viernes, 24 de agosto de 2012

LA COSTA DEL SOL


La persona más idónea para hacer cualquier crónica de la Costa del Sol, sin duda alguna es D. Manuel Alcántara, periodista, escritor y poeta, al que las olas de su mar, le dan una  naturalidad y acompañamiento en todos sus artículos, merecedores de un premio NOBEL. Por eso su Rincón de la Victoria y las localidades de su entorno, se disputan el homenajearlo. Quizás para él ese sea su mejor reconocimiento.

Por eso pedimos perdón y pretendemos escribir a golpe de recuerdos esta crónica que en su día nos hicimos de la Costa de Sol.

VERANO 1959

Por aquellos tiempos los viajes a la Costa se hacían en excursión de un día (ida y vuelta), Era la época del “Tren botijo” en los que te desplazabas para aprovechar a lo sumo un “Puente festivo”. Precisamente nosotros organizamos con motivo del “puente del 18 de julio”, una excursión nada más y nada menos que a la Cádiz del tranvía y de la gracia de sus carnavales. Pero para llegar a “Tacita de Plata”,  peregrinando por la Costa del Sol, desde nuestra ciudad Córdoba..

El organizador de todo y el que sacó el provecho que pudo de aquel viaje, fue un tal Rafael González, aficionado al mundillo del teatro desde que estuvo en los AA. Salesianos. A los más jóvenes se nos concedió participar en la excursión como premio al trabajo que se realizó en una representación teatral (-VEN Y SIGUEME-), cara al público en el Hogar Parroquial de San Lorenzo. Así fue el caso de Inocencio MontesRafael Morales, José MonteroAntonio LópezManolo Urbano, Manuel de Toro y Paquito Lozano, así hasta completar casi medio autobús. El resto de los ocupantes eran personas que pagaron su plaza por disfrutar de la excursión y que les costó 100 pesetas por asiento.

Decimos que sacaría provecho el tal Rafael González, porque en la promesa del vehiculo que íbamos a llevar nos decía que el viaje se haría en un autocar ULTIMO MODELO, con aire acondicionado y todo. Y realmente lo que llevamos, fue un viejo autobús, de los ordinarios que hacían el servicio de líneas en Algeciras, y que pertenecían a una empresa de transportes de Melilla.

Empezando por el chofer que se llamaba Norberto y que era un hombre mayor con más kilómetros a las espaldas que la maleta del fugitivo, el recorrido fue en aquellas condiciones cosa de locos.

EL RECORRIDO 

Salimos el día 17 a las 12 de la noche. A  pesar de la decepción del vehiculo, teníamos ilusión por aquel viaje que para muchos representaba el contemplar el mar por primera vez en nuestra vida. Mientras se llenaba el autobús y cada uno ocupaba su plaza, muchas de las personas que habían pagado una excursión en el “MODERNO AUTOCAR”, se quejaron de forma airada y ostensible. Así lo hizo Isidoro Álvarez, Enrique Mortes, Casilda y su hermana, Mónico Carrasco, Jesús Espinosa, Rafael Galazo “El Requejo”, etc. etc. Con discusiones o no, aquel vehiculo “tartana” arrancó como pudo y empezó su recorrido.

Nada más llegar a la Ribera y a la altura de las escalerillas, el chofer Norberto, se dio cuenta de que su vehiculo no llevaba agua tan necesaria para el motor. Ni corto ni perezoso, se paró, nada más pasar el Kiosco de la Ribera, en la pequeña Plaza en que además del taller de bicicletas “CHOCOLATE”, vivía el eficiente Pedro Lavela, y también estaba allí, el taller de Ebanistería de Ángel Serrano, uno de los fundadores de la Peña de los Emires, en aquella taberna de Pérez Barquero del Jardín del Alpargate..

