martes, 2 de octubre de 2012

CERCA DEL BAR COLON (1956-1960)





"Cuadrilla"de La Universidad Laboral de Córdoba,  en el Festival Taurino Organizado.
Por la Facultad  de Veterinaria de Córdoba.
Retratados en el patio del Antiguo Coso de los Tejares de Córdoba. 1958.

Arjona Vázquez, Teodoro Pérez de Pedro, Padre Fray Miguel Fraile, "El Niño de Salamanca",
Jerónimo Arjona, Pérez Gant y El Maestro Arjona, peluquero de la Universidad.
El que está fuera de la "cuadrilla" a la derecha es un Sánchez Saco.
Marzo de 1958.


Esta foto que me he permitido coger de Teodoro Pérez de Pedro, sin título, y que representa un marcado ambiente taurino, pudo estar perfectamente colgada en cualquier bar de Córdoba, y con más motivo en el Bar Colón, por la relación que tuvo éste con la Universidad Laboral y el mundo de los toros.

La foto está tomada en el patio de la antigua Plaza de los Tejares, muy cerca de la vivienda de Luis Llamas, el sempiterno conserje que refugiaba su vivienda debajo de aquella frondosa parra.  Ahí se ve posando la “cuadrilla” de la Universidad Laboral, que actuaba en el festejo que organizado por la Facultad de Veterinaria, en marzo de 1958, se celebró en Córdoba. Aún eran tiempos en donde la Universidad Laboral, era aceptada en el “tejido” universitario de la ciudad, ya que al poco tiempo, por unas razones u otras, se le negó hasta su razón de ser.

Pero es que en la foto hay detalles que tienen un fondo de originalidad y relación histórica.

“EL NIÑO DE SALAMANCA”

Se trata del compañero José Manuel Sánchez, el más joven y bajito del grupo. (15 años), que hizo peritaje, y actualmente se busca la vida  como topógrafo. En la foto está vestido de lo que fue la gran afición de su vida “el toro”, no en balde era salmantino. Parece ser que el padre Fraile lo eligió en un casting que hubo de “toreo de salón” y por ello fue el “novillero” que representó a la Universidad Laboral, en el citado festival. En los carteles fue anunciado como el “Niño de Salamanca”. 

Este compañero, simpático, alegre, tuvo una gran amistad con un gran fraile el padre José María Guervos, Él mismo recordaba con simpatía, como en aquellos tiempos acudió en compañía del citado fraile, a merendar nada menos que al palacio de los Cruz Conde, en la Calle Torres Cabrera, (Era Alcalde D. Antonio Cruz Conde). Al parecer el padre Guervos, era un hombre muy relacionado con el teatro y el mundo de la escena, y parece ser que colaboró, de alguna forma en la confección de los “Festivales de España”, que por aquellas fechas se celebraron en Córdoba, con actuaciones del bailarín Antonio y  Maria Rosa, que se presentaron en el Alcázar de los reyes cristianos.

EL PADRE FRAILE

En el centro está el Padre Fray Miguel Fraile, primer Rector de la Universidad, toda una autoridad en la Orden de Predicadores, que por su excelsa preparación y sentido social fue designado para llevar a buen puerto ese ilusionante y magno proyecto que suponía la Universidad Laboral de Córdoba. 

A pesar de todo, ya por aquellos tiempos había una serie de políticos “progresistas” (léase Ruiz Jimenez y compañía), que se enfrentaron frontalmente en el seno del gobierno a la propia idea de las Universidades Laborales, concebidas por Girón. Como consecuencia de todo aquello, se le quitó fuerzas a estos proyectos y lógicamente se recortaron los presupuestos. Quizás decepcionado por todo ello, el Padre Fraile dimitió y se retiró a un convento de cartujos. De esta forma vino el Padre Cándido que se adaptó perfectamente a la nueva situación.

