viernes, 11 de mayo de 2012

HA MUERTO UN TENEDOR DE LIBROS


Con motivo de la muerte de José Luján Pérez, no tengo más remedio que hacer una semblanza de su categoría profesional, que supo demostrar en CENEMESA, y su idea de hombre de bien.

Pepe Luján, en el tema de la Contabilidad, fue todo un fuera de serie, entre otras cosas porque había pasado por la tutela de grandes profesionales, como Eusebio Muñoz Pino, Baltasar Trillo, Manolo Martínez, Manolo Amo, Alfonso Rodríguez y Pérez y Pérez, el singular cajero de CENEMESA., Luján entró de joven  en esta fábrica y enseguida destacó en los temas de TENEDURIA, aquello para los profanos, nos parecía una ciencia traída del otro mundo,  pero no, era TOMAR EL PULSO DÍA A DIA, a la realidad económica de la Sociedad..

Siempre tuve buena relación con Pepe Luján, primero porque era de mi barrio, segundo porque era antiguo salesiano y tercero porque éramos de la misma fábrica y durante algún tiempo y a la vuelta del trabajo, solíamos tomarno un medio en Casa de su amigo Ogallas, recuerdo que el vino era "Fino sótano". Aunque era muy difícil coincidir con él en determinadas cosas, en la mayoría de las cosas referidas a fábrica estábamos de acuerdo o éramos bastante coincidentes.

Ya hemos dicho que ocupó en fábrica un puesto de suma importancia, que hoy en día los ordenadores han “ninguneado”, pero que en él, estaba TODA LA IMPRONTA, de la realidad del día a día de cómo iba la fábrica.

Apenas tenía yo veinte años, cuando coincidí con el en su puesto de trabajo, que estaba justo enfrente de la puerta de los despachos de  Eusebio Muñoz Pino, (El tenedor de libros), y Juan Bautista Ordiales  Baragaño, el todopoderoso Jefe de administración en aquella época. A Lujan, lo vi allí cuadrando unos apuntes contables en una máquina de sumar, que sus mecanismos se quedaban cortos para la rapidez y habilidad que él le imprimía al manubrio. Allí pude comprobar de que en toda la fábrica, el amigo Luján, era un portento en el tema de sumar.

Ya me había comentado este extremo, Manuel Flamíl, el “astrónomo”  como le decía él cariñosamente, y con el que guardaba muy buena relación. Un día a la entrada en el horario de mañana, Flamil y yo, nos paramos en su puesto de trabajo que nos pillaba al paso del nuestro. Fue todo delante de “unas grandes máquinas NCR de perforar cintas, que ya usadas, estaban allí almacenadas”.

El nos dijo: “Cuando las máquinas logren coger el control de la Contabilidad, de los números de las empresas, de la noche a la mañana UN PAIS O UNA EMPRESA, pueden ir a la ruina.”. Esto lo soportaba diciendo de que los ordenadores "DAN LEGALIDAD A TODO", porque lo dan todo muy bien presentado y escrito, PERO LAS MENTIRAS ESTÁN EN LOS PROGRAMAS.

Efectivamente, en la fábrica como en todas las sociedades, empezaron a aparecer programas contables, programas de fabricación y programas de todo. En un principio eran los “informáticos” los que se atrevían a saber de todo, y sometían el trabajo a la máquina, y no al revés como tenía que ser en buena lógica. Así, en aquellos primeros tiempos, el gran negocio de IBM, consistía en el CONSUMO DE PAPEL. Eran aquellos papeles continuos, que se consumían en la fábrica por toneladas, y que a la larga todos terminaban en el archivo del "MACHO", personaje popular de fábrica y que a todo el mundo lo llamaba "por macho"..Fue  excombatiente de la División Azul, a donde decía él que tuvo que alistarse por pegarle en la mili a un cabo primero. El citado "Macho", en una ocasión se llegó a recoger unos bonos de trabajo a la sección de Mecanizado de Aparellaje, y como no viera al Maestro, le preguntó a Manolo Montoro Bello, que estaba en el puesto del "escoplo" al principio de la Sección: "Macho, ¿donde está el maestro?, a lo que Manolo Montoro le contestó: "Pollo, ve al Botiquin a que te vea D. Gonzalo, pues se ve que estas fatal de la vista" .  Aunque en aquellos tiempos todavía habia muchos "metidos en el armario", no fue ese el caso del simpático Manolo Montoro, que según él siempre llevaba el armario a cuestas.