En medio de aquella Plaza, había una fuente que sirvió para que el chofer llenara su especie de “regadera grande sin alcachofa”. Mientras el chofer buscaba agua, se bajó Manolo Urbano, para comprar tabaco en el citado kiosco y volvió comentando que un cliente, al que todos llamaban como “El Coco” de la Calle Postrera, se había dirigido a Pepe Martínez, (dueño del kiosco), con estas palabras: “AL VER ESE AUTOBÚS PARARSE, HE CREIDO QUE SE TRATABA DE LA COMPAÑÍA DE EMILIO EL MORO”,  que paraban aquí para repostar,

Nos metimos por el Puente Romano, pues teniamos que recoger a una pareja que nos esperaba en la gasolinera de Casa Currito, (“El Chepi”), el padre de este hombre fue uno de los peones que ayudaron a colocar los azulejos que configuraron el mosaico que anunciaba el Nitrato de Chile, que predominó en este testero durante muchos años.

Al llegar a la Cuesta del Espino, creímos que nos teníamos que bajar para empujarle de lo despacio que iba. Superada al fin la cuesta del Toro de Osborne, el vehiculo adquirió una marcha regular de casi 55 kilómetros por hora. Ante la lentitud y el cansancio muchos se quedaron adormilados. Al cabo de las dos horas o cosa así quedamos sobresaltados de que el vehiculo pegó un frenazo en seco y nos temimos lo peor. Afortunadamente al vehiculo no le pasó nada, y lo único que había ocurrido es que el chofer a instancias de Isidoro, había parado en la curva de Benameji, (pasado el río Genil), para coger un par de melones de un melonar que lindaba con la carretera.

Es justo también decir aquí que afortunadamente menos mal que no llovió, pues tenemos la certeza de que el techo se hubiera calado, ya que como pudimos comprobar más tarde, los rayos del sol atravesaban unos agujeros apolillados del aquel techo.

Arrancó de nuevo el vehiculo y todos volvimos a la quietud y muchos a la dormivela., El sueño fue delicioso, pues nos evitó ver como bajaba aquella “tartana” la temida Cuesta de la Reina. Llegamos a Málaga y paramos en la puerta de la antigua estación de ferrocarriles, allí todo el que pudo cambió el agua al canario y alivió cargas traseras. Incluso hubo gente que se comió algún pedazo de tortilla o bocadillo de los que se  llevaban.   

Recuerdo que bebimos agua en el botijo que nos ofreció un vendedor de un puesto de tabaco y arropías, y mencionaré tanto al botijo, porque aún todavía no existían las botellas de agua envasada (con tantas marcas), que hoy inundan nuestras playas. Con la parada de media hora el chofer aprovechó para reponer fuerzas y enfriar algo el vehiculo echándole agua.

En la salida de Málaga para la costa, tuvimos que parar a la altura de la fábrica de Cervezas San Miguel, que estaba a la derecha, porque empezó a sonar un ruido raro en el motor y según se demostró después, era que se había roto la correa de la bomba. Afortunadamente llevaba una de repuesto, que aunque usada, pudo servir para arreglar la avería. Por las maneras y la habilidad con que este hombre abría y cerraba el Capot del vehiculo, parecía más un mecánico que chofer.

TORREMOLINOS

Era un pueblecito situado en alto, que vivía retirado de las Costa y solamente se mantenía de la agricultura y la pesca. Contemplamos el mar en la profundidad de la Cala, y no vimos nada más que muchas gaviotas que volaban alrededor de los pequeños barcos de pesca, algunos enmarañados con redes de pesca. Toda la orilla del mar estaba prácticamente sola y en algunos sitios, jóvenes lugareños jugaban al fútbol y otros a la bilarda.

BENALMADENA COSTA

Esta población como tal no existía por aquellos tiempos y si había algunas “Caravanas”, de extranjeros apostadas muy a la orilla. Si había barcas de pesca por toda la zona y muchas gaviotas.