El proyecto de la Universidades concebidas por Girón, sufrieron una evidente involución y para muchos “progresistas” aquello había sido  una locura el pretender “que desde la formación profesional se pudiera acceder a cualquier carrera o especialidad de rango superior”. La propia Universidad clásica, estuvo siempre en contra de este proyecto, que representaba una gran oportunidad para los hijos de los trabajadores.

Para expresar el nivel de degradación a que llegaron todas las Universidades Laborales, citemos aquí las palabras que nos expresó un profesor de Fisica y Quimica, (Sr. Pantaleón), que se jubiló a últimos de los noventa y que un día no lo encontramos en el Campo de la Merced..

“Entré con veintisiete años en la Universidad Laboral y aquello, con el cuadro de profesores que tenía, con la categoría intelectual y docente de aquella treintena de dominicos que la coordinaban, suponía para mí como embarcarme en un gran portaaviones; con el paso del tiempo y los distintos cambios políticos, bajamos al nivel de un crucero, de un destructor... Ayer me jubilé y me da la sensación de que he llegado en una patera”.

ANTONIO ARJONA

El primero de la foto empezando por la izquierda, es Antonio Arjona Vázquez,  buena persona y mejor compañero. Aunque lo suyo era el fútbol, (jugaba en el Imperial del Frente de Juventudes), no tuvo inconveniente de ser peón de confianza del “Niño de Salamanca”. 

Nada más salir de la Universidad se colocó en la empresa Cenemesa, (Junto con su compañero de pupitre José Vázquez Martín). En dicha fábrica progresaron los dos profesionalmente, hasta su jubilación. Después de la Transición política se dedicó de lleno al mundo sindical, en donde llegó a ser incluso Secretario General de la UGT en Córdoba. También tuvo alguna intervención en la extinta Hermandad de ex alumnos de la  Universidad Laboral, que se fundó el 21 de febrero de 1962. No hace falta decir que era hijo del Barbero de la Universidad, el Sr. que aparece en la foto en el lado derecho, y que tiene toda la pinta de ser el apoderado de la "cuadrilla". 


PÉREZ GANT

El segundo por la derecha el que está al lado de Arjona el barbero, es Pérez Gant, del Colegio Gran Capitán, aula XXIX. Este compañero pasó por la vida como a hurtadillas, además de ser un tanto introvertido. Trabajó en Westinghouse y fue de los pioneros en Córdoba, bajo la dirección de Andrés Galán, en el manejo de máquinas NCR, para la perforación e introducción de datos, en aquellos primeros tiempos del Ordenador. Alternó con compañeros como,  Molina Cañizares, Manolo Seoane, Saenz Martinez, Ordoñez Toscano, Joaquín Pintor, etc. etc. constituyendo el embrión de lo que luego fue el Departamento de Sistemas de fabrica de Córdoba. A este grupo de compañeros se debe toda la labor inicial, llena de dificultades y probaturas. Más tarde fueron llegando a este departamento “los bien nacidos” o “recomendados” que explotaron el éxito y todos los elogios por el trabajo inicial realizado. Estos, se adjudicaron “TODO EL INVENTO”, dejando poco menos que en el olvido a los primitivos impulsores. Así se escribió la historia.


TEODORO PÉREZ

Para el último lugar dejo al amigo Teodoro Pérez de Pedro, “Viana”. Aún no sé de dónde sacaba tiempo para tanta actividad. Lo mismo estaba actuando en el teatro, corriendo campo a través, bailando danza vasca, jugando a balonmano, en los toros, o jugando al fútbol. Y luego, que conste, era uno de los más aplicados y responsables en sus obligaciones de estudio. Yo hablaría personalmente con él muy pocas veces, pues no coincidimos en la misma especialidad; pero como me gustaba mucho el fútbol le seguía en sus evoluciones como futbolista.