Fue tal el nivel de listados que allí se acumuló, que hubo que pedirle opinión técnica al Sr. Varo García, de que si aquella estructura de entreplanta soportaría todo el peso que le estaba echando encima en listados de “papel perforado y continuo”.

Era amigo Lujan por trabajar en Cenemesa y por ser antiguo alumno salesiano, era muy querido y conocido en Córdoba, Rafael Ruiz Lucena, Francisco Carrasco Heredia, José Martinez Castro, Rafael Alejandre Centeno, entre otros coincidieron con el en ambos sitios. Todavía recordamos aquella foto que se echaron la mayoría de ellos siendo aprendices de fábrica, con el "Cura Guapo", el la puerta posterior de San Nicolás de la Villa, Enrique Repullo, presente también en aquella foto, la tenía siempre tomada con él..

AQUELLA INFORMATICA

A finales de los años sesenta empezaron a llegar a fábrica como hemos dicho, unas máquinas grandes y aparatosas, que ya venían usadas de otro sitio. Esas máquinas eran perforadoras de cinta NCR, que fue el principio de lo que pudiéramos llamar la INFORMATICA en fábrica. Recuerdo que aquellas máquinas estuvieron varios años, arrinconadas en lo que fue la sala principal de la planta de administración, contigua a los departamentos de Tiempos, Procesos y Procedimientos. Era la enorme planta sobre la que estuvo colocado aquel gran cartel de CENEMESA, que se veía desde la calle y mejor desde el tren.

MAQUINAS DE CALCULAR 1964-1967

En aquellos tiempos las únicas máquinas de calcular que existían eran sumadoras y máquinas de multiplicar y dividir. Y el rollo de papel se convertía en elemento fundamental y clave para cualquier cuadre o cierre de operación. Estas máquinas eran a base de elementos mecánicos. Esto era lo que acontecía en los servicios de administración y contabilidad.  Por ello era normal ver discurrir por fábrica a Carlos Ruiz Velasco, que era la persona encargada del mantenimiento y reparación de las máquinas de escribir y máquinas de calcular.

En las oficinas técnicas, procesos, tiempos, métodos y delineación, se empleaba en  su mayoría la REGLA DE CÁLCULO LOGARITMICA

EL CHALET DE MIRANDA

Lo que en los años cincuenta había sido la vivienda de uno de los ingenieros jefes más importantes que tuvo la fábrica por sus ideas de organización, e implantación del sistema ORMIG, fue habilitada como lugar de arranque de aquel Departamento que en un principio se le llamó Sistemas, y que lo que se hacía fundamentalmente desde un principio, era PERFORAR CINTAS DE DATOS, en aquellas máquinas NCR, que ya habíamos mencionado. A cargo de aquella sección con dependencia total de Casa Central, que era en donde estaba el Ordenador, pusieron al siguiente personal:

Responsable o Jefe de Explotación
Andrés Galán Castilla, gran profesional y muy trabajador. Era Experto en nóminas y  que despues de realizar unos cursos en Madrid, los pusieron al frente del Departamento de Sistemas en Córdoba. Galán fue un enamorado del coleccionismo,  y siempre andaba con una librería flotante entre sus manos. Colaboró en gran medida a que la fábrica (sus trabajadores), adquirieran cultura a través de los libros y revistas que cobraba mensualmente. El, junto a Rafael Baquero, (con su Crédito Internacional del Libro,),  llenaron los “Muebles bar” de los trabajadores de libros.

Perforadores:
Molina Cañizares, persona muy inteligente y de lealtad con sus compañeros a prueba de bomba. Pero era de personalidad huidiza y acomplejada, con frecuencia se aislaba del mundo y se refugiaba en un horizonte sin solución. Murió relativamente joven.

Pérez Gant, este hombre aportó poco a este departamento, pues casi siempre estaba dado de baja. Por lo que no se le pudo asignar un puesto de responsabilidad diaria. No obstante era un hombre muy inteligente, pero siempre buscó otros derroteros. Murió también muy joven

Manuel Seoane, “El Gallego”, persona muy simpática, y jovial, sus discreción en todo fue notoria. Durante mucho tiempo simultaneó su trabajo en fábrica con poner "medios", en la taberna de su padre en la Calle Alfonso XII. Y por ello muchas veces le tocó poner “medios” al mismo “Fumanchú”, con el que bregó durante muchos años pacientemente.

