falta de dinero, a Dios gracia, este proyecto que se aprobó en 1935, (a pesar de las críticas,) no se realizó.

En 1936, el Gobierno del Frente Popular, no sabiendo que hacer para estimular la economía, lo quiso poner en práctica, pero sin apenas insistencia.

El plan de ensanche fue desestimado por los “rebeldes”, entre otras cosas según ellos porque era ilegal con la Ley de protección del Casco antiguo de 1929. Utilizándose solamente la parte que afectaba fuera de la muralla, por ejemplo el Cerro de la Golondrina pero muy desfigurado.

Fueron varias veces las que se intentaron poner en práctica estos ensanches, (1956 y 1978), pero últimamente fue Julio Anguita, el que lo rechazó definitivamente.

Sin discutir la utilidad o no de ese ensanche de cara a la modernización de la Ciudad, tenemos que decir que este “RECORTE” en la realización del proyecto, significó una gran alegría con toda seguridad para esta relación de personas:

La familia de los Vargas, que de esa forma no tenían que abandonar lo que fue su casa y su taller de Herrería de toda la vida.

D. Blas Peñalva, practicante que tenía su casa y clínica en la parte que tenía que desaparecer. Este practicante, fue el que nos tallaba en el Ayuntamiento, a la mayoría de los reclutas de los años 60 y 70.

Los Valverde, grandes artistas, que en sociedad con Cabello, tenían un taller de talla y escultura, al principio de esta calle. Además como grandes aficionados a los gallos de pelea, tenían una exposición permanente en el taller, para recreo y admiración de todos los que pasábamos por allí.

Los Rodríguez Puntas, (Antonio), persona entrañable del barrio y muy encariñado con su casa en esta calle. Ayudó a muchos reclutas que pasaban por el Hospital Militar de San Fernando.

Los Muriel, dedicados a la fabricación de embutidos y de fuerte ligazón con la calle, tenía una hija muy guapa que se casó con el famoso “Miajones”. Muriel siempre fue un referente industrial de la calle Abejar..

Los Moreno Anguita, un virtuoso de la madera que hizo muchas cosas importantes, pero entre las más significativas de ellas, fue la Mesa, sobre la que se firmó el Protocolo de Adhesión de España a la Comunidad Económica Europea. Además este hombre bajo diseño de D. Rafael de la Hoz, construyó, ensambló e hizo realidad, las tres maravillosas celosias de madera, que aparecen en la Fachada Norte de la Mezquita-Catedral, por cierto que ahora que se ha planteado abrir una puerta para que entren las cofradias, hay que decir que esa puerta ya existió de antiguo llamada la Puerta del Pilar. (segunda celsoia). Al parecer para abrir esa puerta (quitar la celosia), han surgido problemas que están pendientes que los resuelva la Junta de Andalucia. Y hablando sobre el mismo asunto D. Rafael de la Hoz (hijo), parece ser que ha reclamado el respeto al "derecho de autor" que merecen esass celeosias de su padre.

Rafaela Gutiérrez, que al quedar viuda muy joven, tuvo que sacar adelante, a sus 6 hijos, trabajando en el taller de modistas que improvisó en su casa. Entre su familia, quiero señalar al irrepetible Fermín Gómez, alias “El Chato”. Fue una persona singular, que aún cuando se mudó a la calle Jerez cuando se casó, dejó por estos lares, todo un bagaje de calidad y sentido de la amistad que todavía se recuerdan. Participó junto al “Vela”, en la fundación de la peña los “Sultanes”. Hizo de rey mago en varias cabalgatas. Incluso toreo no con mucha suerte en el Cuartel de Lepanto. Hizo una gran labor humanitaria en la Cooperativa Funcionarios Públicos, en donde continuamente “en vez de recortar” ampliaba el crédito de todo el necesitado que acudía a el pidiéndole ayuda. Según decían los amigos, era como el “enlace sindical festivo” de aquella irrepetible “Taberna del 89.”. Y es que el 89, era como el “Pulpito de la Calle Abejar”.. Finalmente diremos, que su moto Vespa 125, fue el vehiculo que utilizó El Cordobés, para sus primeros desplazamientos de torero por la Provincia.

Los trabajadores del taller mecánico de Cañero, que allí tenían su trabajo y por tanto su sustento y lo mismo los del Taller de Tintorería Marín.

Los “Melli” de la calle Abejar, singular pareja de gemelos, hermanos de Antonio, Sandalio y el Damazo. Tenían una afición especial por el fútbol y presentaban con orgullo en los Salesianos, su equipo de la calle Abejar. A ellos, poca gente les llamaba por su nombre de pila, pues a los cuatro vientos proclamaban que eran “Los mellizos de la Calle Abejar”. Eso lo supo muy bien D. José María Izquierdo, que les llegó a tener en gran aprecio.

