miércoles, 4 de julio de 2012

AGRADABLE SORPRESA


No fue precisamente que España ganara la copa de Europa, para el regocijo de todos los aficionados, que orgullosos de su equipo nacional, aplaudían a rabiar los goles que le endosaban a los italianos. No fue que la famosa Prima de Riesgo, que es el caballo de batalla de muchos locutores de televisión, bajara un poco. No, no fue eso, que huele a superficialidad y quizás parezca o sepa como a noticias de “carroña” necesaria para que sobreviva el interés de muchos telediarios. No, fue otra cosa más humana.

SOLIDARIDAD

El día 26 de junio, martes, día tremendamente caluroso, a las 8 de la tarde tuve la oportunidad de presenciar el mayor acto de solidaridad entre vecinos que jamás pude imaginar. En la Iglesia de San Lorenzo, se celebraba la Misa de 9 días, por uno de los hermanos Salazar, dedicados profesionalmente al negocio de las Confiterias-Cafeterías. Hasta ahí todo normal, pero no lo que se podía considerar normal para estos tiempos, de disgregación, de independencia y particularidad entre los vecinos, el contemplar, allí en el Portalón de la Iglesia, como si se tratara de un torrente de amistad de toda la vida, ver llegar a los Escudero, a los Santacruz, a los Tapia, a los Mellado, a los Boti, a los Ayala, a los Larrea, a los Salazar, a los De la Coba, a los Maldonado, a los Trujillos, a los Heredias, a los Ruiz, a los Martínez, a los Ordóñez, a los Castaño, a los Calderón,  a los Roldán,  a los Ojeda, a los Diéguez, a los Fernández, etc. etc. Muchos vecinos,  que se saludaban y abrazaban con auténtica satisfacción.

Allí se reencontraron vecinos de ese singular barrio que llaman “Las Costanillas”. Y aunque ya algunos son mayores, no cabe duda de que cuando fueron jóvenes, la mayoría de ellos, disfrutaron en aquellos bailes que se daban todos los sábados y los domingos,   en la Casa de “La Porrera” y en la Casa de la “Camiona”. Luego ya a otros, los recuerdos les vienen por razones de vecindad en aquellas casas de vecinos, que eran auténticos laboratorios de sana convivencia. La enorme Casa de la Sicilia, la casa de Gordillo “El Guardia”, la Casa de los Trujillo y de los Maldonados, (Los Mangui), la casa de los Calderones, o la Casa de los Tapias, son lugares que jamás se podrán olvidar. 

Muchos ni tan siquiera viven allí ya, pero no importa. Allí llegaban, aguantando, aquel calor insoportable, gitanos y payos, payos y gitanos,  todos se saludaban afectuosamente como si de familiares de toda la vida, se trataran. Mayores y jóvenes, supieron dar un ejemplo de solidaridad, que hasta las mismas piedras de esta centenaria Iglesia, debieron quedar sorprendidas.

Todo fue como un Oasis de afectos, de vecindad y buena armonía, en medio de este mundo tan egoista y despreocupado que por desgracia nos rodea. Por algunos momentos, daba la impresión que todas las personas de este barrio, eran poco menos que familiares. Hasta el muerto debió sentirse tremendamente confortado.

Pero también es verdad, que en estos encuentros, para nada se hablaba de ese “veneno” tan moderno, que se nos da a diario en todas las televisiones, dándonos muchas veces la sensación de que los locutores “disfrutan”, diciéndonos, lo mal que está LA PRIMA DE RIESGO, o LA CAÍDA DE IBEX. Con esa información tan aireada, lo único que provocan en el en los sencillos ciudadano, es más sufrimiento y desesperación aún.

