viernes, 18 de noviembre de 2011

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA

La historia del pan en la crónica escrita de la alimentación de los pueblos, corre paralela con el uso de los cereales. El pan junto al vino y al aceite, fueron posiblemente los primeros alimentos procesados en la historia de la humanidad.

Los cereales, por su textura, no pueden ser digeridos por el aparato digestivo humano. Por todo ello el hombre tuvo que recurrir a “modificarlos”, bien moliéndolos, cosiéndolos y cocinándolos, para de esta forma empezar a consumirlos como alimento. Hay indicios históricos claros de que el hombre empezó a “cocinar” los cereales antes de que apareciera en nuestras dietas de supervivencia el pan.

EL PAN EN LA BIBLIA

La primera vez que se menciona la palabra pan en la Biblia, fue en el mismo Huerto del Edén, cuando Dios maldijo al hombre por haberle desobedecido al comer del fruto del árbol del bien y del mal. Esta vez el Señor había sentenciado al hombre a trabajar para ganar el PAN DE CADA DIA, con el sudor de su frente. Esta frase o sentencia ha llegado hasta nuestros días. Pero el hombre que ha sido capaz de modificar El Clima, y La propia Naturaleza, en muchos casos ha sido capaz de cambiar el sentido de las palabras Bíblicas y ha aprendido a comerse el pan con el sudor y el trabajo de los demás.

Más adelante y para demostrar que el pan se había convertido en alimento básico de los más humildes y sencillos, tenemos como ejemplo el pasaje de Los Panes y los Peces, donde la comida se hacía fundamentalmente a base de pan.

Efectivamente este alimento el pan, se constituyó en el alimento básico de las clases más humildes y trabajadoras. La elaboración del pan posiblemente se originó en los medios rurales y del campesinado, y de allí pasó a las poblaciones en donde supieron producirlo no solo para el consumo propio sino para su venta como una forma más de intercambio y negocio.

Históricamente se estableció como una distinción social, el comer pan de un color u de otro. El color de la miga del pan, indicaba su categoría. Así el pan de Centeno con su miga oscura, era propio de las clases más humildes y desprotegidas, mientras el pan de harina, con su miga blanca, denotaba categoría y suficiencia.

LA “BURBUJA” DEL TRIGO

El trigo como base para la elaboración del pan, históricamente ha sido motivo de hambrunas y de revueltas por las subidas del mismo precio del pan. En el barrio de San Lorenzo, se produjo una revuelta que se le denominó EL MOTIN DEL PAN, y tuvo lugar en 1652. Todo fue debido al encarecimiento del precio del trigo y a la acumulación desmedida de los especuladores, que determinaba su encarecimiento. En esta revuelta debió significarse a favor de los amotinados un sencillo coadjutor de San Lorenzo, llamado Juan Palos, que además de ofrecer la Iglesia del barrio para sus asambleas, supo apaciguar pacientemente las aireadas protestas de Juan Tocino y “El tío Arrancacepas”, lideres de aquella revuelta.

El "maestro de la investigación" Juan Galán, sostiene que en los archivos de la parroquia de San Lorenzo, existen documentos que demuestran que en la actual calle Juan Palo, (antigua Calle del Guindo), vivió el citado cura Juan Palos. Por lo que no es de extrañar que dada su posible colaboración en todos aquellos incidentes (Motin del pan), poniéndose lógicamente de parte de la gente sencilla del barrio, esta gente, en su recuerdo y después de su muerte, le dedicara el nombre de esta calle (Juan Palo)

Mucho más antiguo y en la misma Republica de Roma se dieron también muchas revueltas y quejas de la población por situaciones parecidas. Efectivamente Roma que durante cincuenta años mantuvo una disputa a muerte con Cartago, fue nada más vencer Escipión el Africano a Aníbal, en la famosa batalla de Zama, (año 202 A.C), cuando se lanzó a extender su Imperio por la zona de Egipto y el Norte de África, y sus inversores de capital y especuladores, “Des-ubicaron”, sus producciones de trigo a estos últimos países conquistados, (cultivos mas baratos), con lo que los Romanos (de la Roma Itálica), se quedaron sin trigo propio cultivado y barato. Con ello se sumió al pueblo en el hambre y la escasez de trigo.