Todavía recuerdo el partido de primeros de Abril del año 59, en el campo que había detrás de los talleres pequeños. En ese partido la Universidad jugó contra el Amparo de Córdoba, Ganó la Universidad 3-1. El amigo “Viana” marcó dos goles. Cuando veía jugar a “Quini” en el Barcelona -jugador de control y remate-,  me acordaba de él. Por cierto en ese partido mencionado se lesionó Eulogio López, ese gran portero de Cacabelos, (León), con un golpe en el riñón.

Recordando a Teodoro traigo al pensamiento a muchos alumnos internos del Colegio Gran Capitán, que siempre demostraron una integración total en el centro. Por ello supieron sacarle a aquel periodo de tiempo un rendimiento que se nos antojó óptimo. Para ser sincero, he de indicar que a algunos externos nos costó más trabajo dicha integración, y eso lógicamente repercutió en el rendimiento de cada uno. Al final creo que, gracias a Dios, la sola estancia en la Universidad de aquellos años fue un capital incalculable que nos llevamos todos a nuestras casas.      


LA LÁPIDA

Aparece una lápida de homenaje a Manolete y la fecha de su muerte, ocurrida en Linares en 1947. El toro que mató al torero se llamaba “Islero”. y era de la ganadería de Miura. En el Bar Colón colgaba una gran foto de este toro.

Pues aunque parezca curioso, los iniciadores de la ganadería de Miura fueron los frailes dominicos de Sevilla. Los monjes cartujos de Jerez que, como cobradores del “Diezmo”, recibían de todas las ganaderías la “décima” correspondiente, juntando durante años ganado de varios encastes. Pero fueron los dominicos de Sevilla los que a finales de 1700 les compraron una vacada completa a los citados monjes. Con el tiempo y una sabia dedicación lograron el encaste típico de los miuras. Después de la desamortización de Mendizábal esta ganadería pasó en 1852 a D. Juan Miura. Este propietario es el que le da el nombre a la mítica ganadería.


EL BAR Y MANOLETE

El Bar Colón, desapareció en el año 1967 al ser comprado por una importante inmobiliaria de Córdoba. En su lugar se levantaron unos lujosos bloques de pisos, y las propias oficinas de la inmobiliaria.

La plaza de Colón era uno de los lugares de Córdoba más emblemáticos, por sus jardines, por su amplitud, por sus “niñas”, por todo. Era además el recorrido final de los autobuses de la Universidad Laboral. Hoy dicha Plaza se encuentra muy modernizada en cuanto a los edificios de su contorno. De ella han desaparecido bares emblemáticos, como Casa Paco Cerezo, Bar Rinvi, Bar Roma, Bar los Ángeles, Bodegón de Diéguez y el citado Bar Colón. Además de las Bodegas López Sánchez. Solamente queda el Bar Puerto Rico y Casa Paco Acedo, junto a la Torre Malmuerta, pero que ha sido cerrado  últimamente. 

En dicha Plaza se encontraba también la casa de “Machaquito”, que fue anteriormente casa de la madre de José Flores “Camará”, que fuera apoderado de Manolete. También en la zona de la Torre Malmuerta, estaba la fábrica de caramelos Kibi, los chocolates Gran Capitán y la herrería de Mariano “El Cojo”. Por allí andaba también la Magistratura del Trabajo junto a la carpintería de Pericet. En la misma acera del Bar Colon, estaba Victoriano Villar, importante fabrica de cristales, en la que trabajó de empleado el famoso “Guillermo” mozo de estoques de Manolete.

También estuvieron por allí las oficinas del raquítico servicio de aguas potables que por aquellos tiempos había en Córdoba. Precisamente por aquellas fechas (finales de los cincuenta), estaba todo el perímetro de los jardines, rodeado de tuberías apiladas para la modernización de el suministro de aguas que se llevó a cabo en Córdoba, con las modélicas instalaciones de Villazul.