Manuel Saénz, era el más joven y espabilado del grupo, por su habilidad y reflejos. Con el tiempo pasó a ser el heredero en todo de Andrés Galán, pero los tiempos modernos acabaron con todos. Prácticamente toda su vida profesional la pasó entre ordenadores.

Joaquín Pintor, de Santaella, en un principio también perforador y luego evolucionó a ser responsable de las máquinas de textos (Wang), que se instalaron en fábrica. Fue un hombre muy aplicado en este tipo de máquinas, que revolucionaron el trabajo de mecanografía. Aparte de eso también hablaba de los ajos de su pueblo.

José Ordoñez , excelente profesional muy serio en su trabajo. Trabajó con mucha eficacia y discreción en la elaboración de listas para los muchos expedientes de regulación que hubo en fábrica. Muy afable y buena persona.

Más adelante este servicio informatico como suele decirse en cualquier evaluación progresó de forma  adecuada y fue tan competente como el de cualquier empresa. 

EN EL BAR DE LOS SALESIANOS

El amigo José Luján, antes de ponerse enfermo, solía acudir casi todos los días al bar de los antiguos alumnos Salesianos, primero cuando lo regentaba su gran amigo Enrique Arrizabalaga, luego con  Angelines Casas. y finalmente con su vecino Antonio Pérez. Allí le gustaba tomarse una  "copa" con Antonio Reca, y Gabriel (ambos paisanos de Marmolejo) y con Manuel Cantueso y Agustín, jubilados de Zafra Polo. Era un hombre al que le gustaba leer a diario la prensa por lo que estaba regularmente bien informado. Allí Entre amigos, se hablaba de fútbol, de toros y de todo lo que fuera actualidad. Pero tenemos que hacer constar que siempre en sus conversaciones y al tocar el tema de “su fábrica” dejó entrever que la historia de la misma no había sido contada con la fidelidad necesaria.

Ahora el amigo Lujan, que también fue devoto de María Auxiliadora, tendrá la alegría de continuar una de aquellas partidas de dominó que solía echar con sus amigos OTON, PEDRITO Y FLORES, que con toda seguridad habran salido a recibirle en  compañía de ENRIQUE y DEL ROSAL, que tambien se encuentran en aquel lugar de paz muy cerca de Maria Auxiliadora.
HUBO OTRAS COSAS

Hoy cuando se habla de cualquier cosa de la vida, el protagonismo se lo llevan los políticos o aficionados a ello. Parece que la transición fue el único periodo importante de nuestras vidas y de nuestra fábrica. De tal forma de que el que no actuara políticamente en aquella época, o no existió o no mereció la pena su existencia.

Se leen las enciclopedias y las hemerotecas y no te hablan nada más que de políticos o sindicales, como si ellos fueran los que únicamente salvaron el país.

En CORDOBAPEDIA, hay un trabajo hecho sobre Cenemesa, que resulta excelente,  bastante completo y bien detallado. Hay que felicitar por tanto a sus autores, porque se ve que dominan el asunto desde todos los ángulos. Han relacionado perfectamente sus personajes más singulares, han mencionado sus orígenes como empresa,  han citado sus logros industriales y han hecho justicia a la empresa considerando algunos periodos que hubo de bienestar y armonía. Interesante también la galería de fotos que ilustran el articulo. Enhorabuena por tanto.

Pero de cara a la historia, para el día que a alguien se le ocurra repasar la trayectoria de Cenemesa, (hoy ABB,) se encontrará que mencionamos a una serie de compañeros políticos, sindicales, empleados y directivos, pero no se describe el ambiente que ellos propiciaron en fábrica con motivo de la transición política y la verdad es que fue muy intenso.

Se dice en el artículo que desde 1975, CENEMESA, fue poco menos que la Universidad Sindical más importante de Córdoba y su provincia, en este extremo hay que hablar de un poco antes 1970. y tendríamos que decir que más que Universidad, los patios y las naves de la fábrica fueron con sus Asambleas, un campo de experimentación y afianzamiento del proyecto comunista de entender la vida de la empresa.