Los que mandaban en la Republica de Roma, para solucionar este enorme problema, tuvieron que pensar en una especie de SERVICIO NACIONAL DEL TRIGO, llamado, ANONNA, por el que a cada ciudadano y vecino de Roma, se le garantizaba un MODIO, equivalente a una módica cantidad de trigo a precio barato para que pudiera elaborar su pan. Fue precisamente Pompeyo, el que luego sería derrotado por Julio Cesar, el último jefe de esta especie de organismo protector (ANONNA).

Los hermanos Graco, (Tiberio y Cayo), nietos de Escipión el Africano, quisieron acabar con esta situación de debacle en la economía y el abastecimiento del trigo, que se pudo llamar muy bien la primera “BURBUJA DEL TRIGO”, Pues los especuladores de siempre retenían el grano, e incluso al obtenerlo barato en los terrenos conquistados, lo quemaban y destruían muchas veces para encarecer su precio.

Estos hermanos intentaron obligar a los agricultores romanos a que plantaran sus campos de trigo para que el pan llegara a todos los rincones de la Península Itálica.

EL PAN EN CORDOBA

Han sido muchas las clases de pan que la humanidad ha elaborado durante su historia, pues siempre estuvo en función de las cosechas y la carestía de medios. Aquí en España, durante los años 1940-1950, se comía bastante el pan de miga oscura, a base de harina de algarroba, centeno, y otras semillas.

A pesar de la escasez de harina, en Córdoba existían, bastantes hornos de pan diseminados por toda Córdoba. El Horno de mayor “capacidad de amasado” era el Horno de Barea, que diariamente amasaba 7 sacos de 100 kg. de media diaria. Todo ello controlado por las famosas cartillas de racionamiento.

La mayor época de derroche de pan en Córdoba, fue posiblemente finalizando la década de los sesenta, en donde se montó un negocio incluso con el pan duro que sobraba en las casas. Curiosamente el mayor derroche se daba en las clases populares, que compraban casi siempre las mismas teleras, en cambio la “gente de bien” siempre le decían al repartidor: “Espere Vd. que mire el que quedó ayer”. Incluso ibas por las terrazas de verano, y los camareros al recoger el servicio retiraban grandes cantidades de trozos de pan.

Durante aquellos años 1946-1955, el pan en muchas casas y familias formaba parte del menú habitual, sobre todo en casas donde los medios estaban escasos. Mucha gente solamente hacían por comida:

PAN CON ACEITE,

Efectivamente te ponía tu madre un trozo de pan y un poco de aceite para mojar, al que se le echaban unos granos de sal. En aquellos tiempos como no se había “inventado” aún el Colesterol, (pues el hambre que corría por las venas lo eliminaba), mojabas el pan en el aceite frito de pescado que solía guardar tu madre en un jarrillo de lata y disfrutabas por el sabor que le daban los “posos de harina fritos” que se untaban muchas veces a modo de manteca en el pan.

PAN CON ALGARROBAS

Muchas veces te daban un pedazo de PAN con un par de algarrobas.

PAN CON ACEITUNAS

También te daban de menú PAN con aceitunas, que muchas veces incluso estaban “zapateras”.

PAN CON SARDINAS ARENGUES

Te daban tu pan y una sardina con el papel de “estrasa”, para que la “machucaras” con el canto de la puerta. De esta forma se pelaba con facilidad, las buenas eran las de “barrica”..

PAN CON BELLOTAS

En tiempos de bellotas, tu mismo ibas a la Campiñuela, para tener bellotas que completaran tu menú muchas veces.

PAN CON PAN DE HIGO

Ya era una comida más frugal, pues te solían dar tu pastilla de “pan de higo”, incluso con su almendra, Casa Venancio, en la calle Almonas, era el establecimiento rey del “pan de higo”.