La simpática calle sin salida “PARALEA”, domicilio de los Varo, al que a uno de ellos lo apodaban el “Ocho gordas”, Era una callejita singular y de mucha actividad sobre todo cuando funcionaba el Cine de Verano, que se denominó Cine Iris.

También era de la calle “PARALEA” Manolo “El Canario”, de sobra conocido en Córdoba, por sus facultades para los saltos de trampolín y la natación. Siempre iba rodeado de chavalería que le acompañaban como si de un “héroe” se tratara. Fueron muy vistosas sus competiciones en el Molino Martos, con Fra-Polo, Rafael Copado y Valentín Díaz “El rubio camisero” de Pañerías Modernas. Aunque era platero, fue su madre que se dedicaba a fabricar polos de nieve, la que le compró una moto LUBE DE COLOR MARRON, nada más estrenar la moto, tuvo la desgracia de que en la puerta falsa de Baltasar Parra, arrolló desgraciadamente a la madre de los singulares “PAJEROS”, causándole la muerte. Este hecho le afectó muchísimo, y tardó tiempo en reaparecer por el Molino Martos. Por ese tiempo se dedicó de lleno a la cría de palomos, por lo que llegó a tener mucha amistad con el platero Almirón, y con "Paquirri" el del matadero.

Antes de marcharse a Alemania, lo vimos un día en “López García”, eran los tiempos en que estaba de moda el boxeador Fred Galiana, al que Fernando Vadillo, desde EL MARCA, bautizó como el “TOREADOR DEL RING”. Hubo mucha gente que se dedicó entonces al boxeo artístico como práctica de exhibición. Un día en la zona de baños próxima a López García , unos cuantos que ibamos en una barca, pudimos ser testigos de una de estas exhibiciones. Estaban de perol varios conocidos plateros, entre ellos Rafael Copado, un fontanero llamado Carretero, un bombero llamado Sorna, y con nosotros llegaba "El Canario", al que invitaron a una de estas exhibiciones. Allí, ante la presencia de dos mujeres jóvenes, ataviadas con muy poco bañador, y que participaban en el perol, empezó un combate artistíco entre el "Canario" y el amigo Copado, a las primeras de cambio el "Canario" le arreó un "sopapo" al amigo Copado, que lo puso "panza arriba" en la orilla del rio, ante la preocupación de las damas, que al parecer aún, no habrían cobrado sus honorarios. Al final y de forma feliz para todos, el entusista Copado, se recuperó de forma favorable.

En la equina del cine iris, también hay que mencionar la fábrica de ALPARGATAS, que tenía la familia del “Santi”, portero que jugó en el San Álvaro y en el Cádiz, finalmente se emigró a Tenerife en donde se encontró con el grupo del Monerris y su barco.

La Casa de los “Coloraos”, en donde casi todos los vecinos estaban emparentados. Allí convivían los Amaro, Los Bueno, Los Alfaro, Los Sánchez, Los Ibañez y bastantes más. Esta casa, se podría considerar como toda una Institución en la calle Abejar.

Los simpáticos “Panchos”, entrañable saga de hermanos, que junto a su familia vivían también en Casa de los “Coloraos”. No se entiende la calle Abejar, sin los “Panchos”, ellos eran en su niñez, los “escuderos” de ese líder natural de los chavales que era Manolo “El Canario”.

Uno de los “Panchos”, tuvo la mala suerte de que fue sepultado por un témpano de tierra, cuando escarbaba buscando huesos en el Cerro de la Golondrina,.Esa busqueda la hacíamos todos los chavales. El interés de estos huesos, es que los compraba Pedro Rojas, y por poco dejamos entre todos el Cerro de la Golondrina hueco.

Los Guiraos, gente que siempre se sintió orgullosa de pertenecer y ser vecinos de la calle Abejar. Además eran vecinos de los padres de la “Chiquita Piconera”. Estando en los Salesianos (año 1956), nos llevó D. José Mª Izquierdo de campo a la “Campiñuela” y lógicamente disfrutamos de la abundancia de bellotas. Recuerdo que uno de los “Guirao”, fue el encargado de “disimular las bellotas” en una vieja maleta, para que el guarda de la finca, no nos pudiera llamar la atención. Al final se repartieron todas las bellotas en el Patio de los Eucaliptos.

El Horno de Santa Elvira, con la familia, los trabajadores y el popular “Miajones”, como cabeza visible de este negocio. Esta mujer, Doña Elvira, enviudó y siempre que le decía a su marido un aniversario, le daba a todos los asistentes a la misa, un DURO CABEZON.