No cabe duda de que el líder inicial de toda esta movida no fue otro que Manuel Rubia Molero, que si al principio de los setenta no pudo ser más protagonista por no ostentar cargo sindical, en cuanto ganó las primeras elecciones y accedió a la presidencia del Jurado de Empresa, llevó a cabo en fábrica una política sindical CALCADA, de lo que marcaba la propaganda del Partido Comunista en sus boletines y panfletos.

En aquellos años iniciales de los setenta los comunistas no se presentaron como Comisiones Obreras, ni nada que se le parezca, ellos pretendían entrar en el Sindicato Vertical y apoderándose del Consejo de Trabajadores, darle un giro político de matiz comunista a todo el entramado existente ya. Para ello, Manolo Rubia, contaba con una actuación similar de José Balmón Castell, en la vecina SECEM. Los comunistas lo tenían casi todo previsto, no en balde era el único grupo político que actuaba.

En aquellas mencionadas elecciones aún no tomaron el protagonismo que esperaban y se demoró toda la planificación. Entre medias de todo esto, se dan las circunstancias de que el citado Manolo Rubia, ya puede encabezar una lista electoral sindical y su candidatura, como Comisiones Obreras, arrasa en aquellas elecciones. (1974-1975). Con lo que llegó al cargo de presidente del Jurado de Empresa.

Nada que objetar al comportamiento de los políticos y sindicales, y si ponemos por caso, el de Manolo Rubia Molero, tenemos que decir que siempre se comportó con la coherencia que le marcaba su ideología comunista marxista. El no engañó a nadie en cuanto a su actuación, pues él se confesó siempre una persona admiradora del Régimen Soviético. El por aquellos tiempos (1970), según la propaganda de su partido de entonces, con la que el colaboraba de forma importante, aspiraba a que en España, se pudiera instaurar una democracia del proletariado.
 
Por todo ello tenemos que decir que aquel Jurado de Empresa que él presidió, trabajó muy cerca de los intereses de su partido. Cualquier curioso que haya coleccionado la propaganda que el partido comunista lanzaba por aquellos años por Córdoba, podrá apreciar comportamientos paralelos, entre las actitudes que aconsejaba el partido, y lo que se hacía en fábrica. En realidad los grandes centros de trabajo se convirtieron en los “campos de asambleas” que tanto apetecían al partido comunista.

A decir verdad a pesar de todos estos condicionantes, no todo el mundo en fábrica estaba de acuerdo con aquellos “procedimientos”. Pero no por ello se podían manifestar tan así como así, estas opiniones contrarias a lo que se dirimía en aquellas “asambleas” totalmente controladas por el partido comunista. En aquellos tiempos, el Jurado de Empresa, lo decidía todo por el procedimiento de asambleas, bien en los patios, en los aparcamientos, en el taller, donde fuera, con votaciones a MANO ALZADA. Lo controlaba y lo dominaba todo. Allí se proponían huelgas, paros, manifestaciones, y todo lo que se les ocurriera a los miembros del Jurado, dominado por los comunistas. Las personas que tenían el tremendo valor de oponerse o simplemente disentir en algo, era maltratadas e incluso amenazadas de forma velada, como le ocurrió por poner un caso a Paco López o Ildefonso López, como bien recordará él. Otro caso de poca tolerancia, fue el que sufrió Antonio Arjona Vázquez, cuando en una huelga aprobada a mano alzada, (el grupo de UGT, pidió siempre votación secreta y libre), y por ello (Arjona),  decidió entrar a trabajar, después de aguantar todos los insultos del mundo, ante la actuación pasiva, de un número de policías que para “controlar” los incidentes estaban al mando del capitán Juan Piedra Trujillo (Que luego sería el dueño de Supermercados Piedra). A duras penas como hemos dicho logró entrar pero aún así le llovieron las botellas y las piedras a su cabeza.

La fábrica, con los intereses de todos los trabajadores en juego, se había convertido en especie de “un campo de pruebas” para el Partido Comunista, que a lo que en realidad aspiraban era a posicionarse en la política nacional que se avecinaba. Para dicho partido, y como se demostró poco después, salvo casos puntuales, la fábrica y los trabajadores, era lo que menos les preocupaba en esos momentos. Leyendo la propaganda que lanzaba el Partido comunista, se comprendían estos comportamientos. Quizás también muchas cosas se escaparon del control del propio Jurado de Empresa, pues no había días en que los asientos de muchos maestros y encargados de taller, (Transformadores), amanecieran con pintadas, roturas  e insultos personales.