PAN CON MANTECA

Resultaba un menú bastante nutriente, pero muy empalagoso, casi siempre era manteca colorada, hasta que llegó la mantequilla americana que daban en CARITAS.

EL PAN DE BIENA

También por esa época 1950-1955 sacaron el pan de “BIENA” que vino a significar como una distinción “clasista” en el consumo del pan. Aquel brillo-barniz, que le consiguieron a ese tipo de pan, lo ansiaban los “clientes” para ellos. Ese pan se consumía mucho en la zona del centro y sobre todo en las casas con ascensor. También se puso de moda el consumo de ese pan en la Ciudad Jardín. Aquel barrio era la “avanzadilla” de los que querían “escapar” de las casas de vecinos. El pan de telera, incluso su nombre, resultaba algo “burdo”, ya para muchos de ellos. Y por eso les vino bien el pan de “BIENA”, con su brillo reluciente.

LOS PALILLOS DE PAN

No sabemos como pudo ser en otros sitios, pero al menos aquí en Córdoba, estos “palillos de pan”, surgieron por idea de Manuel Morte González, panadero dueño del Horno del mismo nombre en San Lorenzo, y que sustituyó históricamente a aquel Horno de Remesal.

Manolo Morte y Diego Serrano (horno de Jesús Nazareno), eran considerados por aquellos tiempos “como hombres fuertes”: Después de la desdichada guerra, se reunían en el patio de la Sociedad de Plateros, un grupo de ellos, y allí acudían incluso algunas autoridades, para tener sus reuniones y tertulias. Todo el ir y el venir de esta gente era muchas veces en coches de caballos, pues también en aquellas tertulias formó parte algunas veces Antonio Cañero.

En el año 1946, se trataba de engrandecer la llamada “Batalla de Flores” que se celebraba en Córdoba, y este tipo de empresarios y amigos participaron en aquella cabalgata, montados en sus coches de caballos. Todo el mundo echaba flores y confeti e incluso a instancias de Manolo Morte, decidieron echar cosa comestible: “Palillos de Pan”. Por primera vez en Córdoba, se echaron miles y miles de palillos, con el total regocijo de la gente. Este ambiente de aceptación hizo que el industrial Manuel Morte, dedicara expresamente a su hermano Enrique, a fabricar estos “palillos de pan”, que empezaron a venderse primero sin liar y luego a liar comercialmente y te los ofrecían en la tabernas en sustitución del pan en las escasas tapas que suministraban. Fue al final de los años 50 y principios de los 60 cuando “los palillos”, tuvieron una enorme demanda, pues todo el mundo en aquellos años se echó a las terrazas de los bares con sus familias al consumo de tapas. Efectivamente la subida del salario mínimo a 1800 pesetas, embarcó a la gente en un tren de confianza y consumo que se dejó notar fundamentalmente en toda la hostelería y terrazas de verano. De la clásica tapa, se pasó a las raciones y pollos enteros, y había que haber visto aquel Sector Sur, lleno de bares por todos sitios y consumiendo toda clase de comidas.

Ante esta demanda del “mercado”, se industrializó prácticamente el tema de los “palillos de pan” y ello pudo dar buena fe, Francisco Medina Córdoba, el simpático “Cojo” de San Lorenzo, que fue sin lugar a dudas una de la personas que más palillos lió en Córdoba.

Un día, pocos meses antes de morirse y estando aún en su cabina de la ONCE, (frente al Bar Bolondro), me decía: “Creo que habré liado durante mis ochos años de trabajo en el Horno de Morte, más de CUARENTA MILLONES DE PALILLOS.