FUENGIROLA

Este era un enclave más asentado como pueblo al borde del mar con sus casitas de pescadores de una sola planta formando una especie de paseo. También se veían ya pueblo adentro, algunas edificaciones como residencia para veraneantes. Las playas con gente para bañarse con paraguas y toalla. Nada de chiringuitos y sí algunos puestos de tabaco y arropías, que incluso tenían “botijo” para beber agua. ..

MARBELLA

Se le veía su asentamiento como pueblo de la Costa, pero no tenía aún viva su Playa, precisamente paramos en ella y nos dimos un baño. Allí en medio había un casetón de madera, que en realidad era como una especie de “Ambigú” que incluso vendía agua en unas jarras de barro. En la zona de la playa, pudimos observar mujeres con la cabeza cubierta con gorros de paja, que se dedicaban a coger una especie de almeja, a la que denominaban coquinas.
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Aquí en el pueblo ya se pudo ver unas casas rodeadas de vegetación que se supone serían casas de gente que habitualmente pasaban el veraneo. Allí pudimos hablar con Roque, un pescador que se canturreaba muy bien por “malagueñas” y que nos ofreció su “jarampa”” por dos “duros” (la “jarampa”, era la parte de pescado que le tocaba a todos los pescadores después de faenar). Tambien pudimos apreciasr en el puerto “La morralla”, el pescado sin clasificar y salteado que en cubetas, por las mañanas vendían los vendedores por las calles. Más pegados a la zona de Isla Cristina (Huelva) a este pescado se le llama “chasca”. .


ESTEPONA

Entre los pasajeros de aquel intrépido viaje, llevábamos a Nicasio, un hombretón que vivía en la Calle el Cristo, de Córdoba, junto a la casa de Barrilero y que su destino era precisamente Estepona, a donde acudía para ver a unos familiares que vivían en el pueblo. Allí como no, paramos y pudimos ver una estructura de pueblo más asentada que las anteriores. En la Playa, creímos ver una especie de “Puesto de caracoles”, pero nos desengañaron cuando nos dijeron que por aquella zona no se estilaba consumir los caracoles. Aquella olla tan grande pertenecía a una mujer que estaba “cociendo pulpo”, y según se lo pedían lo “salseaba en una sartén” y te lo servían en una especie de tabla redonda, en donde lo aliñaban para servirlo.

Poco a poco nos fuimos adentrando en la provincia de Cádiz, y pasamos por toda la Costa, hasta que llegamos a Algeciras. Era al mediodía y al haber parado cerca del Puerto, (que olía muy mal por cierto), por suerte coincidimos con la hermana de Alfonso Lupión, que tenían casa allí, y nos condujo amablemente a la Calle Panaderías, que según nos habían dicho vendían tabaco de contrabando. Una vez que estuvimos en una de aquellas casas, pudimos comprobar que las habitaciones “disimuladas con una cortina” estaban atiborradas de toda clase de contrabando. Rafael Morales, compró café que la había encargado su hermano Arturo, José Montero y Antonio López “Antoñín”, compraron tabaco rubio.

Después de pasar por la ventosa Tarifa, llegamos a una zona llamada “Los Polvorines” y el maduro chofer, posiblemente cansado de tantas horas de viaje, se nos durmió por lo que se salió el autobús por la parte más llana, (cruzándose de derecha a izquierda en medio de la carretera terminando en la cuneta). A pesar de que se nos rompió un botijo, al simpático “Pillo” (José Montero), le inflamaron del golpe un carrillo de su cara., Hubo varios dientes rotos  y resultaron muchas personas magulladas. Se dio gracias a Dios, porque el chofer se nos durmió en la parte más llana de todo el recorrido. Paquito Lozano, se asustó como nadie y hasta que llegamos a Cádiz, fue todo el camino poco menos que rezando, esto lo recordaba muchas veces tomándose su medio de "Peseta", en la Sociedad de Plateros..