En cuanto al bar Colón en sí, por dentro era amplio, confortable y con buen servicio; todo ello bajo la coordinación de su dueño, Luis Moreno Posada. Estaba bien decorado y era acogedor; tenía un amplio mostrador situado en la parte derecha del local. En el centro disponía de un salón bastante amplio, con cómodos veladores en torno a unas ordenadas mesas. Al fondo los servicios, y en el lado izquierdo disponía de tres estancias o cuartos reservados con puertas independientes. La primera según se entraba a la izquierda estaba dedicada al torero Manolete. De sus paredes colgaban multitud de cuadros con motivos taurinos. Como  camareros  había dos empleados, Antonio, que tenía gafas  y Rafalín, sobrino del dueño, que era más bajito. Algunas veces también trabajo de camarero “El patillas”, Navarro de nombre y que era también barbero de la Universidad.

Me contó Miguel Escudero Melero, que al parecer, a últimos del mes de abril de 1943, terminada la feria de Sevilla, vino a Córdoba el empresario taurino Pagés, reuniéndose con Manolete  y su apoderado en el reservado primero de la izquierda. Allí trató el empresario sevillano de asegurar el contrato del torero cordobés para la feria de abril del año 1944. En la anterior, que acababa de terminar, no había podido contar con la presencia del Califa cordobés.

Según parece, se reunieron en este bar por exigencia de Manolete, huyendo de los periodistas que les esperaban en la puerta del Hotel Regína, lugar habitual donde se hospedaba el empresario sevillano cada vez que venía a Córdoba. Paco Cerezo, que se consideraba amigo personal del torero se molestó mucho porque la reunión no se celebrara en su Bar.

En aquellos tiempos el medio de vino que hoy está a 1 euro (166 pesetas), estaba a 0.60 pesetas. Bien es verdad que un peón de la construcción cobraba 250 pesetas a la semana.

Era de los pocos bares que ponían “tapas” en Córdoba, ya que no era costumbre por aquí lo de “comer con el vino”. Destacaban los calamares, el bacalao frito, las mollejas, los muslos de conejo, la ensaladilla, los callos y la carne al jerez. En cuanto a los callos, tenía una disputa permanente con la Taberna de Paco Cerezo, ya que la mujer de éste los ponía con una calidad insuperable.

El Bar Colon, era un bar puntero en Córdoba para aquellos tiempos, pues incluso ponía terraza de verano con toldos de protección.


PARADA DE AUTOBÚS

Todos los compañeros de aquella época deben recordar con un cariño especial este bar ubicado en la Plaza de Colón, (hoy edificio Noriega), que en aquellos tiempos era prácticamente el centro de Córdoba.

El bar era, por así decirlo, la parada central de aquellos grandes autobuses pegaso (ingleses, con volante a la derecha), que adquirió la Universidad Laboral para los desplazamientos a Córdoba. Allí era frecuente ver a alumnos, profesores y empleados que bajaban del coche o esperaban subir a él. En esto de los coches, aunque los conducían grandes profesionales, todos teníamos nuestras preferencias en cuanto a la velocidad. La mayoría opinábamos que el Sr. Abilio era el más rápido. Con el tiempo el Sr. Molina le fue comiendo el terreno. Felipe, Latorre y a última hora Serranito, eran más tranquilos.


JORGE NEGRETE EN LA MERCED

Los jardines de la Merced, también llamados de Colón, están ubicados en el Campo de la Merced. Reciben el nombre de la Merced debido al convento de dicha Orden que hubo en este lugar, y que hoy es el  Palacio de la Diputación Provincial. En este Palacio o antiguo convento mercedario, quedan testimonios (lápidas), de que allí estuvo Cristóbal Colón, entrevistándose con los reyes Católicos, con motivo del viaje al Nuevo Mundo.

Como paseo, el Campo de la Merced fue iniciativa en 1835 del Sr. Conde de Torres Cabrera, alcalde de la ciudad. De esta época son los cimientos para la fuente que habría de ocupar el corazón del jardín, su centro húmedo.