A raíz de la idea de este empresario del sector, ya empezaron otros panaderos, a fabricar y liar “palillos de pan”, destacándose en este menester el Horno de Santa Elvira de la Calle Abejar. El palillo a nivel individual te costaba una “gorda” (10 céntimos de peseta)

EL CHUSCO

Eran unos bollos de pan normal que se hacían de forma tradicional para la tropa (ejército), y que según parece el nombre se debe a que un soldado natural de Barbate (Cádiz), que perteneció al Cuartel de la Reina, y que por haber trabajado en la pesca, dijo al recibir el primer bollo de pan: “Esto más que pan, se parece a un “falso besugo”, que en mi pueblo mi abuelo le llamaba “Chusco”, el pan de un día para otro por sistema, se parecía al sabor del “falso besugo”. “

EL MINGUITO

Era un pan de miga normal, de unos 200 gramos de peso, y mi vecina (Felisa Rodríguez Teruel), que en el Horno de Morte (antiguo Horno Remesal), había un simpático oficial de mesa, que le apodaban “El Mingo”. A este hombre le pidieron el 28 de diciembre de 1922, que preparara una buena cantidad de “bollitos de pan”, para los niños del Colegio Salesiano, que iban a celebrar al día siguiente EL DÍA DEL NIÑO SALESIANO, con diversos actos a primera hora de la mañana y finalizando la jornada con un perol en el CAÑÍTO BAZAN.

Al bueno de “Mingo” le encargaron que hiciera estos “bollitos especiales”, fueron tantos que hasta le dio una forma simpática, “doblándole las puntas” como si quisieran encontrarse. Se hicieron unas seiscientas unidades de este simpático “bollito” y cuando los llevaron al Colegio, el que los entregó dijo más o menos: “Ahí tienen ustedes los “Minguitos”. (en clara alusión al que los había hecho)

Este simpático panadero era de la familia de los Cabello, que, aunque vivían en San Lorenzo, eran oriundos del barrio de Santiago. Descendientes en parentesco de ese panadero, fueron los hermanos Manolo, Paco y Rafael Cabello Luque, a los que se le llamaba en San Lorenzo los “Minguitos”. Paco, tuvo el bar de los Califas en la Judería, Rafael, era un buen guitarrista, además de representante de la Solera María del Valle y el Vermut Martini, y Manolo, tenía en San Lorenzo la taberna “Casa Minguitos”. Allí también se fundó al principio de los 50, la “Peña de los Minguitos”, siendo Ignacio Nocete, Francisco Posadas, Los Hermanos Medina, José M. Cordobés, Antonio Llamas, Rafael Navarro, Antonio Varo, etc. etc. sus primeros fundadores.

Esta simpática Peña, colaboró mucho con el barrio y puso varias veces UNA BERBENA en plena Plaza de San Rafael que fue todo un éxito. En una de ellas, Emilia Camacho, ganó un concurso para bebedores de cerveza, en donde se bebió la friolera de SEIS LITROS. Nada más terminar el concurso, aquella grande y pesada mujer, tuvo que salir corriendo para el baño de casa Socorro (sacristana de San Rafael), allí en el baño, echó hasta las papillas como suele decirse.

LOS HORNOS

Los Hornos que había en Córdoba por el año 1950, eran aproximadamente:

El Horno de Vargas, en el campo de la Verdad, El Horno de Liébana en la calle Morales, El Horno Laguna, calle Mucho Trigo, El Horno San Basilio en Alcázar Viejo, El Horno Barea en la Plaza de la Corredera, El Horno de la Catalana, en San Pablo, El Horno Doña Pepa, en Santa María de Gracia, El Horno Bellido, en la calle Alfaros, El Horno San Luís, Zona de la Ribera, El Horno Veinticuatro, Zona Muro la Misericordia, El Horno de Cárdenas, en la Fuenseca, El Horno de la Palma, calle la Palma, El Horno del Cristo, calle del Cristo, El Horno de Blanco, calle ancha la Magdalena, El Horno San Antonio, calle San Acisclo, El Horno la Madera, calle Tejón y Marín, El Horno de la Niñas, calle Montero, El Horno de Moyano, calle Cruz Verde, El Horno de Frías, calle Siete Revueltas, El Horno de Arenas, calle Costanillas, El Horno de los Remedios, calle Luís Valenzuela, El Horno de las Pavas, calle Tomás Conde, El Horno de Morte, calle Maria Auxiliadora, El Horno de Jesús, calle Jesús Nazareno

ALGUNOS PERSONAJES

En este trabajo de panaderos se hicieron famosos algunos nombres, bien por su simpatía o por su popularidad.