Todavía se recuerda, cuando en aquel encierro de varios días, incluso se impidió la salida de una góndola con un transformador para Sevillana, que según nos enteramos después era necesaria su facturación para antes de final de mes, para de esta forma garantizar la nómina. Efectivamente una persona quizás de las más exaltadas, plantó su coche en la puerta de fábrica impidiendo la salida de dicho transformador. Nadie se atrevió a decir nada.

Y es que sin quitarle ni un ápice de honradez a Manuel Rubia, este buen hombre por aquellos tiempos, se sintió como un iluminado, que no solo quiso incidir en la vida laboral dentro de la empresa, sino que también se puso como objetivo poco menos que la labor de “reeducar” a la sociedad en los planteamientos socialistas que él defendía. Para ello lo mismo que accedió a Jurado de Empresa, llegó a dominar también el Grupo de Empresa, que tradicionalmente se dedicaba a actividades lúdicas y de recreo.

Comisiones Obreras, había alquilado en Córdoba, para sus actos y propaganda el Salón del Cine Iris de invierno, en donde llegaron incluso a poner a todo postín el rótulo de COMISIONES OBRERAS, allí pretendían que fueran los trabajadores a escuchar las conferencias y a ver las películas que les “reeducaran”.  Pero los trabajadores libres de la presión de las fábricas y las “asambleas”, no aparecieron por allí como ellos esperaban y aquello fracasó. No obstante siguieron con las proyecciones de películas en el teatro de los Salesianos, en donde las SIGNOSIS INICIAL DE LA PELICULA, llegó a hacerla incluso Miguel Castilla. No hace falta decir que eran películas sobre la apología del Sandinismo y el Castrismo, y situaciones parecidas. Tampoco esto resultó y tuvieron que desistir de este empeño. Esto fue un aviso importante que les demostraba a las claras que una cosa es el trabajador “encorsetado en una empresa” y otra el hombre libre que vive su vida allá donde le plazca.

Con la llegada de las primeras elecciones y el fracaso electoral del Partido comunista en función a las perspectivas de votos y escaños que ellos esperaban, puso el equilibrio sindical de la empresa en su sitio, y poco a poco, se fueron haciendo las cosas, cada vez más en consonancia con unos criterios más democráticos. Una persona, un voto secreto y con urnas de por medio, que era lo que siempre al menos pidió la UGT de fábrica.

La UGT, en aquellos tiempos era prácticamente testimonial, y muchas vejaciones y problemas le costaron a Emilio Fernández Cruz, para sacar al grupo adelante. La UGT, tuvo su principal implantación en el personal de oficinas en donde obtuvo mayoría cuando compareció como tal. Pero los talleres seguían liderados por Comisiones Obreras. Esta tendencia poco a poco se fue equilibrando cada vez más y el entendimiento entre ambas centrales, fue más posible.

Solamente decir que Manuel Alcalá Ocaña, Antonio Muñoz Otero y Miguel Castilla, fueron unos  grandes  colaboradores en el proyecto sindical de Comisiones Obreras.

Tampoco dice nada CORDOBAPEDIA, de las dificultades que pasó la fábrica y que afectó directamente a la plantilla y a algunos profesionales en concreto. 

EL LLANTO DEL CAJERO

Rafael Alejandre Centeno, se sentía orgulloso de ser antiguo alumno Salesiano, y todos los años, por la festividad de Maria Auxiliadora, se le veía venir por el Colegio. Esa idea la participaba con muchos compañeros de trabajo de fábrica.  Rafael Alejandre creció en el conocimiento contable, a la sombra de Antonio Amo y luego posteriormente junto a José Lujan Pérez, del que decía Pepe Aja, (Jefe financiero de las sociedad), que Lujan, era el mejor tenedor de libros de toda la Sociedad.

Con la jubilación de Rafael Quirós, como cajero, le sustituyó Rafael Alejandre, siempre ayudado del singular Bernardo Romero Calzado, hombre honrado, trabajador y muy solidario con todos sus compañeros. En él encontró siempre Alejandre, un segundo que le quitaba muchos quites.