Al pasar por San Fernando, y por el Cuartel de Infantería de Marina, un sobrino de Antonio Salmoral “El Churumbaque” de la calle de los Frailes, (que venía con nosotros),  nos dijo que su tío había servido en ese cuartel e incluso que coincidió con el Príncipe Juan Carlos.  Por fin, a las siete de la tarde llegó el autobús, (no sabemos como), cerca del Puerto de Cádiz, y aparcó junto a la Plaza de la Constitución. A muchos, después de tantas horas de interminable viaje, aún estando parados, nos parecía que el autobús seguía andando. 

EL VERANEO

Cansados y casi desmayados, nos decidimos a “disfrutar” de nuestro veraneo. Para la mayoría de nosotros los jóvenes y algún matrimonio, nuestro hotel tenía que ser forzosamente el autobús, pues ni teníamos dineros ni idea de hospedarnos. El “Requejo” al que se le había descompuesto el vientre, anduvo de bar en bar, buscando uno que tuviera servicio de taza de Water y no lo encontró, pues la mayoría de los establecimientos, todos tenían servicio nada más que para orinar. Al final tuvo la osadía de entrar en las dependencias de la Comandancia de Marina y allí gracias al cabo guardia que era de Carcabuey, pudo “expulsar la carga posterior”.

La noche la pasamos dentro del autobús y como pudimos intentamos pasar las horas del sueño. Isidoro Álvarez, quiso probar fortuna de dormir encima del autobús, y se tuvo que bajar “chorreando” de la brisa del Puerto. Los ronquidos de Enrique Morte y el ruido de las olas no nos dejo pegar prácticamente un ojo.

Al amanecer nos sorprendió el oír las sirenas de dos enormes barcos EL CANARIAS y EL CHURRUCA, que estaban anclados en el Puerto y eran visitados por la gente. Toda aquella zona del Puerto, parecía terreno acotado de marineros con sus gorras de plato, en donde se podía leer “CANARIAS” y “CHURRUCA”.

Llegando a la Playa de la Victoria, pudimos comprobar que estaba llena de gente ubicada de forma desordenada. Unos con sombrilla, otros sin ella, todos veían como el mar se retiraba (bajamar), dejando tras de sí montones de cáscaras de almejas vacías y muchas tiras de algas verdes. El filo de la Playa y las olas, se fueron a una distancia de lo menos 70 metros. Pero allí más que el baño, lo que interesaba “Era oír a Martín Navas,” que por los altavoces que habían instalado en el Hotel Playa, se transmitía la última etapa del Tour de Francia, cuyo ganador al final fue el español Federico Martín Bahamontes, "El Águila de Toledo"..

Éramos un grupo de “forasteros” en aquella Playa y por nuestros atuendos de baño parecíamos algo próximo a un grupo de sacado de un circo. Acostumbrados a bañarnos solamente en el Molino de Martos, estábamos temerosos allí en aquella Playa hasta de las “algas verdes”.

Recuerdo que los turistas extranjeros escaseaban tanto como los fotógrafos, lástima de esta circunstancia, por la que no quedaron fotos de aquella “exposición de bañadores” que nunca mejor dicha la expresión, “cada uno era de su padre y de su madre”. 

EL BOOM DEL TURISMO

La Costa del Sol se transformó como en el motor que dinamizó el turismo en España, con Manuel Fraga, como Ministro de Turismo, tomó un impulso especial el proyecto de la Nueva Costa del Sol.

Pero a este hombre como político también se le complicó el trabajo con la famosa Bomba de Palomares  El 17 de enero de 1966, dos aviones americanos al parecer chocaron en el aire dejando caer una bomba atómica que llevaba uno de ellos. La bomba estaba lógicamente con su seguro puesto, pero todo el mundo habló de los problemas de la radiación. Para demostrar que no había peligro, el Sr. Fraga y el embajador americano, se bañaron públicamente en aquellas aguas.

Al poco tiempo de este incidente, el Sr. Fraga fue cesado en el Ministerio de Turismo, y lo trasladaron a Londres de embajador. Allí por sus declaraciones a la prensa, un tanto aperturistas, fue criticado por la extrema derecha, que en el editorial de su Revista “RECONQUISTA”, fue acusado de traidor al Régimen del 18 de julio.