Antonio Bermúdez, “El Gitano”, Pepe González, “El Sordo”, Enrique Morte, “El Mellao”, “El Charro”, con su perra “caneli”, correteando toda la Viñuela, Juan “El Trompeta”, Rafael “El Teleras” Domingo “Pocas luces”, Rogelio “El trueque”, Dámaso “El labios”, Eduardo “Panza burra”, Antonio “El Miracielos” Rafael “El Poleas” “El niño Aurelio”, “El Farina”, Antonio Sánchez “El Torta”, Manuel Lara “El Saltarín”, “El Sopla”, y Pepe “Carapato”.etc.

LAS CONDICIONES LABORALES

Los panaderos eran muy especiales para sus normas de trabajo, ellos cobraban su sueldo diariamente DIA TRABAJADO- DIA COBRADO, por aquellos 1948-1950, los panaderos cobraban unas VEINTE PESETAS DIARIAS, y medio kilo de pan en forma de una telera o similar. Luego tenían un plus especial por todo lo que se amasara de más sobre la base de 120 kg. por persona de los que componían la cuadrilla de panaderos.

El que ejercía el mando de la plantilla del horno, era bien o el MAESTRO PALA, o el MAESTRO DE AMASADO, la elección de uno u otro muchas veces era por razones de antigüedad.

Los demás cargos eran OFICIAL DE PESO O PESADOR, oficiales de MESA O DE TORNO, que hacían el pan.

Luego existían UN AYUDANTE O DOS, que su misión era RAYAR LOS PANES O LAS TELERAS, y llevarlos a la “GLORIA”, que era la cámara de fermentación cuyo tiempo duraba unos quince minutos.

Los ayudantes le daban la vuelta a la “TABLA DEL PAN”, y en la nueva postura estaba otros 15 minutos.

Finalmente y después de este proceso fundamental de fermentación, se introducía el pan en el horno durante 10 minutos.

El absentismo ocasional era muy normal entre los panaderos y entonces se llamaba a personas que siendo del oficio, no tenían puesto fijo y estaban nada más que para las sustituciones. En aquellos tiempos no había móviles ni teléfonos, por lo que normalmente iba una persona con bicicleta o andando y a altas horas de la noche, LLAMABAN NORMALMENTE A LA VENTANA, y le decían ¿QUIERES HACER UNA SUSTITUCION?, el que ya estaba incluso acostado contestaba si o no. En la mayoría de los casos era si.

Cuando a primeros de los años SESENTA se puso el salario mínimo en 1800 pesetas mensuales, pasaron los panaderos a cobrar por meses y aparecieron los anticipos semanales.

Cuando había averías de luz o restricciones se ACOMODOBA LA JORNADA, a la disponibilidad de la luz. El objetivo era el PAN DE CADA DIA.

Por unas razones u otras esta profesión tan útil para la sociedad ha sido la más “ESCUETA EN EL PROGRESO DE ESTOS CIUDADANOS”, el panadero de aquellos tiempos, nacía pobre, vivía pobre y se moría pobre. Era el oficio en que menos se podía progresar, siendo tan fundamental como el PAN.

LA FALLIDA INDUSTRIALIZACION DEL PAN

Por aquellos años de principio de los 50, Rodríguez Hnos. según parece en sus fábricas “acumulaban más harina que vendían”, por lo que intentaron dar una salida a dicho exceso de harina, montando un tren de fabricación de PAN EN SERIE, en sus instalaciones de la Calle de Dª. Berenguela. Allí montaron máquinas y entrenaron personal para sacar adelante una superproducción que suponía BAJAR LOS COSTES y producir gran cantidad de pan. El bueno de Antonio Luque, conocido panadero, estuvo implicado en todo aquel proyecto, y fue contratado a un buen sueldo incluso desconocido para ese sector. Se hicieron pruebas y más pruebas, y se logró la fermentación y sabor adecuado y el pan se consiguió a ritmo industrial.