Para colmo, hay locutores que hasta escenifican estos datos. Muchas veces vemos como casi a voces dicen: ¡¡QUE PASA FULANO SIGUE SUBIENDO LA PRIMA DE RIESGO !!  ¡¡Y EL IBEX SE HUNDE POR FIN !!. Hablan y se comportan como si esa información fuera una prolongación de un partido de fútbol más.
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LAS COSTANILLAS

Es un  rincón típico de la Córdoba que surgió en la zona de los arrabales, y que constituyó la base principal de los feligreses de la Parroquia de San Lorenzo. Según palabras de Pepe Bojollo, (El popular sacristán), actualmente constituye la “clientela” más fiel y principal de su Iglesia.

La Parroquia de San Lorenzo, llegó a tener durante los años 1945-1950, unos 25.000 feligreses, ahora posiblemente no llegue a poco más del millar. La creación de nuevas Parroquias, los interesados repartos, y el desplazamiento masivo de gente a otros barrios  en busca de los pisos y el agua de la ducha, dejó a las Costanillas y a sus casas de vecinos prácticamente vacías y propició el derribo de la mayoría de ellas. En muchos casos, se levantaron bloques de pisos, en otros se hicieron casitas particulares, así de esta forma se pasó de casas en donde vivían al menos 70 vecinos, a casas en donde sólo vive el matrimonio, dos hijos, un perro y una cochera. La suegra normalmente no entra en esta distribución, porque su lugar más habitual es la residencia.

LA ANTIGÜEDAD DEL BARRIO

En Córdoba, los expertos en urbanismo, fijan tres épocas importantes en la repoblación de la ciudad., la más antigua se corresponde con la Medina o la Villa, en donde abundaban las casas o solares anteriores al siglo XIII. En estos replanteos del solar,  se ve el capricho, el interés o las disputas familiares en el reparto del terreno que había en aquellas épocas. Había casas como se pudo comprobar incluso al principio de los años 1960, en plena Calle Alfaros, en donde un balcón que estaba por encima de la puerta principal de la casa, no pertenecía para nada a la casa. Y es que aquello, era un reparto familiar e interesado que se hacía de la propiedad a nivel familiar. Cada habitación o zona habitable, constituía una propiedad en si, a efectos del reparto del terreno o parcela.

Ya en el siglo XIII, en el barrio de la Ajerquía, se ve un reparto del terreno un poco más regular en el plano geométrico, y se puede ver por ejemplo que la zona más habitada (Agustín Moreno-Coronel Cascajo-Lucano), tenía una antigüedad importante. Por ello, cuando la Conquista de Córdoba, en el 29 de junio de 1236, todo este barrio, de las Costanillas, era campo y estaba despoblado y solamente había huertos y zonas de siembra. Por ello Álvaro Colodro y Benito de Baños, que fueron dos de los personajes principales  que participaron en la conquista de nuestra ciudad, recorrieron la muralla de la ciudad, desde la Puerta del Colodro, (Santa Marina), pasando por toda la Fuensantilla, hasta llegar a la Puerta de Martos, que fue por donde entraron los primeros conquistadores. (Calle el Viento). Este barrio de Santiago si estaba plenamente poblado, sobre todo en la arteria que antes hemos mencionado.

Posteriormente a la conquista de Córdoba, se repobló lo que hoy es el Barrio del Alcázar el Viejo (1399), y se puede apreciar en su configuración catastral, que son solares en su mayoría, bien repartidos y fundamentalmente con forma rectangular. Este trabajo nos lo confirmó el arquitecto Lucas de Tena, en un trabajo que publicó junto a Manuel Nieto.

El simpático barrio de las Costanillas fue poblado y habitado a mediados del siglo XV, y ese detalle se puede ver en los padrones parroquiales. Además cuando cualquier casa se echa abajo para reedificarla, se puede observar el solar de formas bastantes regulares. Además era una zona, que por su abundancia en agua, daba lugar a que hubiera muchos huertos, sobre todo con  orientación hacía la muralla de la Fuensantilla. En su repoblación se configuraron casas con muchos vecinos, eran casas algunas tremendamente grandes donde los bienes comunes, patio, pozo, pilas, tendederos y servicios, eran escasos y compartidos por todos los vecinos, en unos turnos que la rutina diaria convirtió en naturales. No obstante el uso de estos servicios, fue producto de no pocas discusiones, que nunca llegaban más allá del ruido y el espectáculo.
  