Fue una época en que la fábrica empezó a tener dificultades de liquidez, pero la pericia de Baltasar Trillo y la constancia de Alejandre, hicieron que siempre hubiera algo disponible para aquel anticipo que tanto necesitabas.

Como ya hemos dicho, a Rafael y a Bernardo, les tocó vivir los momentos más difíciles de la fábrica por los problemas económicos y la propia suspensión de pagos. Todavía se recuerda aquel día  (1976) cuando el inapelable Luís Aganzo, (Jefe de Crédito del Banco de Bilbao-Esquina Calle Morerias), les hizo más de una vez “devolver las maletas con el dinero para las nóminas” porque por la razón que sea, el talón no tenía todas las garantías. Aquella situación y la sensación de impotencia le costó al bueno de Rafael Alejandre, que se le saltaran las lágrimas, de aquello pudieron dar fe. Bernardo Romero Calzado, Rafael Ojeda Amaro y José Casado Capdevila que llevaba el coche.

Contracta esta situación del cajero, con la actitud de aquel trabajador que impidió atravesando su coche que la góndola con el transformador de Sevillana, pudiera ser facturado.

Otro de los momentos más difíciles pasados por Alejandre, fue cuando en el año 1989,  por primera vez y quizás única, la fábrica como Cenemesa, no pagó la nómina en su tiempo de final de mes. Aquello le costó al bueno de Rafael Alejandre, poco menos que una enfermedad. Al final el deseado talón llegó de “una no se que” ENTIDAD DE CREDITO AGRICOLA, y se pagó la nómina con siete días de retraso.

Por eso digo que fueron muchas veces la que estos hombres iban y venían al banco y se traían las manos vacías. El bueno de Bernardo, se desesperaba y con solo verle la cara se notaba “si había o no había”.  Incluso hasta el simpático “Melonero” el camionero que iba a por el cobre a la Electro Mecánicas, se venía muchos días tremendamente muy amargado,  porque le negaban la carga de cobre al no haber crédito. Y eso que era un hombre de la calle, pero de verdad que sintió la fábrica como si fuera una cosa suya.

Para acabar diremos que en fábrica y durante aquellos tiempos pasaron muchas cosas y situaciones, que les tocó sufrir a muchos de sus trabajadores. Angina de Pecho, Neurosis de Ansiedad, Colon irritable, Ulcera de estómago, etc. etc. muchos padecimientos que se acentuaron con aquellas “tensiones” y estados de complejidad, que se vivían por aquellos tiempos.
 

4 comentarios:

Lucas Jurado Marín dijo...

Manuel, es impresionante la memoria que tienes, recordar el nombre y apellido de todas las personas y la forma de narrar los hechos. Me ha parecido muy curiosa la "entrada" de la informática en la empresa y la reticencia a ser usada por los trabajadores.

Un saludo,
Lucas

Manuel Estévez dijo...

Amigo Lucas


Es que siempre lo viví, y por razones de edad de los que te cito,ya faltan algunas personas.

Pero gracias a Dios, aún vive el simpático gallego, Manuel Seoane,
espero que te confirme lo que digo de ellos.

Debe de vivir por la Plaza de la Alegría, y es una persona honesta.

En todo caso lo que él diga será
más cercano a la verdad que lo que yo he dicho,porque él estuvo allí.

Saludos

Toñi Flamil dijo...

Descanse en paz el señor Luján Pérez.

Como siempre, resulta un placer leerte, y recordar los nombres de compañeros que con frecuencia mi padre mencionaba.

Muchas gracias, Manuel y un saludo.

Manuel Estévez dijo...

Estimada Toñi

Pepe Luján, era un clásico de la fábrica, porque perteneció a aquella generación que la vió crecer a lo máximo.

Al inolvidable Enrique Repullo, le gustaba mucho "recordar" una foto que guardaba en la que aparece, el "Trenas" "El Poyato" "El Lujan", El Rojas", y el mismo Repullo entre otros, en la que aparecen todos en la parte posterior de la de San Nicolás.

En el centro de la foto aparece con ellos "El Cura Guapo". que era el cura de los Aprendices.

Menudas bromas le hacía a dicha foto, el árbitro Torrico, que no solía callarse nada.

Eran los años de 1964. y tú padre participaba en todos aquellos y sabrosos comentarios.


Saludos