Ante lo que suponía aquello de cara a los hornos que tendrían que desaparecer, el gobernador que había en aquellos tiempos en Córdoba, les dijo a los Hermanos Rodríguez que si estaba locos o algo por el estilo. Negándose por tanto a que aquella industria del pan prosperase. Años más tarde se le concedió a PAN ARENAS, aquella posibilidad y este si acabó prácticamente con el sector. Incluso se llegó a monopolizar muchas cosas en el aspecto de precios.

Luego ya el pan que viene de fuera “semielaborado” como si fueran estatuas de OLOT, nos viene en su mayoría de Cataluña, hasta que cualquier día venga el pan sintético de China. De verdad que se echa de menos aquel pan que crujía y que se fabricaba en nuestros desaparecidos hornos.

LA VAQUILLA Y EL PAN CON MIMA

Aquel año de 1958, la peña de los 14 Pollitos, puso una caseta en la feria de Mayo (Vista Alegre), era la segunda caseta detrás de los “HABILODOS”, que eran gente entrañable y todos a cual más alto. La caseta, no fue puesta por todos los “pollitos” sino que fue al 50%, de miembros de la peña. Terminada la Feria y en reunión celebrada en la Calle Anqueda, (domicilio del secretario Pepe Alcalá), acordaron entre otras cosas, darme veinte duros por haber estado a cargo del GARRAFON Y EL EMBUDO, durante la feria, y luego dar las gracias a todos los que colaboraron en el montaje y desmontaje de la caseta. (de forma especial al fontanero Juan de Dios), También recordaron con alegría el momento en que la famosa estrella del trapecio Pinito del Oro, se acercó a su Caseta para tomar con algunos amigos (Paraban en el Hotel Córdoba Palace), un aperitivo en donde corrió el FINO GARVEY. Como dato diremos que el precio de esta botella de fino de Jerez, costaba 35 pesetas.

Reunidos, “El Francés”, “El Fati”, Pepe Cámara, José Alcalá, Francisco Martínez, José Laguna, José Mena, Antonio Blanco, Fernando, el cuñado de José Cámara y hasta Joaquín Ruiz Baena, decidieron por unanimidad que aquello tenían que celebrarlo de alguna forma, y máxime cuando les habían regalado algunas cajas de ese vino tan maravilloso que era MORILES 47 DE BODEGAS ARAGON Y COMPAÑÍA., bodegas que patrocinó el mostrador y costeó la portada de la caseta.

Manolo Polonio, persona muy ligada a esta peña, como a todo lo que significaba San Agustín y más aún “La Beatilla”, les propuso que se diera una especie de fiesta campera en los Salesianos, al fin y al cabo la mayoría de los PEÑISTAS, habían sido antiguos alumnos del citado Colegio. El contaba como siempre con la aportación de su cuñado, el simpático y gran cordobés Ángel Román, el cual les facilitó una becerra-cabra para correrla en una pequeña fiesta taurina. Hablaron con D. Manuel Notario, sacerdote salesiano, que por conocerlos a todos, les dijo: “Aquí el único que entiende de toros es don Evaristo, pero aquí no está”. No importa, le dijo Manolo Polonio, nosotros la organizaremos en el Colegio, para que también disfruten los “chavales jóvenes”.

Al margen de que el Colegio cedería la mitad del patio central de entonces, José Laguna, el intendente de la peña, pidió a Joaquín Ruiz Baena, que obtuviera de Alfonso Urbano Laguna, (dueño de la tienda de comestibles de la Reja de D. Gómez), que al igual que lo quería “ligar” para una de sus sobrinas (hija de su hermano Manolo), le facilitara algún embutido para hacer unos bocadillos para la gente del Colegio que asistiera a la becerrada.