FUE VICTIMA

Este barrio durante muchos años fue victima de su propia historia negra a todas luces irreal. Aquí abundaba la buena gente empeñada en sus trabajos y labores diarias, pero bastaba que hubiera alguna persona como el “Bicho” o el “Mascota”, para que el barrio gozara de una fama gratuita, acompañada siempre de historias que siempre pesaron como una loza sobre estas buenas gentes. El lenguaje de “costanillero” o “costanillera”, siempre se empleó de forma despectiva e injuriosa, pero la realidad es que nada tenían que ver estos comentarios con la realidad de su buena gente. También se creyó durante mucho tiempo que el famoso asesino Cintas Verdes (Cinta Belde), era también de las Costanillas, y eso no era cierto, porque este pobre desgraciado vivió en la vecina Calle Humosa.

FUERON FESTIVOS

Cuando por aquellas fechas años 1950-1955, los legionarios y sus desfiles eran admirados en la Semana Santa, de allí surgió de forma espontánea un numeroso grupo de chavales que llegaron imitar en sus desfiles a los legionarios con toda marcialidad. La calle Montero, era casi siempre el lugar de la gran parada y allí se congregaba mucha gente del barrio para ver aquellos desfiles que nada tenían que envidiarles al de los profesionales. Luego aquellos “legionarios”, terminaban su jornada felizmente, en el Cine Florida, o en el Cine Ordóñez, que junto con el grupo Escolar Centeno, y la Miga de la Paloma, eran los únicos centros culturales que tenía la zona.

Por otra parte una casa y otra también todas sabían de estraperlo y de utilizar la “clásica” libreta de fin de mes, para sus compras. Almacenes y pequeñas tiendas que estaban abiertas prácticamente las 24 horas del día y durante toda la semana. Era de señalar que en la casa del guardia Gordíllo, (esquina Hornillo), iba gente a comprar aceite  de estraperlo a uno que era familiar del Cojo Moriana, allí en la puerta de aquella casa, muchas veces nos deleitamos en ver como el Vargas, aquel que con el tiempo se le llamó "Molomny", por su forma de jugar parecida al "Mangas", daba y daba patadas a una pelota de trapo en forma de filigrana.

Cuando en el mes de Septiembre de los años 1950, Jorge Negrete (su séquito), alquiló la alberca de Cecilia, para cuatro días de descanso, el entorno del barrio y la propia calle Anqueda, salió en los periódicos y posiblemente hasta en el Nodo.

AMPARO RECIO LA "MALAGUEÑA"

Aunque nació en Vélez Málaga, ella se sintió de siempre cordobesa, y más de su barrio de las Costanillas, ella se ubicó en la Calle Anqueda, en donde tuvo a sus hijos y compartió vecindad y solidaridad, con todos los vecinos. Era una persona que formaba parte de ese "micromundo" que eran las Costanillas, ella gran aficionada al cante, cantaba las verdiales por Málaga, como pocos, hablaba y se le llenaba la boca del estilo de Juan Breva, del que se sentía orgullosa de admirar. Fue gran vecina, y mejor madre, y para que su casa fuera multi-cultural, tuvo un hijo fraile dominico de San Agustín, Francisco, y otro, gran aficionado al cante, al que los aficionados le llamaban familiarmente "EL GRAJO", que era una autoridad y es en el cante jondo. Testigo de toda esta exquisita familia, fue el singular pintor de Córdoba, Francisco Jiménez García, (El Cojo), que con sus atuendos siempre tocados de capa, supo retener en su retina, a Doña Amparo "La Malagueña", que aunque murió con 103 años, supo llevar sus zapatas de tacón y sus labios pintados hasta poca antes de su muerte. .