El cordobés singular, Fermin Gómez Gutierrez, nos contaba, que en el mes de septiembre de 1950, vino a Córdoba, Jorge Negrete, acompañado de su grupo de mariachis. Paraban todos en el Hotel Regina y se dedicaban trípode en mano, a retratarse con la Plaza de los Tejares de fondo. Estaba reciente la muerte de Manolete, y este hombre como un mexicano más, se sentía atraído por el torero cordobés y sus recuerdos. Pero, ni por taparse con sus sombreros de mariachis, se les hizo soportable el calor que notaron en Córdoba. Quizás por ello el “solo” de trompeta, “Rodolfo”, a petición de Jorge Negrete, buscó una piscina en Córdoba, para pasarlo bien los tres días que iban a permanecer en nuestra ciudad. El botones del Hotel, llamado “Sandrini el Cojo”, les acompañó a la piscina de los Mialdea, (Ciudad Jardín), pero ésta no fue de su agrado. Ellos querían un sitio más natural e intimo. Entonces, el citado “Sandrini” (que vivía en la calle Anqueda,) muy cerca de Rafael López “El Grajo”, le invitó a que visitara la “Alberca de Cecilia”. El tal “Rodolfo”, al verla, rodeada de parras, higueras y algunos árboles frutales, quedó encantado y hablando con Cecilia, se la “alquiló” durante tres días exclusivamente para ellos, al precio de unas doscientas pesetas diarias. Según nos comentó Ana Aguilar, (Hija de Cecilia), Jorge Negrete, no fue a la Alberca, nada más que el primer día.

Terminó el “alquiler especial”, cuando Jorge Negrete, hizo su presentación para todo el publico de Córdoba, en la Plaza de los Jardines de Colón. Fue por la mañana y aquello fue poco menos que apoteósico. Allí disfrutaron sobre todo el sexo femenino y hubo muchos “enterados” que se pasaron al intentar “ejercitar  el rabo”. Huyendo de los municipales, hubo más de uno que cayó a los estanques de los niños que expulsaban agua por la boca.

La Córdoba eterna, la Córdoba de la cultura, repitió escenas parecidas en este recibimiento y homenaje a cuando en junio de 1948, nos visitó el “mago de la penicilina”, (Fleming), al grito de: “¡Olé Torero! o ¡viva la madre que te parió!”. En pleno Puente Romano, los cordobeses, se agolpaban para darle un caluroso recibimiento, a éste singular científico. Había que ver  como estaba la Puerta del Puente, para participar en el homenaje que se le hizo a este gran personaje de la ciencia. El Alcalde de la ciudad D. José Salinas Anchelerga, le transmitió todo el cariño que esta ciudad tan universal manifestaba a este hombre singular..

Córdoba, siempre trató bien a todo el mundo. Es la ciudad de Córdoba la que se siente maltratada y olvidada por la mayoría de los políticos.

LA PLAZA DE COLÓN DE  HOY

Estos jardines se encuentran actualmente muy renovados y los paseos de antaño se han modificado con una arquitectura moderna, habiendo desaparecido aquellos estanques cuadrados con dos niños, uno a cada lado del estanque, impulsando el agua por la boca.

También se ha remozado la fuente central, así como el cerramiento de los jardines a base de unos paños de balaustrada de época y unas puertas sobre muretes muy decorativos. También gozan de un alumbrado acorde con el estilo arquitectónico que representa todo el conjunto.  

Los cuatros paños de edificaciones que rodean el jardín se parecen muy poco a los de aquella época, pues aunque siguen ocupando el mismo espacio, la renovación y modernidad de los edificios le da a todo el conjunto un aire de gran plaza. El único edificio que sigue igual que el de aquella época, es el de la esquina con la Calle Osario, que era en donde estaba instalada la fábrica de Victoriano Villar y que lindaba con el Bar Colon.