SOFICO

En 1962, aparece una Sociedad llamada Sofico, (La del caballito de mar), que se encargó de llenar la Costa de Torres de Apartamentos, para su alquiler y su venta. Este macro-crecimiento, fue tan embarullado y ficticio que en 1974, Sofico, la Empresa que garantizaba a sus clientes el 10 y el 12% de rentabilidad, fue inevitablemente a la quiebra, creando un Caos en el sector del turismo y los apartamentos. Fue precisamente en Estepona, donde esta empresa empezó su andadura.

A principios de los años setenta, dado el auge que tomó el turismo de la Costa del Sol, se abrieron unos nuevos accesos a Málaga, que evitaban la complicada y temida  Cuesta de la Reina. Además de acortar el camino, se consiguió una agilidad para llegar a Málaga que por aquellos tiempos se consideraba algo fenomenal.

Ya en Málaga y después de pasar “El Puente seco” y el campo de fútbol de “La Rosaleda”, te encontrabas con unos paneles que te indicaban “A LA MÁLAGA DE LA IZQUIERDA Y A LA MÁLAGA DE LA DERECHA”, aunque éste no era exactamente el mensaje que te daba el cartel, eso fue lo que se le quedó a la gente en la cabeza.

Como no, a la Izquierda, estaban los pueblos en dirección a Almería y que cubría la empresa de autobuses Alsina Graells, y a la Derecha, estaban los pueblos en dirección a Cádiz, con el protagonismo que adquirió en un principio Torremolinos, Fuengirola, Marbella y Estepona, más adelante surgieron  Benalmadena, Torrequebrada, Carvajal, Los Boliches, Chipiona, estos trayectos estaban cubiertos con los autobuses Portillo.

Al hablar de apartamentos nos llamó la atención en 1975, que en buena parte del incipiente Torre del Mar, aún se conservaban las casitas de pescadores. No tenía paseo marítimo y en su lugar había un enorme llano en donde se jugaba al fútbol. Pero nos pudimos dar cuenta de que había mucha gente de Córdoba, y que habitaban en su mayoría en aquellas torres de apartamentos, que en unas si, y en otras también, estaban coronadas con el rótulo de “TOTO”, aquello nos llamó la atención y luego supimos que se trataba de algo así como de la agencia que los alquilaba.

Todas esas inversiones de obras dieron mucho trabajo al sector de la construcción y empresas auxiliares. Se cuenta como dato real, que la Empresa PERFECTO SILLERO S.A, con sede en Córdoba (detrás de la Calahorra), dedicada a la carpintería metálica, fabricó más de dos millones largos de ventanas en Perfil 34 de Mondragón,  que era el perfil que existía antes del galvanizado, el aluminio y el PVC.

Con el tiempo en Marbella, aparecieron las primeras tumbonas y sombrillas, cuyas fotos, dieron la vuelta al mundo, como promoción turística., mientras la Costa del Sol se transformaba. Todo se multiplicó en progresión geométrica y hasta el agua de los botijos, ahora se vendía en multitud de tipos de botellas y marcas, que al parecer todas venían de “ecológicos manantiales”.

Se pasó de las sardinas ofrecidas en el plato tipo dornajo, a poco más o menos 0.50 pesetas la sardina, a los llamados “espetos de sardinas”, en los que cada sardina sale a un euro (166 pesetas), descontando la caña que las atraviesa..

Grandes Hoteles y Torres de Apartamentos, sustituyeron a aquellos pequeños ambigú, luego llamados “chiringuitos”, en donde a buenos precios te hacen cobrar hasta por el ruido de la olas.

Raro es el día de Playa, que no pasa una avioneta con pancarta incluida, en el que se te anuncie desde el TIVOLI, a cualquier producto que se pueda consumir en la Costa.