Después de muchos tiras y afloja, el singular Joaquín, consiguió 5 latas de a Kilo, de MINA, de la marca “LUNCH”, que los navarros inventores de tantas cosas, nos hicieron comer como EMBUTIDO. El pan para los bocadillos, lo consiguió “El Teleras”, del horno de “Los Remedios”, con la promesa de José Laguna, de pagarlos. (No se sabe si al final los pagó), Fueron más de cien bocadillos los que se prepararon.

Por cierto que la citada MINA “LUNCH”, en los primeros establecimientos de Córdoba en donde se vendió, fue en el supermercado SAAS, de la Calle Nueva, esquina con Maria Cristina, y en el desaparecido Autoservicio Pío Gómez, de la calle Barroso.

Empezó el festejo taurino y todo estaba perfectamente organizado. El personal del ruedo lo formaron: Manolo Polonio, que hizo de picador, subido en el mulo-cansado, que para la ocasión le había prestado el singular “Pechete”. Paco Aguayo, el de las “pilas” como jefe de “trasteo” y un hijo del “Niño Dios,” como torero de la vaquilla. Pero la verdad es que fue D. Manuel Notario, con su sotana hasta los tobillos, el que más veces se correteo “la plaza” delante de aquella endemoniada fiera.

En el Palco de “autoridades”, estaban Antonio Blanco, Miguel “El fati”, José Cámara, José Mena, José Alcalá, y Francisco Martínez, .todos con sus esposas. También estuvo D. Ángel Román y Don Diego Camino, como invitados de honor. En la parte reservada a los “periodistas” estaban D. Joaquín Ruiz Baena, que hablaba por la megafonía, y el amigo Juan Montiel Salinas, como enviado de la revista CORDOBA EN MAYO. Como fotógrafo estuvo Alfredo Ruiz de Dios. En su papel de matarifes, estuvieron por allí “Paquirri” (Francisco Sánchez) y un tal Blancas, ambos empleados del Matadero Municipal. Las banderillas y elementos de la lidia, los facilitó el mencionado Blancas.

La vaquilla, fue toreada y corrida por multitud de aficionados que ante el “jolgorio” de la gente, se reían y disfrutaban, máxime cuando además se estaban comiendo un bocadillo de MINA. Pero solamente se paró en plan serio, cuando un hijo del “Niño Dios” Rafael Saco Bejarano, dio unos formidables pases a aquella vaquilla, con sabor a torería de clase, al final hasta la pobre vaquilla terminó cansada de tanto correr detrás del cura D. Manuel Notario Vicente.

Se le pusieron como se pudo unas banderillas, pero al animal nadie se atrevió a matarla, y solamente se pudo amarrar para llevarla al matadero, de allí pasó a la jurisdicción del Hermano Bonifacio, que no pudo asistir al festejo porque según un parte facultativo, tenía un cólico de “caracoles”.

Aquello fue un festival para recordar, primero por el bocadillo de PAN CON MINA, y segundo por aquella fiesta que se formó en torno a una vaquilla, que fue simpática hasta para orinarse en medio de la plaza.

José Laguna, Manuel Polonio y Ángel Román, quedaron satisfechos de aquella aportación al hambre y a la fiesta de los toros. Los tres grandes amigos de D. Manuel Notario (salesiano), agradecieron la colaboración del Colegio. Hay QUE tener en cuenta que este entrañable salesiano, fue el director de la simpática “La clase del Pozanco”, que por aquellos tiempos 1938-1946, dependió de los salesianos.

Después de esta fiesta campera 1958, D. Manuel Notario Vicente, se marchó a Argentina, para coincidir con su hermano que por entonces estaba allí. Aunque vino por Córdoba, varias veces, murió en Argentina, hará aproximadamente 10 años.

8 comentarios:

Lucas dijo...