LA PLAZUELA EL MORENO

Esta Plaza de forma rectangular y con suelo de piedras, era un monumento de plaza. Tenía un encanto especial y la mayoría de sus casas de patios profundos, vieron jugar a la mayoría de los toreros de Córdoba. La Cruz que dominaba la plaza en el centro y la Taberna "Los Chaparritos", que estaba en la entrada de la Calle Haza, formando esquina con la factoría de Almacenes San Antonio (Carbonell),  fueron testigos de muchos juegos infantiles en el tema del toro. 

Francisco Carrasco Heredia, exquisito poeta de Córdoba, nos contaba su niñez en esta Plaza y cualquier comentario tenía un sabor a prosa añeja y recordatorios de añoranza. Nos comentó los “peroles” que desde esta Taberna (Los Chaparritos), se solían echar algunas veces en la misma Torre de la Malmuerta. Recuerda que las llaves de dicho recinto, las guardaba Rafael Rodríguez Melero, "el barbero".  Paco Carrasco, nos relataba y contaba como transcurría la vida en aquellas casas de vecinos, con sus tranquilas galerías, con sus botijos colgados, sus toldillas, sus jilgueros y aquellos vecinos sentados al fresco, esperando que anocheciera, y que no tenían más reloj que los silbidos de los trenes que pasaban por la cercana estación.

Con dicha plaza se comunicaba la calle de las “Cuatro Esquinas”, y que así se llamaba porque en cada esquina vivía un torero. En una era vecino el “Virutas”, en otra “Manolete padre", en otra “Camará” y en la otra el “Niño Isabel”. Calle más arriba, y por debajo del economato de Asland, vivía el picaor “Miajitas”, y ya enfrente, al lado de Pablo Vidal, estaba la casa de "Guerrita".


EL CARRO-TORO

En la plaza de Colón discurrió buena parte de la juventud de Manolete, pues aunque el vivió en la Plaza  de la Lagunilla, sus amigos y la zona de sus juegos estaban entre la Plazuela del Moreno y el Barrio del Matadero. El solía juntarse con sus primos Cantimplas, Niño Dios, y Palitos, y con sus amigos, el Toto, el Fernandi, el Luichi, el Camará, el Chiquilin, y los hermanos Fernández Fogyy. Todos ellos, desde muy jóvenes, tenían perdida la cabeza por el mundo del toro. En un principio jugaban con un carro-toro con cabeza de mimbre, y lo hacían en los bajos del Viaducto del Pretorio. Y lo gracioso del caso, según me contó Antonio Fernández Fogyy, es que en esos juegos del toro, el que cargaba casi siempre con el carro-toro, era el mismísimo Manolete. Incluso le hacían que lo llevara a guardar a la carpintería de Pericet. Todos sus amigos abusaban de él por prudente.

Actualmente, de aquel grupo de amigos ya no queda prácticamente ninguno. Precisamente Antonio Fernández Fogyy, el único amigo de sus juegos que quedaba, muerto hace un par de años, me comentaba un día que le visité en la Residencia de Jesús Nazareno: “Quien haya conocido y tratado como nosotros a Manolete, nos da mucha pena, comprobar como a una persona tan buena, tan honesta y noble, como fue el torero, haya sido calumniado de forma tan cobarde por un consabido grupo político. Efectivamente “estos amantes de la libertad”, tras la guerra civil, propagarón por los pueblos que Manolete se ejercitaba en la suerte de matar con los presos comunistas. Dicha monstruosidad solamente se le puede ocurrir a gente que vive inmersa en el odio y el resentimiento de forma permanente. 


LA BANDERA

Otra polémica referida al torero Manolete es la que hace alusión al tema de la bandera. Se ha comentado muchas veces por ahí que cuando llegó a Méjico a torear se negó a salir a la Plaza si no se quitaba la bandera republicana. Esto igualmente es falso.