A nadie se nos escapa que estos últimos años, ya son menos las avionetas que sobrevuelan la playa y con menos anuncios y frecuencia. Ahora está todo el mundo asustado e incluso en la Playa, no se habla nada más que de las “medusas” y la “Prima de Riesgo”. Incluso las habituales gaviotas, han sido sustituidas por una especie “modificada” de palomos, más estirados y con los picos más largos que picotean junto a las tumbonas.

El otro día un veraneante de Lepe, en el Hotel la Roca, se le ocurrió decir en plena Playa de Santa Ana: “Cualquier día el gobierno nos mandará una pancarta de advertencia que dirá:“ ESPAÑOLES, VERANEANTES MOSTRAROS SENCILLOS Y ECONOMICOS, EN VUESTROS GASTOS, QUE LA SRA. MERKEL NOS VIGILA”. 

Y es que en las playas se habla de todo y la gente está al día. En el chiringuito de los Mellizos, cerca de los Carolas, nos contaba “El Cabeza Buque”: “De que en estos días los políticos ingleses parecen que han tomado España por destino. El primer Ministro Cameron se encontraba en Palma de Mallorca, y el Vice-Primer Ministro, se hallaba veraneando en Olmedo, un pueblecito de 300 habitantes de Valladolid.”,

No obstante, tenemos que admitir que la cosa no está para bromas. Ya en la misma carretera se nota que faltan muchos carteles anunciando proyectos de obras y edificaciones. Hasta el simpático cartel del “FINO PATACHULA” ha desaparecido. En lo concerniente a Córdoba, echamos mucho de menos, los carteles de PRASA, ARENAL 2000, y NORIEGA, queramos o no, eso es una desgracia para todos. Este año con las lágrimas de San Lorenzo, se han confundido las lágrimas de Rafael Gómez, ante el Tribunal del Caso Malaya, esperemos que estas lágrimas sean bien enjugadas.

Y es que las “OLAS” de la Costa del Sol cuando vienen “atravesadas” se llevan a todo el mundo por delante. Así han caído políticos, empresarios, constructores y hasta los “reyes de la Noche en Marbella”, tal es el caso de Adnand Kassoggi, un hombre de los más ricos del mundo. El rey de las mil y unas noches de aquella Marbella de lujo y  de jeques árabes. En 1986, éste hombre fue embargado, estuvo preso en Suiza e incluso fue reclamado por talones sin fondo, por el gran Casino de  Londres. Por falta de liquidez, tuvo que vender al primero que llegó su lujoso yate Nabila, cuando tenía ofertas que le ofrecían el doble, concretamente la del Sultán de Brunei. Los grifos de oro de su yate, no le sirvieron para nada. Además de otras complicaciones internacionales, perdió unos 300.000 millones de pesetas, en el Estado mormón de Sait Lake City, en donde su empresa proyectó una gran urbanización que se le vino toda abajo por tratarse de un terreno pantanoso. El hombre que tenía una factura de millones de dólares hablando por teléfono desde sus aviones, ahora solamente aspira a retirarse a una casina tranquila de Marbella. 



   



 
                                                                                                    




10 comentarios:

Laurentino dijo...

Muy interesante y entrañable, como siempre.

Quisiera añadir dos curiosidades: la primera, que el primer "cordobés" del que se tiene constancia oficial de veranear en la Costa del Sol fue Abderramán III, que fue a tomar las aguas aconsejado por los médicos. Creo que, como buen paisano, estuvo por la zona de Fuengirola, pero no estoy seguro.

Lo segundo es que hace años estuve alojado en los Tamarindos, en Benalmádena, que aprovechaban el edificio de un antiguo hotel de Sofico convertido en bloque de apartamentos, pero que conservaba elementos de su antiguo pasado como la recepción y un restaurante reconvertido en selfservice (sí estaban abandonadas, por contra, unas antiguas pistas de tenis). Me acuerdo que la voluminosa llave de la habitación era una especie de caballito de mar donde estaba impreso el nombre de Sofico.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Lourentino


Tus dos curiosidades aportan mucha aclaración a la entrada.