Como siempre un retrato más de la historia de nuestra ciudad. Me ha llamado la atención el pan de "biena" ¿A Ciudad Jardín no le decían el barrio del avecrem, o es a la zona de Machaquito?.

Saludos,
Lucas.

Manuel Estévez dijo...

Amigo Lucas

En los años SESENTA, el barrio de Ciudad Jardín, era la zona a donde se "mudaba" la gente que tenía sus aspiraciones en Córdoba.

Fundamentalmente eran familias que procedían de las zonas populares.

Fueron pisos que suponían muchas obligaciiones y estrecheces, por lo que se "presuponía" que vivían a base de sopa de Avecren.

Se comentaba con cierta guasa por Córdoba, que en Ciudad Jardín, se había creado una NUEVA COFRADIA, a la que se llellamaba:

NUESTRO PADRE JESUS DE LAS LETRAS y NUESTRA SEÑORA DEL AVECREN.

Con ese chiste se quería resumir las visicitudes de aquella buena gente.


Saludos

ben dijo...

Estupendo trabajo.
Manuel,cuando has escrito sobre el negocio del pan duro,en Córdoba,me ha venido el recuerdo un familiar que se encargaba de comprar pan duro,que luego vendía en sacos a un
fraile,que si mal no recuerdo era de la Universidad Laboral,que venía
a recogerlo en una DKW,de aquella época.Según parece era para los cer
dos que criaba.No sé si tú sabes algo sobre ese asunto.
Saludos.

Manuel Estévez dijo...

A.migo Ben


Ahora mismo no te puedo contestar esa pregunta que me haces,pero te prometo que ingadare para ello.

Gracias por tu comentario

Manuel Estévez dijo...

Amigo Ben


Te prometi averiguar quien era el que retiraba el pan duro, y te puedo decir que era UN LEGO (Fraile), que llegaba de Santo Domingo, en donde tenían animales: cerdos, gallinas y otros animales de granja para sus necesidades.

Posiblemente fuera el Hermano por aquellos tiempos, López Recio, el que trasladara con la furgoneta dicho pan duro.


Saludos, amigo Ben

ben dijo...

Gracias Manuel,era un recuerdo que
tenía de los años 60 y que he refrescado al hablar tú, del pan duro.Me leo tus escritos dos o tres
veces,porque son muy densos en cuanto a los datos que aportas.Esos
datos me traen recuerdos muy dormidos.
Manuel,si mal no recuerdo,la injesta frecuente del pan con harina de algarroba,daba lugar a
una enfermedad típica de postguerra.
Saludos

Anónimo dijo...

Muy buenas,

Me gustaría saber la fuente de este interesante post. Estoy muy interesado ya que Manuel Morte González, creador de los palillos, era mi bisabuelo.

Un saludo.

Manuel Estévez dijo...

Amigo anónimo:


Todavía vive Cristiteta Morte González, la hija menor de Manuel Morte Ruiz, que creo que será tu bisabuelo. Aparte de eso, también hemos tenido mucho contacto con los nietos de Manuel Morte, Manuel y Rafi Saiz Morte, que hasta hace muy poco tuvieron un negocio cara al público, y raro era el día que no charlábamos de muchas cosas.

Pero también te tengo que decir que fueron bastantes veces las que por las tardes colaboré en "liar palillos", cosa que hacía habitualmente Francisco Córdoba.

También fueron unas pocas veces las que "metinos la leña" que descargaban los camiones en la calle.

Pero sería en el año 1959 (puente del 18 de julio), cuando en San Lorenzo se organizó una excursión en autocar a Cádiz, por toda la Costa de Málaga, el viaje se hizo larguisimo (20 horas), pero fuimos distraidos porque nos tocó en el asiento de al lado a Enrique Morte Ruiz, hermano de tu bisabuelo, que además de ser muy querido y apreciado en Casa Ordoñez, nos contó toda clase de anécdotas durante el viaje.

Por cierto a la hija menor mucha gente le llama "Cristi", creyendo que es algo así como Cristina, pero su nombre es Cristeta.


Saludos