LOS LIMITES


Casa Fermín y la Taberna de la Paloma, estaban como vigilante a la entrada del barrio, en complicidad con la fuente de la Piedra Escrita, Allí en aquella Plaza, muchos vecinos del barrio y de los alrededores, con sus blusones, algunos incluso con el brazalete del luto, esperaban a la caída de la tarde que les cupiera una oportunidad de empleo y contratación en las labores del campo que allí a diario se trataban. En el plano lúdico tenemos que decir que la mencionada Taberna la Paloma, fue pionera en esto del “bingo” que ya en aquellos tiempos, era cantado por “Curro el Sopo”. También se dieron allí buenos espectáculos de cante con la intervención de “El Mangui”, Juanito “Cala”, el elegante “Poli”, y “El talegoncito”.

Más de una vez en aquellos años de 1950, pudimos comprobar como el “Melli” con su enorme PATINETA, se lanzaba desde la cuesta del puente de la Choza el Cojo, carretera abajo, hasta llegar a la Puerta de Rosales, que era en donde se acababa en alquitranado de la carretera. Muchos le acompañábamos en el recorrido con el aro. No había quien le ganara y eran muy frecuentes las competiciones. Por lo demás era raro que pasara un coche.

En el año 1982, se celebró en el patio del Colegio de los Salesianos, un festival de cante, de gran categoría en donde actuaron entre otros, Camarón de la Isla, Lebrijano, Paco de Lucia, Antonio de Patrocinio, entre otros. Mucha gente de las Costanillas, acudió –no al festival- sino a ver a Camarón. Efectivamente, cuando este terminó su actuación, fueron muchos seguidores de él, los que abandonaron el festival. Según nos dijo Antonio de Patrocinio, los gitanos, solamente iban a escuchar a su ídolo que era Camarón. Es justo decir que en las Costanillas, tenía el cantaor de la isla, muchos seguidores.   

También en el tema del Carnaval, allá por los años 1945-1950, las gentes de las Costanillas, de casa en casa y de calle en calle, sin salir de sus límites, acostumbraban a disfrazarse de todo para sorprender al vecino. También en la fiesta del Miércoles de Ceniza, las jóvenes y menos jóvenes, tenían que andar con mucho cuidado pues con frecuencia se le llenaba la cara de polvos.

Finalmente diremos que aunque Costanillas, solamente es la calle que va desde la Piedra Escrita, al Rincón de San Juan de Palomares, a todas las calles que desembocaban en ella, se  le consideraba también territorio de las Costanillas.
  


4 comentarios:

Anónimo dijo...

La Historia local en muchos casos pasa desapercibida,pero hay quien se ocupa de revitalizarla, y ese es el caso del Sr Estevez.
El cine Florida, La Piedra Escrita, no son solo recuerdos del pasado,son Historia.

Lucas Jurado Marín dijo...

Muy bueno el post Manuel, para mi "Las Costanillas" sigue siendo un barrio desconocido.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Anónimo

E Cine Florida, el Cine Ordoñez, y la famosa casa de los gitanos de la Calle Nieves Viejas, son hechos que existieron y traen muy agradables
recuerdos.

La propia Calle Pozo dos Bocas, en donde estaba la casa de Pepe Alcalá en donde se ajustó las cuentas de la primera Caseta de Feria, que pusieron los "14 pollitos" (1958)

Eso amigo forma parte de Córdoba.


Saludos

Manuel Estévez dijo...

Amigo Lucas Jurado


En el Gallo de Mª Cristina, suele entrar Gordíllo, el hijo del guardia Antonio Gordillo.

Nada más que oyéndolo hablar de su barrio, de sus gentes, conoceras, y empezaras a amar LAS COSTANILLAS.

saludos