Manolete se entrevistó en México, a petición propia, una vez que coincidió con D. Antonio Jaén Morente, intelectual y político cordobés que se había exiliado durante la guerra civil. Se saben comentarios de este Sr. de que valora el detalle del torero paisano, que nada más llegar a tierras mejicanas fue a visitarle al Centro Andaluz. Allí mantuvieron una entrevista cariñosa entre cordobeses, recordando cosas de su querida Córdoba, su patria chica. De resultas de esta reunión, el citado intelectual califica en sus comentarios al torero “como un joven cordobés de altos valores morales”.

Igualmente, D. Indalecio Prieto, también en sus memorias, relata el encuentro que tuvo con Manolete en Méjico. También fue a petición del propio torero, que era todo un ídolo allí. Quedaron en verse en un restaurante de la ciudad mejicana junto un grupo de republicanos exiliados. D. Indalecio iba habitualmente a un restaurante que tenía la atención hacia él de ponerle siempre en su mesa una banderita republicana. Pues bien, en esta reunión que iba a tener con Manolete, y para que el torero no se pudiera encontrar incómodo, ordenó al restaurante que retiraran dicha banderita. Según D. Indalecio, en dicha reunión hablaron profusamente de España, y él reconoce públicamente en esas memorias que le causó una grata sorpresa e impresión el joven torero cordobés.
    
Finalmente me dirijo a todos los compañeros de la Universidad Laboral, que un día paseasteis por Córdoba, y os digo que el embrujo de sus calles, su olor a azahar, la belleza de sus patios y el esplendor de sus cruces de mayo, os echaran siempre de menos. Hubo un tiempo que fuisteis para ella ciudadanos ilustres de su mejor hidalguía. Córdoba siempre os recordará con el corazón abierto.

Hoy día 30 de Septiembre, día de San Jerónimo, nos hemos enterado que Manuel Rodríguez “Manolete”, poco antes de morir visitó el Monasterio de San Jerónimo (1947). Quizás quiso sumarse de esta forma a la visita que también hizo en su día a este Monasterio, Gonzalo Fernández de Córdoba, "El Gran Capitán".

9 comentarios:

manipulador de alimentos dijo...

impresionante documento, he disfrutado leyéndolo, gracias y un saludo para el blog!

Manuel Estévez dijo...

Amigo Manipulador de Alimentos


El objetivo del Blog, es que se pueda disfrutar recordando cosas.

Saludos

Anónimo dijo...

En un párrafo se dice:
Que a finales de los cincuenta había tuberias apiladas en el contorno para mejorar el abastecimiento de aguas.
Es una imprecisión. Las tuberias eran de acero, y eran para el oleoducto Rota-Zaragoza. Estaban apiladas en la parte Este, donde ahora existe una gasolinera.
Además era a principios de los años cincuenta.
Esto no es algo que desmerezca la totalidad del artículo, que me parece inmejorable.
Saludos cordiales.

Manuel Estévez dijo...

Amigo "Anónimo"


A principios de los años CINCUENTA, mi hermana pequeña, padecía de lo que era habitual en aquellas épocas "LA TOSFERINA".

D. José Chacón Chacón, médico del Seguro que tenía la consulta en el edificio en donde estaba FOTO LEÓN (Mármol de Bañuelos).

Le dijo a mi madre que la llevara a respirar el aire libre de la tarde y mi madre todas las tardes nos llevaba al Campo de la Merced.

Mientras ella tomaba el aire, los nenes (mayores), corríamos de aquí para allá en compañía de un chico que vivía en la calle Mateo Inurria y que era vecino de Lucas león.

Se llamaba Alfonso Serrano Rivas, y en una de las travesuras y mientras se subía en los tubos que había muy cerca de la Ferroviaria, en la zona norte, se cayó y se hizo daño.

Y fue atendido entre otros en el pequeño botiquín que había en la citada escuela y cuyo director era un tal D. Tomás Egea.

Al parecer en plan nocturno se daban clases para mayores.