La familia de la Damaza, toda una estirpe de personas relacionadas con el mundo de la carne. Emparentada con los Sandalios y los mismos mellizos de la calle Abejar.

Los “Navajitas”, así denominaban a la familia del pintor Navajas, gran amigo de Eloy Vaquero Cantillo “Zapatones”, e industrial de la pintura muy bastante acreditado en Córdoba. Su hija Carmelina, fue una gran colaboradora con la parroquia de San Lorenzo.

La familia Kindelan, tanto varones como hembras, personas de un nivel profesional acreditado. Su padre, farmacéutico, fue toda una institución en el barrio y en el Colegio Salesiano.

Los de la Haba Villa, Rafael, fue hermano mayor de la Hermandad del Calvario, en tiempos de Enrique de la Cerda, fue un hombre importante en el barrio. Uno de los Villa, fue de los fundadores de la Tipografía Católica.

Las familias de los Laguna, de Guillermo Dueñas, de Cristóbal Pérez, los Casero y la familia de la “Noni”, son también personas con nombre propio en esta calle.

Actualmente y a mitad de la calle, hay dos retranqueos (uno a cada acera), que nos muestra lo que hubiera sido el ensanche de la calle. Hoy la calle se está rehabilitando poco a poco, ya quedan pocas casas viejas y es una de las calles más agradables que hay en Córdoba.

Otros “Recortes”

A principio de los años sesenta, al margen de los recortes que habíamos dejado atrás en nuestras casas, al menos teníamos empleo, de golpe empezaron a causar “un furor desagradable” aquellos recortes que se comentaban por la fábrica de: “VAN A RECORTAR LAS HORAS EXTRAS” y es que en aquellos tiempos todo el mundo se fue implicando en gastos y más gastos, y se dependía para ello prácticamente en la “Realización de Horas extraordinarias”. Fueron muchos los sufrimientos que cualquier comentario u rumor que hablara de “recorte de horas”, suponía para muchas personas. De forma especial recuerdo a Antonio Jiménez, José Toril, Francisco Cabello, José Bodoque, Manuel Ortíz, Ricardo Criado, José Roldán, Juan Roldán y muchos más de nosotros, que como una muestra de todos aquellos trabajadores de Cenemesa, se llevaron sus grandes malos ratos cuando oían cualquier rumor o posibilidad de “recorte” en la horas. En muchos casos era patético cuando el Jefe confeccionaba el “PARTE DE HORAS”. Todo el mundo procuraba cruzar su mirada “angustiosa” con la del Jefe, para que se acordara de él cuando rellenaba “El parte de horas”. Aquello, fueron “recortes” para no tener ganas de recordarlos, pues aunque parezca trivial, se ponían los corazones a prueba. Y es que el importe de las horas extraordinarias antes de cobrarlo, la mayoría ya lo teníamos hipotecado con cualquier mejora que le queríamos dar a nuestras casas.

Los “Recortes” Políticos

Pero aquellos relatos de recortes y aquellas aventuras eran como recuerdos románticos comparados con estas “medidas”, que nos están imponiendo las circunstancias y los políticos de ahora. Ahora a nivel de gobierno, e Instituciones, aparecen las deudas por todos los rincones, prueba evidente, de que la clase política, no ha sabido administrar adecuadamente lo que ha tenido entre las manos, y por ello nos están obligando a todos, para que la palabra “Recorte”, sea palabra habitual en nuestro vocabulario de por vida.

Cualquier decisión que toma un gobierno, sea para la guerra, para el ahorro, o para paliar cualquier crisis, siempre le toca de lleno al sector más débil, al trabajador y a los pensionistas. Con estas situaciones, da la sensación de que todo el país, ESTÁ FORMADO POR UN TREMENDO LÁTIGO, similar a aquellos que jugábamos de niños, en el que los que están a la cabeza, LOS BANQUEROS, LOS POLITICOS, LA GENTE NOBLE Y LOS ESPECULADORES, van siempre con relativa ventaja, ya que, ellos siempre ocupan la cabecera y cuando se pega “El latigazo”, los que se estrellan sin remisión, son los que van a la cola de ese látigo nacional, que para desgracia de ellos son siempre los mismos (trabajadores, pensionistas y parados).

2 comentarios:

Lucas dijo...

¡Por fin un nuevo post!

Yo por mis familiares más longevos, conozco historietas sobre comprar recortes de dulces, era algo bastante popular hasta bien entrados los Setenta.

Saludos.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Lucas


Gracias por tu comentario, pero en la "Plaza de la Mosca", también se toparon muchos de nuestros mayores


Saludos