En primer lugar haces referencia a que posiblemente Abderraman III, fuera a Fuengirola a tomar las aguas, quizás desde entonces por ello hay tantos cordobese veraneando.

En cuanto a los Tamarindos, después de lo de Sofico, continuó la oferta de apartamentos con el nombre de OCIS, o algo parecido.

En cuanto a la pista de tenis y otras ventajas, LA HELADERIA PANDA, que aún permanece por allí, será testiga de toda aquella debacle.

Saludos

Osvaldo dijo...

Me encanta tu relato, porque me permite trasladarme al lugar de los hechos. Justamente quería buscar información de donde pasar mis vacaciones, y pensaba en los apartamentos en costa del este

Manuel Estévez dijo...

Amigo Oswaldo


Con toda seguridad si quieres pasar unas vacaciones no dudes en acudir a cualquier zona de la COSTA DEL SOL.

Una cosa es el relato de un viaje de 1959, con sus simpáticas y recordadas anécdotas y otra es la realidad que acontece en la Costa. La ubicación de grandes almacenes, ha servido para regular precios y productos y por ello la oferta es muy buena.

El clima y el mar con la calidad de siempre

Otra cosa es el "agua envasada", que habrá por lo menos más de 100 tipos de marcas y precios, pero eso si, todas vienen de alguna parte muy ecológica de Sierra Nevada.

Saludos


Lucas Jurado Marín dijo...

Manuel, aunque lleve tiempo sin comentar tu blog, lo sigo como siempre. El relato de 1959 me ha parecido buenísimo, especialmente las referencias al tren botijo, pues son muchas las anécdotas que escucho de nuestros mayores, yo creo haber ido en uno de esos trenes, no estoy seguro, sería por 1988.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Lucas


Gracias por tu comentario.


Allá por aquellos años, mi padre me llevó en un "tren Botijo", que se organizó en la taberna Casa Manolo, de San Lorenzo.

Allí la mayoría eran "forofos" del Bilbao, que por aquellos tiempos era el equipo de los trabajadores.

El partido fue contra el Jaén, y pudimos ver como el Estadio de la Victoria (La falange), se venía abajo cuando un pelotero al que apodaban "EL PAJARO CARPINTERO", lógicamente del Jaén, le dio un "regate a Gainza".

Aquella locura y fervor se apagó cuando el tal Gainza, "cogió" al pájaro carpintero (Santiago Núñez), y le lió "LA MUNDIAL"

El tal Santiago Núñez, del regate que le pegó "Piru Gainza", salió disparado contra la grada.

Al final se lo llevaron en una camilla, no sabemos si con lesión o abochornado.


Saludos.


Rafael San Martín dijo...

Que buenas noches he pasado en el Tivolí hace más de treinta años. Sin embargo , y es mi opinión, la costa del sol tiene el inconveniente de que el agua es muy fria cuando hace poniente. Sin embargo en el mes de septiembre y con levante el agua está inmejorable.
Estoy impaciente por leer la próxima historia.

Manuel Estévez dijo...

Amigo San Martín


Yo creo que la Costa del Sol, esté en tus agradables preferencias del mes de Septiembre. Una persona, objetiva como tú es un aval para esta época en que ha faltado poco para que incluso "EMBARGUEN" HASTA EL TERRITORIO DE LA PLAYA". Los políticos son capaces de todo y después de los BANQUEROS, son la clase más fullera que hay en este país.

Saludos

Jorge Ramiro dijo...

Si bien en este momento estoy viviendo en los apartamentos en costa del este, he pasado gran parte de mi vida en Cordoba, por ello me gusta enterarme acerca de las noticias y cosas que suceden con dicha ciudad

Manuel Estévez dijo...

Amigo Ramiro

Siempre es bueno estar enterado de lo que acontece en una ciudad y máxime como Córdoba, que en aquellas fechas, empezaba a despertarse de cara al veraneo.

Saludos