No hace falta que te diga que este Alfonso Serrano Rivas, escribió en la HOJA DEL LUNES DE CORDOBA, e incluso radió partidos de fútbol.

Se marchó con un buen destino a Radio Cantabria en Santander, en donde murió.

El citado Tomás Egea, al atender al herido dijo más o menos: "dichosos tubos, no sabemos cuando se va a terminar el tema de las aguas".

De eso te puedo dar fe porque yo estaba allí.

Que los tubos que había enfrente de tu casa fueran de acero, pudieron ser no te lo quiero discutir.

Pero que los tubos "rodeaban los jardines" es cierto porque yo los vi.

Intentaré buscar una foto para que lo veas claro.


Saludos



Lucas Jurado Marín dijo...

Hola Manuel, gran artículo, justo el otro día estaba buscando unas fotos de como era antaño "los jardines de Colón" y encontré unas muy interesantes. Se desconoce la fecha, pero constituyen un documento gráfico muy interesante.

Como no se pueden adjuntar imágenes en los comentarios te dejo unos enlaces donde las podrás ver:

1. http://fotos.archivo.ayuncordoba.es/fuentepapel/fotos.asp?C=FO010101-A00086-0003

2. http://fotos.archivo.ayuncordoba.es/fuentepapel/fotos.asp?C=FO010101-A00037-0015

3. http://fotos.archivo.ayuncordoba.es/fuentepapel/fotos.asp?C=FO010101-A00088-0009

4. http://fotos.archivo.ayuncordoba.es/fuentepapel/fotos.asp?C=FO010101-A00148-0023

Saludos,

Lucas.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Lucas


Gracias por la aportación de fotos, con ello demuestras que Córdoba, te interesa y mucho.

En la última entrada, la fuente que se ve pertenece a los Jardines de la Puerta de Baeza, frente a las Lonjas, hoy oficinas del paro.


Saludos

Manuel Estévez dijo...

Amigo San Martin


Como se que eres una persona de
mucho rigor, no en balde fuiste Jefe de Verificación.

He de decirte que en torno a los tubos que hubo apilados alrededor de los jardines del Campo de la Merced, eran de hierro fundido y en su mayoría de 100 (4 pulgadas) de diámetro.

Esos tubos venían de una empresa del norte MONATAJES ERANDIO, y eran tubos de hierro fundido.

Estaban provistos de una tulipa oara el empalme que se hacía de la siguiente forma:

"Se le ponía en la "tulipa" una trenza de cañamo, y se hacía con barro una especie de molde. Luego se echaba plomo fundido, para que fuera sellado el empalme.

Luego se retiraba el barro y se retacaba el plomo".

Esto me lo ha explicado uno que trabajó directamente a las órdenes de Fernando de la Cerda Almirón, que fue el capataz de toda la introducción de tubos en las calles de Córdoba.

Saludos

ben dijo...

Pues sí Manuel,así se unieron las tuberías del agua,con plomo fundido.
Lo recuerdo perfectamente, porque
cuando lo hicieron en las Margaritas,
los chiquillos jugábamos con la tierra de las zanjas y mira por donde
un empleado cabreado,con la rebaba
del cucharón del plomo derretido nos
la lanzó y a mi precisamente me fue
a caer una gota en la pierna que me
produjo una quemadura y una huella
que he llevado mucho tiempo en la
piel,como recuerdo.
Las tuberías eran de hierro.
También recuerdo que una vez unidas
las tuberías,con una maquina manual
con una palanca movida por dos tra
bajadores,movían un embolo interno
que se encargaba de "meter presión",según decían ellos.
Saludos

Manuel Estévez dijo...

Amigo Ben


Gracias con tu confirmación, yo presencié la colocación de toda la Calle María Auxiliadora.

Son cosas que no se te pueden olvidar.

Estoy intentando buscar un foto que nos dé la panorámica de los tubos apilados alrededor de los jardines.


Saludos